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Ernesto Lecuona es sin duda, el
compositor cubano más difundido en el mundo. Junto a Gonzalo
Roig y Rodrigo
Prats, forma la trilogía más importante de compositores del
teatro lírico cubano y en especial la zarzuela.
Hijo de un periodista español
establecido en la isla de Cuba, nació en Guanabacoa el 7 de Julio de 1895.
Pronto demostró un gran interés por la música y a la edad de 5 años
comenzó a estudiar piano, primero con su hermana y, luego, con maestros
como Hubert de Blanck, Joaquin Nin y Peyrellade.
Su cuidada formación musical
pronto dio óptimos frutos y a los 11 años ya comenzó a demostrar interés
también por la composición. Con tan sólo 15 años compuso lo que se
considera su primera obra musical de calidad, Danzas
Cubanas, en la que además de un dominio musical, podemos observar
su interés por la utilización de temas procedentes del sustrato folklórico
cubano. Poco después estrena su Vals del Rhin, cuya
partitura, a pesar del título, reitera su tendencia folklórica.
A los 17 años se
gr aduó en el
Conservatorio Nacional Cubano y comienza una larga gira por Estados
Unidos, España y Francia. Este viaje le sirvió para conocer nuevas
técnicas a la par que para dar a conocer algo de su obra mientras daba
conciertos en importantes salas.
Su fama de compositor de canciones
de tipo ligero internacional se basa en éxitos como Canto
Carabalí, Siboney (1927), La
Comparsa, Malagueña (1933). Paralelamente cobraba
renombre en el terreno de lo clásico con obras como Rapsodia Negra
para Piano y Orquesta, Gitanerías,
Andalucía, Suite Española... así como por
incursiones en determinados ritmos de influencia africana como la
rumba-musulmana o danzas del folklore cubano como la Danza
Lucumí, y la Danza de los Ñáñígos que han merecido
los aplausos de público y musicólogos.
Ernesto Lecuona fue un hombre de
grandes iniciativas que organizó la Orquesta Sinfónica de La Habana y una
compañía de teatro lírico con la que estrenó algunas de sus obras entre
las que destacan la ópera El Rumbero de Yarey, y las
zarzuelas El Cafetal, su zarzuela más brillante estrenada el
1 de marzo de 1929, María la
O (1930), Rosa la China (1932), El
Maizal, El Calesero, El Batey (1929),
La Flor del Sitio, El Amor del
Guarachero, La Tierra de Venus, Diablos y
Fantasías, La Caravana, El Recluta del
Amor, Lola Cruz (1935), Cuando La Habana era
Inglesa, La plaza de la Catedral, La Revista
Femenina, La Liga de las Naciones, Alma de Raza, La Flor del Sitio, La
Guaracha Musulmana, El Torrente, La de Jesús María, Sor Inés Cuando La
Habana era Inglesa, etc. todas ellas de tema cubano con partituras
a medio camino entre el esquema de la zarzuela española y los ritmos
cubanos que animan la acción dramática.
En España Lecuona estrenó
Radiomanía, Levántate y anda, Al caer la
nieve, La revista sin trajes, Rosalima
y Tropicana.
En lo que a la técnica se refiere, el aporte
más importante
de Lecuona al género teatral es la fórmula definitiva de la
romanza cubana, que, según él la concibió, consta generalmente de dos
partes. La primera, por lo regular, hace las veces de introducción, con un
cierto sentido de gran recitativo. La segunda parte es la romanza
propiamente dicha, sobre un ritmo marcado y constante. Podríamos decir
además, que con sus zarzuelas más importantes, Ernesto Lecuona dio forma
clásicamente definida a la zarzuela cubana en cuanto a género y estilo se
refiere.
Lecuona poseyó siempre una
capacidad especial para la realización escénica y supo explotar todos los
medios a su alcance para que las representaciones fueran siempre un éxito.
La música que Lecuona impuso en el teatro lírico cubano es representativa,
ambiciosa, tan importante como el libreto y muy a menudo mucho más
importante que el libreto mismo.
En colaboración con
Eliseo
Grenet compone Niña Rita o La Habana en 1830,
sainete lírico con libreto de Riancho y Castells, estrenado en el Teatro
Regina de La Habana el 29 de septiembre de 1927.
Lecuona es un eslabón entre los
tradiciones virtuosos de pianismo del tarde siglo 19 y el expresión
musical del era moderna que incluye idiomas de jazz a ritmos de
bailes populares de latinoamericano. El compositor de Malagueña y
Aragón era un l'ider de una banada de baile en Nueva York, Los
Chicos Cubanos de Lecuona, y tambien, él era un interpretador del
Rapsodia en Azul de Gershwin. Escribió para el cine, compuso algunas
zarzuelas (El cafetal, María de la O), grabó discos al piano y,
durante algunos años, tocó este instrumento en una discoteca
madrileña, Long Play, cercana a la Gran Vía.
Debemos comentar que sólo algunas
de estas zarzuelas aquí mencionadas son las únicas producciones
latinoamericanas que se han integrado en los repertorios en España. La
zarzuela, que en España contribuía al entretenimiento con argumentos
ligeros y comedias de enredos, en Cuba se teñía en ocasiones con
recurrencias dramáticas y hasta trágicas, reflejo de una ingrata historia
colonial. Los argumentos se apoyaban en las inocultables realidades de la
isla y contribuían a desarrollar los mitos y roles sociales. La mulata
infeliz nacida para querida del niño blanco y que podía terminar en la
locura, la prostitución o la soledad devino tema socorrido.
Ernesto Lecuona falleció en Santa
Cruz de Tenerife, el 29 de Noviembre de 1963, lugar al que había viajado
con la intención de conocer la tierra natal de sus padres.
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