CRONOLOGÍA DESDE LA OBRA DE PIÑERA

 

1959 - 1969: Gloria y caída

 

     1959 Entrada triunfal de Fidel Castro en La Habana.

     "¿Qué tal el embriagador aire de libertad y el fervor patrio? Aprovechen para condenar a los infames y alabar al gran jefe."(W. Gombrowicz, carta a Humberto Rodríguez Tomeu y Virgilio Piñera, consultada por A. Riccio en el archivo Piñera, cit.)

     Empieza a colaborar asiduamente en el diario Revolución, dirigido por Carlos Franqui, y en Lunes de Revolución, suplemento cultural del mismo periódico, a cargo de Guillermo Cabrera Infante.

     "Entre Ciclón y Lunes de Revolución, emparejados con frecuencia por la crítica, existieron diferencias primordiales (...) Lunes de Revolución fue un magazine de tirada masiva, más de quinientos mil ejemplares, mientras que Ciclón no rebasó los quinientos; Ciclón figuraba en esa larga tradición de revistas literarias que duran poco, tiran poco y no pagan las colaboraciones. Puede confundir a algunos el hecho de que parte del equipo de Lunes... comenzó a manifestarse en Ciclón; pero las diferencias, condicionadas entre otras cosas por la tirada, fueron muchas." (Antón Arrufat, en Pérez León, op. cit.)

     Retornan viejas y acendradas contradicciones de Piñera con Lezama Lima (y consigo mismo), a través de un cruce de notas polémicas en Lunes de Revolución con el joven poeta Heberto Padilla —a quien Piñera califica de "lobo feroz de nuestras letras", papel que, dicho sea de paso, más bien acostumbraba a jugar él mismo— . En la primera de esas notas —"Veinte años atrás"— Piñera defiende a Lezama y afirma haber sido de los pocos y los primeros en hacerlo. Sin embargo, ante una réplica de Padilla, titulada "La poesía en su lugar", Piñera cambia de frente y afirma haber sido pionero en la denuncia de "todo ese esteticismo trasnochado, esa catolicidad libresca y, sobre todo, esa poesía verbalista e inconducente"

(Sobre la temprana defensa que Piñera hizo de Lezama, cf. el reportaje de Jorge Fondebrider a Severo Sarduy en Diario de Poesía citado más arriba, donde Sarduy pone a Piñera, con María Zambrano y José Rodríguez Feo, entre los que antes percibieron "la luz cubana" de Lezama; sobre el primer ensayo de Piñera, cf. Adriana Kanzepolsky, "Virgilio Piñera, la generosa provocación", Hispamérica Nº75, Maryland, 1996; sobre la polémica con Padilla, ver el ensayo de Teresa Cristófani).

     "En el año 59 escribí "La poesía en su lugar" exponiendo lo que pensaba del grupo Orígenes: que no se podía continuar por ese camino, que el gongorismo era un manierismo muy peligroso para nosotros y que lo íbamos a tener que pagar muy caro en el siglo siguiente. Virgilio me respondió, aunque en rigor la polémica no estaba dirigida a él, sino más bien a Cintio Vitier, un crítico muy refinado, muy culto y muy enamorado de la poesía más odiosa."  (Heberto Padilla, reportaje inédito de Daniel Samoilovich, Madrid, 1994)

     Mientras tanto, en el cosmopolita extremo austral del continente, la novela Lolita, de Vladimir Nabokov, publicada por la editorial Sur, es calificada de inmoral y prohibida por la Municipalidad de Buenos Aires. En protesta la revista Sur organiza una encuesta donde se pregunta a escritores de diversos países: 1) si el poder político puede ejercer censura, 2) si ésta debe estar limitada de algún modo y 3) si en el caso de Lolita la facultad de censurar se ha ejercido con acierto. La encuesta deja abierto el campo para pronunciamientos moderados y decentes, a favor de algún mecanismo de censura de la pornografía, que debería contar con el asesoramiento de escritores y no debería haberse aplicado a Lolita (de hecho, esta era la postura de la Sociedad de Escritores); la respuesta de Piñera, en cambio, es piñerianamente radical:

