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Torcuato (Torquato) Tasso, hijo del poeta y literato Bernardo Tasso, nació el 11 de marzo de 1544, en Sorrento. Después de
estudiar leyes en la universidad de Bolonia, en 1560 se trasladó a Padua para
continuar sus estudios de derecho y filosofía en la universidad de aquella
ciudad. Allí fue donde compuso su primer poema épico, Reinaldo
(1562).
En 1565 entró al servicio del cardenal
Luigi d'Este, y se fue a
vivir a Ferrara, donde llegó a ser un admirado miembro de la corte de
Alfonso II, duque de Ferrara, y hermano del cardenal. La familia Este es
conocida por su mecenazgo artístico; ya en el siglo XV, los duques de
Ferrara habían apoyado el talento de los grandes poetas Ludovico Ariosto y
Matteo Maria Boiardo. En 1570-1571 se trasladó a Paris con el séquito del
cardenal. En 1572 fue
acogido en la Corte de Alfonso II d'Este, duque de Ferrara, que no apreciaba sus
dotes literarias y en el 1576 lo nombró historiador ducal. En 1573, Tasso terminó su obra de teatro de estilo
pastoril Aminta (1580), una lírica idealización de la vida
cortesana. Su representación durante una fiesta de la corte en 1573 obtuvo
un enorme éxito e, incluso en nuestros días, está considerada como una de
las mejores obras en su género. En 1575 Tasso finalizó su poema épico
sobre la Primera Cruzada, Jerusalén liberada (1581). Obra cumbre de
la tradición literaria renacentista; en ella Tasso intenta reavivar la
poesía épica clásica y reconciliarla con las exigencias religiosas de la
Contrarreforma. Antes de publicar su trabajo, Tasso pidió su opinión a
notables críticos contemporáneos suyos y, aún así, tuvo una acogida poco
favorable, lo cual, unido a un golpe que recibió en la cabeza, hizo
concebir al poeta la idea de que estaba siendo perseguido. Aproximadamente
hacia el 1575 comenzó a manifestársele síntomas de paranoia que le llevó en
1577 a huir de la corte, imaginándose que era continuamente perseguido. Incluso
llegó a atacar a un criado con un puñal en una de sus manifestaciones de
desequilibro mental. Regresó a Ferrara en el 1579 y
después de varios ataques violentos, Tasso hubo de ser internado en el
hospital de Santa Ana de Ferrara, donde permaneció siete años. Durante
este periodo, revisó su Jerusalén y la defendió a través de diálogos y
ensayos, a la vez que escribió poemas sueltos.
En julio de 1586, y a raíz
de la intervención del príncipe de Mantua (que reinó entre 1587 y 1612), a
Tasso se le permitió abandonar el hospital. Entonces se marchó a Mantua,
donde compuso una tragedia poética, El rey Turismundo (1586), para
un año después, en 1587, abandonar la ciudad y pasar varios años sin rumbo
fijo, corrigiendo sin cesar su poema épico en función de las opiniones de
sus críticos. Tras su salida del hospital, comenzó una etapa de frenéticos
viajes y establecimiento en varias ciudades de Italia, lo
que de alguna manera contribuyó a una cierta fama relacionada con su
obra poética, que fue valorada. De esta, su poema caballeresco "Jerusalén
liberado" (primera edición en 1580), le aportó un enorme
favor del publico, y incluso partes del mismo fueron musicadas por los
mas grandes compositores
de la época como Sigismondo d'India o Claudio
Monteverdi.
El resultado de
esa continua corrección del poema, considerado muy inferior al poema
original, se publicó en Roma en 1593 con el título de Jerusalén
conquistada, y Tasso lo dedicó a su último protector, el cardenal
Cinzio Aldobrandini.
