A fines de 1933, el poeta mexicano Salvador
Novo emprendió un viaje de tres
meses a
Sudamérica, como parte de la delegación que representó a México en
la VII Conferencia
Internacional Americana celebrada en Montevideo.
A su regreso escribió
un relato del
viaje titulado Continente vacío, publicado pocos meses después en México.
Esta
narración involucra varios niveles que trataré de describir:
- el viaje es una travesía amorosa. Al iniciar el relato Novo
establece que va a hablar de
una libertad que ha durado 90 días: es un recorrido durante el cual
deja atrás el ambiente
hostil que lo rodea en México, descubre ambientes más tolerantes y por
fin se encuentra
con Federico García Lorca, con quien tiene una relación a la vez eufórica
e inspiradora.
- sirve para articular sus diferencias con los intelectuales de la
generación anterior (José
Vasconcelos, Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña) y un diálogo con
José Enrique
Rodó. A la ideología panamericanista que origina el viaje, sostenida
por algunos de estos
escritores, Novo opone la comprobación
del fracaso de sus ideales 1 y opone una estética
(y una política) distintas
- a la vez, se lanza a una discusión en torno a distintas concepciones
del yo, cuyo
principal interlocutor es Rodó: mientras en Proteo Rodó se refiere al
yo como a un ser
que cambia, pero al hacerlo persigue el constante desarrollo de su
verdadera naturaleza, Novo entiende el yo como una sucesión
de máscaras que responden a distintas
situaciones, sin que ninguna pueda considerarse más verdadera que las
otras.
El viaje es,
tanto para Rodó como para Novo, una
ocasión de observar al yo durante el proceso de
cambio: una oportunidad de romper los hábitos que han endurecido la
personalidad y así
descubrirle alternativas.
Estos niveles se trenzan en un relato escrito después del viaje, que lo
recapitula como un
proceso que sirve al narrador para fortalecer su propia autoridad como
escritor y
desarrollar una visión más crítica respecto a la situación del
continente y de su país.
Vale
la pena reparar en el epígrafe de Jules Lemaitre: "dans le passé
on choisit". Novo no narra
sus impresiones de viaje ni trata de reproducirlo con exactitud, sino
que, tras reflexionar
durante otros tres meses, y ya desde México, escribe aquello que le
parece significativo.
Para apreciar esta evolución podemos detenernos en dos breves escenas,
colocadas al
principio y al final del trayecto:
- al llegar a Nueva York, la primera etapa de la travesía, Novo
se siente abrumado por la
ciudad. Aunque se había prometido salir a divertirse, una breve
caminata por la Quinta
Avenida lo llena de angustia; se refugia en una tienda y ahí se compra
varios pares de
guantes
- días antes de abandonar Montevideo, al final del viaje, Novo
va con dos amigas a
comprar sortijas.
El viaje podría entenderse como el lapso que ha tomado este cambio al
parecer
insignificante, de los guantes a las sortijas. Sólo entendemos su
importancia si
recordamos que en la obra de Salvador Novo
las manos sirven como metonimia del
cuerpo homosexual (recuérdese el poema "Los que tenemos unas manos
que no nos
pertenecen").
Es interesante comprobar que, en sus fotografías,
las manos son al menos
tan importantes como el rostro:
Foto 1 (Ver portada): NOVO EN EL
ESTUDIO FOTOGRAFICO DE SEMO. Aquí
podemos ver que las manos no sólo están engalanadas con las
proverbiales sortijas, sino
que su pose ha sido estudiada para otorgarles la mayor expresividad
posible; mientras el
rostro permanece parcialmente en la sombra, las manos ocupan el primer
plano y reciben
más luz.
Lo mismo puede observarse en la foto 2, NOVO
EN EL ESTUDIO FOTOGRAFICO DE
HERRERA; aquí se acentúa la impresión (que también se percibe en la
anterior) de que
el modelo ha sido captado durante una conversación, sensación que
depende en buena
medida de la actitud de las manos: están complementando y amplificando
el gesto de la
cara.