     "Si aceptamos que un poder político pueda ejercer la facultad de censurar obras literarias, cae de su peso que dicha facultad es ilimitada y que no hay el menor criterio para ejercerla. Por más que me rompa la cabeza no encuentro un criterio o un paradigma para el "pesaje" moral de una obra literaria."(Sur Nº 260, Buenos Aires, septiembre de 1959)

     1960 Reestreno de Electra Garrigó en La Habana. Piñera asiste al teatro acompañado por Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, que se sientan uno a cada lado de la estrella de la noche. (Véase el divertido relato de la llegada de Sartre y Simone de Beauvoir a La Habana en carta a Rodríguez Tomeu)1960 Reestreno de Electra Garrigó en La Habana. Piñera asiste al teatro acompañado por Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, que se sientan uno a cada lado de la estrella de la noche. (Véase el divertido relato de la llegada de Sartre y Simone de Beauvoir a La Habana en carta a Rodríguez Tomeu)

     Este es, de algún modo, el año de gloria de Virgilio, el año feliz de quien había escrito "yo nunca podré conocer ni gozar nada" (cf. carta a Lezama Lima): es el año del éxito artístico y las ilusiones revolucionarias (testimoniadas por numerosos artículos donde da cuenta de su entusiasmo en ese sentido); también es el año de la mudanza a la primera casa que, después de mucho tiempo, no es un oscuro antro, sino una suerte de bungalow sencillo pero luminoso en la playa de Guanabo, a unos veinte kilómetros del centro de La Habana y a tres cuadras del mar.

     A instancias de Cabrera Infante, a cargo de Ediciones R, publica su Teatro Completo; el libro incluye el texto de una bellísima conferencia, "Piñera teatral", en la cual explica su fascinación por los golpes de efecto y las salidas teatrales:

     "Siempre pensé en asombrar al mundo con una salida teatral. Envidio al hombre que salió desnudo por la calle, envidio a ese otro que asombró a La Habana con sus bigotes de gato, envidio al que se hizo el muerto para burlar al sacerdote, y, por supuesto, a Fidel Castro entrando en La Habana."

     La conferencia misma fue escrita de un modo efectista, piñeriano:

     "Yo vivía con Virgilio en la casa de la playa, y Rodríguez Feo nos pasó a buscar para llevarnos a la Biblioteca Nacional, donde Virgilio daría su conferencia; el Cadillac de Rodriguez Feo ya estaba en la puerta y Virgilio no paraba de golpear las teclas de su máquina de escribir. Aquello era como un concierto, afuera la bocina, adentro las teclas de Virgilio que terminaba de escribir su conferencia." (Antón Arrufat, en Buenos Aires, agosto de 1999, especial para este dossier)

     Responde a una encuesta llevada a cabo por Lunes de Revolución: "¿Qué diez libros trataría usted de salvar?". Elige las Memorias, de Saint Simon; Las almas muertas, de Gogol; Comentarios reales del Inca Garcilaso; Las flores del mal, de Baudelaire; América, de Kafka; En busca del tiempo perdido, de Proust; Moby Dick, de Melville; Estravagario, de Pablo Neruda; El buscón de Quevedo; Dombey e hijo, de Charles Dickens.

     61 El 17 de abril, intento de desembarco contrarevolucionario en Bahía de Cochinos. Las milicias y el ejército repelen la invasión; once días después Castro declara a Cuba "república socialista".

     En el número de junio de Lunes de Revolución Virgilio saluda la creación de una unión de escritores, que ha de apoyar a "una clase permanentemente crucificada a lo largo de la historia de la República. El escritor soñaba, escribía y moría, siempre famélico (...) Ahora, felizmente, ya no soñamos sueños terribles, ahora vivimos una realidad revolucionaria".

