PSICOSIS Y ESCRITURA

"Sentí una voz y grité en francés: `¡Palabra!´. Quería hablar,
pero mi voz era tan fuerte que no podía hablar y grité: `¡Amo
a todo el mundo y quiero la felicidad!. Amo a todo el mundo.
Quiero a todo el mundo.´ No sé hablar francés, pero aprenderé
si hago paseos solo."

Vaslav Nijinsky

 

Aproximadamente entre el 19 de enero y el 4 de marzo de 1919, durante su estadía en Saint-Moritz, Suiza, Nijinsky escribe los cuatro cuadernos que motivan hoy esta lectura y algunas preguntas. Aparecieron publicados por primera vez en 1934 por su esposa Rómola de Pulszky, pero recién sesenta años después aparece esta versión completa cuya edición fue autorizada por sus hijas Kyra y Tamara, quienes volvieron a incluir pasajes que su madre había excluido por considerarlos obscenos.

Se refleja allí, en una forma de escritura compulsiva, todo el sufrimiento mental que le acompañó hasta su muerte. Preguntas que le atormentaron desde muy joven -la sexualidad, la vida, la muerte, la paternidad, el lenguaje- adquieren en sus escritos la forma de respuestas acabadas, de certezas. La escritura de estos cuadernos, cuyo compendio en libro alcanza las doscientas páginas, tuvo lugar en un período de producción febril, muy breve. Como para no dejar escapar la súbita comprensión de lo que durante mucho tiempo le fue enigmático, en un apresamiento de sentido que solo muestra la fatal caída en el delirio. Escritos de este tipo han llamado mi atención desde hace tiempo, y hacen recordar otros casos conocidos como el de Aimée estudiado por Lacan, y el Schreber de Freud.

Fue un psiquiatra conocido de Freud, que adhirió a sus concepciones durante un tiempo, quien atendió a Nijinsky en Zurich. Se trataba del célebre profesor Eugen Bleuler, director del Burghölzli, cuyo diagnóstico fue "confusión mental de naturaleza esquizofrénica, acompañada de una ligera excitación maníaca." Bleuler descartó la posibilidad de una internación, pero recomendó que el matrimonio se separara para que Nijinsky se viera libre de las obligaciones familiares que lo agobiaban. Consideró que el bailarín podía continuar con su carrera al menos por un tiempo, o bien vivir en un sanatorio para tuberculosos donde podría seguir trabajando en sus coreografías, al tiempo que recibiría atención psiquiátrica. Nijinsky había concurrido a la consulta acompañado por su esposa y sus suegros y volvió con ellos ese día al hotel donde se hospedaban. Tuvo allí un acceso de cólera que alteró a todo el mundo y luego de encerrarse durante veinticuatro horas en su habitación, su familia llamó a la policía para obligarlo a abandonar su encierro. Un colega de Bleuler que también había concurrido, convenció finalmente a Nijinsky de que volviera al hospital. Estuvo dos días en el Burghölzli mientras, entre otras cosas, se examinaron los diarios de los que no quería separarse pues deseaba publicarlos en Zurich. Finalmente el 10 de marzo, acompañado por el doctor Fränkel (figura importantísima en sus diarios, que recuerda el lugar que ocupó Flechsig en el delirio de Schreber) partió rumbo al sanatorio Bellevue, en Kreuzlingen. No dispongo de otros datos biográficos que permitan aclarar si Nijinsky pasó el resto de su vida internado en Bellevue, pero existe una biografía hecha por su esposa, que podría aportar información interesante. Nijinsky murió en Londres, en 1950. Poco después de su partida hacia Zurich había escrito:

"Quiero escribir sobre la partida a Zurich. Todo el mundo estaba inquieto. Yo no estaba inquieto, pues me daba igual. Encontraba ese viaje estúpido. Iré, pues Dios así lo quiere, pero si Dios no lo hubiera querido, me habría quedado..."