En 1594 se decidió realizar una ceremonia en la que
el poeta sería homenajeado por los habitantes de Roma. Sin embargo, Tasso
murió en esta ciudad el 25 de abril de 1595, antes de que el acto hubiera
tenido lugar. Mucho más tarde, en el contexto cultural de la Europa de los
siglos XVIII y XIX, Tasso se convirtió en un venerado poeta y simbolizó al
genio incomprendido por el resto de sus contemporáneos. Torcuato
Tasso es sin duda valorada actualmente como una de las figuras mas importantes
de la literatura italiana y por ello en medios académicos siempre se ha mostrado
una velada hostilidad hacia cualquier intento de plantear o discutir sobre su
homosexualidad. El
primero en afrontar el tema fue, alrededor de 1887, Angelo Solerti en un
artículo de apreciable honestidad y rigor científico, que ha caído en el
olvido.[1]
Más
recientemente, con motivo del cuarto centenario tassiano (1995) no se ha
olvidado una referencia sicológica para señalar la discutible afirmación que
Tasso:
| "sufro por la ruptura precoz de la
relación con su madre (...) De
la carencia de esa relación nace la homosexualidad del poeta
(...) La traumática relación con la madre, como sucedió en el caso de Pasolini, predispuso
a Tasso a la homosexualidad " [2]. |
El
autor de esta poco iluminada afirmación es un tal Ferruccio Ulivi,
escritor católico que ha planteado su análisis desde un estudio biográfico
psicoanalítico sobre Tasso con el título de "Il fuggitivo".
No merece la pena rebuscar tan superficiales aseveraciones .
Como
sea, el hecho es que se ha ido mostrando el tema y ello llevó a
posteriores estudios y hecho surgir otras voces diferentes. Por ejemplo la
de Sandra Giannattasio, investigadora que ha contribuido en la preparación
de la celebración tassiana.
"La homosexualidad
de Tasso (...) está documentada científicamente en las cartas del poeta. (...)
Tasso tuvo una relación borrascosa con un joven cortesano, Orazio Orlando, mientras Lucrezia probablemente fue por él lo que fue para Dante
"la mujer de tapadera"...
Y su gesto, atribuido a locura, de acuchillar el siervo que estaba espiándolo
tras una cortina, mientras él desarrollaba un coloquio amoroso con
Lucrezia, fue para mí un modo paradójico de subrayar una
heterosexualidad aparente, y por lo tanto una "normalidad", inexistente.
Tasso fue víctima de la Contrarreforma, y por cuánto concierne
a sus inclinaciones sexuales, obligado a reprimir, tanto desde
el punto de vista intelectual y artístico, porque fue empujado a purgar en sentido
contrareformistico su obra mayor, transformándola, en los últimos años, en la
descafeinada "Jerusalén conquistata" [2]
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Procede examinar las cartas que documentan,
"científicamente", la homosexualidad del poeta.
Se trata mas precisamente de dos cartas que el poeta escribió hacia mayo de 1576 a
monseñor Luca Scalabrino, en Roma.
Hay que señalar un
antecedente referencial de estas cartas: Scalabrino estaba enamorado de
Tasso y lo deseaba con un "amor concupiscible", como nosotros diríamos hoy, "sexualmente."
El monseñor habló de ello con Orazio Ariosto, (1555-1593, hijo de un nieto de otro
gran poeta italiano, Ludovico Ariosto), de su amor y de su atracción sexual por
Tasso, y Orazio habría comentado tal confesión al mismo Tasso,
quien supo apreciar las circunstancias y al tiempo recriminó a
Sacalabrino la falta de discreción:
| "usar
mejor el extraordinario secreto de alguno de vuestros cariños
o afectos que para muchos son patentes, no tengáis que
desdeñar luego contra mi si alguna parte de esos comentarios
al azar se transmiten, no habiéndolo yo buscado, ni habiéndola
yo referido..." [3] |
Ante
esta misiva Scalabrino tiene un atisbo de infarto: estalla en una
compresible histeria y enfado, imaginando que será el centro de la acusación
de sodomita por todo el mundo, escribe una carta insultante a
Ariosto, recriminándole por ser "lenguaraz" y en
particular de haber saltado la discreción por sus comentarios al mismo
Tasso, de ser un notorio propalador de los secreto (la letra no se ha
encontrado, pero se puede adivinar sus estilo por otra carta a Tasso
probablemente intimidándole a tener "la boca cerrada" y la
respuesta de Tasso. Poco
a poco los dos amigos hacen las paces, como demuestra esta carta del
poeta.
"Su Señoría
en la última suya me pide perdón por no haberme revelado su amor
concupiscible; y por otro lado, que desde la primera que me ha escrito,
de que no me haya revelado este su deseo carnal, y devuelve muy honesta causa de su secreto y del silencio usado
entonces. Yo, que he deliberado conforme con aquella deliberación
que le hice hace muchos años, de lo que soy, es decir de tener no sólo Su Señoría por querido y cordial amigo,
hasta más querido y más intrínseco que todos los otros, y en suma por parte de mi alma, ya no quiere dejarla largamente en este error y en este engaño. (...)
