Las excepciones del panamericanismo

Salvador Novo y su viaje a Sudamérica (1933)

Adriana González Mateos

 Dpto. de Español y Portugués de la Universidad de Iowa 


 A fines de 1933, el poeta mexicano Salvador Novo emprendió un viaje de tres meses a Sudamérica, como parte de la delegación que representó a México en la VII Conferencia Internacional Americana celebrada en Montevideo. 

A su regreso escribió un relato del viaje titulado Continente vacío, publicado pocos meses después en México. Esta narración involucra varios niveles que trataré de describir:

-  el viaje es una travesía amorosa. Al iniciar el relato Novo establece que va a hablar de una libertad que ha durado 90 días: es un recorrido durante el cual deja atrás el ambiente hostil que lo rodea en México, descubre ambientes más tolerantes y por fin se encuentra con Federico García Lorca, con quien tiene una relación a la vez eufórica e inspiradora.

- sirve para articular sus diferencias con los intelectuales de la generación anterior (José Vasconcelos, Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña) y un diálogo con José Enrique Rodó. A la ideología panamericanista que origina el viaje, sostenida por algunos de estos escritores, Novo opone la comprobación del fracaso de sus ideales 1 y opone una estética (y una política) distintas 

- a la vez, se lanza a una discusión en torno a distintas concepciones del yo, cuyo
principal interlocutor es Rodó: mientras en Proteo Rodó se refiere al yo como a un ser que cambia, pero al hacerlo persigue el constante desarrollo de su verdadera naturaleza, Novo entiende el yo como una sucesión de máscaras que responden a distintas situaciones, sin que ninguna pueda considerarse más verdadera que las otras.

El viaje es, tanto para Rodó como para Novo, una ocasión de observar al yo durante el proceso de cambio: una oportunidad de romper los hábitos que han endurecido la personalidad y así descubrirle alternativas.

Estos niveles se trenzan en un relato escrito después del viaje, que lo recapitula como un proceso que sirve al narrador para fortalecer su propia autoridad como escritor y desarrollar una visión más crítica respecto a la situación del continente y de su país.

Vale la pena reparar en el epígrafe de Jules Lemaitre: "dans le passé on choisit". Novo no narra sus impresiones de viaje ni trata de reproducirlo con exactitud, sino que, tras reflexionar durante otros tres meses, y ya desde México, escribe aquello que le parece significativo.


Para apreciar esta evolución podemos detenernos en dos breves escenas, colocadas al principio y al final del trayecto:

- al llegar a Nueva York, la primera etapa de la travesía, Novo se siente abrumado por la ciudad. Aunque se había prometido salir a divertirse, una breve caminata por la Quinta Avenida lo llena de angustia; se refugia en una tienda y ahí se compra varios pares de guantes

- días antes de abandonar Montevideo, al final del viaje, Novo va con dos amigas a
comprar sortijas.

El viaje podría entenderse como el lapso que ha tomado este cambio al parecer
insignificante, de los guantes a las sortijas. Sólo entendemos su importancia si
recordamos que en la obra de Salvador Novo las manos sirven como metonimia del cuerpo homosexual (recuérdese el poema "Los que tenemos unas manos que no nos pertenecen"). 

Es interesante comprobar que, en sus fotografías, las manos son al menos
tan importantes como el rostro: 

Foto 1 (Ver portada): NOVO EN EL ESTUDIO FOTOGRAFICO DE SEMO. Aquí podemos ver que las manos no sólo están engalanadas con las proverbiales sortijas, sino que su pose ha sido estudiada para otorgarles la mayor expresividad posible; mientras el rostro permanece parcialmente en la sombra, las manos ocupan el primer plano y reciben
más luz.

Lo mismo puede observarse en la foto 2, NOVO EN EL ESTUDIO FOTOGRAFICO DE HERRERA; aquí se acentúa la impresión (que también se percibe en la anterior) de que el modelo ha sido captado durante una conversación, sensación que depende en buena medida de la actitud de las manos: están complementando y amplificando el gesto de la cara. 

Aun en una foto más casual, donde la postura y el gesto no han sido planeadas con tanto cuidado (FOTO 3) podemos ver que las manos son parte fundamental de la expresividad de Novo.