 

Las psicosis según Lacan

En su tesis doctoral, publicada en 1932, Lacan hace un detallado estudio histórico y conceptual de las psicosis. Informa allí del material clínico obtenido de una paciente a quien observó durante un año y medio y a la que en definitiva diagnostica una psicosis paranoica de autocastigo. El conocido caso "Aimée" tiene para mí un interés particular por el hecho de que la paciente escribió. Para decirlo más claramente, es una paciente psicótica que tiene una producción escrita, de cierto valor literario, hecho que da lugar a algunas preguntas: ¿existe alguna relación entre la escritura y la psicosis?; ¿en qué condiciones tiene lugar esta producción?; ¿condiciona este fenómeno la valoración diagnóstica del paciente, o su aparición sólo puede juzgarse a partir del caso individual?. Intentaré acercar algunas respuestas a estas cuestiones, básicamente a partir de la lectura de Lacan, haciendo la salvedad que muchas veces nos planteamos preguntas para las que aún no tenemos respuestas.

"Yo no tengo miedo. Sentí temor a la muerte en el precipicio. Nadie quería matarme. Caminaba y caí en un precipicio y un árbol me retuvo. No sabía que había un árbol en el camino. Era niño y mi padre quiso enseñarme a nadar. Me tiró al agua, donde la gente se bañaba. Caí y me deslicé hasta el fondo. No sabía nadar, pero sentí que el aire me faltaba, entonces cerré la boca. Tenía poco aire, pero lo guardaba pensando que si Dios así lo quería, me salvaría. Caminé derecho, no sabía hacia dónde. Caminé y caminé y, súbitamente, sentí una claridad, bajo el agua. Comprendí que haría pie y caminé más rápido. Llegué a una pared. La pared era derecha. No veía el cielo. Veía el agua debajo de mí. Súbitamente sentí fuerza física y salté. Cuando salté, advertí una cuerda. Me aferré a la cuerda y me salvé. Digo todo lo que me ocurrió. Pueden preguntarle a mi madre, si no se olvidó de esta historia que ocurrió en un baño de hombres en Neva, en Petersburgo. Veía a mi padre hacer volteretas y caer en el agua, pero tenía miedo. No me gustaban las volteretas. Tenía miedo. No era más que un niño de seis o siete años y no olvidé esa historia, por eso busco hacerle una muy buena impresión a mi pequeña, pues sé que un niño no olvida lo que le ocurrió."

Desde la negación inicial a la afirmación final del hecho del miedo, no vemos otra cosa sino la confirmación de uno de los asertos de Freud: en el inconsciente no existe la negación, y es más: cuanto más enfáticamente se niega algo, es porque su realidad es mucho más potente. Si la psicosis no tiene prehistoria, si el delirio del sujeto alcanza aunque más no sea una pobre sistematización en un momento de la adultez del sujeto, cuando su manifestación deliberadamente molesta a los demás, no significa que la plenitud de un sentido no se hubiera alcanzado hacía ya mucho tiempo. A los seis o siete años (si no se trata de una ilusión de la memoria), Nijinsky ya tiene la certeza de que su padre quiere matarlo. Y coagula ese descubrimiento atroz con la adjudicación a Dios-padre de la voluntad de su destino, sea cual fuere. Es Dios quien tiene en sus manos su vida y su muerte, tal vez porque ya antes de la posibilidad de la represión, se había instalado una forclusión. El rechazo de un significante primordial, un nombre-del-padre, ya se había producido.

Nijinsky dice todo lo que le ocurrió, pero por escrito. No sabemos si después, en la clínica, habló sobre su vida. Tampoco sabemos si lo comunicó verbalmente a su familia, a sus amigos. Todo lo que sabemos es que esto lo escribió, y de manera febril, rápida, hasta que se le entumecían las manos, hasta que le dolía la espalda. Y ocultó sus escritos todo el tiempo que pudo, sobre todo de su esposa, porque temía que no le permitieran publicarlos.

"Lo escrito se distingue en efecto por una preeminencia del texto, en el sentido que se verá tomar aquí a ese factor del discurso, lo cual permite ese apretamiento que a mi juicio no debe dejar al lector otra salida que la de su entrada, la cual yo prefiero difícil", dice Lacan en 1957. ¿Estamos hablando del mismo tipo de escritos? En principio, la respuesta es negativa. Lacan dice preferir, para los efectos de enseñanza que desea lograr, la palabra antes que el texto. Nijinsky no pudo hacer lo mismo:

"Quiero escribir este libro pues quiero explicar qué es el sentimiento. Sé que mucha gente dirá que en él sólo está mi opinión sobre el sentimiento, pero sé que no es verdad, pues esa opinión proviene de los mandatos de Dios."