Sepa pues, que no me ofendí por qué Su Señoría no me descubriera su amor,
secreto al que por ninguna razón vosotros fuisteis obligados, pero me ofendí porque vosotros fuerais así gran injuria que el Ariosto
planteaseis un no sé que. Ni sólo os ofendierais, pero a él escribierais de modo que bien se pudo comprender que vosotros
estabais ofendido gravemente por él. A mí luego escribierais una carta llena de mucho desprecio,
y nada más.
Confeso nos tuvisteis ocasión de dolernos entre vosotros mismo, que
Ariosto hubiera revelado esta confidencia secreta a mí, y que el dolor
me ha obligado a callar mis propios secretos; pero ciertamente
ninguna razón quiso que, por de sí poca importancia tan abiertamente
surgieran de vosotros palabras tan fuertes a él y a mí mismo contra mi
reputación. El amigo tiene que esconder y aceptar los defectos del amigo y yo, que soy el más,
así lo hago"[4].
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Scalabrino
pudo al poco tiempo lograr la revancha por su amor no correspondido:
el 14 de diciembre de 1576 Tasso (justo seis meses antes de que
estallara sus crisis paranoica) le confiesa el amor vano que siente
por un discípulo, que le desprecia y maltrata. Según el
citado Solerti, que publico por primera vez la carta que sigue este
discípulo no sería otro que el veinteañero Orazio Ariosto.
Tasso
se
lamenta:
"Él
me trata de mal modo, que no se cuida de dejarme satisfecho: no
le basta con hacerlo de forma que yo pueda hacer constar [constatar]
sino que se jacta ante otros de que me ofenda.
Yo le amo, y ansío amarlo en cualquier mes, porque me dio una
tan gallarda impresión, que el amor hizo mella en mi ánimo,
de manera que ni se puede en pocos días remover, ni siquiera por ofensas
por grave que parezca; incluso espero que el tiempo curará mi ánimo de esta enfermedad amorosa, y
me tornará nuevamente sano.
Qué cierto es que yo querría no amarlo, porque cuánto es amable
su ingenio y su manera en él universal, pero es en cambio a mí
parecer odiosos su particular proceder hacia mi [su modo de tratar
me]. (...).
Llamo a esto amor y no benevolencia porque, en suma, es amor:
en principio yo no era prudente y no me cuidaba, porque no
logró despertar en mí nadie aquellos apetitos que suele llevar el amor,
ni siquiera en la cama, donde hemos estado juntos. Pero ahora claramente yo
evoco lo que ha sido o no amigable, pero si honesto amante, porque
siento un gran dolor, no solo por lo poco que me corresponde en el amor,
sino también por no poder hablar con él con aquella libertad,
que teníamos, y su ausencia me aflige enormemente.
Por la noche no me despierto nunca
sin que su imagen no sea la primera en presentárseme, y dirigiéndome
el ánimo [reflejando en mi ánimo] cuanto yo lo he querido y honrado, y cuánto él
ha escarnecido y ofendido, y, aquello que más me oprime (pareciéndome demasiado
rígido en las resoluciones de no quererme), yo me aflijo mucho,
e incluso dos o tres veces he llorado amargamente y pienso en esos
momentos que Dios no se acuerda de mí" (...) [5].
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Esta bonita y sincera carta, uno de los pocas cartas antiguas que nos
hablan de un amor homosexual en tono tan sosegado y profundo, es de por si un documento que
elimina cualquier duda. Y no es el único. Porque hay que mencionar al marqués Giovan Baptista Manso (1569-1645), que en el 1621
preparó una biografía de Tasso - casi una semi hagiografía, y que dejó escapar
alguna referencia cuando habló de la "continencia" del poeta:
"en los actos fue tan grande su
continencia, que aunque se osara verificar el haber ejercido completamente
los carnales contactos siempre fue de ellos abstenido, sin embargo no podría afirmarse
el conocer cosa en contrario(...)
Pero bien puedo con sagramento [juramento] testimoniar,
al respecto de las operaciones de Venus naturalmente
rechazador fue de cada acto injurioso a la naturaleza [..] y a las sagradas leyes de la boda y otro tanto
distante de envolverse en las suciedades de estas femine del mundo [prostitutas]. (...)
