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Qu
Yuan nació en el año 340 a.C., en Zigui, distrito del
reino de Chu (en el oeste de la actual provincia de Hubei).
En 1944, el
investigador erudito Sun
Cizhou publicó un trabajo donde establecía que el mas famoso
poeta chino de la antigüedad, Qu Youan, era amante de su Rey,
el soberano Huai. Sun cita la poesía de Qu Yuan para probar su afirmación.
En el trabajo mas importante del poeta, "Li Sao" (El
dolor de la partida) Qu Yuan lo nombra como "hombre
hermoso". El vocabulario que utiliza para describir al Rey
era el utilizado en aquella época por las mujeres para
caracterizar a sus amantes.
Qu Yuan vivió
en medio del caos político que caracterizaron las postrimerías
del Período de los Estados Combatientes (475-221), poco antes
de que el emperador Qin Shihuang unificara a China.
Pronto
destacó por su inteligencia y erudición. A los 20 años pasó a
dedicarse a la política y el soberano Huai del reino de Chu
(328-299 a.C.) lo nombró Zuotu , alto cargo equivalente al de
viceprimer ministro. Partidario de fortalecer la legalidad y de
nombrar a los funcionarios según sus méritos, Qu Yuan insistía
asimismo en unir a los reinos vecinos orientales para ofrecer
resistencia al poderoso reino occidental de Qin.
Sin embargo, no
pudo llevar a la práctica sus ideas debido a los obstáculos
erigidos por un puñado de opositores. Entre ellos se encontraban
Zheng Xiu, concubina del rey de Chu, y Jin Shang, alto funcionario
de la corte, quienes conspiraron para presentar falsos cargos
contra Qu Yuan. En cierta ocasión, al enterarse de que el
soberano de Chu había ordenado a éste que redactara una ley, Jin
Shang fue a visitarlo y le pidió que le dejara leer el
manuscrito. Como Qu Yuan no se lo permitió, Jin Shang presentó
falsos cargos contra aquél ante el soberano de Chu, ya que lo
acusó de ser incapaz de guardar los secretos de estado y de
difundir por todas partes el contenido de los proyectos de ley que
se le ordenaba redactar. Para ganarse el favor del rey, Jin Shang
echó leña al fuego con estas palabras; “Qu Yuan denigra
frecuentemente a Su Majestad en público. Siempre que se promulga
una ley, se jacta de haber sido el único capaz de redactarla”.
Influido por tales calumnias, el soberano de Chu montó en colera
y se apartó de Qu Yuan.
Un estadista
trágico
En aquel
entonces, la Liga del Norte y del Sur, fundada por Su Qin, y la
del Este y del Oeste, fundada por Zhang Yi, se enfrentaron en una
encarnizada lucha. Zhang Yi, ministro favorito del reino de Qin,
efectuó una gira para dar a conocer sus ideas entre los estados
orientales y socavar su unidad. Qu Yuan se mantuvo firme al lado
de la Liga del Norte y del Sur, y preconizó abiertamente la
resistencia conjunta contra el reino de Qin, motivo por el cual el
monarca de dicho reino lo consideraba una espina en su costado. Al
enterase de que Qu Yuan había caído en desgracia, envió a Zhang
Yi en calidad de emisario especial para que sobornara con oro,
plata y perlas a la concubina Zheng Xiu, a Jin Shang y a otros
altos funcionarios del reino de Chu. De este modo, urdieron una
serie de complots para formular nuevas acusaciones falsas contra
Qu Yuan, a quien el soberano de Chu terminó por desterrar en el año
313 a.C.
Mientras Qu
Yuan permaneció exiliado, el Estado Chu se debilitaba por días.
El Estado Qin continuó ampliando su territorio y amenazando a
Chu, hasta invadirlo con su ejército en 280 a.n.e. A Qu Yuan no
le quedó más que afligirse por el desastre y expresar su dolor
a través de la poesía. Pensó incluso en salir de Chu, pero su
amor por su pueblo lo detuvo.
Uno de sus
poemas antológicos, Poema del Sur, aborda el diálogo en Hunan
entre un pescador y un anciano desesperado a orillas del lago.