Aun en una foto más casual, donde la postura y el gesto no han
sido planeadas con
tanto cuidado (FOTO 3) podemos ver que las manos son parte fundamental
de la
expresividad de Novo.
El paso, pues, de las manos enguantadas a las manos enjoyadas es
significativo, aunque
se mencione como al pasar, y apunta a una característica crucial de
Continente vacío, es
decir, el hecho de que se trata de un libro que hay que descifrar .
Solamente quienes
están dispuestos a descubrir ciertas claves y a seguir pistas pueden
entender el significado
de las escenas narradas. El narrador mantiene una superficie de discreción
y es
perfectamente posible leer el libro sin captar que se trata de un
narrador homosexual.
Este
mecanismo puede entenderse a la luz de un pasaje de la autobiografía de
Novo, La
estatua de sal, donde se describe el ligue callejero: "Descubierto
el mundo soslayado de
quienes se entendían con una mirada, yo encontraba aquellas miradas con
sólo caminar
por la calle"
3 . Como se ve en estas líneas, al aprender a
manejar el código de las
miradas, el joven paseante se encuentra en una calle muy distinta de la
que había
recorrido en los primeros días de su adolescencia, durante los cuales
su diferencia sexual
lo hacía sentirse aislado.
La lectura de Continente vacío requiere una
disposición similar
para captar señales e indicios; es un texto que vive una "doble
vida".
La primera etapa del viaje corresponde a las manos enguantadas.
Narra el
trayecto en tren
desde la Ciudad de México a Nueva York, único puerto donde era posible
abordar un
barco con rumbo a Buenos Aires, y el inicio del viaje por mar.
En esta
primera etapa
abundan las anécdotas que enfatizan la incomodidad del narrador entre
sus acompañantes
mexicanos, que constantemente le reprochan no estar casado; él responde
con un malestar
cuyas causas nunca explica claramente.
Es importante subrayar que este
viaje pone en
evidencia la hegemonía norteamericana: es el Destino (y Novo
escribe esta palabra con
mayúscula, para aludir a la doctrina del Destino Manifiesto, 704) el
que ha impedido que
haya comunicaciones y transportes más modernos y eficientes entre los
pueblos
latinoamericanos. La metáfora del guante, antes de aparecer como un
atributo del
narrador homosexual que se oculta tras una apariencia discreta, se carga
de implicaciones
políticas: el canal de Panamá es un guante blanco que debilita la
fuerza de las manos (es
decir, los países latinoamericanos) que se estrechan a través de él
(703). La frase "guante
blanco" alude en México a la agresión que se disfraza de cortesía,
y aquí, al dominio del
"buen vecino".
En otras palabras, la primera etapa de la travesía describe, al mismo
tiempo, la
incomodidad del homosexual en el contexto mexicano, el peso del
imperialismo
norteamericano y el fracaso del mismo panamericanismo que ocasiona el
viaje. Al
contrario de lo que había esperado Rodó en Ariel (se recordará que
este libro expresa la
confianza en la superioridad espiritual de Latinoamérica, que acabará
triunfando sobre el
materialismo de los E.U.) o Vasconcelos al expresar su fe en la raza cósmica,
Novo comprueba que la realidad del continente es de subordinación a la
potencia del norte, y
que las circunstancias económicas determinan la vida espiritual.
Vale
la pena señalar que,
en vez de discutir las ideas de Rodó y de Vasconcelos, Novo
da un ejemplo a la vez irónico y concreto de su fracaso.
