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APUNTES
BIOGRÁFICOS
Serge Lifar (ucraniano: Сергій
Михайлович Лифар, Serhiy Mykhaylovych Lyfar) (2 de abril de 1904 Kiev
(Ucrania), - 15
de diciembre de 1986, Lausanna (Suiza))
fue uno de los más famosos y
grandes bailarines de ballet y coreógrafos del siglo XX, de
origen ucraniano.
De inicios poco prometedores, Serge Lifar saltó a las filas de los
principales bailarines de ballet y de los coreógrafos internacionales del siglo
XX.
Considerado a menudo, sin embargo, como un coreógrafo derivativo y bailarín
menos-que-estelar por muchos de sus detractores, demostró el talento que poseyó
en una carrera que sobrepasó toda competencia.
Ferozmente ambicioso, con una habilidad que buscaba explotar cada oportunidad
que venía a su camino, utilizó sus extraordinarias miradas y su carismática
personalidad para atraer la atención de poderosos partidarios tales como Sergéi
Diágilev, Misia
Sert y Coco Chanel
Primeros años
En Kiev a los 15 años, fue rechazado por Bronislava
Nizhinska como estudiante en su escuela particular de ballet pero persistió en su
sueño para hacerse bailarín: se alistó en el Ballet de la ópera
de Kiev donde Nizhinska también enseñaba.
En 1923, Sergéi
Diágilev pidió a Nizhinska que convocase a sus cinco mejores estudiantes
masculinos de Kiev para incorporarles a los Ballets Rusos.
A última
hora uno de las cinco opciones de
Nizhinska no pudo hacer el viaje, y Lifar fue
llamado a completar el quinteto. Pese a la falta de entusiasmo de Nizhinska por
Lifar, o Diágilev quedó perdidamente enamorado de sus dieciocho años o Lifar se
aseguró que su jefe no pudiera apartar sus ojos de él.
La persistencia, el encanto y la manipulación de Lifar le dio frutos antes de 1924, cuando,
siguiendo un curso privado particular por el renombrado maestro de ballet Cecchetti,
fue alistado como el último de los "amantes" de
Serge
Diaghilev
Consecuentemente, fue escogido para
papeles que llamaron
la atención y fue preparado como primer bailarín y coreógrafo.
A pesar de los descontentos en la compañía, Lifar tuvo triunfos muy reales en
Zephyr et Flore de Léonide Massine (1924) y La Chatte
(1926) de George Balanchine.
Llegada la aclamación, Lifar siguió escalando tanto que incluso Diágilev se exasperó por su ambición y su auto-promoción extremas.
En ese momento, sin embargo, Lifar era imprescindible como estrella y la única
opción para los papeles de peso como Apolo en Apollon
musagète, sobre una historia creada por Balanchine (1928) y el papel
principal en El hijo pródigo también de Balanchine (1929).
El primer ballet propio de Lifar, Renard
(1929, con música de
Ígor Stravinski),
aunque enérgico y atlético, no demostró ser una obra maestra. Sin embargo, en
sus últimos trabajos demostró que había aprendido mucho de Diágilev, de
Balanchine y de Stravinski.
Después de la muerte de Diágilev en agosto de 1929, con los Ballets Rusos en
desorden, Lifar no estaba para perder tanto tiempo. Jacques
Rouché del Ballet
de la Ópera de París lo invitó participar en una producción que fue coreografiada por Balanchine.
Casualmente Balanchine, enfermo de tuberculosis,
tuvo que retirarse del proyecto, aporvechando la oportunidad, Lifar se
estableció a sí mismo con autoridad como coreógrafo y bailarín estrella en la
premier de Prométhée (coreografiado sobre música de Beethoven).
Pronto fue contratado como maestro y director del ballet en el Ballet de la
Ópera de París, donde permaneció en el cargo, con una significativa
interrupción, hasta 1957.
Durante su ocupación en la ópera de París, Lifar fue responsable
de revivir el ballet en 1929, continuando la tradición de Diágilev con las
producciones clásicas de los Ballets Rusos, desarrollando una fuerte presencia
entre los bailarines masculinos, y empleando a renombrados coreógrafos tales
como Balanchine, Massine y Frederick Ashton.
En su autobiografía, Lifar dijo tímidamente que la "danza es mi amante" para
evitar revelaciones mayúsculas sobre sus enredos románticos con hombres y
mujeres influyentes.
Pero esta declaración palidece al lado de las denuncias por
la abierta socialización que hizo con el Alto Comando Alemán durante la
ocupación de París en la Francia de Vichy por lo
que fue relacionado en su trabajo como agente encubierto.
Aunque su acusación
por colaboracionismo lo condenó a un "destierro de por vida" del Ballet de la
Ópera de París en 1944, regresó a trabajar ahí antes
de 1947.
A pesar de
posteriores escándalos tales como su tempestuosa salida del Ballet
de la Ópera en 1957, la talla de Lifar como fuerza importante en la danza
internacional en directa relación con el gran Diágilev continuó sin disminuir
hasta su muerte en Lausana, Suiza el 15
de diciembre de 1986.
En el verano de 1994 en el escenario de la Ópera
Nacional de Ucrania la Primera Competición Internacional de Ballet fue
llevada a cabo y llamada después Serge Lifar. La nueva competencia resultó ser
única. Por primera vez en Europa jóvenes artistas y maestros de ballet
compitieron simultáneamente. La Sexta Competición Internacional de Ballet Lifar
fue celebrada en abril de 2006.

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