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Escritor francés, autor de la obra en 16 volúmenes
En busca del tiempo perdido
(1913-1927), considerada como una de
las cumbres de la literatura universal.
Proust nació en París, el 10 de
julio de 1871, en el seno de una familia adinerada.
Estudió en el Liceo
Condorcet. Comenzó la carrera de derecho, pero pronto abandonó sus
estudios para relacionarse con la sociedad elegante de París y dedicarse a
escribir.
Estudió en leyes y literatura en la Escuela de Ciencias Políticas.
Publicó
Les plaisirs et les jours, una colección de
historias cortas que mayormente aparecieron en las revistas Le
Banquet y La Revue Blanche.
Entre 1895 y 1899 escribió
Jean
Santeuil, novela autobiográfica que no llegó a concluir
nunca pero que muestra ya su genialidad literaria.
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| Marcel
Proust en una imagen a los 13 años |
Se vio envuelto
en el Affaire Dreyfus lo que le ocasionó una profunda desilusión
hacia la clase aristocrática, desilusión que se ve reflejada en
sus obras.
Luego
de asistir al liceo Condorcet, época de la que datan los primeros
textos de "Los placeres y los días", ingresó en 1890 a
la Escuela de Ciencias Políticas y siguió en la Sorbona los
cursos de Henri
Bergson, filósofo que tuvo gran influencia en su obra, en
especial en las concepciones sobre la memoria.
Junto con los
estudios comenzaron sus incursiones en la vida mundana, material
base para la elaboración de sus personajes y del profundo análisis
de las costumbres parisinas y provincianas, principalmente de la
alta burguesía y de la aristocracia.
Una primera versión de su gran obra comienza a vislumbrarse en
1905. Pero, necesitado de una base filosófica para su novela,
escribe el ensayo
Contre Sainte-Beuve
(1954), en la que
ataca la visión de los críticos literarios franceses para
mostrar la suya en la que la tarea del artista es desenterrar de
la memoria inconsciencia la eterna realidad a la que la sociedad
nos ciega.
Su primera obra,
la colección de ensayos y relatos titulada Los placeres y los días
(1896), es sólo discreta, pero muestra
dotes de observador para reproducir las impresiones recogidas en los
salones de la ciudad. 
Este material lo emplearía con más eficacia en obras
posteriores. Aquejado de asma desde su infancia, a los 35 años se
convirtió en un enfermo crónico. Pasó el resto de su vida recluido, sin
abandonar prácticamente nunca la habitación revestida de corcho donde
escribió su obra maestra En busca del tiempo perdido
En 1909 comienzan a perfilarse los personajes de
En
busca del tiempo perdido. Proust se retira voluntariamente del
mundo a fin de escribir su obra, publica en 1913 el primer volumen
denominado Du Côte
de chez Swann
y planea otros dos más.
Durante la Primera Guerra Mundial, Proust rescribe los borradores
de su obra y publica
A l'ombre des jeunes filles en fleur,
que le da fama internacional. Tres obras más aparecen en 1920 Le
Côte de Guermantes y en 1921 Sodome et Gomorrhe.
Proust muere en París aquejado de una severa neumonía. Los
tres últimos volúmenes de
En busca del tiempo perdido
fueron publicados póstumamente:
La prisonniére
(1923),
Albertine
disparue
(1925) y
Le temps retrouvé
(1927).
La inmensa correspondencia que sostuvo Proust a lo largo de su
vida son altamente significante de la elegancia y nobleza con que
un escritor de su talla construye su mundo ficticio.
Considerado uno de los escritores capitales del siglo xx, su
ciclo novelesco "En busca del tiempo perdido" revolucionó
el arte de narrar por la extraordinaria riqueza de su análisis
social y psicológico y la complejidad de su construcción..
A "Los placeres y los días",
que proponían ya un desarrollo polifónico al que Proust sería
siempre fiel, sucedieron "Jean Santeuil" y "Contra
Sainte-Beuve", publicadas póstumamente. "Contra Sainte-Beuve"
constituye el germen de lo que sería su obra fundamental.
Ensayo
en el que ataca la crítica tal como se practicaba hasta ese
momento, inaugura las concepciones de la "muerte del
autor" y anticipa el estructuralismo. El texto, al volverse
cada vez más novelesco, anticipa su obra posterior y alguno de
los párrafos fueron el esbozo de "El mundo de Guermantes",
tercer tomo de "En busca...".