     La "realidad revolucionaria" pronto iba a hacerse presente, bajo la forma de la prohibición de P.M., documental de la vida nocturna habanera, producido por Sabá Cabrera Infante (hermano de Guillermo) y Orlando Jiménez. Frente a la prohibición del documental, Lunes de Revolución comienza a reunir firmas para una solicitada de protesta. "Para esclarecer la cuestión", el gobierno organiza, los sábados 16, 23 y 30 de junio, una serie de reuniones en la Biblioteca Nacional en las que participa Fidel Castro, la cúpula gubernamental, incluyendo al presidente Dorticós, y diversos intelectuales. En la primera de estas reuniones se pasa la película y Dorticós pide a los participantes que den su opinión sobre el filme, sobre su prohibición y sobre la situación del intelectual en la Revolución. Primero nadie se atreve intervenir, y crece un silencio embarazoso; pero de pronto...

     "De pronto la persona más improbable, toda tímida y encogida, se levantó de su asiento y parecía que iba a darse a la fuga pero fue hasta el micrófono de las intervenciones y declaró: "Yo quiero decir que tengo mucho miedo. No sé por qué tengo ese miedo pero eso es todo lo que tengo para decir" " (Guillermo Cabrera Infante, Vidas para leerlas, Alfaguara, Madrid, 1998)

     Virgilio —por supuesto que de él se trata— no dice, efectivamente, una palabra más; superada la sorpresa, hablan muchos otros, como llenando el espacio de indefensión que Piñera ha dejado instalado; es vox populi que tras un discurso encendidamente revolucionario de Bola de Nieve, Virgilio dice, como para sí mismo, pero en voz suficientemente alta como para que lo escuchen los que están sentados cerca: "¿Pero este negro que se ha creído? ¿Que es la viuda de Robespierre?".

     En la última de estas reuniones, Castro pronuncia su discurso conocido como "Palabras a los intelectuales" cuyas últimas palabras son: "¡Con la Revolución todo; contra la Revolución, nada!". El documental sigue prohibido, se cancela el espacio de televisión donde había sido presentado, y poco después deja de salir "por falta de papel" el propio Lunes de Revolución.

     Cabrera Infante cede a Piñera el cargo de director de Ediciones Revolución —Ediciones R— que ocupará hasta 1964.

     El 11 de octubre a las 22 horas el recién creado Ministerio del Interior inicia la "Noche de las Tres Pes", una razzia de pederastas, prostitutas y proxenetas en el centro de la capital. Piñera es detenido la mañana siguiente en un bar de la playa y trasladado a la prisión, de donde logra salir gracias a las gestiones de sus amigos, entre ellos Carlos Franqui. Una vez liberado, y luego de pasar algunos días en la casa de Cabrera Infante, Piñera regresa a su casa y la encuentra lacrada por las autoridades; una gestión de sus amigos logra que sea habilitada; pero Virgilio no se repone del miedo a ser apresado nuevamente, y deja la casa de la playa.

     1962 La crisis de los misiles pone por unas semanas al mundo al borde de la guerra nuclear.

     "Cuando llegué a La Habana, en 1961, yo era, desde el punto de vista literario, un analfabeto. Uno de los primeros autores que descubrí (...) fue Virgilio Piñera, un escritor que me fascinó y con el cual me identifiqué de inmediato. (...) Luego, recuerdo alrededor de 1962 conocí a Eliseo Diego y a Cintio Vitier y les comenté que estaba leyendo a Piñera: quedaron aterrorizados. Ten mucho cuidado con Piñera, ese es un autor maldito, dijo Cintio. Y recuerdo que Eliseo agregó: Virgilio Piñera es el diablo. Así que yo traté de imaginarme a Virgilio con unos cuernos terribles saliéndole de la cabeza."  (Reinaldo Arenas, entrevista de Carlos Espinosa Domínguez, realizada en 1989 y publicada póstumamente en Quimera Nº101, Barcelona, 1991)