El paso, pues, de las manos enguantadas a las manos enjoyadas es significativo, aunque se mencione como al pasar, y apunta a una característica crucial de Continente vacío, es decir, el hecho de que se trata de un libro que hay que descifrar . 

Solamente quienes están dispuestos a descubrir ciertas claves y a seguir pistas pueden entender el significado de las escenas narradas. El narrador mantiene una superficie de discreción y es perfectamente posible leer el libro sin captar que se trata de un narrador homosexual. 

Este mecanismo puede entenderse a la luz de un pasaje de la autobiografía de Novo, La estatua de sal, donde se describe el ligue callejero: "Descubierto el mundo soslayado de quienes se entendían con una mirada, yo encontraba aquellas miradas con sólo caminar por la calle" 

3 . Como se ve en estas líneas, al aprender a manejar el código de las miradas, el joven paseante se encuentra en una calle muy distinta de la que había recorrido en los primeros días de su adolescencia, durante los cuales su diferencia sexual lo hacía sentirse aislado. 

La lectura de Continente vacío requiere una disposición similar para captar señales e indicios; es un texto que vive una "doble vida".

La primera etapa del viaje corresponde a las manos enguantadas. 

Narra el trayecto en tren desde la Ciudad de México a Nueva York, único puerto donde era posible abordar un barco con rumbo a Buenos Aires, y el inicio del viaje por mar. 

En esta primera etapa abundan las anécdotas que enfatizan la incomodidad del narrador entre sus acompañantes mexicanos, que constantemente le reprochan no estar casado; él responde con un malestar cuyas causas nunca explica claramente. 

Es importante subrayar que este viaje pone en evidencia la hegemonía norteamericana: es el Destino (y Novo escribe esta palabra con mayúscula, para aludir a la doctrina del Destino Manifiesto, 704) el que ha impedido que haya comunicaciones y transportes más modernos y eficientes entre los pueblos
latinoamericanos. La metáfora del guante, antes de aparecer como un atributo del
narrador homosexual que se oculta tras una apariencia discreta, se carga de implicaciones políticas: el canal de Panamá es un guante blanco que debilita la fuerza de las manos (es decir, los países latinoamericanos) que se estrechan a través de él (703). La frase "guante blanco" alude en México a la agresión que se disfraza de cortesía, y aquí, al dominio del "buen vecino".

En otras palabras, la primera etapa de la travesía describe, al mismo tiempo, la
incomodidad del homosexual en el contexto mexicano, el peso del imperialismo
norteamericano y el fracaso del mismo panamericanismo que ocasiona el viaje. Al
contrario de lo que había esperado Rodó en Ariel (se recordará que este libro expresa la confianza en la superioridad espiritual de Latinoamérica, que acabará triunfando sobre el materialismo de los E.U.) o Vasconcelos al expresar su fe en la raza cósmica, Novo comprueba que la realidad del continente es de subordinación a la potencia del norte, y que las circunstancias económicas determinan la vida espiritual. 

Vale la pena señalar que, en vez de discutir las ideas de Rodó y de Vasconcelos, Novo da un ejemplo a la vez  irónico y concreto de su fracaso.

Sin que nos precipitemos a conclusiones respecto a esta coincidencia entre su propia asfixia de homosexual obligado a ser discreto y la opresión que sufren los países del continente, tampoco podemos dejar de observarla. Es interesante detenernos en un breve incidente que sucede en el tren: Novo conversa con un joven celador de la Aduana (707) que antes ha sido chofer. La estatua de sal narra con detalle las razones por las que los choferes eran para Novo figuras dotadas de un atractivo erótico siempre renovado; con éste, al parecer, ya había un coqueteo previo ("en el pequeño México nos conocíamos mucho de vista", 707)

El encuentro se resume en una frase sibilina: "dentro de unas cuantas horas atravesaremos la frontera, dormidos", de manera que cada lector puede imaginar o no lo sucedido. El hecho es que Novo y el celador ni siquiera se despiden. Esta falta de comunicación no puede sino resonar con el contexto geográfico.

El relato del viaje se interrumpe para dar lugar a una especie de antología titulada "Canto a Teresa". 