Sin que nos precipitemos a conclusiones respecto a esta coincidencia
entre su propia
asfixia de homosexual obligado a ser discreto y la opresión que sufren
los países del
continente, tampoco podemos dejar de observarla. Es interesante
detenernos en un breve
incidente que sucede en el tren: Novo
conversa con un joven celador de la Aduana (707)
que antes ha sido chofer. La estatua de sal narra con detalle las
razones por las que los
choferes eran para Novo figuras
dotadas de un atractivo erótico siempre renovado; con
éste, al parecer, ya había un coqueteo previo ("en el pequeño México
nos conocíamos
mucho de vista", 707)
El encuentro se resume en una frase sibilina:
"dentro de unas
cuantas horas atravesaremos la frontera, dormidos", de manera que
cada lector puede
imaginar o no lo sucedido. El hecho es que Novo
y el celador ni siquiera se despiden.
Esta falta de comunicación no puede sino resonar con el contexto geográfico.
El relato del viaje se interrumpe para dar lugar a una especie de
antología titulada "Canto
a Teresa".
Voy a analizarla con cierto detalle porque a través de
esta sección Novo alude
a su estrategia para contrarrestar la situación opresiva que acabo de
describir. "Canto a
Teresa" es una lista de fragmentos poéticos sobre el mar, que
abarca casi la cuarta parte
de Continente vacío.
La razón para incluirla parece caprichosa:
durante los aburridos días
a bordo del barco, Novo ha escrito un
poema sobre el mar, titulado Seamen Rhymes, y se
entretiene enlistando fragmentos poéticos con el mismo tema, sin otro
propósito más
complejo que comprobar que la poesía británica trata el tema marítimo
con mayor
riqueza que la española, dominada por el ejemplo de Jorge Manrique,
quien al equiparar
el mar con el morir instituyó la lamentable tradición de preferir los
temas terrestres.
Pero
Seamen Rhymes es un poema homoerótico (son reveladoras las primeras
palabras del
marino, que también se refiere a sus manos para aludir a su homosexualidad:
"See these
hands?" Poesía 100).
De acuerdo con esto, "Canto a
Teresa" caracteriza al mar (territorio
de la aventura y el descubrimiento, del viaje y el cambio) como el
terriorio literario que
favorece estos encuentros, en oposición a la tierra preferida por los
españoles, quienes, en
vez de seguir al marino del Romancillo del conde Alarcos, prefirieron
continuar la
cacería terrestre rumbo al huerto de Melibea.
En resumen, de acuerdo
con Novo, la
poesía española sufre de una monótona heterosexualidad. El inglés,
en cambio, es
caracterizado como idioma apropiado para hablar y escribir sobre
relaciones
homoeróticas: es el del marino de Seamen Rhymes, el que Novo
atribuye al personaje del
Romancillo del conde Alarcos y, desde luego, el de Shakespeare, uno de
Si recordamos el itinerario del viaje, veremos que, para escapar de la
discreción impuesta
por los mexicanos que lo rodean, Novo
sale en busca de un espacio descrito con los
rasgos del mar: no está limitado por fronteras, está en constante
flujo.
La movilidad del
mar no sólo permite el viaje entre Nueva York y Buenos Aires, sino que
abre la tradición
literaria para convertirla en otro espacio cambiante, un desplazamiento
más allá del
español para incursionar en la poesía en inglés, en francés y en
portugués.
Además de
leer y citar en estos idiomas, Novo
ha escrito Seamen Rhymes en inglés y es un conocido
traductor de varias lenguas. De acuerdo con la tradición inglesa que
está citando, su viaje
marítimo es un viaje de conquista; su intención es apropiarse de
territorios literarios que
le permitan escribir la poesía homoerótica que desea.
El título de la
pieza, "Canto a
Teresa", es también un guiño al lector que recuerda a José de
Espronceda, autor de un
poema con ese título y de uno de los pocos poemas españoles que se
lanzan al mar: la
"Canción del pirata."
Por eso, la incursión corsaria en literaturas extranjeras es también
una relectura y una
modificación de la tradición española, de la que elige libremente los
antecesores que le
convienen, tal como selecciona los ingleses y los brasileños que le
atraen .