     Quizás con más humor —y eventualmente, con más maldad— Lezama le dijo una vez a Arrufat: "Cuando Virgilio llegó a La Habana, era un monje. Le di a Leer a Lautréamont y se volvió un demonio" (cit. por Alberto Abreu García en Crítica Nº73, Puebla, nov. de 1998). El propio Virgilio bromea sobre él como demonio: en una carta escrita en 1946 desde Buenos Aires le comenta a Lezama: "Me dicen que la Habana quedó exorcizada con mi partida".

     1963 Escenario: la embajada cubana en Argelia. Protagonistas: el Che Guevara, de cuerpo presente, y Virgilio Piñera, a través de una edición de su Teatro Completo.

     "Che Guevara está allí, de vuelta de un largo viaje a la URSS y Jean Daniel tiene la idea de un magnífico scoop: entrevistarle para L'Express sobre esta nueva y sin duda instructiva experiencia. Telefoneas al embajador "Papito Serguera" y os cita en la embajada la noche misma. Acudirás con puntualidad escarmentada, pero os hará esperar a su vez en una sala de muebles modestos y en una cuya mesa central, de patas bajas, rodeada con un sofá y dos butacas, destaca señera la edición barata de un libro: un volumen de obras teatrales de Virgilio Piñera. Apenas el Che y Serguera aparecen, antes de saludaros y acomodarse en el sofá, aquél repetirá tu ademán de coger el libro y, al punto, el ejemplar del desdichado Virgilio volará por los aires al otro extremo del salón, simultáneamente a la pregunta perentoria, ofuscada dirigida a los allí reunidos: ¿Quién coño lee aquí a ese maricón?"  (Juan Goytisolo, En los reinos de taifa, Barcelona, Seix Barral, 1986)

     1964 Se crean en la provincia de Camagüey los primeros campos de trabajo forzado, denominados UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción). Allí son deportados desafectos al régimen, marginales y homosexuales. Piñera debe abandonar la dirección de Ediciones R. y pasa a un oscuro trabajo de traductor en la Imprenta Nacional. 1964 Se crean en la provincia de Camagüey los primeros campos de trabajo forzado, denominados UMAP (Unidades Militares de Apoyo a la Producción). Allí son deportados desafectos al régimen, marginales y homosexuales. Piñera debe abandonar la dirección de Ediciones R. y pasa a un oscuro trabajo de traductor en la Imprenta Nacional.

     1965 Según relata Cabrera Infante, Virgilio se encuentra en París con él, Carlos Franqui, Heberto Padilla y Pablo Armando Fernández; Cabrera, Padilla y Fernández están desempeñando cargos oficiales en Europa, Franqui y Virgilio viven en Cuba. Franqui informa que se está organizando en La Habana una persecución a los homosexuales todavía más intensa que la "Noche de las Tres Pes". Tratan de convencer a Piñera de que permanezca en Europa, pero éste se niega:

     "Insistió en que quería regresar a Cuba, que no le importaba lo que pudiera pasar, que él podía soportar el encierro, la cárcel y el campo de concentración pero no la lejanía de La Habana. "  (Guillermo Cabrera Infante, Mea Cuba, Ed. Vuelta, México D.F., 1993)

     1967  Según Juan Goytisolo, Piñera vive aterrado por la posibilidad de enfrentar la delación y la cárcel:1967  Según Juan Goytisolo, Piñera vive aterrado por la posibilidad de enfrentar la delación y la cárcel:

     "Durante mi estancia en La Habana pude conversar extensamente con Franqui, Padilla y otros compañeros que no cito porque residen todavía en el país: por ellos me enteré de los problemas y obstáculos con que tropezaban, de la omnipresencia policial, de los estragos de la autocensura. En el hotel Nacional recibí igualmente la visita de Virgilio Piñera: su deterioro físico, el estado de angustia y pánico en el que vivía se advertían a simple vista. Receloso, como un hombre acosado, quiso que saliéramos al jardín para conversar libremente. Me contó con detalle la persecución que sufrían los homosexuales, las denuncias y redadas de que eran objeto, la existencia de los campos de la UMAP. Pese a sus repetidas y conmovedoras pruebas de apego a la revolución, Virgilio vivía en un temor constante a la delación y el chantaje; su voz era trémula y aun recorriendo los bellos y bien cuidados arriates del hotel, se expresaba mediante susurros. Cuando nos despedimos, la impresión de soledad y miseria moral que emanaba de su persona me resultó insoportable." (Goytisolo, op. cit.)

     La impresión de miedo que Goytisolo percibe en Piñera es verosímil; la de miseria moral, no. Muerto de miedo, como lo había estado según sus propias palabras desde el 61, Virgilio, que no presumía de héroe pero no podía con su genio, seguía haciendo de las suyas: en la práctica actuaba con una increíble valentía. Prueba al canto: la editora de la Unión Nacional de Escritores y Artistas Cubanos (UNEAC) publica, no sin dudas y polémicas internas, su novela Presiones y diamantes; en semanas, el libro es confiscado por las autoridades cuando advierten la lectura que se está imponiendo de la novela, cuyo protagonista es un diamante, otrora valioso, y ahora completamente devaluado: la piedra se llama Delphi, nombre cuyas dos sílabas, dispuestas en orden inverso, dan origen a esa lectura muy sugestiva; he aquí un pasaje:

     "FRACASO DE UNA SUBASTA: En la tarde de ayer fue sacado a pública subasta el famoso brillante Delphi, propiedad de la muy conocida firma Lowental Hnos. Esta célebre piedra fue ofertada al público sobre una base de cien mil dólares. Para asombro de los subastadores ninguno de los presentes postores que colmaban el salón elevó su voz para pujar por la piedra en cuestión. Los hermanos Lowental no encuentran razón plausible ante tamaña indiferencia por parte del distinguido público. "

     ¿Pudo haber sido el nombre del diamante una casualidad? Seguramente lo fue en su inicio, cuando fueron escritos los primeros capítulos de la novela, en el 56; pero la decisión de conservar ese nombre contra toda pretensión de que lo cambiara fue de Virgilio ciento por ciento. Como le había escrito a Lezama en el 41 (ver aquí arriba) al dedicarle su primer libro de poemas, Piñera no podía evitar ir contra todo lo que se puede ir y contra todo lo que no se deba ir.

     1968 Recibe el premio Casa de las Américas en el rubro teatro por su obra Dos viejos pánicos. El libro es editado en Argentina por el Centro Editor de América Latina.

     Tanques del Pacto de Varsovia invaden Checoslovaquia. Fidel Castro apoya decididamente la intervención.

     Comienza a gestarse el "Caso Padilla": un jurado formado por los cubanos Manuel Díaz Martínez, José Lezama Lima y José Z. Tallet, más el inglés J. M. Cohen y el peruano César Calvo otorgan el premio Julián del Casal de la UNEAC al libro Fuera del juego, de Heberto Padilla; lo hacen en medio de intensas presiones del régimen para impedir que el premio sea dado a un libro juzgado contrarevolucionario. El mismo epíteto merece el libro ganador en el rubro teatro, Los siete contra Tebas, de Antón Arrufat, discípulo y amigo de Piñera. Los libros son finalmente publicados con un prólogo donde la UNEAC hace constar su desacuerdo con el criterio de los jurados; todo el trámite del asunto tiene intensa repercusión internacional, con impugnaciones a la actitud de las autoridades de, entre otros, Vargas Llosa, Sartre, Hans Magnus Enzesberger, Juan Rulfo y Carlos Fuentes. Julio Cortázar, que plantea una de las protestas más enérgicas, retrocede de un modo igualmente espectacular ante una respuesta directa de Castro.

