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Estaba solo y
seducido. Mi historia.
Estaba solo y seducido. Mi
historia
apoyada en un sueño sin nombre.
Cualquier figura que entró sin rumor,
sin sombra bajo el cielo del mediodía.
Desnudas campanas que vuestra historia
no contáis nunca con precisión.
En mí se construyó todo el mediodía
alrededor a una historia sin nombre.
Feliz quien es distinto
Feliz quién es diferente
siendo él diferente.
Pero cuidado quien es diferente
siendo él común
Buscando de mi mal
las raíces
Buscando de mi mal las raíces
he recorrido toda la ciudad.
Hinchado de comida y de imbecilidad
tranquilo porque andaba entre amigos.
Pero Sandro Penna está empapado de un extraña
alegría de vivir aun en el dolor.
De él mismo y de ti, con tanto amor,
aprieta una sola edad - y te alejas.
Como es de bella
la luna de diciembre
Como es de bella la luna de diciembre
qué mira calma descender el año.
Mientras los trenes se afanan
en aquellos fuegos extrañísimos, ella sonríe.
Como es de fuerte el rumor
del alba
¡Como es de fuerte el rumor del alba!
Hecho de cosas más que de personas.
Lo precede a veces un silbido breve,
una voz que encantada desafía el día.
Pero luego en la ciudad todo se sumerge.
Y mi estrella es aquella estrella pálida
mi lenta muerte sin desesperación.
Veloz va el
atleta adolescente
Veloz va el
atleta adolescente
en el mediodía placido y sereno.
Pero lo abraza el crepúsculo, y el declara
ahora su firme sombra en Atenas.
Si nos cubrimos asistimos a la época
de los calzoncillos.

Si pasa una belleza
envuelta en prisa
Si pasa una belleza
envuelta en prisa
no hay un alma oscura, para no haberla detenido.
Tu miras el cielo verde en la primera tarde.
Pasada es la belleza en bicicleta.
Pero luego en la ciudad todo se sumerge.
Y mi estrella es aquella estrella pálida
mi lenta muerte sin desesperación.
Amor, amor
Amor, amor
disonante
del lecho
Si
un pequeño amor de primavera
Si un pequeño amor de primavera
que rebulle en la menta, dijera:
duraré lejano como el sol,
entonces estaré oculto como una violeta.
Pero
en el calmo invierno, cabe al fuego
el amor implacable, en su prohibición
inútil, parecería ausente y lejano
El amor está al alcance de mi mano.

A la luna
A ti que la cara has vuelto para esconderla de mi
a la sombra de un gran árbol que apenas
me cubre, apenas cubre mi turbación.
¿Felicidad o dolor, o quizás solamente
la sombra de un perro o de un golfillo, entonces
lo que nos resta, no somos animales?
Mi
amor es furtivo
Mi
amor es furtivo
como el de un pobre.
Cualquiera puede robarlo.
Y yo debo permitirlo.
El
peligro odiado
no lo es por eso?
Pero debes saber amigo,
que él está en mi corazón.
He
encontrado mi angelote
He
encontrado mi angelote
entre una laja plateada.
Fumaba un cigarrillo
y tenía brillo en la mirada...

Quizás
debamos sufrir para gozar.
Quizás
debamos sufrir para gozar.
o tal vez todo es igual. También la nieve
es mas bella que el sol. Pero el amor...

Tu morirás niño y yo igualmente.
Tu
morirás niño y yo igualmente.
Pero el mas hermoso de los muchachos todavía
dormirá en el sol que llega al mar..
Pero no seremos nosotros los que estaremos allí.

Ardo
completamente de vida.
Ardo
completamente de vida.
Vivo en ella feliz y disuelto
No escucho mi pena de amor.
mas que cuando no cura la herida.
Las
puertas del mundo no saben
que afuera las busca la lluvia.
Las busca. Las busca. Paciente
se pierde, regresa. La luz
no sabe de la lluvia. La lluvia
no sabe de la luz. Las puertas,
las puertas del mundo están cerradas:
cerradas a la lluvia,
cerradas a la luz.
Regresaba el burgués a su casa
hacia el mediodía. A la orilla del río
un joven obrero desahogaba
sus placeres de guerra lanzando al agua
piedras veloces. De pronto al burgués le gustó
aquel juego bajo el sol y dijo palabras
de cauta simpatía. Pero el obrero
frunció el ceño, desacostumbrado a estas confianzas.
Tuvo que insistir el burgués de un modo amoroso
aclarando el asunto.
Cuando de pronto apareció detrás de la altiva
Expresión una luz nitidísima
pero qué nítida.
Volvió el burgués
a su casa con la nueva luz.
Adentro
No había nadie en la portería.
Una luz incidía sobre las pobres camas
sin tender. En una mesa aparte
dormía un muchacho
bellísimo.
De sus
brazos salió
ofuscado, vacilando, un gatito.
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