Se reserva el
derecho de criticar y rechazar obras clásicas, como el poema de Jorge
Manrique, pero
también hace una lectura camp de algunos textos: ¿qué tal si
Espronceda, al lamentar la
muerte de Teresa, estaba burlándose de los valores que la condenaron y
de los lectores
que se conmueven lacrimosamente? ¿y si leemos la canción del pirata
desde la óptica que
está estableciendo Novo? ¿Cómo, si
no es en forma camp, se puede leer al cubano
Manuel de Zequeira? (736):
La madre Venus, cuando al labio rojo
su néctar aplicó, quedó embriagada
de lúbrico placer, y en voz festiva
a Ganimedes llama:
¡La piña, dijo, la fragante piña
en mis pensiles sea cultivada
por manos de mis ninfas; sí, que corra
su bálsamo en Idalia!
También vale la pena comentar el hecho de que Seamen Rhymes esté
parcialmente
escrito en inglés. Debido a la presencia norteamericana en México,
dice Novo, "nuestro
inglés ha mejorado notablemente" (704), pero en vez de
experimentar este hecho como
una imposición imperialista, convierte el idioma en un medio dispuesto
a servir sus
propósitos, tal como utiliza las literaturas extranjeras según su
afinidad a sus intenciones.
En suma, su relación con las tradiciones literarias, tanto la española
como las otras, es la
de quien las utiliza como materiales para crear una forma nueva. A su
vez, ésta es el
inicio de una tradición nueva, que en primer lugar le permite a él
escribir como quiere,
pero también va a servir a otros poetas afines, como su amigo Xavier
Villaurrutia, que
dos años después de este viaje escribió su "Nocturno de los ángeles",
en el que pueden
reconocerse ecos de "Canto a Teresa".
Si regresamos a lo que decíamos hace un momento, recordaremos que el
viaje empezó
como un movimiento de rechazo tanto a represión impuesta por el
contexto mexicano
como al imperialismo norteamericano. Es importante subrayar que
"Canto a Teresa" elige
la tradición inglesa y la prefiere a la norteamericana. Más tarde en
el libro, Novo destaca
que el comercio con la Gran Bretaña ha permitido el relativo auge de
los países del Río
de la Plata. La estrategia propuesta para resistir es, en primer lugar,
el rechazo de la
pasividad del confinamiento, y luego, la toma de una actitud más
agresiva: la apropiación
de los elementos adecuados para crear una réplica. Quiero subrayar la
audacia implícita
en la mención del pirata y en la escritura de un poema en inglés.
La tercera sección de Continente vacío transcurre en Sudamérica. El
viajero desembarca
en Río de Janeiro, que se le aparece como "el revés del
mundo" (746) y "la ciudad en que
debí nacer" (748), la hasta ese momento hipotética tierra donde
puede gozar de mayor
libertad erótica, que narra de manera igualmente oblicua. Se inicia la
etapa del viaje
dominada por las manos enjoyadas. La imagen aparece casi de inmediato,
cuando un
amigo de Novo, Bejarano, es
considerado "misterioso" porque lleva un anillo (751).
Uno de los primeros efectos del viaje es la observación de que el
idioma español, lejos de
ser una unidad coherente que permita el entendimiento entre los
"pueblos hermanos", está
fracturado por acentos locales que pueden ser mutuamente ininteligibles,
hecho evidente
durante el primer diálogo de Novo
con un uruguayo.
Este primer encuentro sudamericano
es otra réplica a la ideología panamericanista: el idioma que debería
unir a las gentes de
América Latina es una abstracción. A los grandes discursos que
pretenden unificar el
continente (como la raza cósmica y el mestizaje propugnados por
Vasconcelos, o el
programa de Rodó) Novo opone la
comprobación de las diferencias locales.
