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1896.-
Nació en la ciudad de México el 4 de diciembre. Hijo de Manuel Rodríguez y
Sara Lozano. Crece en un ambiente de familia citadina económicamente
acomodada. Sus padres son frecuentados por intelectuales de la época.
1906-07.-
A
los once años es inscrito en el Colegio Militar. Pasa algunos años estudiando allí. Posteriormente
abandona el Colegio para ingresar en el servicio diplomático. No
satisfecho de esas futuras profesiones empezó su formación pictórica
autodidacta.
1913.-
Contrae matrimonio con Carmen Mondragón, hija de un reconocido general
porfirista. Ese mismo año viajaron a Europa debido al recrudecimiento de
la lucha armada en México. Se establecen en París, en el ambiente de la
ciudad vanguardista por excelencia. Se dice que empezó a pintar inmerso en
los nuevos movimientos e ideas estéticas que animaban a los artistas
europeos. Entabló amistad con Henri Matisse, Georges Braque, Pablo Picasso
y André Lhote, así como con los escritores André Salmon y Jean Cassou,
entre otros. De estas personalidades abrevó conocimientos plásticos y
adquirió una cultura cosmopolita que signaron su personalidad y su
pintura. Durante esos años su vida se vio afectada por la muerte del hijo
producto de su unión con Carmen Mondragón, el cual se dice pereció durante
un ataque de furia de la madre.
1921.-
Después de casi siete años de ausencia deciden
regresar a México. La hija del general conoce a Gerardo Murillo, el famoso
Dr. Atl, quien la convierte en su pareja y en la célebre Nahui Ollin,
poetisa y pintora. Manuel Rodríguez Lozano, por su parte, toma
decididamente el camino de la pintura; establece una intensa relación con
un joven originario de El Oro, Estado de México, llamado
ABRAHAM
ÁNGEL, a
quien induce a pintar. El divorcio entre Carmen y Manuel es inminente.
Rodríguez Lozano no es invitado a formar parte del equipo de artistas
auspiciados por José Vasconcelos, secretario de Educación, promotor e
ideólogo del movimiento cultural nacionalista durante el régimen del
presidente Álvaro Obregón (1920-1924). Desde el primer momento discrepa
con los muralistas, decidido a trabajar en un proyecto encaminado a
rescatar los valores nacionales pero en un sentido
universalista.
1923.-
El círculo de amigos del ambiente bohemio de la
época al que se adhiere lo integran desde entonces pintores que conforman
el gran mosaico plástico que no está convencido de que la única forma de
pintar sea el muralismo, igualmente cuestionan la iconografía referida a
la guerra civil recién concluida y el charrismo y folclorismo. Por
entonces, y por intermediación de Roberto Montenegro, conoce a Francisco
Sergio Iturbe quien como un verdadero mecenas patrocina su obra y le
encargará años después el proyecto conocido como Los tableros de la
muerte o la serie de Santa Ana muerta.
1925.-
De enero a diciembre de este año
ocupa el puesto de jefe del Departamento de dibujo de las escuelas
primarias del Distrito Federal, promueve y reforma el método de dibujo
creado por Adolfo Best Maugard, que consiste en utilizar las líneas
elementales de las que partieron los pueblos antiguos para hacer pintura y
escultura. A diferencia de Best Maugard, Rodríguez Lozano "se inspira de
los retablos y no de las lacas y de las cerámicas, no retoma los motivos
decorativos del modelo, sino que recrea la actitud del pintor popular ante
su tema". Por otra parte, Abraham Ángel resulta una verdadera
revelación pictórica; su obra, un tanto ingenua pero llena de colorido y
autenticidad, es apreciada por su maestro quien decide proyectar al joven
artista hacia otras latitudes. Viaja con Ángel y otro artista joven, Julio
Castellanos; recorren Argentina exhibiendo su obra en varios lugares,
entre ellos el Museo Provincial de Buenos Aires, ciudad en la que el
maestro pronuncia una conferencia sobre el americanismo en la pintura para
los Amigos del Arte, una agrupación de intelectuales. A su regreso a la ciudad de México
Abraham Ángel muere trágicamente, se suicida en octubre de 1924.
1925.-
Procurando mantenerse actualizado y descubrir a Europa lo que se estaba haciendo en México en
materia de pintura, Rodríguez Lozano vuelve a París con una
exposición de obras suyas y de varios niños de las escuelas primarias
del país. Alfonso Reyes desde la Embajada de México en Francia,
ayuda al pintor a promover la exposición y a vender sus obras. Estos
cuadros se exhiben en el Círculo de París para América Latina y
causan una buena impresión. La presentación del catálogo la hace el
escritor André Salmón, director de la revista Art vivant.
1927.- Establecido nuevamente en
la ciudad de México se relaciona con Antonieta Rivas Mercado, hija de
Antonio Rivas Mercado, célebre arquitecto y director de la Academia de San
Carlos en los álgidos años de la huelga de 1911. Joven de amplia cultura e
ideas vanguardistas, coincide con Rodríguez Lozano en ampliar los
horizontes de la cultura nacional proponiendo puestas en escena del teatro
europeo de vanguardia. El Teatro Ulises ubicado en la casa núm. 42 de la
calle de Mesones, es creado y financiado a instancias de Antonieta Rivas
Mercado y María Luisa Cabrera, hija de Luis Cabrera político y escritor,
mejor conocida como Malú Block. El pintor hace escenografías para obras de
Jean Cocteau, Eugene O'Neill, Lord Dunsany y Claude Rogers Marx entre
otros. Se dan a conocer actores como Isabela Corona, Clementina Otero y
Celestino Gorostiza como director de escena. A la vez
simpatizan con la
postura crítica de los
intelectuales y literatos conocidos como la revista cultural que editaron,
los Contemporáneos, o el grupo sin grupo a decir de Guillermo Sheridan. Su
mismo nombre implica incisión y divergencia con el movimiento cultural
nacionalista y sus más recalcitrantes defensores, entre ellos el mismo
Estado. Rodríguez Lozano expuso junto con Julio Castellanos, Rufino Tamayo
y Agustín Lazo, entre otros, en muestras organizadas y espacios
auspiciados por ese grupo de intelectuales.
