TERRIBILIA MEDITANS (Fragmento)



Hace ya algún tiempo el peligro de la conquista misma, de la delectación morosa y la repetida masticación, comenzaban a ser muy visibles. Frente a las categorías instrumento y realidad, la visión se nos enturbiaba, y permanecíamos (permanecemos aún) sin ver claro en el problema. Es por ello que nos preguntamos, con toda ansiedad, si el instrumento es para después de la realidad o la realidad para después del instrumento. No haber situado estas categorías en su ordenación conveniente, planteaba la existencia de un agudo conflicto. Por parte nuestra, lo era aún más, a causa de una lúcida conciencia del mismo. Lo que sí resultaba evidente era nuestra asombrosa disposición para dotarnos de un instrumento de decir. Pero que, contra toda trabazón lógica, proponía el "cómo decir" antes del "qué decir". Tal alteración parecería imposible a cualquiera que se encontrase ex rebus; por ejemplo, al ordenado europeo para quien dichas cosas, resueltas hace ya mucho tiempo, no constituyen conflicto alguno. Por otra parte, lo que he llamado "lúcida conciencia", tenía algún antecedente excepcional; lo tenía en Casal, que vio claramente los peligros del "saber hacer" y las malas pasadas que le jugaba su demonio. La historia de la poesía en Cuba es la de una sostenida resonancia, y la de un gran sueño. La resonancia es Europa; el gran sueño, lo que se ha operado oníricamente, olfatoriamente, al faltarnos el punto de apoyo inevitable de una cultura tradicional. Lezama ha distinguido con agudeza el estético Casal del dandy Baudelaire. Lo que en Casal era sólo instrumento, devenía en Baudelaire realidad manifestada. Es por esto que Casal no nos interesa como precursor, sino que nos interesa como frustrador.

Virgilio Piñera

 

 

ISLA  TERNURA PLAYA NO ERES EL ÚNICO