1874  -  1965

 

 

APUNTES  BIOGRÁFICOS

 

William Somerset Maugham, de pura ascendencia inglesa, vino a nacer en la embajada británica de París, en donde su padre se hallaba destinado, el 25 de enero de 1874, siendo el benjamín de una extensa prole.

Por tal causa, haber nacido en Francia, aprendió este idioma perfectamente, y a lo largo de su existencia queda bien patente que amaba el país en el que vino al mundo, cuando a partir del año 1928 se fue a vivir a Cap Ferrat en la Riviera francesa, en donde, salvo su época de exilio durante la II Guerra Mundial, residió siempre en la Villa Mauresque, exquisito centro literario.

A los 10 años perdió a sus padres y la familia se disgregó, yendo él a vivir a Inglaterra con un tío suyo clérigo, en Whistable.

Su educación transcurre entre Inglaterra y Alemania.

Destinado a ser abogado por tradición familiar, un engorroso tartamudeo se lo impide, y acaba estudiando medicina en  en la Universidad de Heidelberg (Alemania) y en el hospital de St Thomas's de Londres, consiguiendo el título en 1897, profesión que abandonaría en cuanto el éxito en la literatura empezó a sonreírle.

Por espacio de diez años vivió en París esforzándose por ser alguien en la literatura, y en 1897 consigue publicar su ópera prima, la novela Liza de Lambeth en la cual describe su asistencia a las mujeres embarazadas, que tiene una discreta acogida, pero no es hasta 1915 que se edita Servidumbre Humana, una gran novela que le consagra para siempre, obra, por otra parte, bastante autobiográfica en la que relata su época estudiantil en la facultad de medicina y sus muchas experiencias con todo tipo de personas. El protagonista, Philip Carey, tiene una malformación en un pie, trasposición literaria de la tartamudez de su autor. Ahora bien, ¿de dónde salió el magistral personaje de la odiosa Mildred?

El padre de Maugham era un abogado que se ocupaba de los asuntos legales de la embajada británica en París. Dado que la ley francesa preveía que todos los niños nacidos en territorio francés estaban obligados a hacer el servicio militar, Robert Ormond Maugham arregló las cosas para que William naciera en la embajada, salvándolo así de la obligación de involucrarse en futuras guerras francesas y haciendo técnicamente válido su nacimiento en "territorio británico". Su abuelo, otro Robert, también había sido un prestigioso abogado y cofundador de la English Law Society, y se daba por hecho que William tendría que seguir los mismos pasos. Pero las cosas no funcionaron así, a pesar de que su hermano mayor Frederic Herbert Maugham sí que desarrolló una distinguida carrera jurídica, convirtiéndose en Lord Chancellor entre 1938 y 1939.

La madre de Maugham, Edith Mary (de soltera Snell) era tuberculosa, una condición para la cual los médicos de la época prescribían tener hijos. Así que Maugham tenía tres hermanos mayores, ya escolarizados en centros de internado cuando él tenía tres años, por lo que fue criado casi como hijo único. Por desgracia, el embarazo no fue efectivo contra la enfermedad, y Edith Mary Maugham murió a los 41 años, seis años después de dar a luz su último hijo. La muerte de su madre dejó a Maugham traumatizado para toda la vida, y siempre tuvo la foto de ella en el cabecero de su cama hasta su propia muerte a los 91 años en 1965.

Dos años después murió su padre de cáncer. Willie fue enviado a Inglaterra para ponerlo bajo cuidado de su tío, Henry MacDonald Maugham, vicario de Whitstable, en Kent. El traslado fue catastrófico. Henry Maugham demostró ser frío y emocionalmente cruel. En The King's School, Canterbury, casi una versión del purgatorio, donde Willie estuvo interno durante sus años de estudiante, fue ridiculizado por su mal inglés (su lengua materna era el francés) y por su baja estatura, que había heredado de su padre.

En este periodo Maugham desarrolló la tartamudez que le acompañaría toda la vida, aunque era esporádica y dependía del estado de ánimo y las circunstancias.

En la vicaría estaba sometido a control, y las emociones estaban prohibidas. Fue forzado a esconder su temperamento, y se le prohibió cualquier manifestación emocional, aparte que tampoco tenía la oportunidad de ver a otros expresar emociones. Como niño pacífico, reservado pero muy curioso, esta negación de las emociones de los otros fue para él tan dura como la negación de los propios sentimientos.