En vez de
borrarlas para enarbolar una abstracción, desarrolla la capacidad de
apreciarlas, hasta el
momento en que los distintos acentos del español se convierten en un
potencial literario y
lúdico.
Aquí es necesario hablar brevemente de la oposición entre Novo
y los intelectuales de la
generación precedente, reunidos en el Ateneo de la Juventud: José
Vasconcelos, Alfonso
Reyes y Pedro Henríquez Ureña. Los principios de su carrera literaria
sucedieron en los
años en que Vasconcelos era Secretario de Educación en México; Novo
fue alumno de
Pedro Henríquez Ureña; Alfonso Reyes se había exiliado unos años
antes pero mantenía
contactos epistolares con los otros ateneístas y con muchos escritores
más jóvenes.
Novo
estaba colocado en la situación de un discípulo cuyo talento fue
advertido de inmediato
por los maestros, en especial por Henríquez Ureña, y durante esos
primeros años su
carrera está marcada por los vaivenes políticos que, al afectar a los
maestros, acarrearon
consigo la apertura o el cierre de las revistas literarias que ellos
auspiciaban y de las que
Novo era colaborador.
Los ateneístas
tenían en común su admiración por El banquete, de
Platón, obra cuya lectura en común recordaban con frecuencia6 ; Henríquez
Ureña era
conocido como "Sócrates" y se había rodeado de un grupo de
discípulos (los llamados
Siete Sabios, a quienes Novo frecuentó)
con quienes discutía regularmente, además de
dirigir sus lecturas, hacer señalamientos sobre su escritos y
permitirles el acceso a
revistas y empleos como maestros o burócratas.
Esta estructura
homosocial corresponde a
una tradición platónica, la pederastia, definida clásicamente como
la atracción de un
hombre adulto por un muchacho cuya belleza física le despierta el deseo
de formar esa
personalidad incipiente, inspirándole el amor a la sabiduría.
En parte por estas razones, Novo se
convirtió en un crítico muy agudo de las ideas de esa
generación (sus otras razones pueden buscarse en el fracaso del
programa vasconcelista,
que fue evidente muy pronto). Su viaje a Sudamérica es una oportunidad
para
reencontrarlos y comprobar su distancia respecto a ellos. Su crítica
comienza por la
elaboración de una propuesta estética que es una deliberada réplica a
las prácticas de los
ateneístas.
Como apunté antes, el relato del viaje rehúye las
discusiones abstractas y en
cambio insiste en detalles concretos, seleccionados con deliberada ironía,
pues Novo se
especializa en los registros cercanos al humor: es un satírico y un
caricaturista, y ni
Alfonso Reyes ni Henríquez Ureña salen muy bien librados cuando se
convierten en
personajes del relato10 .
Al proyecto de "educar" al
continente divulgando la cultura
clásica y europea, Novo opone la
descripción de personajes callejeros y el disfrute de la
cultura popular, como es evidente en el caricaturesco relato de su paseo
con Henríquez
Ureña (779).
En vez de ensayos o artículos académicos, Novo
se especializa en la
crónica. En una palabra, su expedición pirata por los mares de la poesía
(el dominio de la
"alta cultura") se complementa con la exploración de las
formas y los escenarios de la
cultura popular; al recorrido marítimo se añade la expedición
callejera.
Quiero detenerme en la idea de viaje. Los ateneístas se afiliaron a la
tradición
cosmopolita del intelectual latinoamericano11 y establecieron una vasta
red de
corresponsales y colaboradores que abarcó no sólo México, Sudamérica
y el Caribe, sino
también España y Francia. A través de esta red circularon ideas y
textos, se fundaron
revistas, se establecieron contactos profesionales y diplomáticos.
Novo
se burla de sus
costumbres (por ejemplo, de la práctica de enviar libros con
dedicatorias a países
distantes y solicitar reseñas en revistas extranjeras) y en cambio
destaca la importancia de
su propio arraigo en su país, que provee el contexto que da sentido a
sus ideas y a sus
textos12 .