Voy a analizarla con cierto detalle porque a través de esta sección Novo alude
a su estrategia para contrarrestar la situación opresiva que acabo de describir. "Canto a Teresa" es una lista de fragmentos poéticos sobre el mar, que abarca casi la cuarta parte de Continente vacío.

La razón para incluirla parece caprichosa: durante los aburridos días a bordo del barco, Novo ha escrito un poema sobre el mar, titulado Seamen Rhymes, y se
entretiene enlistando fragmentos poéticos con el mismo tema, sin otro propósito más complejo que comprobar que la poesía británica trata el tema marítimo con mayor riqueza que la española, dominada por el ejemplo de Jorge Manrique, quien al equiparar el mar con el morir instituyó la lamentable tradición de preferir los temas terrestres. 

Pero Seamen Rhymes es un poema homoerótico (son reveladoras las primeras palabras del marino, que también se refiere a sus manos para aludir a su homosexualidad: "See these hands?" Poesía 100). 

De acuerdo con esto, "Canto a Teresa" caracteriza al mar (territorio de la aventura y el descubrimiento, del viaje y el cambio) como el terriorio literario que favorece estos encuentros, en oposición a la tierra preferida por los españoles, quienes, en
vez de seguir al marino del Romancillo del conde Alarcos, prefirieron continuar la
cacería terrestre rumbo al huerto de Melibea. 

En resumen, de acuerdo con Novo, la poesía española sufre de una monótona heterosexualidad. El inglés, en cambio, es caracterizado como idioma apropiado para hablar y escribir sobre relaciones homoeróticas: es el del marino de Seamen Rhymes, el que Novo atribuye al personaje del Romancillo del conde Alarcos y, desde luego, el de Shakespeare, uno de  

Si recordamos el itinerario del viaje, veremos que, para escapar de la discreción impuesta por los mexicanos que lo rodean, Novo sale en busca de un espacio descrito con los rasgos del mar: no está limitado por fronteras, está en constante flujo. 

La movilidad del mar no sólo permite el viaje entre Nueva York y Buenos Aires, sino que abre la tradición literaria para convertirla en otro espacio cambiante, un desplazamiento más allá del español para incursionar en la poesía en inglés, en francés y en portugués.

 Además de leer y citar en estos idiomas, Novo ha escrito Seamen Rhymes en inglés y es un conocido traductor de varias lenguas. De acuerdo con la tradición inglesa que está citando, su viaje marítimo es un viaje de conquista; su intención es apropiarse de territorios literarios que le permitan escribir la poesía homoerótica que desea. 

El título de la pieza, "Canto a Teresa", es también un guiño al lector que recuerda a José de Espronceda, autor de un poema con ese título y de uno de los pocos poemas españoles que se lanzan al mar: la "Canción del pirata."

Por eso, la incursión corsaria en literaturas extranjeras es también una relectura y una modificación de la tradición española, de la que elige libremente los antecesores que le convienen, tal como selecciona los ingleses y los brasileños que le atraen . 

Se reserva el derecho de criticar y rechazar obras clásicas, como el poema de Jorge Manrique, pero también hace una lectura camp de algunos textos: ¿qué tal si Espronceda, al lamentar la muerte de Teresa, estaba burlándose de los valores que la condenaron y de los lectores que se conmueven lacrimosamente? ¿y si leemos la canción del pirata desde la óptica que está estableciendo Novo? ¿Cómo, si no es en forma camp, se puede leer al cubano Manuel de Zequeira? (736):

La madre Venus, cuando al labio rojo

su néctar aplicó, quedó embriagada

de lúbrico placer, y en voz festiva

a Ganimedes llama:

¡La piña, dijo, la fragante piña

en mis pensiles sea cultivada

por manos de mis ninfas; sí, que corra

su bálsamo en Idalia!

También vale la pena comentar el hecho de que Seamen Rhymes esté parcialmente escrito en inglés. Debido a la presencia norteamericana en México, dice Novo, "nuestro inglés ha mejorado notablemente" (704), pero en vez de experimentar este hecho como una imposición imperialista, convierte el idioma en un medio dispuesto a servir sus propósitos, tal como utiliza las literaturas extranjeras según su afinidad a sus intenciones.