El resultado fue que Maugham era desgraciado, tanto en la vicaría como en la escuela, donde era maltratado por sus compañeros debido a su tartamudez y baja estatura. Ello resultó en que desarrolló la habilidad de hacer observaciones sarcásticas que herían a los que le hacían rabiar. Esta capacidad se refleja a veces en los personajes de sus narraciones.

A los dieciséis años, Maugham rehusó continuar en The King's School y su tío le permitió viajar a Alemania, donde durante un año estudió literatura, filosofía y alemán en la Universidad de Heidelberg. En Alemania conoció a John Ellingham Brooks, un inglés diez años mayor que él, con quien tuvo su primera experiencia sexual.

De nuevo en Inglaterra, su tío le consiguió un puesto de trabajo en una oficina de contabilidad, pero al mes Maugham lo dejó y volvió a Whitstable. Su tío estaba disgustado, y se puso a buscar un nuevo trabajo para él.

El trabajo en la iglesia fue descartado, porque un predicador tartamudo parecía ridículo. También fue se descartó el funcionariado, no por desagrado del propio Maugham, sino porque a raíz de las nuevas leyes que obligaban a pasar un examen para acceder a la función pública, el tío consideraba que esta profesión se había convertido en indecorosa para un caballero.

El médico local sugirió la medicina, y el tío aceptó con ciertas objeciones. Maugham había empezado a escribir a los 15 años y deseaba fervientemente dedicarse a la literatura, pero por no ser mayor de edad no se atrevió a confesar sus deseos a su tutor. Consecuentemente, invirtió los siguientes cinco años de su vida como estudiante de medicina en Londres.

Primeras obras

Muchos lectores y algunos críticos han asumido que los años de estudiante de medicina constituyeron un callejón sin salida creativo. Pero el mismo Maugham era de la opinión contraria. Pudo vivir en la efervescente ciudad de Londres, conocer a personas de las clases populares que nunca habría encontrado en otras profesiones, y verlas en situaciones de extrema ansiedad y significado para sus vidas. En la madurez, remarcó el valor literario de todo lo que vio como estudiante de medicina: "Vi hombres morir. Los vi sufrir dolor. Aprendí qué era la esperanza, el temor y la ayuda..."

En aquel tiempo estaban de moda los libros, a menudo escritos por hombres y mujeres que vivían de manera desahogada, que describían el valor moral de una vida de padecimientos — pero Maugham vio claramente, una y otra vez, cómo es de corrosivo el padecimiento para los valores humanos, como la enfermedad vuelve hostil y amarga a la gente, y nunca lo olvidó. Aquí, finalmente estaba la vida en toda su crudeza, y también la oportunidad de examinar toda la gama de emociones humanas.

Maugham cuidaba de su vivienda, la amueblaba con placer, la llenaba de libretas con ideas literarias, y escribía todas las noches a la vez que continuaba sus estudios de medicina. En 1897, presentó su segundo libro a una editorial (el primero había sido una biografía de Giacomo Meyerbeer escrita a los dieciséis años en Heidelberg).

Liza of Lambeth, una narración sobre un adulterio en la clase obrera y sus consecuencias, bebe en las experiencias del estudiante practicante de obstetricia en el suburbio londinense de Lambeth. La novela se encuadra en el realismo social de los "escritores de los bajos fondos" como George Gissing y Arthur Morrison. Con toda franqueza, Maugham aún se sintió obligado a escribir en el prólogo de la novela: "... es imposible eliminar los errores del hablar de Liza y de los otros personajes; por lo tanto, el lector tendrá que recomponer en sus pensamientos las imperfecciones necesarias de los diálogos."

Liza of Lambeth cosechó el éxito entre la crítica y el público, y la primera impresión se vendió en cuestión de semanas. Eso fue suficiente para convencer a Maugham, que ya se había licenciado, de abandonar la medicina y embarcarse en una carrera literaria que duraría sesenta y cinco años. Sobre su debut en la profesión de escritor diría posteriormente, "me sentí como pez en el agua."