A la visión distante de los ateneístas, situados en la
posición masculina y
privilegiada del intelectual dotado del poder para definir un país
colocado en una
situación muda e incapaz de replicar, análoga a la de las mujeres en
el patriarcado, Novo
opone su relación cotidiana con el país, que se hace más estrecha
gracias al viaje.
Una
vez más elige un ejemplo tomado de la poesía amorosa que lee con óptica
homoerótica.
Los versos de Shakespeare que cierran el libro hablan del viaje como una
separación
temporal que excita el amor y el deseo entre dos amantes que vuelven a
reunirse.
Todas estas divergencias entre Novo y
los ateneístas corresponden a distintas
concepciones del yo. En Proteo, Rodó entiende el "yo" como un
ser en constante cambio,
entendido como desarrollo: existe una verdadera naturaleza que crece en
el
perfeccionamiento de su identidad auténtica. Esto no debe entenderse
como una
concepción monolítica, pues Rodó está consciente de posibilidades
ignoradas sumergidas
en el yo, como estatuas hundidas en el mar; sólo en el cambio el yo está
realmente vivo.
A través de sus memorias, en cambio, Vasconcelos construye un yo de
proporciones
monumentales, propuesto como ejemplo civilizador para sus compatriotas13
.
Esta
concepción de la identidad personal tiene sus implicaciones políticas;
la de la nación se
entiende como una identidad que ha de desarrollarse de acuerdo a ciertos
modelos bien
determinados.
Novo se coloca en una posición
distinta, pues insiste en la naturaleza provisional y
precaria del yo. Varias veces reconoce que su personalidad es una
especie de acto teatral,
al que alude con metáforas tomadas de las artes escénicas: es como las
notas que pueden
sacarse de un instrumento musical; ciertas personalidades adoptadas en
situaciones
desfavorables pueden lesionarlo, como notas arrancadas por manos torpes
(721-722).
De
manera similar, en vez de definir la identidad de México, apunta que en
ese país todo está
por hacerse y que sería imposible imponerle formas importadas14 . En
vez de
preocuparse por la autenticidad, se complace en producir autorretratos
deliberadamente
exagerados, que no corresponden ni a su apariencia ni a ningún
"ser interior", aunque
sean más o menos reconocibles
Así, por ejemplo,
aunque ya he dicho que el relato de este viaje está
construido como un viaje desde la obligada discreción mexicana hacia la
libertad que
puede encontrarse en el extranjero, los registros del barco revelan que,
durante una de las
fiestas celebradas a bordo, Salvador Novo
actuó en una representación teatral y tuvo a su
cargo el papel de "La hija de Neptuno".
Las páginas que
hablan de su inhibición e
incomodidad durante el viaje no son una confesión de sus sentimientos,
sino una manera
de articular el relato. La timidez es útil en ciertas situaciones y la
usa para decir lo que
quiere. De hecho, durante un diálogo con Federico García Lorca, Novo
renuncia a sus
pretensiones de discreción y se alegra de ser una loca mundialmente
famosa, cuyas
anécdotas se cuentan en La Habana, en España y en Nueva York.
El
encuentro con este
poeta le permite reconocer corrientes de sexualidades diversas dentro de
la cultura
hispánica: la afinidad con García Lorca origina un encuentro que le
marca especialmente y reafirma en sus preocupaciones vitales.
El viaje del aislamiento y la timidez a la capacidad de replicar y
elegir, de la soledad al
amor, ha girado en torno a los lenguajes y sus usos diversos: la oposición
entre el
lenguaje culto de la poesía, el académico de los ateneístas y el
popular del cronista; el
español y el inglés; los códigos que cifran un relato; los que
permiten el entendimiento
entre quienes llevan una doble vida y oscilan entre la discreción y el
placer de provocar.
