|
Marcel Proust nació el 10 de julio de 1871, lo cual
hace remontar el embarazo de su madre a fines del mes de octubre o
principios de noviembre del año anterior.
Es decir, que la concepción y
los primeros meses de gestación estuvieron acompañados por acontecimientos
sumamente inquietantes y peligrosos que, según dice una tradición
proustiana, llegaron al colmo cuando el doctor Proust, que iba a prestar
sus servicios al hospital de la Caridad, estuvo a punto de morir a causa
de una bala perdida.
Duchêne, el más reciente biógrafo del escritor,
empeñado en limpiar la vida de Proust de toda la beatería y las leyendas
que se han ido urdiendo en torno de ella, duda seriamente de la verdad de
tal aseveración, atribuyéndola a Robert Soupault (Marcel Proust du côté de
la médecine).1
El episodio tiene cierta importancia porque, según
se ha escrito repetidas veces, el miedo a la muerte accidental del doctor
Proust obligó al joven matrimonio a cambiarse a la casa de un tío paterno
de la madre de Marcel, Louis Weil, en Auteuil.
La razón invocada fue, al
parecer, que ese suburbio de París estaba menos expuesto que la capital a
los bombardeos continuos de los germanos. Sin embargo, el testimonio de
Edmond de Goncourt (aunque aluda al mes de marzo del mismo año siniestro
para Francia y las cosas cambien súbitamente en estado de guerra) no
parece avalar del todo la supuesta tranquilidad de Auteuil, al menos en
esas fechas, que anteceden poco al nacimiento de Marcel: "¡Maldito
Auteuil!
Este suburbio habrá de padecer hambre, quedar privado de
comunicación con el resto de París, saqueado por los soldados de la
guardia móvil y, finalmente, bombardeado - ¡y tendrá, además, la mala
suerte de que lo ocupen los prusianos!" 2
¿Cuál fue, pues, la
razón del cambio a Auteuil, a una casa prestada, si la flamante pareja
tenía dinero suficiente para pagarse un buen departamento en París, y
Auteuil, al parecer, no era lugar seguro para los últimos días de un
embarazo primerizo?
La pregunta tiene una importancia que va más allá de
lo anecdótico o biográfico (no pretendo escribir una biografía, puesto que
las muchas que circulan cumplen cabalmente su cometido), sino tratar de
encontrar las claves de la personalidad, tan compleja y a menudo difusa,
de Proust, y tengo la impresión de que tras este cambio de domicilio hay
algo más que una simple búsqueda de tranquilidad.
Creo ver en esto una
señal clara de que Jeanne née Weil, convertida en Mme Adrien Proust,
ejerce sobre su marido una influencia definitiva, para no hablar de mando
ni dominio ni emplear otras expresiones más duras. Es posible que la madre
del escritor, aprovechando su condición de jovencita embarazada (la
diferencia de edad entre los progenitores de Proust era de quince años,
suficientes, creo, para que la mujer impusiera algunos puntos de vista y
hasta caprichos al marido, anuente y ocupado de sus responsabilidades de
médico) le haya pedido ir a Auteuil, menos riesgoso que París, y donde
encontraría un refugio emocional, cuando el esposo estuviera ausente, en
el seno de su propia familia.
Pensemos, por ejemplo, en la escena
inicial de la gran novela. La madre no cede a las instancias de su hijo
sino cuando el padre, seco pero tierno, accede a que lo acompañe… es más,
le sugiere que pase la noche con él. El temple de ella parece más firme, a
pesar de que las conveniencias sociales impongan la careta de la rigidez
masculina ante la flexibilidad, obediencia y hasta abnegación de las
esposas. El propio Marcel encuentra irregular 3 el comportamiento del
padre y parece estar siempre del lado de su progenitora, más proclive a
seguirle el juego. Por ende, pues, si es atinado mi punto de vista, hemos
de ver en él un claro indicio del poder doméstico que ejerció la madre de
Proust en el seno de la familia. Y esto, como se observará más adelante,
puede aclarar muchas actitudes y determinaciones que adoptó tal vez con el
apoyo, no por tácito menos resuelto, de su madre.
Digamos sólo,
antes de dar fin a este defectuoso panorama, lleno de sombras y
peligros, que rodeó al nacimiento de nuestro escritor, que,
paradójicamente, la amenaza principal, fuera de las muy obvias del
estado de guerra de invasión y guerra civil simultáneas, no es, en
el terreno de la política interna de Francia, que trata de alzar
cabeza para enfrentarse a los prusianos en el terreno parlamentario,
el triunfo republicano de la provincia, sino que se impongan las
pretensiones del nieto de Carlos X, el conde de Chambord, "Enrique
V", al trono de Francia. La proclama y el plan de gobierno que este
iluso formuló datan del 6 de julio.
Cuatro días después, en
el número 96 de la calle de La Fontaine, en Auteuil, nació, como
hemos visto, el primer hijo del matrimonio formado por el doctor
Achille-Adrien Proust y Jeanne-Clémence, née Weil. Recibe los
nombres de Marcel Valentin Louis Eugène Georges. Es de estirpe
francesa por el lado paterno y germano-judía por el materno. Es tan
débil al nacer, que se teme que no resista las pruebas de una
existencia normal. El tiempo, que lo poseyó siempre, el tiempo, que
él dominó, demostrará que este vaticinio es, en buena medida,
certero |
 |
 |
 |
| ISLA
TERNURA |
PLAYA |
NO
ERES EL ÚNICO |
|