La vida de escritor le permitió viajar y vivir en diferentes lugares, como España y Capri, durante la siguiente década, pero sus siguientes diez obraas no pudieron rivalizar con el éxito de Liza. La situación cambió radicalmente en 1907 con el extraordinario éxito de su obra de teatro Lady Frederick. Durante el año siguiente tuvo cuatro obras de teatro representándose simultáneamente en Londres, y la revista Punch publicó un dibujo de Shakespeare mordiéndose las uñas con nerviosismo mientras vigilaba las carteleras.

Un espia escritor

En 1917 marchó como periodista a Rusia para cubrir noticias sobre la revolución, pero tuvo que desistir ya que su salud delicada, y sobre todo, su tartamudez, le dificultaron la tarea, lo que no fue óbice para que trabajase como espía para el Intelligence Service.

Luego de esta experiencia inicia junto con un amigo suyo un largo viaje que incluye Asia, las islas del Pacífico y México, periplo que le serviría más tarde para desarrollar su novelística más internacional, aunque siempre fue un gran viajero del que se benefició su dilatada obra dotada, por eso mismo, de un sello característico.

Somerset Maugham era homosexual, aunque, viviendo en otra época, contrajera matrimonio con una joven, Syrie, lo suficientemente comprensiva como para aceptarle, tal vez a la espera de cambiar sus inclinaciones, pero la pareja se divorcio por esta causa al relacionarse a Maugham con el norteamericano Gerald Haxton, lo que originaría un escándalo que si no acabó en tragedia a lo Wilde, fue porque ya no se vivía en tiempos victorianos, todo lo cual, sin embargo, no impidió que Somerset Maugham eligiera Francia para vivir, un “exilio” dorado en la Riviera, en Villa Mauresque, junto a Gerald Haxton en calidad de secretario.

Impenitente trotamundos, abandonó su tranquilo refugio francés durante la II Guerra Mundial emigrando a EE.UU. en donde se convirtió en una figura muy popular ya que parte de su obra había sido, y era, llevada al cine con gran éxito.

Maugham escribió lo mismo novelas -El filo de la navaja, Rosie, La luna y seis peniques, Luz en el alma, etc.- , como relatos cortos -Lluvia, La carta, entre muchísimos-, en los que también era un maestro, y libros de memorias.

Sin embargo, lo que pocos saben es que fue pionero en el género de espionaje gracias a su libro de relatos -basado en experiencias propias, Ashenden, publicado en 1928-, siendo el precursor y guía de autores tales como Ian Fleming, John Le Carre y Graham Greene por sólo citar unos pocos.

Después de su aventura americana, regresó a la Riviera, en donde continuó escribiendo como siempre hasta su fallecimiento acaecido en Niza el 16 de diciembre de 1965.

William Somerset Maugham, aunque nunca fue nombrado sir, fue uno de los últimos caballeros británicos que simbolizaron toda una época: elegante, inteligente, observador, dotado de un irónico sentido del humor y de una gran psicología, sus novelas, injustamente caídas en el olvido actualmente, son verdaderas obras maestras de sutil introspección del alma humana y en las que sus personajes van de un lado a otro de la escala social, pues desde ladies hasta vagabundos, el novelista no discrimina a ningún personaje. Sus cuentos inspirados en los habitantes de las islas de los llamados Mares del Sur, son auténticas joyas de la literatura.

Maugham fue un excelente autor de relatos cortos, género muy difícil, y, al mismo tiempo un gran novelista, lo que le convierte en una rara avis dentro del mundo literario, ya que no todos los escritores de relatos cortos son igualmente buenos a la hora de escribir novelas que pasen de las 500 páginas.

Su novela semiautobiográfica Servidumbre humana (1915) se considera su mejor obra. La luna y seis peniques (1919) narra el conflicto entre el artista y la sociedad convencional, y está basada en la vida del pintor francés Paul Gauguin; cabe citar además El velo pintado (1925), Pasteles y cerveza (1930), Vacaciones de Navidad (1939), Antes de amanecer (1942), El filo de la navaja (1944) y Catalina (1948). Entre sus colecciones de relatos destacan El temblor de una hoja (1921), que incluye el relato Miss Thompson, del que más tarde se realizó una versión teatral titulada Lluvia (1928); Primera persona del singular (1931); El rey (1933), y Cuarteto (1948). También escribió comedias satíricas, como El círculo (1921) y Los mejores (1923), un melodrama titulado Al este de Suez (1922), ensayos y dos autobiografías.

 

* * * * * 

 

 

ISLA  TERNURA PLAYA NO ERES EL ÚNICO