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1907 - 2000 |
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De su paso por la primaria y la secundaria que cursó en el Colegio Jesuita de Toulouse (y muy posiblemente evocando episodios que vivió allí), Roger Peyrefitte extrajo el tema de su novela más famosa: "Las amistades particulares" (1944). La obra -llevada al cine por Jean Delannoy y traducida aquí por Abelardo Arias- cuenta la relación amorosa que en un internado de riguroso régimen establecen dos adolescentes: el aristócrata Jorge de Sarre y Alejandro, casi un niño, que muere en forma trágica. La novela produjo dos efectos opuestos pero curiosamente asociados: ambos llevaron a Peyrefitte a consagrarse definitivamente a la literatura. Junto con el prestigioso premio Renaudot, que se le adjudicó en 1945, menudearon los pronunciamientos escandalizados que superaron incluso a los generados por André Gide.
Animado
por el éxito de "las amistades particulares", publica diversas
novelas, "las embajadas", "El fin de las embajadas", "las llaves de
San Pedro", "Nuestro amor", etc..., libros de viaje como "Du Vésuve
à l'Etna", biografías "El exiliado de Capri", sobre el poeta
Fersen,
"Los amores singulares" del barón Von Gloeden, y un extenso ensayo
sobre Alejandro Magno. Así como había obtenido material de su experiencia como alumno de los jesuitas, su paso por el Quai d'Orsay (en 1937, fue designado secretario de la representación diplomática de Francia en Atenas) le permitió escribir "Las embajadas", en donde reaparece, ya adulto, Jorge de Sarre y de cuya primera edición se vendieron casi 200.000 ejemplares. El éxito estimuló a Peyrefitte, por lo que no mucho después dio a conocer "El fin de las embajadas", una continuación del primero, pero mucho más audaz en la descripción de hábitos non sanctos de quienes habían sido sus colegas en la diplomacia. La más furibunda reacción fue la del canciller George Bidault, al ver ridiculizada a su propia mujer. El ofendido publicó una solicitada en la que decía que no retaba a duelo al escritor "sólo porque soy católico practicante". Sin proponérselo, multiplicó el interés por leer el libro, sobre todo entre los voyeurs literarios, ansiosos por saber qué se decía allí de la mujer del ministro. Otro tanto ocurrió con "Los judíos" (1966), que -según el mismo Peyrefitte- tuvo el propósito de "denunciar la mezquindad y la falacia del antisemitismo", para lo que no se le ocurrió mejor estrategia que endilgarle el origen judío a todo el mundo, incluidos la familia Windsor, John Kennedy, Charles de Gaulle, Konrad Adenauer, el generalísimo Franco, Fidel Castro y hasta el inquisidor Torquemada y el nazi Adolf Eichmann. Esta vez, los humillados y ofendidos fueron los Rothschild, también semitizados por Peyrefitte, que le promovieron un juicio por difamación. Pero la demanda fue desestimada: el juez únicamente accedió a que se suprimiera un párrafo en el que se decía que el barón Edmond de Rothschild era hijo ilegítimo de un mayordomo de la familia. Cuando en 1964 se lleva a la pantalla la versión cinematográfica de Las amistades particulares, Peyrefitte conoce a un joven actor de 12 años que le recuerda mucho al joven amor que se había suicidado. A pesar de los contratiempos que la relación tuvo, el escritor se las arregló para adoptar a este joven y más tarde nombrarle su heredero. Otras obras significativas de este provocador, al que no le faltaron ni cultura ni ingenio, fueron "La
natura En los 80 publicó la correspondencia que mantuvo con su gran amigo Henri de Montherlant, autor de la "Historia de amor de la rosa de arena" y en cuyo castillo fueron famosas las veladas, de encendido alcance, protagonizadas por ambos. Controvertido, polémico y excéntrico ha sido y sigue siendo un símbolo para los colectivos gays franceses, que lo consideran como el creador del outing, habiendo sacado del armario al mismísimo papa Pablo VI. |
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