Además de eso fui (testigo) de boca de él mismo alentado que del tiempo de su vuelta
del (Hospital) sant'Anna, que en los años treinta
y cinco años de su vida y dieciséis antes de la muerte, él
fue absolutamente casto; de los años primeros no me habló nunca de modo
que no puedo aquí contar ninguna cosa de cierto
"[6]. |
Pues hasta Manso jura, (y si
sintió necesidad de hacerlo es señal que hubieron voces que dijeron el contrario...) qué
Tasso siempre fue casto... ¡durante treinta y cinco años al menos!
En los años precedentes... no sabe, no puede decir, no puede garantizar...
Esta prudencia excesiva es una señal patente de su temor de ser desmentido: ¡Manso en efecto se demuestra
como persona prudente donde pueda falsificar los datos sin miedo de ser
corregido, por ejemplo atribuyendo a Tasso una sarta de aforismos
robada
de las vidas de los filósofos griegos! Tratándose de un homenaje literario, esta falsificación si pudiera
haberla asumido sin necesidad de mostrarse prudente... aun a riesgo de
afrontar posibles desmentidos.
Entonces, lo que surge de los juramentos y de las anécdotas del Manso sólo es que
Tasso detestó las relaciones sexuales con las mujeres, y a mayor razón la boda.
Manso [7]
muestra a un Tasso que rechaza a los que quisieron que tomara mujer. A
los amigos que quisieron convencerlo, en Venecia, para que frecuentase
la casa de una "cortesana", diciéndole que si se hubiera divertido no
se hubiera vuelto loco, les contestó que prefería volverse loco antes que frecuentar femmine
[8]. La explicación de la aversión por el sexo dado por
Tasso. ("quien ha dado al mundo su harina, no tiene que negarle a Dios al menos el salvado", [9] es una boutade, no una "explicación." Quizás porque la verdadera explicación no fue posible darla... siendo
sugerida por la poesía de amor que Tasso dedicó "A un gracioso
jovencito" (no se conoce si era Ariosto u otro chico):
Como
llamarte a ti, divinidad o mortal?
Tu que
eres bendecido con ese hermoso semblante divino,
y es divino el amor hecho constante, que,
por anidar en mi, dispone el alma.
Amor
cierto es, espíritu de amor, y tal,
que me
convierto en amoroso amante, y
el corazón, que semejaba al rígido diamante, languidecer
me siento en cada pulso.
Actúa
en mi, que puedo ser, flecha o saeta: enlázame en cada nudo:
y si me desafía, tornarme
puedo, en la audaz espada de Marte.
Yo
cuestiono tu guerra, o
tu otra paz:
reinaré sobre ella; pero la
querida
tu
Psiche [alma] en la lejanía me sonríe.[10].
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*
* * * * * * * *
[1]Angelo Solerti, Anche Torquato Tasso?, "Giornale storico della
letteratura italiana", IX 1887, pp. 431-440.
[2]
Adele Cambria, Torquato Tasso era solo un gay tormentato, "Il
giorno", 28/3/1994, p. 13.
[3]
Cesare Guasti, Le lettere di Torquato Tasso, Rondinelli, Napoli
1856, n. 72, p. 170.
[4]
Cesare Guasti, Le lettere di Torquato Tasso, Rondinelli, Napoli
1856, n. 76, p. 177.
[5]
Angelo Solerti, Anche Torquato Tasso?, "Giornale storico della
letteratura italiana", IX 1887, pp. 439-440.
[6]
Giovan Battista Manso (1569-1645), Vita
di Torquato Tasso [1621], Salerno, Roma 1995, II 3, pp.
212-213.
[7]
Giovan Battista Manso, Op. cit., II 6, p. 241.
[8]
Giovan Battista Manso, Op. cit., II 6, p. 251, apunte
36.
[9]
Giovan Battista Manso, Op. cit., II 6, p. 274, apunte 95.
[10]
En: Luigi Roncoroni, Genio e pazzia in Torquato Tasso, Bocca,
Torino 1896, p. 155.
Resumen
tomado de la
excelente pagina amiga en italiano :
http://digilander.libero.it/giovannidallorto/biografie/tasso/tasso.htmll
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