1931.-
Vuelve
a Europa donde permanece durante un año estudiando. Por su parte Antonieta Rivas Mercado
mantiene un tormentoso romance con José Vasconcelos, después de haberse casado con el inglés Alberto Blair, con quien
procreó a su hijo Antonio. Entre 1927 y 1930 escribe numerosas cartas
íntimas al pintor donde narra entre otras cosas la tragedia de su frustrado
amor por él. "Manuel tenía una ventaja sobre Antonieta para
sobrepasar los infortunios sentimentales: tenía su pintura, a la que se
aferraba tanto para realizar su proyecto artístico como para sortear los
remolinos de la vida afectiva".
La lucha legal que sostiene con su
ex-marido por la custodia de su vástago, la remesa de dinero que
solicita a su administrador y que nunca llega ni a Burdeos ni a París,
sumado al affaire Vasconcelos la lleva a privarse de la vida en Notre
Dame a los 31 años de edad.
1932-40.-
Inmerso en la actividad
pictórica, Rodríguez Lozano realiza Los tableros de la muerte
(conocidos también como Santa Ana muerta) por encargo de Francisco Sergio
Iturbe e inicia y concluye la época monumental. Durante estos años
fundó y organizó el grupo
de ballet conocido como La paloma azul, donde trabajó al lado de la bailarina Ana
Sokolov.
1940.-
Es
nombrado director de la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad Nacional. Durante el poco
tiempo que ocupa ese puesto invita a colaborar a artistas como
Diego Rivera, Antonio Ruiz, Luis Ortiz Monasterio, Jesús Guerrero
Galván y al fotógrafo Manuel Álvarez Bravo, entre otros. Funda la revista
Artes Plásticas; publica tres monografías, Arte tarasco, Imaginería colonial y
Manuel Rodríguez Lozano, con un texto de José Bergamín,
colabora también como
articulista sobre diversos temas en periódicos y revistas.
Por otra parte, Rodríguez
Lozano fue uno de los primeros artistas que reconoció públicamente su
homosexualidad. Mantuvo un tórrido romance con el joven pintor Abraham Ángel,
quien murió de sobredosis de cocaína disfrazada de suicidio (o vice
versa), y amores con Julio Castellanos, Tebo, Nefero, soldados y chóferes
que él levantaba en un antro de mala muerte que quedaba por Garibaldi.
Según su amigo el poeta Neftalí Beltrán, el departamento de Rodríguez
Lozano estaba tapizado de pequeños retratos al óleo de estos amantes de
una noche
1941.-
En el
mes de agosto es asaltada la Escuela Nacional de Artes Plásticas, y desaparecen varios grabados
de Alberto Durero propiedad de la institución. El pintor es
considerado responsable por ser la máxima autoridad, detenido y
encarcelado en la prisión de Lecumberri, donde pone en orden una serie
de manuscritos de su autoría. Se llegó a comentar
extraoficialmente que uno de sus alumnos favoritos se prestó a la maniobra
organizada por grupos políticos universitarios contrarios a Rodríguez
Lozano. Muchos años después, en 1966, los grabados fueron devueltos a la
Escuela.
1942.-
Durante
los meses que permaneció
en prisión recibió grandes muestras de solidaridad por parte de
intelectuales y amigos, pintó el mural La piedad en el desierto,
que permaneció varios años en esa prisión hasta que fue restaurado y
trasladado al Museo del Palacio de Bellas Artes, donde se exhibe
actualmente. Continúa pintando en la llamada época blanca que consiste en
la estilización de los personajes, la utilización de colores fríos y
escenas trágicas, que de alguna manera reflejan el estado anímico del
pintor, marcado por fuertes depresiones, que padecía desde muy joven, y
durante las que prefería el aislamiento total.1945.- Pinta El holocausto, una de las pocas pinturas murales que realizó
durante su vida, en la antigua casa de los condes de Miravalle (actual
calle de Isabel la Católica núm. 30)
1946.- Es
invitado por el gobierno francés a exponer su obra y a dictar varias
conferencias.
1952.-
Luis Cernuda, poeta sevillano exiliado en México le dedica su obra
Variaciones sobre un tema mexicano. También Max Jacob y André
Salmon se suman a la dedicatoria con estas palabras:
A Rodríguez Lozano, el
gran pintor mexicano, creador apasionado, pero lúcido; ordenador de
formas ardientes y puras, ferviente inventor de signos plásticos, de
números que figuran en constelaciones espirituales del genio de su
siglo y de su raza.
Es invitado a colaborar en
una importante misión diplomática, que decide no aceptar.
1959.- Alfonso Reyes, José Gorostiza, Raúl Fournier y Gustavo Baz entre otros, le
rinden un homenaje.
1960.- Se
publica su libro Pensamiento y pintura prologado por Rodolfo Usigli.
1971.-
Muere en la ciudad de
México el 27 de marzo.
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