Rilke, Rainer Maria
(1875-1926), escritor austriaco, nacido en Praga, considerado uno de
los poetas modernos más importantes e innovadores de la literatura
alemana, por su preciso estilo lírico, sus simbólicas imágenes y sus
reflexiones espirituales.
Sus primeras obras publicadas fueron poemas de
amor, titulados Vida y canciones (1894). En 1897, Rilke conoció a
Lou Andreas-Salomé, la hija de un general ruso, y dos años después
viajaba con ella a su país natal. Inspirado por las dimensiones y la
belleza del paisaje tanto como por la profundidad espiritual de la
gente con que se encontró, Rilke se formó la creencia de que Dios
está presente en todas las cosas.
Estos sentimientos encontraron
expresión poética en Historias del buen Dios (1900). Después de 1900
Rilke eliminó de su poesía el vago lirismo que, al menos en parte,
le habían inspirado los simbolistas franceses, y, en su lugar,
adoptó un estilo preciso y concreto, del que pueden dar ejemplo los
poemas recogidos en el Libro de las imágenes (1902; ampliado en
1906) y las series de versos de El libro de las horas (1905), que
consta de tres partes: El libro de la vida monástica, El libro del
peregrinaje y El libro de la pobreza y de la muerte.
Influencia de
Rodin
En 1901 se casa con Clara
Westhaff, con la que tiene una
hija. Pero pronto se separan y se traslada a París, donde acto
seguido conoce al escultor Rodin, para el que trabaja como su
secretario de 1905 a
1906.
Rodin enseñó al poeta a contemplar la obra de arte como una
actividad religiosa y a hacer sus versos tan consistentes y
completos como esculturas.
Los poemas de este periodo aparecieron en
Nuevos poemas (2 volúmenes, 1907-1908). Hasta el estallido de la I
Guerra Mundial, Rilke vivió en París, desde donde realizó viajes por
Europa y el norte de África. De 1910 a 1912 vivió en el castillo de
Duino, cerca de Trieste (ahora en Italia), y allí escribió los
poemas que forman La vida de María (1913), a los que después pondría
música el compositor alemán Paul Hindemith, e inició la primera
redacción de las Elegías de Duino (1923), obras en las que se
percibe su acercamiento a la filosofía existencial de Sören
Kierkegaard.
En su obra en prosa más importante, Los cuadernos de
Malte Laurids Brigge (1910), novela comenzada en Roma en 1904,
empleó corrosivas imágenes para transmitir las reacciones que la
vida en París provoca en un joven escritor muy parecido a él
mismo.
Últimas obras
Rilke residió en Munich
durante casi toda la I Guerra Mundial y en 1919 se trasladó a Sierre
(Suiza), donde se estableció, salvo visitas ocasionales a París y
Venecia, para el resto de su vida. Allí completó las Elegías de
Duino y escribió Sonetos a Orfeo (1923). Estos dos ciclos son
considerado
s como su logro poético más importante.
Las elegías
presentan la muerte como una transformación de la vida en una
realidad interior que, junto con la vida, forman un todo unificado.
La mayoría de los sonetos cantan la vida y la muerte como una
experiencia cósmica. Rilke murió el 29 de diciembre de 1926 en
Valmont (Suiza), sorprendiendole la muerte como consecuencia de una infección que envenenó
su sangre al cortar una rosa con la que obsequiar a su amiga. El
contagio se produjo a través de la espina. Sin duda un final trágico
más propio de una canción o un poema, que de un retrato costumbrista
de la cotidianeidad más absoluta.
Él siempre supo estar a la altura
de las circunstancias
La obra de Rilke con su hermetismo, soledad, pereza
llegó a un profundo existencialismo e influyó en los escritores de
los años cincuenta tanto de Europa como de América. En lengua
española, Rilke tuvo excelentes traductores -admiradores- como
Francisco Ayala, Pablo Neruda, Gonzalo Torrente Ballester o José
María Valverde.