     69 Publica La vida entera, recopilación de los poemas escritos entre 1941 y 1967.

     "Si bien no estimo que este libro sea peso muerto en mi obra de escritor, no obstante quiero dejar sentado que siempre me consideré un poeta ocasional. Con este juicio no hago sino adelantarme al de mis posibles lectores. (...)"  (Virgilio Piñera, nota preliminar a La vida entera, UNEAC, la Habana, 1969)

     En el mismo prólogo, Virgilio explica que algunos poemas los ha desaparecido él mismo y que otros se han perdido (varios de ellos fueron recuperados en la reciente recopilación La isla en peso, La Habana, Unión, 1998). Distinto es el caso del poema El paseo del caballo, específicamente mencionado en la página donde se indican las fuentes (la 147), pero ausente del libro, quitado de allí por autoridades de la UNEAC, probablemente para no dar pie a malos entendidos: "caballo" era el apodo popular de Fidel Castro. Por cierto, el poema no tiene nada que ver con Castro: de hecho, según recuerda la misma nota de la página 147, "El paseo..." había sido publicado en 1945 en Orígenes. Pero la censura parece haber estado especialmente atenta al antecedente de la lectura "intencionada" que se había abierto paso respecto de Presiones y diamantes (vid. supra). En cuanto al nombre del libro:

     "El título La vida entera tiene origen en un juego que practicábamos Abelardo Estorino y yo: cuando veíamos a lo lejos un hombre bien parecido, decíamos "onírico"; si al acercarse no estaba tan bien, entonces decíamos "cotidiano", pero si sí respondía a la onírica impresión que había dado al verlo a lo lejos, ahí decíamos a coro "la vida entera"; era nuestro sintético modo de decir que a ese hombre valdría la pena dedicarle una vida. A Virgilio le encantó lo de la vida entera, y nos avisó a Estorino y a mí que iba a apropiárselo como título de su libro." (Antón Arrufat, para este dossier)

     Piñera estrena la comedia musical El Encarne, fruto de su relación con el Teatro Musical de La Habana. Hasta su muerte —en rigor, hasta nueve años después de su muerte— en Cuba ya no se estrenará ni repondrá ninguna otra obra suya, ni se publicará o reimprimirá ningún libro.

     A mediados de año, comienza a participar de las tertulias secretas en Matanzas, en la casa de la poeta Carilda Oliver Labra. Para eludir la prohibición policial acuerdan una cierta manera de golpear la puerta y la obligatoriedad de decir "pinga" como contraseña. Además de Piñera, conforman el grupo Roberto Valero, Reinaldo Arenas, Miguel Barnet, Delfín Prats, Urania Vilches, y José Rodríguez Feo. Según Valero, Piñera lleva sus textos dentro de la ropa, como si traficara droga.

     En diciembre, la revista Panorama, de Buenos Aires, publica un anticipo del volumen de relatos El que vino a salvarme, acompañado de una nota de Virgilio "Al lector argentino" (no vuelta a publicar desde entonces); dice allí, entre otras cosas:

     "Escribí mis cuentos en el balcón de mi casa de la calle Gervasio número 121 esquina a la calle Animas. Me levantaba a las seis, ponía un sillón en el balcón, y a escribir "cuentos fríos". (...) Pude haberlos escrito a la manera realista, pero el caso es que soy tan realista que no me es dado expresar la realidad si no es distorsionándola, es decir, haciéndola más real y, si cabe, más vívida. Los malos escritores, creyendo hacer las cosas "en caliente" falsean la verdad."


 

Este excelente trabajo de investigación - Cronología desde la obra de Piñera - es fruto de la labor de los académicos Teresa Cristófani Barreto, Pablo Gianera y Daniel Samoilovich (Recogido en diferentes fuentes de Internet)

ISLA  TERNURA PLAYA NO ERES EL ÚNICO