El pescador pregunta: “¿No es usted el Señor de los Tres
Clanes, Qu Yuan? ¿Cómo ha caído en este estado?” Qu Yuan
contesta: “Cuando todos se revuelcan en el fango, sólo yo
sigo impoluto”.
En el año 312
a.C. las relaciones entre el reino de Chu y el de Qin se
deterioraron. El soberano de Chu ordenó a Qu Yuan que regresara y
lo nombró funcionario encargado de los asuntos de los tres
apellidos nobles: Qu, Jing y Zhao. No obstante, debido a que el
grupo de ministros intrigantes seguía en el poder, Qu Yuan
continuó siendo rechazado en la corte. En el año 299 a.C. se
produjo un suceso que intranquilizó a Qu Yuan: el monarca de Qin
invitó al soberano de Chu a desplazarse hasta su país para
entrevistarse con él. Como éste accediera, Qu Yuan le solicitó
una audiencia y le recomendó que no acudiera a la cita, pues podía
tratarse de una trampa. Pero el soberano de Chu desatendió los
consejos de Qu Yuan, fue secuestrado por los soldados de Qin y
encarcelado en el reino de Qin, donde murió al cabo de tres años.
Durante la
ausencia del soberano, los aristócratas del reino de Chu apoyaron
la entronización de su primogénito. El joven monarca Qing Xiang
(298-263 a.C.), más disoluto aun que su padre, dio importantes
cargos a un puñado de viciosos y les permitió manejar los
asuntos del Estado a su antojo. Por otra parte, temiendo ser
invadido por el poderoso reino de Qin, se casó con una hija de su
soberano. Como era de esperar, esta situación avivó las
persecuciones contra Qu Yuan, quien en el año 296 a.C., es decir,
cuando tenía casi 50 años, fue desterrado por el rey Qing Xiang.
A partir de ese entonces llevó una vida de vagabundo por las
zonas aledañas a los ríos Yuanjiang y Xiangshui (actual
provincia de Hunan). Se dice que llegó a la provincia de Anhui y,
finalmente, a la zona del río Miluo. Demacrado y abatido, solía
vérsele pasear por la orilla del río. En cierta ocasión se le
oyó cantar esta canción: “Cuando las aguas del río corren
limpias, lavo mi gorra; cuando bajan turbias, me lavo los pies”.
Qu Yuan no se dejó
doblegar durante su exilio y escribió numerosos poesías
inmortales impregnadas de amor hacia su patria y su pueblo, entre
ellasJiu Zhang (Nueve poesías),Jiuge (Once poesías según esta
melodía) y Lisao (Tristeza). En Lisaoy Jiu Zhang , por ejemplo, el
autor expresa sus opiniones políticas y pone de relieve la
corrupción y la decadencia de la corte, así como el acto
criminal de excluir a los hombres eruditos y de mérito. Basándose
en algunas leyendas, en Jiuge el autor crea unas figuras muy
brillantes con palabras bellas y rica imaginación romántica.
Un
acto desesperado
En 278 a.C, el
general de Qin, Bai Qi, y sus tropas capturaron Ying, la capital
de Chu, y destruyeron el mausoleo real. El rey de Chu huyó
aterrado. La otrora próspera ciudad fue reducida a ruinas,
dejando a sus habitantes en la pobreza y desolación. Qu Yuan se
sintió afligido por la derrota de su Estado y no podía
concebir la vida como ciudadano de un Estado conquistado.
En el quinto día
del quinto mes lunar, a la edad
de 62 años, el bardo se suicidó lanzándose al río Miluo, un
tributario del río Xiangjiang, en la provincia de Hunan, tras
aferrarse a una piedra para cerciorarse de que se hundiría.
Esta fue su protesta contra las fuerzas oscuras y malvadas que
le impidieron salvar a su patria de la destrucción.
Al conocer del
suicidio, aldeanos y pescadores fueron a rescatarle de las
aguas, conduciendo sus embarcaciones a lo largo del río Miluo y
hasta el extenso lago Dongting, pero no pudieron encontrarlo.
