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Una rosa es una
rosa. La apoteosis de Manuel Puig
es el film de Woody Allen La rosa púrpura del Cairo que es, por
supuesto, un homenaje explícito al mundo del narrador argentino. Esa muchacha
sencilla y mal casada, especie de Madame Bovary fascinada por el cine, es una
heroína típica de Puig. Y la historia parece sacada de sus novelas (si bien
Puig es mucho más sutil y alusivo). El cine plagia el mundo de quien supo
encontrar en el cine el modelo mismo de su imaginario.
La educación
sentimental. El gran tema de Puig
es el bovarismo. El modo en que la cultura de masas educa los sentimientos. El
cine, el folletín, el radioteatro, la novela rosa, el psicoanálisis: esa
trama de emociones extremas, de identidades ambiguas, de enigmas y secretos
dramáticos, de relaciones de parentesco exasperadas sirve de molde a la
experiencia y define los objetos de deseo. Puig ha sabido aprovechar las
formas narrativas implícitas en ese saber estereotipado y difuso.
Modos de narrar.
Puig ha sabido encontrar técnicas narrativas en zonas tradicionalmente ajenas
a la literatura: las revistas de modas, la confesión religiosa, las necrológicas
se convierten en modos de narrar que permiten renovar Las formas de la novela.
Al mismo tiempo manejó siempre los procedimientos más intensos del relato
(el suspenso, el escamoteo de las identidades, las revelaciones sorpresivas,
las omisiones y las implicancias oblicuas, el desenlace sorpresivo y brutal) e
hizo ver que el interés narrativo no es contradictorio con las técnicas
experimentales. El collage, la mezcla, la combinación de voces y de registros
que rompen con los estereotipos de la novela tradicional se convierten también
en un elemento clave del suspenso narrativo.
Después de la
vanguardia. Puig fue más allá
de la vanguardia; demostró que la renovación técnica y la experimentación
no son contradictorias con las formas populares. Comprendió de entrada qué
era lo importante en Joyce. "Yo lo que tomé conscientemente de Joyce es
esto: hojeé un poco Ulises y vi que era un libro compuesto con técnicas
diferentes. Basta. Eso me gustó." Por supuesto, ésa es toda la lección
de Joyce, multiplicidad de técnicas y de voces, ruptura del orden lineal,
atomización del narrador. Un escritor no tiene estilo personal. Escribe en
todos los estilos, trabaja todos los registros y los tonos de la lengua.
Los siete libros.
Todo Puig está en su primera novela. La traición de Rita Hayworth es
su obra máxima y una de las grandes novelas de la literatura argentina. En
ese libro Puig encuentra, a la vez, un mundo narrativo y una técnica. Define
lo que podemos llamar "el efecto Puig": esa marca que lo hace
inimitable (pero fácil de plagiar) y lo distingue en la literatura contemporánea.
Con Boquitas pintadas logra un espectacular éxito de público,
conquista el mercado internacional y se convierte, de hecho, en el primer
novelista profesional de la literatura argentina.
Policías y
criticos. Los efectos
contradictorios de ese éxito están narrados en The Buenos Aires affaire
, que es una versión cifrada de las luchas y la competencia que definen el
ambiente literario. La novela debe ser leída en la rica tradición de relatos
sobre artistas y escritores que existen en nuestra literatura (desde El mal
metafisico o Adán Buenosayres a "El aleph", "El
perseguidor", "Escritor fracasado" o Aventuras de un
novelista atonal). Puig convierte en novela policial la historia de un
artista perseguido por un crítico asesino. La pintora que trabaja con restos
y desechos que recoge en la basura es una transposición transparente del arte
narrativo de Puig, construido con formas y materiales "degradados" y
populares. Esa versión paranoica y sagaz del mundo literario argentino (con
sus alusiones a "Primera plana" y a la lucha por el prestigio y el
reconocimiento) es al mismo tiempo una venganza y una despedida: ese mismo año
Puig abandona la Argentina.
La verdad y la
ficción. En sus cuatro novelas
siguientes la voluntad documental e hiperrealista de Puig se resuelve con una
innovación técnica que lo coloca en la mejor dirección experimental de la
narrativa contemporánea. Puig comienza a usar el grabador y la transcripción
de una voz y de una historia verdadera a la que somete a un complejo proceso
de ficcionalización. Valentín Arregui en El beso de la mujer araña ;
Pozzi en Pubis angelical ; Larry en Maldición eterna a quien lea
estas páginas . Son personajes y vidas reales a las que Puig contrapone
una voz ficcional que dialoga y las enfrenta: Molina, el preso homosexual en El
beso; Ana, la muchacha que se muere de cáncer en Pubis; el viejo
enfermo y paralítico en Maldición. Ese contraste (exasperado hasta el
límite en la magnífica Maldición eterna, la mejor novela de Puig
desde La traición) crea un extraño desplazamiento: Puig ficcionaliza
lo testimonial y borra sus huellas.
Un crimen.
El crimen que se narra en Boquitas pintadas condensa bien el mundo
narrativo de Puig. En esa muerte y en el desplazamiento de las culpas se
tejen, más nítidamente que en toda la novela, las relaciones jerárquicas
que sustentan la intriga y los elementos melodramáticos que acompañan un
mundo de rígidas diferencias sociales. La malvada de buena familia, la
sirvienta engañada, el cabecita negra, la niña bien, la madre soltera, el
policía ambicioso: las figuras del folletín están en primer plano, aunque
el crimen no ocupe el centro de la novela. Se ve por otro lado allí un
aspecto de Boquitas que a menudo ha estado disimulado por la lectura "paródica"
del texto: las relaciones de violencia y engaño que definen la trama social y
que Puig ha ido poniendo cada vez más en la superficie de su mundo narrativo.
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Extraído
del libro "LA Argentina en pedazos" de Ricardo Piglia
© 1993 Ediciones La Urraca
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