Si uno de los textos expresa la dificultad que ello ofrece para una enseñanza, el otro muestra con claridad palmaria cuál es su objetivo -la explicación- ¿de qué?: de un saber, pero que, paradójicamente, no es un saber propio, -es una opinión que proviene de los mandatos de Dios. En cierta forma, se transcribe, se copia, -febrilmente, sin parar, hasta el dolor-, el texto de otro. Esa palabra que él no puede pronunciar, pero que escribe, ¿de qué habla?. Dice Lacan: "De él, sin duda, pero primero de un objeto diferente a los demás, de un objeto que está en la prolongación de la dialéctica dual: les habla de algo que le habló.... A partir del momento en que el sujeto habla hay un Otro con mayúscula. Si no, el problema de la psicosis no existiría..." No hay en este psicótico la posibilidad de que la letra, como soporte material que el discurso toma del lenguaje, se instituya en el nivel de la palabra. Si como dice Lacan el lenguaje preexiste a la entrada que hace en él cada sujeto en un momento de su desarrollo, esto es, si es exigible una diacronía para la ocurrencia de ciertos sucesos en el psiquismo, es visible la falta un elemento fundamental en la constitución psíquica de Nijinsky. A algunos se les adivina el pensamiento, a otros se les ordena matarse o matar, a otros el mandato es de escribir. ¿A qué obedecen exactamente estas diferencias? No tengo la respuesta.

"Yo era una hoja de Dios. Amaba a dios pero no me gustaba rezar. No sabía qué debía hacer. Vivía y la vida pasaba. No comprendía los negocios y no me gustaban, pero Dios me ayudaba."

¿Era Vaslav una hoja a ser escrita? Es otra formulación de la falta, así como antes había escrito "soy un hombre con faltas". En esa hoja está también el papel, -papel en tanto rol a representar-, no otro que el de amanuense de su Dios. A ese vacío en el hacer, en el vivir, que tantas veces escribió como aburrimiento, -Nijinsky era un hombre que se aburría de todo-, viene un Otro a colmar, con escritura.

"Reszke es un hombre que tiene relaciones, por eso le pediré que me envíe papeles polacos. Llamo papeles a todos los papeles donde se dice el nacimiento y la ciudad de bautismo. Fui bautizado en dos ciudades. Nací en una ciudad. Mi ciudad fue y es mi madre. Una madre no puede decir nada.. Le pido su amor. Quiero su amor. Escribo, escribo, escribo. Quiero, quiero, quiero."

Bautizar es poner nombre a una cosa. Es la primera escritura, la primera inscripción, el primer significante, la primera joya del tesoro, pero una madre no puede decir nada. Otra vez, a falta de ese significante primordial nombre-del-padre, Nijinsky no puede hacer otra cosa que escribir.

"La letra es algo que se lee. Hasta parece que se lee a raíz de la palabra misma. Se lee, y literalmente. Pero justamente no es lo mismo leer una letra y leer. Es bien evidente que en el discurso analítico no se trata de otra cosa, no se trata sino de lo que se lee, de lo que se lee más allá de lo que se ha incitado al sujeto a decir, que no es tanto, como dije la última vez, decirlo todo, sino decir cualquier cosa, sin vacilar ante las necedades que se puedan decir." Tal vez Vaslav quiso ser publicado para ser leído en ese más-allá de lo escrito, el inabordable Otro, que bordó en su ser su escritura.


BIBLIOGRAFIA

Sigmund Freud

  • Neurosis y psicosis(1924-1923), Amorrortu Editores, tomo XIX
  • El yo y el ello (1923), Amorrortu Editores, tomo XIX
  • Esquema del psicoanálisis(1940-1938), Amorrortu Editores, tomo XXIII
  • La escisión del yo en el proceso defensivo (1940-1938), A. Eds., tomo XXIII

Jacques Lacan

  • De la psicosis paranoica en sus relaciones con la personalidad, Editorial Siglo XXI

  • Libro 3. Las psicosis, Editorial Paidós
  • Libro 20. Aún, Editorial Paidós
  • Escritos I, Editorial Siglo XXI

Vaslav Nijinsky

  • Diarios completos, Editorial Taurus

 

 

 

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