1938 - 1993

 APUNTES  BIOGRÁFICOS  

Rudolf Xämät ulı Nuriev, también conocido como Rudolf Jamétovich Nuréyev (nótese que su nombre es rudólf, no rúdolf)  (17 de marzo de 1938 - 6 de enero de 1993) fue un bailarín clásico nacido en la URSS, considerado por muchos críticos como el mejor bailarín del siglo XX, y posiblemente el mejor que jamás ha existido.

Nacido en un tren

Era el mas joven de cuatro hijos, y el único niño. La familia era tártara, proviniendo de entorno campesinos, cerca de Ufá,  en la Republica Soviética de Bashir ( Bashkortostán), pero su padre Hamet, acogiéndose a las oportunidades que la Revolución ofrecía a las masas populares, devino en oficial de educación política en el Ejercito Rojo, progresando hasta el grado de Mayor siendo destinado a Vladivostok

La madre de Rudolf, Farida, estaba viajando con sus hijas para unirse al cabeza de familia, cuando se adelantó el parto, y el futuro genio de la danza asomó al mundo en el tren, el transiberiano, a la altura de Irkutsk,  una población cercana al Lago Baikal. Si fecha oficial de nacimiento fue el 17 de marzo de 1938, aunque lo mas probable es que realmente ocurriese dos o tres días antes.

El niño tenia Con sus hermanas, a los tres añitos de edad. Foto tomada en 1941.solamente tres años cuando Alemania invadió la URSS, y no tenia recuerdos de su padre anteriores al regreso de su padre de servicio militar en 1946. Esto ayuda a explicar la falta de compenetración y comunicación entre padre e hijo, hecho patente cuando el muchacho ya tenia claro lo que deseaba hacer en la vida, y lo que el Nureyev senior pensaba de la carrera poco masculina de la danza.

Desde sus años mas tempranos, el niño había sentido especial amor por  la música pero fue a los seis años cuando vio el ballet por  primera vez, quedando maravillado por la magia de este arte. Incluso antes de comenzar la música, quedó hipnotizado por las lámparas, los estucos, los murales clásicos y las cortinas de terciopelo. Las cabriolas de la primera bailarina del ballet de Bashkiria fueron para él una epifanía del cielo. Quería pasar su vida bailando en un escenario. .

Una infancia difícil

El hogar familiar, tras la evacuación de Moscú, fue una casa de madera, compartida, en Ufá, la capital de Bashir.

Las condiciones era precarias: la comida escasa, los caminos sin pavimentar, lA los 13 años.as inviernos largos y el frío tan feroz que mas tarde Nureyev describiría como si nariz goteaba y las gotas se volvían hielo. Todos sufrían privaciones, pero la familia era mas pobre que las otras. Su alimento principal eran, con suerte,  patatas cocidas y al comenzar la escuela los otros críos se reían del niño por no tener zapatos y por llevar el abrigo de sus hermanas mayores. Rudolf se desmayó en la escuela por el hambre y, para ganar algunos rublos, recogía periódicos viejos o botellas usadas.

Pero el pueblo tenia una ópera con una buena programación (el gran cantante Chaliapin había hecho allí su debut). En la víspera del Año Nuevo de 1945, Farida Nureyeva, con una entrada únicamente, pasó de "contrabando" a sus hijos a una representación del ballet patriótico "El canto de las grullas" que tenia como primera bailarina a Zaituna Nazretdinova. Fue en ese evento cuando Rudolf decidió ser bailarín.El adolescente en sus primeros ejercicios, en la barra de ballet.

En 1948, el niño comenzó con los bailes folclóricos en el colegio, en un grupo amateur y con los Pioneros, colectivo al que todos los niños de diez años debían integrarse. Entonces fue recomendado a la profesora de ballet, Anna Udeltsova, que tras dieciocho meses paso al alumno a otra, Elena Vaitovich. Ambas habían sido bailarinas profesionales y, además de darle lecciones de ballet, hablaron con el acerca de otros bailarines que habían visto (incluyendo a Pavlova y el Ballet de Diaghilev).