En suma, su relación con las tradiciones literarias, tanto la española como las otras, es la de quien las utiliza como materiales para crear una forma nueva. A su vez, ésta es el inicio de una tradición nueva, que en primer lugar le permite a él escribir como quiere, pero también va a servir a otros poetas afines, como su amigo Xavier Villaurrutia, que dos años después de este viaje escribió su "Nocturno de los ángeles", en el que pueden reconocerse ecos de "Canto a Teresa".

Si regresamos a lo que decíamos hace un momento, recordaremos que el viaje empezó como un movimiento de rechazo tanto a represión impuesta por el contexto mexicano como al imperialismo norteamericano. Es importante subrayar que "Canto a Teresa" elige la tradición inglesa y la prefiere a la norteamericana. Más tarde en el libro, Novo destaca que el comercio con la Gran Bretaña ha permitido el relativo auge de los países del Río de la Plata. La estrategia propuesta para resistir es, en primer lugar, el rechazo de la pasividad del confinamiento, y luego, la toma de una actitud más agresiva: la apropiación de los elementos adecuados para crear una réplica. Quiero subrayar la audacia implícita en la mención del pirata y en la escritura de un poema en inglés.

La tercera sección de Continente vacío transcurre en Sudamérica. El viajero desembarca en Río de Janeiro, que se le aparece como "el revés del mundo" (746) y "la ciudad en que debí nacer" (748), la hasta ese momento hipotética tierra donde puede gozar de mayor libertad erótica, que narra de manera igualmente oblicua. Se inicia la etapa del viaje dominada por las manos enjoyadas. La imagen aparece casi de inmediato, cuando un amigo de Novo, Bejarano, es considerado "misterioso" porque lleva un anillo (751).

Uno de los primeros efectos del viaje es la observación de que el idioma español, lejos de ser una unidad coherente que permita el entendimiento entre los "pueblos hermanos", está fracturado por acentos locales que pueden ser mutuamente ininteligibles, hecho evidente durante el primer diálogo de Novo con un uruguayo.

 Este primer encuentro sudamericano es otra réplica a la ideología panamericanista: el idioma que debería unir a las gentes de América Latina es una abstracción. A los grandes discursos que pretenden unificar el continente (como la raza cósmica y el mestizaje propugnados por Vasconcelos, o el programa de Rodó) Novo opone la comprobación de las diferencias locales. 

En vez de borrarlas para enarbolar una abstracción, desarrolla la capacidad de apreciarlas, hasta el momento en que los distintos acentos del español se convierten en un potencial literario y lúdico.

Aquí es necesario hablar brevemente de la oposición entre Novo y los intelectuales de la generación precedente, reunidos en el Ateneo de la Juventud: José Vasconcelos, Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña. Los principios de su carrera literaria sucedieron en los años en que Vasconcelos era Secretario de Educación en México; Novo fue alumno de Pedro Henríquez Ureña; Alfonso Reyes se había exiliado unos años antes pero mantenía contactos epistolares con los otros ateneístas y con muchos escritores más jóvenes. 

Novo estaba colocado en la situación de un discípulo cuyo talento fue advertido de inmediato por los maestros, en especial por Henríquez Ureña, y durante esos primeros años su carrera está marcada por los vaivenes políticos que, al afectar a los maestros, acarrearon consigo la apertura o el cierre de las revistas literarias que ellos auspiciaban y de las que Novo era colaborador. 

Los ateneístas tenían en común su admiración por El banquete, de Platón, obra cuya lectura en común recordaban con frecuencia6 ; Henríquez Ureña era conocido como "Sócrates" y se había rodeado de un grupo de discípulos (los llamados Siete Sabios, a quienes Novo frecuentó) con quienes discutía regularmente, además de
dirigir sus lecturas, hacer señalamientos sobre su escritos y permitirles el acceso a revistas y empleos como maestros o burócratas. 

Esta estructura homosocial corresponde a una tradición platónica, la pederastia, definida clásicamente como la atracción de un hombre adulto por un muchacho cuya belleza física le despierta el deseo de formar esa personalidad incipiente, inspirándole el amor a la sabiduría. 

En parte por estas razones, Novo se convirtió en un crítico muy agudo de las ideas de esa generación (sus otras razones pueden buscarse en el fracaso del programa vasconcelista, que fue evidente muy pronto). Su viaje a Sudamérica es una oportunidad para reencontrarlos y comprobar su distancia respecto a ellos. Su crítica comienza por la elaboración de una propuesta estética que es una deliberada réplica a las prácticas de los ateneístas. 

