1908  -  1993

 

 

La bien pagá

Ná te debo, ná te pido
me voy de tu vera
olvídame ya,
que he pagado con oro
tus carnes morenas
¡no maldigas, paya!
Que estamos en paz.
No te quiero, no me quieras,
si tó me lo diste
yo ná te pedí.
No me eches en cara
que tó lo perdiste,
también a tu vera
yo tó lo perdí.

Bien pagá, 
si tú eres la bien pagá
porque tus besos compré
y a mí te supiste dar
por un puñao de parné.
Bien pagá, bien pagá,
bien pagá fuiste, mujer.

No te engaño, quiero a otra.
No creas or éso
que te traicioné.
No cayó en mis brazos,
me dió sólo un beso,
el único beso
que yo no pagué.
Ná te pido, ná me llevo
entre estas paredes
dejo sepultás
penas y alegrías
que te di y me diste
y esas joyas que ahora
pá otro lucirás.

Bien pagá, 
si tú eres la bien pagá
porque tus besos compré
y a mí te supiste dar
por un puñao de parné.
Bien pagá, bien pagá,
bien pagá fuiste, mujer.

 

 

No me digas que no

 

 

A la vera del agua

tengo un barco de vela

que es de miel y canela

de plata y cristal.

Un barquito de ensueño

que es la envidia del mar.

 

Y sin que “naide” lo sepa

en ese barco encantao’

tengo un cariño encerrao’

que “naide” lo ve.

Ese cariño es el tuyo,

que es mi pasión y mi orgullo

y mi gloria y mi ley.

 

No tengas celos de mí,

que es un pecao’ mortal

eso que vas tú diciendo

y estás murmurando

de mi voluntad.

 

No tengas celos de mí,

ni dudes de mi querer,

que si yo vivo y si muero

y es por que te quiero

de veras, mujer.

 

Que de mí, tú nunca debes dudar,

porque tú mandas en mi voluntad.

 

Vente tú, mi morena,

vente a Puerta de Tierra,

que hay un barco de guerra

y lo vamos a ver.

Vente tú, mi serrana

y verás tú que bien.

 

Y luego los dos juntitos,

daremos un paseito

y tomaremos un chatito

de vino del tres.

Vente conmigo, serrana,

que ese vinillo da ganas...

y nos va a sentar bien.

 

No tengas celos de mí,

que es un pecao’ mortal

eso que vas tú diciendo

y estás murmurando

de mi voluntad.

 

No tengas celos de mí,

ni dudes de mi querer,

que si yo vivo y si muero

y es por que te quiero

de veras, mujer.

 

¡Ay!, nooo... no.

No, no me digas que no,

que tú a mí siempre me has dicho que sí,

que sí, que sí, que sí...

 

 

Dale arroz

La gitana Catalina,
que hace poco se casó,
a su esposo el Chamusquina
la comía' preparó.

¡Ay!, que toma y que dale,
que le puso arroz
¡Ay!, que toma y que dale,
que le puso arroz.

Por hablar con la vecina,
la paella se pegó
y el calé cuando tragaba
to' el gañote se quemó.

¡Ay!, que toma y que dale,
que se achicharró
¡Ay!, que toma y que dale,
que se achicharró.

Y la suegra con las de un gato,
con el deo' así de tieso,
dijo señalando el plato:
¡Ay!, si hablando tu esposa
con una vecina,
llenita de humo tú ves la cocina
y está la comida igual que el tizón.
Al tomar por el cuello a la indina:

¡Catalina!, ¡Catalina!
Dale arroz, toma arroz, dale arroz.

El gitano, que es cumplio',
al café se la llevó
y un tazón de chocolate
muy caliente le encargó.

¡Ay!, que toma y que dale,
también se quemó,
¡Ay!, que toma y que dale,
también se quemó.

Pues creyéndolo ella frío,
lo bebió de un sorbetón
y al mirarla abrasaito,
él de dijo: ¡Toma arroz!

¡Ay!, que toma y que dale,
que me las pagó,
¡Ay!, que toma y que dale,
que me las pagó.

Y la suegra con gran tomate
a la nuera le decía:
¡Anda y toma chocolate!

¡Ay!, si hablando tu esposa
con una vecina,
llenita de humo tú ves la cocina
y está la comida igual que el tizón.
Y al tomar por el cuello a la indina:
¡Catalina!, ¡Catalina!
Dale arroz, que toma arroz, que dale arroz.

De merienda, Catalina,
a la suegra convidó
y un canasto con mojama
y guindillas se llevó.

¡Ay!, que toma y que dale,
la suegra picó,
¡Ay!, que toma y que dale,
la suegra picó.

La mojama y las guindillas
la inocente se zampó.
Y después que quiso agua,
la otra dijo: ¡Se olvió'!

¡Ay!, que toma y que dale,
la suegra rabió,
¡Ay!, que toma y que dale,
la suegra rabió.

La nuera con gran salero
al mirar que se avanzaba,
dijo: ¡Voy por los perreros!
 
¡Ay!, si hablando tu esposa
con una vecina,
llenita de humo tú ves la cocina
y está la comida igual que el tizón.
Y al tomar por el cuello a la indina:

¡Catalina!, ¡Catalina!
Toma arroz, que dale arroz, que toma arroz.

 

 

 

Ojos verdes

Apoyá en el quicio de la mansebía,
miraba encenderse la noche de mayo
pasaban los hombres y yo sonreía,
hasta que en mi puerta paraste el caballo.
¡Serrana! ¿me das candela?
y yo te dije: Gaché
ven y tómala en mis labios
y yo fuego te daré.

Dejaste el caballo y lumbre te di
y fueron dos verdes luceros de mayo
tus ojos pa mí.
Ojos verdes, verdes
como l'arbahaca,
verdes como el trigo verde,
y el verde, verde limón.

Ojos verde, verdes
con brillo de facas
que s'han clavaíto en mi corazón
Pa mi ya no hay soles, luceros ni luna,
no hay más que unos ojos que mi vida son.
Ojos verdes, verdes
como l'arbahaca,
verdes como el trigo verde,
y el verde, verde limón.

Vimos desde el cuarto despertar el día,
y anunciar el alba la torre la vela
dejaste mis brazos cuando amanecía,
y en mi boca un gusto de menta y canela.
¡Serrana! para un vestío
yo te quiero regalar
y yo te dije: ¡estas cumplío!
No me tienes que dar ná.

Subiste al caballo, te fuiste de mi
y nunca otra noche más bella de mayo
he vuelto a vivir.
Ojos verdes, verdes
como l'arbahaca,
verdes como el trigo verde,
y el verde, verde limón.

Ojos verde verdes, con brillo de facas
que s'han clavaíto en mi corazón
Pa mi ya no hay soles, luceros ni luna,
no hay más que unos ojos que mi vida son.
Ojos verdes, verdes
como l'arbahaca,
verdes como el trigo verde,
y el verde, verde limón. 

 

NOTA: SI tienes la letra de otras canciones del repertorio clásico de Miguel de Molina te agradecemos que nos envíes las mismas o la forma de localizarlas.  Esto enriquecerá esta pagina.

 

 

ISLA  TERNURA PLAYA NO ERES EL ÚNICO