Le hicieron comprender que para bailar se necesitaba algo mas que técnica y, reconociendo el potencial del niño, instaron a que fuese a estudiar a Leningrado, donde ellas habían entrenado y que consideraban que era la mejor escuela de danza del mundo.

Llegar allí, sin embargo, parecía tener una dificultad insuperable, especialmente cuando su padre intentó prohibirle que continuase con sus clases de danza, puesto que esto afectaba a los resultados escolares, y por tanto, la oportunidad de que Rudolf tuviese una carrera apropiada, como ingeniero o médico. Pero su madre hizo caso omiso, permitiéndole tomar lecciones a escondidas bajo el pretexto de otras actividades.

 Del folclore al ballet

A principio de 1953, el adolescente con apenas quince años comenzó a participar como extra en algunasRudolf, en 1957, a los diecinueve años de edad recien cumplidos, bailando su primer "El lago de los cisnes", en San Petersburgo. producciones de la opera local: esto le aportó unas pequeños ingresos y le permitió tomar clase con el ballet de la compañía. Fue haciendo progresos en el cuerpo de baila, y cuando surgió la oportunidad de una gira de diez días en Moscú, se apuntó al viaje aunque el repertorio era de danzas folclóricas lo que en el fondo era un incordio para un verdadero bailarín.

Nunca había aprendido este genero y no había tenido tiempo para ensayar, así que esta fue la primera ocasión en que se benefició de su asombrosa memoria para los bailes que simplemente había visto en contadas veces. Esta capacidad hizo posible mas adelante muchas de sus producciones.

En Moscú, aprovechó para hacer una prueba en la Escuela de Ballet del Bolshoi, y fue aceptado. Nureyev decidió perseverar tratando de ingresar en la Escuela de Leningrado: no solo porque era mejor escuela sino porque era residencial y esto solucionaba su problema del coste de vivienda. Por ello, en lugar de regresar a Ufá con la compañía (que le ofreció un contrato completo) gastó sus ingresos en un billete de tren continuando hasta Leningrado.

Allí hizo una prueba y aceptado con el comentario: "usted se hará un bailarín brillante o un total fracaso, y muy probablemente un fracaso". Sabía que con 17 años era inexperto y carecía la destreza ya adquirida por otros alumnos que habían ingresado con siete años menos  en la academia, pero eso lo tomó como un desafío para adquirir conocimiento, control y experiencia, sin perder la espontaneidad y la individualidad de su talento natural.Rudolf Nureyev con Alexander Pushkin en Kirov. La mujer de su profesor sería tambien una de las primeras amantes del joven bailarin.

Durante tres años se exigió un trabajo tremendamente duro, practicando pasos que encontraba mas difíciles, entre clases, determinado a alcanzar y superar a los otros alumnos. Pero esto no le impidió desdeñar ciertas reglas que consideraba absurdas; por ejemplo, asistió y estudió el rendimiento comparativo con las actuaciones del Teatro Kirov, lo que implicaba ausentarse de la residencia de la academia, asumiendo el correspondiente castigo.

Asimismo, habiendo sido adjudicado al sexto grado, solicitó que le pasasen a octavo o noveno, con la disculpa de que pronto sería llamado para el servicio militar antes de que pudiera terminar el curso. Esto le fue concedido aun a sabiendas de que incrementaría la dureza del estudio; sin embargo lo pusieron bajo la tutela de un destacado profesor, Alexander Pushkin.

Pushkin hizo al principio caso omiso del nuevo pupilo, pero una vez convencido de su determinación y capacidad para el trabajo intenso, le aportó gran ayuda, incluso llevándole a su casa para enseñarle. Con el aprendizaje con Pushkin progresó hasta el grado superior, pasando dos años bajo la tutela del maestro. En la graduación danzó con tal fervor y brillantez (como puede aun contemplarse en una película hecha por  entonces en "El Corsario, pas de deux") que le fue ofrecido un contrato como solista tanto por el Ballet Bolshoi como por el Ballet Kirov.