Como apunté antes, el relato del viaje rehúye las discusiones abstractas y en 
cambio insiste en detalles concretos, seleccionados con deliberada ironía, pues Novo se especializa en los registros cercanos al humor: es un satírico y un caricaturista, y ni Alfonso Reyes ni Henríquez Ureña salen muy bien librados cuando se convierten en personajes del relato10 . 

Al proyecto de "educar" al continente divulgando la cultura clásica y europea, Novo opone la descripción de personajes callejeros y el disfrute de la cultura popular, como es evidente en el caricaturesco relato de su paseo con Henríquez
Ureña (779). 

En vez de ensayos o artículos académicos, Novo se especializa en la crónica. En una palabra, su expedición pirata por los mares de la poesía (el dominio de la
"alta cultura") se complementa con la exploración de las formas y los escenarios de la cultura popular; al recorrido marítimo se añade la expedición callejera.

Quiero detenerme en la idea de viaje. Los ateneístas se afiliaron a la tradición
cosmopolita del intelectual latinoamericano11 y establecieron una vasta red de
corresponsales y colaboradores que abarcó no sólo México, Sudamérica y el Caribe, sino también España y Francia. A través de esta red circularon ideas y textos, se fundaron revistas, se establecieron contactos profesionales y diplomáticos. 

Novo se burla de sus costumbres (por ejemplo, de la práctica de enviar libros con dedicatorias a países distantes y solicitar reseñas en revistas extranjeras) y en cambio destaca la importancia de su propio arraigo en su país, que provee el contexto que da sentido a sus ideas y a sus textos12 . 

A la visión distante de los ateneístas, situados en la posición masculina y
privilegiada del intelectual dotado del poder para definir un país colocado en una
situación muda e incapaz de replicar, análoga a la de las mujeres en el patriarcado, Novo opone su relación cotidiana con el país, que se hace más estrecha gracias al viaje.

Una vez más elige un ejemplo tomado de la poesía amorosa que lee con óptica homoerótica. Los versos de Shakespeare que cierran el libro hablan del viaje como una separación temporal que excita el amor y el deseo entre dos amantes que vuelven a reunirse. 

Todas estas divergencias entre Novo y los ateneístas corresponden a distintas
concepciones del yo. En Proteo, Rodó entiende el "yo" como un ser en constante cambio, entendido como desarrollo: existe una verdadera naturaleza que crece en el perfeccionamiento de su identidad auténtica. Esto no debe entenderse como una
concepción monolítica, pues Rodó está consciente de posibilidades ignoradas sumergidas en el yo, como estatuas hundidas en el mar; sólo en el cambio el yo está realmente vivo.


A través de sus memorias, en cambio, Vasconcelos construye un yo de proporciones monumentales, propuesto como ejemplo civilizador para sus compatriotas13 .

 Esta concepción de la identidad personal tiene sus implicaciones políticas; la de la nación se entiende como una identidad que ha de desarrollarse de acuerdo a ciertos modelos bien determinados. 

Novo se coloca en una posición distinta, pues insiste en la naturaleza provisional y
precaria del yo. Varias veces reconoce que su personalidad es una especie de acto teatral, al que alude con metáforas tomadas de las artes escénicas: es como las notas que pueden sacarse de un instrumento musical; ciertas personalidades adoptadas en situaciones desfavorables pueden lesionarlo, como notas arrancadas por manos torpes (721-722). 

De manera similar, en vez de definir la identidad de México, apunta que en ese país todo está por hacerse y que sería imposible imponerle formas importadas14 . En vez de preocuparse por la autenticidad, se complace en producir autorretratos deliberadamente exagerados, que no corresponden ni a su apariencia ni a ningún "ser interior", aunque sean más o menos reconocibles 

Así, por ejemplo, aunque ya he dicho que el relato de este viaje está construido como un viaje desde la obligada discreción mexicana hacia la libertad que
puede encontrarse en el extranjero, los registros del barco revelan que, durante una de las fiestas celebradas a bordo, Salvador Novo actuó en una representación teatral y tuvo a su cargo el papel de "La hija de Neptuno". 