Lanzaron a las aguas paquetitos de arroz glutinoso para distraer
a peces y camarones y evitar que devoraran el cadáver de Qu
Yuan, que luego fue encontrado en un lugar llamado Luoyuan. Fue
enterrado con magnífica ceremonia en una colina cercana al río
Miluo. Y se erigió un templo conmemorativo.
Con el tiempo
se hizo costumbre que en el quinto día de cada quinto mes lunar
los habitantes de varias ciudades y aldeas a lo largo del río
Miluo recordaran a Qu Yuan. También en su memoria se instituyó
la preparación del plato inventado originalmente para preservar
su cuerpo, y que fue conocido como zongzi- bolas de arroz
glutinoso en forma de pirámide envueltas en hojas de bambú o
caña- y las competencias de Botes de Dragón. A estas
actividades se sumaron luego el uso del estafiate chino y el
mojarrón, dos hierbas que se cuelgan en las puertas para
espantar mosquitos, moscas y otros insectos dañinos.
A esta
costumbre se le llama “cortar una sección de mojarrón para
una espada, y una sección de estafiate chino para un látigo”.
La asperción del vino de realgar y su incineración tienen
significación similar, pues los antiguos creían que el realgar
envenenaba a las criaturas venenosas.
El quinto día
del quinto mes lunar ha devenido festivo nacional conocido como
“Duanwu” o “Festival de Duanyang”, para recordar el
genio lírico de Qu Yuan cuya obra comenzó a rebasar las
fronteras nacionales en la década de los 50 del siglo XX.
En su homenaje,
cada vez que llegaba el 5 de mayo del calendario lunar,
aniversario de su muerte, la gente preparaba Zongzi (pastelillos de
arroz glutinoso envueltos en hojas de caña) y los lanzaba al río
como ofrendas. En esa misma fecha se disputaba una regata de botes
con alegorías de dragones. Según se dice, las regatas eran para
salvar a Qu Yuan. El recuerdo y la veneración de aquel gran poeta
patriótico han pervivido hasta hoy.
Un alma poética
Sima Qian, el
primer historiador de China, que vivió hace más de 2.000 años,
escribió en la biografía de Qu Yuan, que fue “el exilio el
que compulsó a Qu Yuan a concebir el poema Lisao (dolor de la
lejanía)”. Su extrañamiento le condujo de la política a las
letras. Todos sus poemas fueron creados después de su democión
y durante el exilio, lo que les otorga una calidad trágica. Su
poesía es literatura excepcional de gran valor histórico,
filosófico y estético, pues da una cuenta detallada de las
luchas políticas y problemas sociales de su época.
Los más
representantivos de sus 23 poemas (ó 25 - hay conflictos en
cuanto al número exacto) son Dolor de la Lejanía, Preguntas
al Cielo, las Nueve Canciones, las Nueve Elegías,
y Réquiem.
Dolor de la
Lejanía es la más significativa de sus obras, y también el
poema clásico chino antiguo más largo. Sus 2.477 caracteres en
373 versos constituyen una autobiografía sazonada de metáforas
y analogías. El poema expone la oscuridad y el decrepitud del
grupúsculo gobernante, de su maldad, su avaricia, su lascivia y
brutalidad. Qu Yuan también evoca la imagen de un patriota
vertical que lucha por la justicia, busca la verdad, enfrenta
las dificultades y la persecución, y ama a su país y sus
gentes. El patriotismo y el amor al pueblo se expresan así en
su escritura, al igual que su angustia y dolor al saber que le
impiden realizar sus ideales políticos.
En Preguntas al
Cielo, un poema único y uniforme en la literatura china el
poeta hace 173 preguntas acerca del cielo, la tierra, los dioses
y la humanidad, exhibiendo su conocimiento de la astronomía, la
geografía, la historia, la filosofía y las religiones. Estas
preguntas expresan y buscan respuestas a su escepticismo sobre
las leyendas antiguas, los fenómenos naturales, el ascenso y
declive de las dinastías y la venganza. Hoy, en pleno siglo
XXI, todavía no hay respuestas racionales a muchas de sus
interrogantes. El rico legado de Qu Yuan sigue vivo, pues sigue
dando qué pensar al mundo.
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