Todos sirven para construir distintas versiones del yo, que se
multiplican a través del
relato del viaje. Frente a la hostilidad, al legado de los ateneístas,
al imperialismo y al
peso de la tradición, que pretenden imponer formas cuajadas y
definitivas, Novo inventa
estrategias para fortalecer la posición desde la que puede articular
una crítica, apropiarse
de los lenguajes y ejercerlos.
A las formas sólidas opone las nociones
de flujo,
movimiento, disolución de las fronteras y reinvención del pasado, que
son las
condiciones que le permiten iniciar su propia literatura.
Notas
1 Puede verse una discusión de este tema en la tesis inédita de Mary
Kendall Long:
"Salvador Novo
1920-1940. Between the Avant-Garde and the Nation".
2 En su artículo inédito, "Of Quotes and Queers: Citation Scenes
in Latin American
Literature", Sylvia Molloy analiza prácticas de alusión, cita y
transmisión textual
presentes en narradores homosexuales latinoamericanos. Continente vacío
pertenece a
esta tradición, que se manifiesta con especial claridad en la sección
titulada "Canto a
Teresa".
3 La estatua de sal (102).
4 Novo había usado un epígrafe
tomado de los sonetos de Shakespeare para encabezar
Nuevo amor, publicado en 1933.
5 Es evidente la coincidencia con ideas expresadas por Borges (por
ejemplo, "Kafka y sus
precursores"). Uno de los misterios de Continente vacío es el
hecho de que Novo narre
encuentros con Victoria Ocampo y otros intelectuales argentinos, invoque
a Evaristo
Carriego durante su primer paseo por Buenos Aires y publique la
plaquette de Seamen
Rhymes en una editorial que acaba de publicar dibujos de Norah Borges,
pero jamás
mencione o encuentre a Jorge Luis. Dada la naturaleza cifrada del libro,
la omisión
parece una rebuscada manera de aludir a "jóvenes bonaerenses
superiores a Echeverría, a
Estanislao del Campo, a Mitre, a Sarmiento, aun a sus más recientes
Larretas, Lugones,
Güiraldes" (703), pero ¿cómo saberlo?
6 En Caudillos culturales de la revolución mexicana, Enrique Krauze da
numerosos
ejemplos de la nostalgia con que los ateneístas recordaban "los días
de dulces
conversaciones platónicas" (104).
7 Véase Dowling, Linda: Hellenism and Homosexuality in Victorian
Oxford.
8 Pueden leerse distintas versiones de su ruptura con Henríquez Ureña
en La estatua de
sal y en Continente vacío.
9 A este respecto véanse Díaz Arciniega, Víctor: Querella por la
cultura revolucionaria y Balderston, Daniel: "Poetry, Revolution, Homophobia: Polemics from
the Mexican
Revolution" en Hispanisms and Homosexualities. Véase también, en
la misma colección, Irwin, Robert: "The Legend of Jorge Cuesta: The Perils of Alchemy
and the Paranoia of
Gender".
10 Alfonso Reyes aparece obsesionado por sus manías de profesor (788) y
Henríquez
Ureña como otro aficionado a los choferes, a los que necesita mirar a
través del filtro de
la cultura europea, convirtiéndolos en figuras en un cuadro español
para no reconocerlos
como hombres de la calle (779).
11 Véase Aching, Gérard: The Politics of Spanish American Modernismo:
by Exquisite Design. Cambridge University Press. 1997.