Predeciblemente escogió el mas antiguo y consolidado, el Ballet Kirov, y realizo su debut como pareja de la gran bailarina Natalia Dudinskaya en uno de sus mas famosos papeles, Laurenia. La obra requería un tremendo virtuosismo y fuerza dramática, y el recién llegado llevaba el éxito en su interior.Nureyev y Frederick Ashton en 1963 / Foto Sipa - Lido

Poco después se dañó un tobillo, pero rápidamente estuvo otra vez sobre el escenario, a pesar de que un médico había opinado que jamás volvería a danzar. Desde entonces, y durante toda su carrera, tuvo siempre molestias y sensibilidad en los tobillos, que podían haber disuadido a otra persona menos determinada a sacar adelante su sueño de bailar.

Durante tres años en el Kirov, danzó en otros quince papeles (incluyendo los relacionados a Don Quijote, La Bayadére, La Bella Durmiente y El Lago de los Cisnes), además de otros que ya había interpretado como estudiante, e hizo pareja con todas las principales bailarinas de la Compañía.

Rápidamente tuvo un club de fans que le veían en cada actuación. Se admiraba la pasión de su danza y el hecho de que no seguía fijamente las interpretaciones habituales, sino que aportaba su propia lectura en cada ballet. Rediseñó algunos de los vestuarios (consultando para su aprobación antes) y argumentaba con profesores y directores. En ocasiones salía del estudio para hacer sus practicas individuales. La reputación de su mal comportamiento y rebeldía y el incremento de su genialidad profesional corrieron paralelas.

Nuréyev ya era uno de los bailarines rusos más conocidos, en un país donde el ballet era venerado y donde se convertía a los bailarines en héroes nacionales. Poco después ya gozaba del privilegio excepcional de poder viajar fuera de la Unión Soviética, como cuando bailó en Viena en el Festival Internacional de la Juventud. No mucho después, debido a su conducta, no se le volvió a permitir viajar al extranjero, limitando sus actuaciones a giras por las provincias rusas.

En 1961 su vida Nureyev y  MacMillan repasando "La Silfide" en 1963 / Foto Mac Millan / Fredericka Daviscambió. El principal bailarín del Kirov, Konstantin Sergeyev, sufrió un accidente y Nuréyev fue elegido para sustituirle en París. Allí, su actuación impresionó al público y a la crítica.

Como Rudolf no podía ser apartado y dejado en la URSS, le asignaron a un burócrata oficial para que vigilase sus andanzas. Pero de poco sirvió. Nuréyev rompió las reglas en cuanto a relacionarse con extranjeros y en lugar de regresar cada noche al hotel, se perdía por la ciudad  con otros bailarines franceses. Si bien otros integrantes del Kirov se perdían ocasionalmente, era Nureyev el que mas de cabeza traía a los agente políticos que acompañaban la gira.

Por eso, cuando debían presentarse en el aeropuerto para tomar el vuelo hacia Londres, en donde la compañía tendría su siguientes actuaciones, a Rudolf le entregaron un billete de vuelo para Moscú, indicándole que era necesario para un gala en la capital soviética. El comentario del joven fue "Quiero quedarme y ser libre". A pesar de las promesas de que se incorporaría a la gira en Londres, estaba convencido Rudolf Nureyev 1961 en la conferencia de prensa del Ballet Marques de Cuevas 1961 / SIPA - Lidode que si regresaba a Moscú, ya nunca le permitirían salir de la URSS.

El 17 de junio de dicho año no se presentó en el aeropuerto de París para regresar a su país. Tras este episodio nunca más volvió a pisar suelo ruso.

Decidió entonces pedir asilo político y logró comunicarse con algunos amigos exilados que le indicaron como hacerlo. Estos llamaron a la policía francesa, explicando que Nureyev tenia que  presentarse personalmente, lo que él bailarín hizo, siéndole concedidoo permiso para permanecer en Francia.

Desde entonces, los funcionarios soviéticos hicieron todo lo posible para menospreciar las capacidades e imagen de "desertor" y fue condenado a prisión en ausencia. Instalado en Francia, durante años tuvo que viajar con documentos temporales, pero finalmente le fue concedida la nacionalidad austriaca.

