Nadie escuche mi voz
y triste acento, de suspiros y lágrimas mezclado, si no es que tenga el
pecho lastimado de dolor semejante al que yo siento. Que no pretendo
ejemplo ni escarmiento que rescate a los otros de mi estado, sino mostrar
creído, y no aliviado, de un firme amor el justo sentimiento. Juntose con
el cielo a perseguirme, la que tuvo mi vida en opiniones, y de mí mismo a
mí como en destierro. Quisieron persuadirme las razones, hasta que en el
propósito más firme fue disculpa del yerro el mismo yerro.
Bellísima sirena deste llano, estrella superior de
esfera ardiente, animado cometa floreciente, con rayos negros serafín
humano; sol que a la lumbre de tu luz en vano resistir puede el lince más
valiente, Fénix que, peregrina, únicamente logra región de cluma
soberano. Aunque la envidia exhale los alientos de tu veneno, el mérito
seguro luce en símbolo claro de constancia. Revuélvanse ambiciosos
elementos, que el cielo es siempre cielo, siempre puro, y accidentes no
alteran su sustancia.
Silencio, en tu sepulcro deposito ronca voz, pluma
ciega y triste mano, para que mi dolor no cante en vano al viento dado ya,
en la arena escrito. Tumba y muerte de olvido solicito, aunque de avisos
más que de años cano, donde hoy más que a la razón me allano, y al tiempo
le daré cuanto me quito. Limitaré deseos y esperanzas, y en el orbe de un
claro desengaño márgenes pondrá breves a mi vida, para que no me venzan
asechanzas de quien intenta procurar mi daño y ocasionó tan próvida
huida.
Llegar, ver y entregarme ha sido junto, la deuda
general pagada os tengo, y a ser de vos injustamente vengo condenado sin
culpa en sólo un punto. Padezco el mal, la causa no barrunto, que yo, sin
esperanza, me entretengo, y sólo de adoraros me mantengo vivo al servir, y
al merecer difunto.
Quien sabe tanto y claramente entiende que esperar
algo es yerro sin disculpa, con la inteición no puede haber errado. Miro y
no hallo en mí de que me enmiende; mas si desdichas las tenéis por
culpa, ¿Cómo estará sin ella un desdichado?
Amor no es voluntad, sino destino de violenta pasión y fe
con ella; elección nos parece y es estrella que sólo alumbra el propio
desatino. Milagro humano es símbolo divino, ley que sus mismas leyes
atropella, ciega deidad, idólatra querella, que da fin y no medio a su
camino. Sin esperanza, y casi sin deseo, recatado del propio
pensamiento, en ansias vivas acabar me veo. Persuasión eficaz de mi
tormento, que parezca locura y devaneo lo que es amor, lo que es
conocimiento.
Amor es un alterno beneficio que recíprocos lazos
multiplica, unión de voluntades que se aplica a felizmente acepto
sacrificio; gloriosa diversión, atento oficio de un alma ya de afectos
nobles rica, dulcísima abusión que califica en sublime concordia alto
ejercicio; vïolenta opresión que se dispone a lograr en sí misma,
interiormente, fe que en gémina luz rayos enciende; pasto que la ambición
del gusto pone, dulce dolor que aplaude lo que siente, arte en que ignora
más, quien más entiende.
Después, amor, que mis cansados años dieron materia a
lástima y a risa, cuando debiera ser cosa precisa el costoso escarmiento
en tus engaños; y de los verdaderos desengaños el padre volador también me
avisa, que aunque todo lo muda tan aprisa, su costumbre común niega a mis
daños; cuando ya las razones y el instinto pudieran de mí mismo
defenderme y por causa fundada en escarmiento; en otro peligroso
laberinto me pone amor, y ayudan a perderme memoria, voluntad y
entendimiento.
El que fuere dichoso será amado, y yo en amor no
quiero ser dichoso, teniendo, de mi mal propio envidioso, a dicha ser por
vos tan desdichado. Sólo es servir servir sin ser premiado; cerca está de
grosero el venturoso; seguir el bien a todos es forzoso: yo sólo sigo el
mal sin ser forzado; no he menester ventura por amaros; amo de vos lo que
de vos entiendo, no lo que espero, porque nada espero; llevome el
conoceros a adoraros; servir mas por servir sólo pretendo: de vos no
quiero más que lo que os quiero.
Es tan glorioso y alto el pensamiento que me mantiene
en vida y causa muerte, que no sé estilo o medio con que acierte a
declarar el mal y el bien que siento. Dilo tú, amor, que sabes mi
tormento, y traza un nuevo modo que concierte estos varios extremos de mi
suerte que alivian con su causa el sentimiento; en cuya pena, si es
glorioso efecto el sacrificio de la fe más pura que está ardiendo en las
alas del respeto, ose el amor, si teme la ventura, que entre misterios de
un amor secreto amar es fuerza y esperar locura.