12 Véase por ejemplo esta anécdota de Montevideo: " (...) a mis
interlocutores les eran,
en cambio, familiares las obras de escritores jóvenes mexicanos que yo
a mi vez
desconocía porque no se venden en México, pero que evidentemente sí
son enviadas a
todos los países del orbe con cálidas dedicatorias (...) empezó a
tomar cuerpo la
aterradora idea de que yo hiciera algunas conferencias sobre la
literatura de mi país. Yo
no traía conmigo libro ni papel alguno, y habría sido a mis ojos
bastante extraño tener
que hurgar en los de Enrique para organizarlas, porque yo no me acuerdo
de las cosas,
sino en su lugar, y arrancado de él, conservo el recuerdo, pero no la
memoria; la falta de
costumbre me hace, al viajar, incapaz, sino de recibir. Como el conde de
Keyserling, al
llegar a Argentina, pero sinceramente, estuve a punto de declarar:
"No he venido aquí
para enseñar, sino para aprender". Sabemos las cosas al pronto, en
función de un
ambiente: tan sólo un nadador experto se pone a bracear después de un
clavado"
(Continente vacío 762).
13 Véase Molloy, Sylvia: Acto de presencia.
14 "En México todo está por hacer, todo menos un alma que no
puede meterse en cuerpos
importados y que, en consecuencia, no hay que esperar que resulte de
ellos" (798).
15 "Toda nuestra España fluía de sus labios en charla sin
testigos, ávida de acercarse a
nuestro México, que él miraba en el indiecito que descubría en mis
ojos. Hablaba,
cantaba, me refería su estancia en La Habana, cuando estuvo más cerca
de México y
nadie lo invitó a llegar, y cómo fue ganando la confianza de un viejo
negro, tenazmente,
hasta que no logró que lo llevase a una ceremonia ñáñiga auténtica
que hizo vivamente
desfilar a mis ojos, dejando para el final de su bien construido relato
la sorpresa de que era
un mozo gallego, asimilado a la estupenda barbarie negra, quien llevaba
la danza ritual
con aquella misma gracia sagrada que en España le hace empezar a romper
botellas y
vidrios y espejos como fatal contagio de un cante jondo" (783-784).
Es importante tener
en cuenta que en una ceremonia ñáñiga están excluidas las mujeres;
es un culto
exclusivamente masculino.
BIBLIOGRAFIA
Aching, Gérard. The Politics of Spanish American Modernismo: By
Exquisite Design.
Cambridge: Cambridge University Press, 1997.
Balderston, Daniel. "Poetry, Revolution, Homophobia: Polemics from
the Mexican
Revolution" en Hispanisms and Homosexualities. Durham: Duke
University Press, 1998.
Biblioteca de México. Número 5. Octubre de 1991. México: Consejo
Nacional para la
Cultura y las Artes.
Díaz Arciniega, Víctor. Querella por la cultura revolucionaria. México:
Fondo de Cultura
Económica, 1989.
Dowling, Linda. Hellenism and Homosexualities in Victorian Oxford.
Ithaca: Cornell
University Press, 1994.
Irwin, Robert. "The Legend of Jorge Cuesta: The Perils of Alchemy
and the Paranoia of
Gender" en Hispanisms and Homosexualities.
Krauze, Enrique. Caudillos culturales de la Revolución Mexicana. México:
SEP/Siglo
XXI, 1985.
Long, Mary Kendall. "Salvador Novo
1920-1940. Between the Avant-Garde and the
Nation". Tesis inédita.
Molloy, Sylvia. Acto de presencia. La escritura autobiográfica en
Hispanoamérica. Fondo
de Cultura Económica. 1996.
---. "Of Quotes and Queers. Citation Scenes in Latin American
Literature." Artículo
inédito.
Monsiváis, Carlos. "Los que tenemos unas manos que no nos
pertenecen". Amor perdido.
México: Era, 1997.
Novo, Salvador.
La estatua de sal. Introducción de Carlos Monsiváis. México: Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes, 1998.
---. Continente vacío en Viajes y ensayos, Fondo de Cultura Económica.
México 1997.
Rodó, José Enrique. Ariel y Proteo en Obras completas. Madrid:
Aguilar, 1967.
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TERNURA |
PLAYA |
NO
ERES EL ÚNICO |
BIOGRAFÍA
NOVO |
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