Una semana más tarde, Nuréyev ya había sido contratado por el Grand Ballet du Marquis de Cuevas y se encontraba Rudolf Nureyev 1961 Interpretando en el Ballet Marques de Cuevas / Foto A. Martinactuando en La bella durmiente con Nina Vyroubova.  Pero decidió quedarse en esa compañía solamente unos meses,  violentamente disgustado por su producción de "La Bella Durmiente". Nuréyev se había convertido en una celebridad instantáneamente en Occidente. Su dramática deserción y su talento excepcional le convirtieron en una estrella internacional. Esto le dio el poder de decidir dónde y con quién bailar.

Sin embargo admiraba a la bailarina Rosella Hightower, y con ella trabajo en su primera producción "El Cascanueces" (en pas de deux). Asimismo conocería a otra bailarina, la americana Maria Tallchief, fuera de los escenarios. Su deserción también le dio la libertad personal que le había sido negada en la Unión Soviética.

 

Rudolf conoce a Erik Bruhn.

Maria Tallchief estaba a punto de bailar en Copenhagen con Erik Bruhn, al que Nureyev, admiraba mas que a otros bailarines.

Erik Bruhn, un bailarín diez años mayor que él, que se convertiría en su amante, su mejor amigo y su protector (principalmente de su propia locura) durante varios años. La relación fue tormentosa debido a la promiscuidad sexual de Nuréyev, pero la pareja se mantuvo unida La pareja Nureyev y Bruhn hasta la muerte de Bruhn en 1986.

Ambos adolecían de  perfeccionismo y daban una clase diaria conjuntamente, lo que permitió a Rudolf asimilar el estilo europeo e incorporarlo a sus conocimientos adquiridos en la URSS.

La actitud de Bruhn en sus personajes confirmaba la creencia de que Nureyev se había desarrollado como un hombre al que se le debía permitir que danzase con la expresividad y sensibilidad de una mujer: el efecto de esto puede ejemplificarse cuando añadieron un estilo suave, apreciable en su siguiente producción de "El lago de los cisnes", introduciendo un estilo apacible de baile masculino, tomado posteriormente por otros coreógrafos, incluso tan ilustres como Frederick Ashton.

 

Rudolf Nureyev y Margot Fonteyn, una pareja perfecta

En 1961, Nureyev fue invitado a Londres, al debut de la gala anual organizada por Margot Fonteyn la principal bailarina británica de su época,  para la Royal Academy of Dancing.  Rudolf le preguntó sobre la posibilidad de bailar El Espectro de la Rosa, con ella, pero ella se había comprometido hacerlo con  John Gilpin, y también porque "no estaba segura de como saldría con "ese joven ruso". En cambio, Nureyev bailó El Cisne Negro con Hightower, en una coreografía realizada por él y por Frederick Ashton.

El Royal Ballet le invitó a bailar Giselle con Fonteyn en la siguiente temporada, así como El Lago de los Cisnes, Don Quijote, Las Sílfides y La Bella Durmiente con las bailarinas invitadas Sonia Arova e Yvette Chauviré.Nureyev y Fontayn

Nureyev también bailó con Bruhn, Arova y Hightower en Cannes y Paris, realizando piezas creadas o adaptadas junto a Ashton, e hizo en New York  su debut en televisión (sustituyendo al bailarín Bruhn en Bournonville's Flower Festival de Genzano, haciendo dueto con Tallchief), entonces en escena con el  Ruth Page's Chicago Opera Ballet.

Esto fue el fundamente para su siguiente carrera: una relación  duradera con el Royan Ballet, apariciones frecuentes con otras compañías, el inicio de sus actividades como productor y coreógrafo, y sobre todo su encaje profesional con Fonteyn.

Ambos bailaban con otros partners, que podían parecer mejor, pero estaban orgullosos de lo que lograban realizar juntos. El con 23 años le dio a ella con 42 años, un nuevo estallido de energía y comprensión; ella le inspiraba y ayudaba a él a tranquilizarse vitalmente.