Las páginas que hablan de su inhibición e incomodidad durante el viaje no son una confesión de sus sentimientos, sino una manera de articular el relato. La timidez es útil en ciertas situaciones y la usa para decir lo que quiere. De hecho, durante un diálogo con Federico García Lorca, Novo renuncia a sus pretensiones de discreción y se alegra de ser una loca mundialmente famosa, cuyas
anécdotas se cuentan en La Habana, en España y en Nueva York.

El encuentro con este poeta le permite reconocer corrientes de sexualidades diversas dentro de la cultura hispánica: la afinidad con García Lorca origina un encuentro que le marca especialmente y reafirma en sus preocupaciones vitales.

El viaje del aislamiento y la timidez a la capacidad de replicar y elegir, de la soledad al amor, ha girado en torno a los lenguajes y sus usos diversos: la oposición entre el lenguaje culto de la poesía, el académico de los ateneístas y el popular del cronista; el español y el inglés; los códigos que cifran un relato; los que permiten el entendimiento entre quienes llevan una doble vida y oscilan entre la discreción y el placer de provocar.

Todos sirven para construir distintas versiones del yo, que se multiplican a través del relato del viaje. Frente a la hostilidad, al legado de los ateneístas, al imperialismo y al peso de la tradición, que pretenden imponer formas cuajadas y definitivas, Novo inventa estrategias para fortalecer la posición desde la que puede articular una crítica, apropiarse de los lenguajes y ejercerlos. 

A las formas sólidas opone las nociones de flujo, movimiento, disolución de las fronteras y reinvención del pasado, que son las condiciones que le permiten iniciar su propia literatura. 

 
Notas

1 Puede verse una discusión de este tema en la tesis inédita de Mary Kendall Long: "Salvador Novo 1920-1940. Between the Avant-Garde and the Nation".

2 En su artículo inédito, "Of Quotes and Queers: Citation Scenes in Latin American
Literature", Sylvia Molloy analiza prácticas de alusión, cita y transmisión textual
presentes en narradores homosexuales latinoamericanos. Continente vacío pertenece a esta tradición, que se manifiesta con especial claridad en la sección titulada "Canto a Teresa". 

3 La estatua de sal (102).

4 Novo había usado un epígrafe tomado de los sonetos de Shakespeare para encabezar Nuevo amor, publicado en 1933. 

5 Es evidente la coincidencia con ideas expresadas por Borges (por ejemplo, "Kafka y sus precursores"). Uno de los misterios de Continente vacío es el hecho de que Novo narre encuentros con Victoria Ocampo y otros intelectuales argentinos, invoque a Evaristo Carriego durante su primer paseo por Buenos Aires y publique la plaquette de Seamen Rhymes en una editorial que acaba de publicar dibujos de Norah Borges, pero jamás mencione o encuentre a Jorge Luis. Dada la naturaleza cifrada del libro, la omisión parece una rebuscada manera de aludir a "jóvenes bonaerenses superiores a Echeverría, a Estanislao del Campo, a Mitre, a Sarmiento, aun a sus más recientes Larretas, Lugones, Güiraldes" (703), pero ¿cómo saberlo? 

6 En Caudillos culturales de la revolución mexicana, Enrique Krauze da numerosos
ejemplos de la nostalgia con que los ateneístas recordaban "los días de dulces
conversaciones platónicas" (104).

7 Véase Dowling, Linda: Hellenism and Homosexuality in Victorian Oxford.


8 Pueden leerse distintas versiones de su ruptura con Henríquez Ureña en La estatua de sal y en Continente vacío.

9 A este respecto véanse Díaz Arciniega, Víctor: Querella por la cultura revolucionaria y Balderston, Daniel: "Poetry, Revolution, Homophobia: Polemics from the Mexican Revolution" en Hispanisms and Homosexualities. Véase también, en la misma colección, Irwin, Robert: "The Legend of Jorge Cuesta: The Perils of Alchemy and the Paranoia of Gender".

10 Alfonso Reyes aparece obsesionado por sus manías de profesor (788) y Henríquez Ureña como otro aficionado a los choferes, a los que necesita mirar a través del filtro de la cultura europea, convirtiéndolos en figuras en un cuadro español para no reconocerlos como hombres de la calle (779).

