Johan Joachim Quants
nació en Oberscheden,
Hannover, cerca de Göttingen el 30 de enero de 1697.
Quantz fue
un niño prodigio cuyo talento musical
se manifestó a temprana edad. A los ocho ya tocaba el contrabajo
en festivales locales. Dos años después falleció su padre y
comenzó a vivir con un tío Justus
Quantz que era músico de la Orquesta Municipal
de la ciudad de Merseburg. Allí aprendió a interpretar diversos
instrumentos, incluyendo el clavecín.
En 1714
hace algunas escapadas a la villa cercana de Pirna donde escucha
conciertos para viola de Vivaldi lo que le marcará en sus elecciones
estéticas ulteriores.
Al tiempo
sirvió como oficial en el taller del músico J. A. Fleischhack
hasta 1716, estudiando muchos instrumentos de cuerda y viento y tomando
clases de clavicordio con Kiesewetter.
Una vez
concluida su enseñanza, Quantz se trasladó a Radeburg donde
trabajó en orquestas locales desde 1716. Durante un breve
periodo en 1717 estudió en Viena con Jan Dismas Zelenka y
Johann Fux.
Se unió a la Orquesta de
la villa de Dresde en marzo de 1716, por invitación de Gottfried Heyne,
estudiando composición en Viena con Jan
Dismas Zelenka durante el año siguiente.
En 1718 fue nombrado oboísta en la
Orquesta Real Polaca de Varsovia y Dresde.
Sin embargo,
consideró que tendría poca oportunidad para progresar como
oboísta, así que pasó cuatro años estudiando flauta con el
maestro francés Pierre Buffardin.
Cuando fue enviado a Italia en 1724 como parte de
la comitiva del embajador polaco, Quantz aprovechó de estudiar
contrapunto en Roma con Francesco Gasparini, alumno de Corelli
y de Pasquín.
Después de ese periodo en Italia, Quantz
viajó por diez meses a Londres (donde conoció a
Haendel) a
través de París, ofreciendo conciertos en los principales
centros musicales europeos durante el trayecto.
Al retornar a
Dresde reasumió su cargo como flautista orquestal en 1727. Al
año siguiente, 1728, el príncipe de Prusia, más tarde conocido como
Federico El Grande, le escuchó interpretar un concierto.
Federico quedó tan maravillado que hizo los arreglos para que
Quantz realizara dos largas visitas anuales a Berlín para
enseñarle flauta.
Finalmente en diciembre de 1741
decidió instalarse a Berlín
cuando el príncipe ya convertido en Rey de Prusia, le ofreció una
remuneración anual de 2000 tales (frente a 800 que recibía en la Corte
de Dresde)
En Berlín fue nombrado músico de cámara y compositor de
la Corte, encargándose de conciertos privados para el rey. El artista
recibió retribuciones suplementarias por las composiciones nuevas.
Quantz fue un compositor prolífico y un sorprendente
flautista. Su catálogo comprende más de 300 conciertos para
una o dos flautas, casi todos concebidos para ser
interpretados por él y Federico. También escribió otras 200
partituras para flauta y algunos himnos. El estilo es
claramente barroco pero sus últimas creaciones sugieren un
desarrollo hacia el clasicismo.
Quantz es muy conocido
por su tratado Versuch einer Anweisung die Flöte traversiere zu
spielen
(Berlín, 1752), una obra exhaustiva que hablar de casi todos los
aspectos técnicos, físicos, musicales, de ornamentación y
acompañamiento, criterios para valorar composiciones y músicos. A
pesar del titulo menos de un tercio del libro esta pensado
específicamente para flautistas.
Quantz fue asimismo un
reconocido loutier de flautas, aportando incluso mejoras técnicas, como
la segunda llave que permitia trabajar las tonalidades. Ejemplares de algunos instrumentos hechos
por él pueden encontrarse en Berlín o en Washington.
Falleció en Postdam el
12 de julio de 1773.
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