Cada uno aprendía del otro, y bailaban mejor juntos. La gente deseaba  tanto verlos juntos que su agente cobraba mas por ambos que sumando los honorarios respectivos individuales, ya altos. La amistad duró hasta el resto de los días de ella, fallecida en 1991.

Nuréyev fue inmediatamente solicitado por cineastas, y en 1962 hizo su debut cinematográfico en una verNureyev y  Margot Fonteyn en una foto de 1963 Fotografa Frederika Davissión de Les Sylphides (Las Sílfides).

En 1976 representó a Rodolfo Valentino en la película de Ken Russell, pero Nuréyev no tenía ni el talento ni el temperamento para dedicarse al cine. Comenzó con danza moderna en el ballet nacional de los Holanda en 1968 y en 1972, Robert Helpmann le invitó a una gira por Australia con su propia producción de Don Quijote, haciendo allí su debut como director.

Durante la década de los 70, Nuréyev hizo aparición en varios largometrajes y viajó por los Estados Unidos en una reposición del musical de Broadway El rey y yo. Se considera que su aparición en el programa The Muppets Show, entonces en apuros, impulsó a que el programa se convirtiera en un éxito internacional.

En 1983 fue nombrado director del Ballet de la Ópera de París, donde además de ejercer de director también continuó bailando. A pesar de su avanzada enfermedad hacia el final de su cargo, trabajó incansablemente produciendo algunas de las obras coreográficas más revolucionarias de su época.

El talento y encanto de Nuréyev hizo que fuera perdonado muchas veces, pero la fama no mejoró su temperamento. Era notablemente impulsivo, temperamental, poco fiable y grosero con quienes trabajaba. Entre quienes frecuentaba se encuentran personajes tales como Jacqueline Kennedy Onassis, Mick Jagger y Andy Warhol, y tenía poco tiempo para el resto. Al final de la década de los 70, ya pasados sus 40 años de edad, estos altibajos de carácter se acentuaron, probablemente al darse cuenta del declive de sus fuerzas físicas.

Cuando el sida apareció en Francia alrededor de 1982, Nuréyev, al igual que muchos otros homosexuales franceses, ignoró la seriedad de la enfermedad. Supuestamente contrajo el VIH durante el comienzo de los años 1980. DuEn una de sus ultimas imagenes, como director y coreografo.rante varios años simplemente negó que tuviese ningún problema con su salud. Cuando, alrededor de 1990, su enfermedad era evidente, lo achacó a otros problemas de salud y se negó a aceptar los tratamientos entonces disponibles.

Finalmente, sin embargo, tuvo que aceptar el hecho de que estaba muriendo. Ganó la admiración de muchos de sus detractores por su coraje durante este periodo, y continuó apareciendo públicamente a pesar de su empeoramiento físico. En su última aparición, en 1992 en el Palacio Garnier de París, Nuréyev recibió una emocionante ovación del público.

El ministro francés de cultura, Jack Lang, le hizo entrega del mayor trofeo cultural de Francia, el de Caballero de la Orden de las Artes y Letras. Murió meses más tarde, a la edad de 54 años, en la ciudad de París.

Sus piernas, talento, inteligencia y trabajo duro, lo habían hecho un hombre rico. Disfrutaba de algunas casas en ambos lados del Atlántico, colecciones de pinturas, objetos de arte e instrumentos musicales que gustaba tocar. Pero, tras hacer las previsiones para sus hermanas sobrevivientes y sus familias, dejo numerosos recuerdos a un indeterminado numero de personas que habían trabajado para el y le habían atendido en distintos momentos. El resto de su enrome capital y posesiones las legó a dos Fundaciones relacionadas con el ballet, que ayudasen a jóvenes bailarinas y que promoviesen la salud de los artistas de la danza.

Recibió sepultura días más tarde en el cementerio de Saint-Geneviéve-des-Bois, el día 13 de Enero, a tan sólo una veintena de metros de la tumba del coreógrafo Serge Lifa.

Tumba de Rudolf Nureyev - Sainte Genevieve des Bois, en Île-de-France, París - Photo: Joris Baas

 

 


 

* Enlace a la página oficial de la Rudolf Nureyev Foundation (en inglés).

 

 

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