¡Oh, cuánto dice en su favor quien calla porque de amar
sufrir es cierto indicio, y el silencio el más puro sacrificio y adonde
siempre amor mérito halla! Morir en su pasión sin declaralla es de quien
ama el verdadero oficio, que un callado llorar por ejercicio da más razón
por sí no osando dalla. Quien calla amando, solo amando muere, que el que
acierta a decirse no es cuidado; menos dice y más ama quien más
quiere porque si mi silencio no os ha hablado, no sé deciros más que si
muriere harto os ha dicho lo que yo he callado.
De cera son las alas cuyo vuelo gobierna incautamente el
albedrío, y llevadas del propio desvarío con vana presunción suben al
cielo. No tiene ya el castigo, ni el recelo fuera eficaz, ni sé de qué me
fío, si prometido tiene el hado mío hombre a la mar como escarmiento al
suelo. Mas si a la pena, amor, el gusto igualas, con aquel nunca visto
atrevimiento que basta a acreditar lo más perdido, derrita el sol las
atrevidas alas, que no podrá quitar el pensamiento la gloria, con caer, de
haber subido.
A UN RETRATOOfensas son, señora, las que
veo, hechas a vuestras grandes perfecciones, porque donde acredita sus
pasiones sólo amor las escribe y yo las leo. Vencido queda el arte del
deseo, los imposibles dando por razones, y en esta fe tan libre de
opiniones fundo lo que de vos no alcanzo y creo. Si en lo menos se pierde
más el tino, en lo más, ¿qué será de aquel traslado que procura sacar el
arte en vano? Sólo yo tengo aquel tan peregrino en que el original no está
agraviado, hecho en mi corazón por vuestra mano.
Determinarse y luego arrepentirse, empezarse a
atrever y acobardarse, arder el pecho y la palabra helarse, desengañarse y
luego persuadirse; comenzar una cosa y advertirse, querer decir su pena y
no aclararse, en medio del aliento desmayarse, y entre temor y miedo
consumires; en las resoluciones, detenerse, hallada la ocasión, no
aprovecharse, y, perdida, de cólera encenderse, y sin saber por qué,
desvanecerse: efectos son de Amor, no hay que espantarse, que todo del
Amor puede creerse.
Pasé los golfos de un sufrir perdido, y piélagos de
ofensas he surcado, de enemigos impulsos agitado, de poderosas olas
impedido. Hoy, pues, menos quejoso que advertido, de esperanza las velas
he animado, y debo a mi noticia haber tomado en mar de sinrazón puerto de
olvido, donde ya en dar benéficos alientos a la violenta fuerza me
libraron del tiempo airado y de contrarios vientos. Ya engañosas sirenas
me dejaron porque la falsa voz de sus acentos mis diamantes oídos no
escucharon.
A una
señora que se facilitaba por dinero
Éntrale el basto siempre a la
doncella cuando de oros el hombre no ha fallado, espadas su manjar es
descartado porque lo quiere así la madre della.
La malilla, aunque
deje de tenella, no perderá, tanto es lo que le ha entrado; y si quiere
elegir, porque ha robado, él es la copa y la malilla es ella.
Quien
entrare a jugar, quien hombre fuere, si de oros a triunfar no se
dispone, nunca ganar aquesta polla espere.
Carta de más, dinero no
repone en esta mano, antes quien la diere, su basto encima a la malilla
pone.
2
Mentir amor, saber fingir desmayo, donaire me
parece que es garduño y el tener los embustes en el puño, entera se la
dejo al galán bayo.
Virgo mentido que le parta un rayo, pero al favor
librado en un aruño, mas si yo un cuerno vengador empuño, fértil venganza
me promete mayo.
Sube castillo y sóplele escalera, que en buen toril
se mete el engañado donde todas son unas y corchetes;
y goce nombre
eterno de embustera, que a quien su evangelio ha profanado hará los
evangelios alcahuetes.
3
Ganchos no pocos sobre un San
Benito, el timbre son debido destas puertas, a todas horas por dinero
abiertas como su dueña abierta de apetito.
Corzo venal por ella en no
finito ama, pues con derecho nunca tuerta bragueta pide vida y lengua
muerta por honra del cabrón y del cabrito.
Bolsa que suene y boca que
no diga, y bragueta incansable es mal partido para un dudoso y putativo
padre;
logrará bendiciones de bragueta cuerno corregidor no
corregido de putas hijas y de puta madre.
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