11 Véase Aching, Gérard: The Politics of Spanish American Modernismo: by Exquisite Design. Cambridge University Press. 1997.

12 Véase por ejemplo esta anécdota de Montevideo: " (...) a mis interlocutores les eran, en cambio, familiares las obras de escritores jóvenes mexicanos que yo a mi vez desconocía porque no se venden en México, pero que evidentemente sí son enviadas a todos los países del orbe con cálidas dedicatorias (...) empezó a tomar cuerpo la aterradora idea de que yo hiciera algunas conferencias sobre la literatura de mi país. Yo no traía conmigo libro ni papel alguno, y habría sido a mis ojos bastante extraño tener que hurgar en los de Enrique para organizarlas, porque yo no me acuerdo de las cosas, sino en su lugar, y arrancado de él, conservo el recuerdo, pero no la memoria; la falta de costumbre me hace, al viajar, incapaz, sino de recibir. Como el conde de Keyserling, al llegar a Argentina, pero sinceramente, estuve a punto de declarar: "No he venido aquí para enseñar, sino para aprender". Sabemos las cosas al pronto, en función de un ambiente: tan sólo un nadador experto se pone a bracear después de un clavado" (Continente vacío 762).

13 Véase Molloy, Sylvia: Acto de presencia.

14 "En México todo está por hacer, todo menos un alma que no puede meterse en cuerpos importados y que, en consecuencia, no hay que esperar que resulte de ellos" (798).

15 "Toda nuestra España fluía de sus labios en charla sin testigos, ávida de acercarse a nuestro México, que él miraba en el indiecito que descubría en mis ojos. Hablaba, cantaba, me refería su estancia en La Habana, cuando estuvo más cerca de México y nadie lo invitó a llegar, y cómo fue ganando la confianza de un viejo negro, tenazmente, hasta que no logró que lo llevase a una ceremonia ñáñiga auténtica que hizo vivamente desfilar a mis ojos, dejando para el final de su bien construido relato la sorpresa de que era un mozo gallego, asimilado a la estupenda barbarie negra, quien llevaba la danza ritual con aquella misma gracia sagrada que en España le hace empezar a romper botellas y vidrios y espejos como fatal contagio de un cante jondo" (783-784). Es importante tener en cuenta que en una ceremonia ñáñiga están excluidas las mujeres; es un culto exclusivamente masculino.
 

BIBLIOGRAFIA

Aching, Gérard. The Politics of Spanish American Modernismo: By Exquisite Design. Cambridge: Cambridge University Press, 1997.

Balderston, Daniel. "Poetry, Revolution, Homophobia: Polemics from the Mexican
Revolution" en Hispanisms and Homosexualities. Durham: Duke University Press, 1998.

Biblioteca de México. Número 5. Octubre de 1991. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Díaz Arciniega, Víctor. Querella por la cultura revolucionaria. México: Fondo de Cultura Económica, 1989.

Dowling, Linda. Hellenism and Homosexualities in Victorian Oxford. Ithaca: Cornell
University Press, 1994.

Irwin, Robert. "The Legend of Jorge Cuesta: The Perils of Alchemy and the Paranoia of Gender" en Hispanisms and Homosexualities.

Krauze, Enrique. Caudillos culturales de la Revolución Mexicana. México: SEP/Siglo XXI, 1985.

Long, Mary Kendall. "Salvador Novo 1920-1940. Between the Avant-Garde and the
Nation". Tesis inédita.

Molloy, Sylvia. Acto de presencia. La escritura autobiográfica en Hispanoamérica. Fondo de Cultura Económica. 1996.

---. "Of Quotes and Queers. Citation Scenes in Latin American Literature." Artículo
inédito.

Monsiváis, Carlos. "Los que tenemos unas manos que no nos pertenecen". Amor perdido. México: Era, 1997.

Novo, Salvador. La estatua de sal. Introducción de Carlos Monsiváis. México: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, 1998.

---. Continente vacío en Viajes y ensayos, Fondo de Cultura Económica. México 1997.

Rodó, José Enrique. Ariel y Proteo en Obras completas. Madrid: Aguilar, 1967.

 

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