Desarrolla así lo
que sería parte esencial del estilo de Proust: la apropiación de
todos los géneros para construir una novela. En 1913 apareció
"Por el camino de Swann", primer volumen de "En
busca del tiempo perdido".
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| Marcel
Proust con su hermano y su madre |
El mismo año comenzó su gran
pasión por Alfred Agostinelli, primero
chofer y luego secretario del escritor. La infidelidad y la muerte
de Agostinelli le inspiraron algunas de las páginas más intensas
sobre los celos y la desaparición del ser amado.
En 1919 publicó
"A la sombra de las muchachas en flor", que comienza a
insinuar el tema de la homosexualidad, de la cual hace una
descripción sincera y descarnada, en particular en "Sodoma y
Gomorra" (1922). El barón de Charlus, aristócrata
homosexual, es uno de los personajes más poderosos de la
literatura universal. Después de la muerte de Proust fueron
publicados "La prisionera", "Albertina
desaparecida" y "El tiempo recobrado", en los que
el autor había trabajado hasta el final de su vida.
En "El
tiempo recobrado" examina la descomposición de la sociedad
que había conocido y que la primera guerra mundial condenaba a la
desaparición. Los personajes desarrollados en los seis primeros
tomos muestran el revés de sus apariencias y es en ese momento
cuando el narrador decide abandonar la vida mundana. Se consagra
al fin a escribir la novela que el lector, en realidad, acaba de
leer, en una osada estructura circular. Dueño de una sensibilidad
extremadamente lúcida, la obra de Proust ha sido objeto de
innumerables estudios, no sólo desde el campo literario sino
también desde la sociología y la psicología.
En busca del
tiempo perdido,
la obra básica de
Proust describe con minuciosidad la vida física y, sobre to do, la vida
mental de un hombre ocioso que se mueve entre la alta sociedad.
Toda la
obra es un largo monólogo interior en primera persona, y en muchos
aspectos es autobiográfica. La primera parte, Por el camino de
Swann (1913), cuya primera edición fue sufragada por el propio
Proust,
pasó desapercibida. Cinco años más tarde apareció A la sombra de las
muchachas en flor (1919), que resultó un gran éxito y obtuvo el
prestigioso premio Goncourt. Las partes tercera y cuarta, El mundo de
los Guermantes (2 volúmenes, 1920-1921) y
Sodoma y Gomorra
(2
volúmenes, 1921-1922), también recibieron una excelente acogida. Las tres
últimas partes, que Proust dejó manuscritas antes de su muerte, se
publicaron después de su muerte: La prisionera
(1923), La
desaparición de Albertina (2 volúmenes, 1925) y
El tiempo
recobrado (2 volúmenes, 1927).
La importancia de las novelas de Proust
reside no tanto en sus descripciones de la cambiante sociedad francesa
como en el desarrollo psicológico de los personajes y en su preocupación
filosófica por el tiempo.
Cuando Proust trazó la trayectoria de su héroe
desde la feliz infancia hasta el compromiso romántico de su propia
conciencia como escritor, buscaba además verdades eternas, capaces de
revelar la relación de los sentidos y la experiencia, la memoria enterrada
que de pronto se libera ante un acontecimiento cotidiano, y la belleza de
la vida, oscurecida por el hábito y la rutina, pero accesible a través del
arte.
Trató el tiempo como un elemento al mismo tiempo destructor y
positivo, sólo aprehendible gracias a la memoria intuitiva. Proust percibe
la secuencia temporal a la luz de las teorías de su admirado filósofo
francés Henri Bergson: es decir, el tiempo como un fluir constante en el
que los momentos del pasado y el presente poseen una realidad igual.
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| Imagen
del lecho donde Proust durmió en las ultimas décadas de su
vida |
Proust exploró con valentía los abismos de la psique humana, las
motivaciones inconscientes y la conducta irracional, sobre todo en
relación con el amor. Esta obra, traducida a numerosos idiomas, hizo
famoso a su autor en el mundo entero, y su método de escritura, basado en
un minucioso análisis del carácter de sus personajes, tuvo una importante
repercusión en toda la literatura del siglo XX.
Otra novela, descubierta y
publicada tras su muerte, aunque escrita entre (1895 y 1899), es decir,
anterior a En busca del tiempo
perdido, es Jean Santeuil
(3
volúmenes, 1952)
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