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Algunos poemas
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Cuando una honda tristeza mi
alma acuna puedo encontrar radiante el mercado en Rialto;, para el
recogimiento del espíritu busco el silencio vencedor del día.
Acodado
en el puente, miro a veces, en el suave retemblar del agua, por encima de
un muro derruido, las ramas que un laurel salvaje inclina.
Y cuando,
apoyado sobre la baranda, las mirada naufraga en las ondas oscuras, con
las que no realiza nupcias ya ningún dogo apenas me perturba en la silente
orilla, llenados de canales alejados, alguna que otra vez, la voz del
gondolero
Para
muchos es poder mejorar la vida que vivimos Que ahora no somos capaces de
apreciar, Pero las buenas semillas que sembramos, son las flores que
crecerán y es la flor en la eternidad.
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COMENTARIO SOBRE
SONETOS
VENECIANOS Y OTROS POEMAS
Hubo
una época en la que los escritores enfermos bajaban hasta Italia para
morir de belleza. “¡Ven, extranjero, a la gran Nápoles, mírala y
muere!”. Así empieza uno de los poemas del conde August Von Platen-Hallermünde.
Su nombre fue como su tristeza: largo y hermoso. Thomas Mann lo admiró
y lo retrató tal como era en el cuento La muerte en Venecia:
invertido y fatal. Este libro es el cuaderno de viaje del conde Von
Platen. El viaje empieza y termina en el alma. O sea: no sale de
Venecia. El conde Von Platen celebra en diecisiete sonetos apasionados
una Venecia rota que es el símbolo de su afantasmada vida íntima.
Dice: “Venecia es sólo un sueño”. La decoración de los poemas
tiende al derrumbe físico y espiritual. Hay puertos sin barcos,
leones de bronce hundidos, mazmorras vacías, luces viejas, arcadas
sin mujeres, salas abandonadas en las que ya trabaja la humedad,
banderas gastadas, palacios donde el eco devuelve a quien los pisa
noticias de amor perdidas. Dice: “Venecia cayó...”. Dice:
“Pudiera ya verte como eras, Venecia, un día tan sólo / tan sólo
una noche, bella como eras”. Como la esperanza. El mundo del conde
Von Platen es poroso. La belleza y la muerte se pueden confundir. Las
estatuas y las pinturas y los adorables adolescentes venecianos también
se pueden confundir: “Se mezclan con las formas del arte las más
bellas / floraciones de imágenes vivientes”. Los momentos más
emocionantes del libro son aquellos en los que el conde Von Platen se
serena y recoge imágenes de arquitecturas silenciosas y leves que de
alguna manera flotan sobre la decadencia general: “Ahora, como
tumbas, silentes se espejan en la alta marea / gráciles, altas
construcciones de góticas formas”. Aciertan de lleno en esa levedad
que Italo Calvino proponía como una de las claves de la literatura
del próximo milenio. Este libro pequeño y encendido es una piedra más
del edificio que los escritores de todo el mundo han ido levantando
para eternizar Venecia. Salvarán lo que se hunde.
Marcos
González Mut
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Quienquiera que con
sus ojos haya contemplado la belleza Ya se ha librado de la muerte No
es mejor servir a la tierra y sin embargo temblará ante la muerte quienquiera
que con sus ojos haya mirado la belleza.
Durará para él
el mal de amar pues solo un insensato puede esperar sobre la tierra lograr
tal amor y satisfacerlo aquel que es traspasado por la flecha de la
belleza Dure para él el mal de amar
Ay, que no puede
secarse como una fuente, sorber en cada soplo aéreo un veneno, respirar
la muerte en cada pétalo de flor Quienquiera cuyos ojos hayan
contemplado la belleza Ay, que no puede secarse como una fuente.
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| ISLA
TERNURA |
PLAYA |
NO
ERES EL ÚNICO |
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