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Arabia
Lawrence terminó de redactar el informe arqueológico sobre el Sinaí
e inmediatamente consiguió un puesto civil en el Estado Mayor en Londres
dibujando mapas. Turquía entró en guerra como aliada de Alemania al poco
tiempo y Lawrence, en virtud de sus conocimientos sobre Medio Oriente, fue
destinado al Departamento de Inteligencia en El Cairo con grado de
oficial. Sus deberes, en un comienzo, eran insignificantes, pero con el
tiempo fue tomando mayores responsabilidades y se volvió un experto en las
cuestiones nacionalistas de Arabia y en los movimientos del ejército
turco.
Los británicos sabían que una
rebelión árabe ayudaría a Inglaterra a derrotar a Turquía y los árabes
necesitaban del apoyo británico para iniciar un levantamiento. Tras
innumerables reuniones diplomáticas, ambas partes acordaron en ayudarse y
en Junio de 1916, el Sherif Hussein de La Meca inició la rebelión
colocando a sus cuatro hijos al frente de las fuerzas. Pudieron tomar La
Meca, pero la guarnición de Medina, que estaba unida al ejército turco en
Siria por el ferrocarril del Hejaz, fue reforzada y los árabes se
retiraron. En este punto la campaña se detuvo por varias semanas.
Para evaluar la situación, en
octubre de ese mismo año, Lawrence acompañó al diplomático Sir Ronald
Storrs a Arabia en una misión. Se entrevistaron con cada uno de los hijos
del Sherif: Abdullah, Alí, Zeid y Feisal, y en éste último Lawrence
encontró al líder ideal, con la pasión y la inteligencia suficientes para
conducir la rebelión. También observó que los árabes necesitaban armas,
municiones y dinero para poder continuar con sus operaciones y se aseguró
de transmitir esta urgencia en varios reportes que impresionaron a sus
jefes por su calidad y agudeza.
A pesar de sus objeciones,
Lawrence fue enviado de nuevo a Arabia para facilitar el enlace con las
tropas de Feisal, aunque en forma temporaria. Otros oficiales británicos
fueron destinados allí para asesorar técnicamente a los árabes en el uso
de armas y explosivos. Lawrence sería el primer oficial británico en
acompañar a las fuerzas del Sherif en el interior del país, por lo cual
Feisal le pidió a que usara vestimenta árabe mientras permanecía en su
campamento: de esta manera pasaría casi inadvertido y su gente lo
reconocería como a uno de sus líderes, ya que asociaban con los turcos a
cualquier uniforme. Lawrence accedió.
Con la ayuda británica, los
árabes recuperaron posiciones y avanzaron hasta Wejh para poder cortar el
ferrocarril del Hejaz y tomar Medina. La misión de Lawrence estaba por
terminar, sin embargo, Feisal escribió personalmente a sus superiores en
El Cairo para pedirles que lo dejaran permanecer como oficial de enlace y
asesor, pues su ayuda había sido invaluable. Sus jefes, como la petición
provenía del mismo Feisal, no pudieron rehusarse y Lawrence permaneció en
Arabia.
Ahora su nuevo rol era muy
delicado y exigía mucha responsabilidad y tacto para tratar cuestiones
políticas. Lawrence sabía que los franceses tenían aspiraciones con
respecto a Siria que eran incompatibles con las de los árabes. Decidió
decirle a Feisal la verdad: a menos que los árabes asistieran activamente
a los aliados y que tomaran las ciudades de Damasco, Hama, Homs y Alepo
(según una cláusula del Acuerdo Sykes-Picot entre Francia y Gran Bretaña)
no habría ninguna posibilidad de independencia árabe en Siria. La
existencia de este tratado secreto preocupaba a muchos oficiales
británicos en el frente árabe, especialmente a Lawrence, quien era muy
consciente de su responsabilidad moral si, una vez terminada la guerra,
Gran Bretaña no llegaba a cumplir con las promesas de independencia hechas
a los árabes. A pesar de lo difícil de la situación, la revelación de este
acuerdo fortaleció el vínculo de confianza entre Feisal y Lawrence, y de
allí en adelante, sus planes se enfocaron más seriamente en llevar la
rebelión hasta Siria.
Una serie de maniobras muy
efectivas realizadas por las fuerzas del Sherif puso a los turcos a la
defensiva, quienes, ante el peligro de quedar sitiados, decidieron evacuar
Medina. Lawrence comprendió que ahora la ventaja favorecía a los árabes y
que ya no era necesario tomar la ciudad santa. Si los árabes realizaban
incursiones constantes contra el ferrocarril en diferentes puntos, la
evacuación de la ciudad sería casi imposible, obligando a los turcos a
quedarse allí y a reforzar sus puestos a lo largo de la línea para
repararla.
Los árabes debían ahora extender
su frente y, por ende, su amenaza, hacia el norte, forzando a los turcos a
mantener una defensa pasiva de Medina y el ferrocarril. Con el objetivo de
extender la rebelión hacia Siria, necesitarían una base más al norte y el
puerto de Akaba estaba en una posición ideal. No podía ser tomada desde el
mar porque los turcos habían construido fuertes defensas en los pasos de
montaña por detrás, y desde allí bloquearían cualquier desembarco.
El plan
de Lawrence era tomarla desde el interior con una fuerza completamente
árabe. La adhesión de Auda abu Tayi a la causa de Feisal en ese preciso
momento fue providencial: con su ayuda reclutarían a los Howeitat del
desierto oriental y junto a ellos tomarían las defensas montañosas para
luego descender sobre Akaba. Un grupo muy pequeño partió el 9 de mayo
encabezado por el Sherif Nasir, Auda, Nesib y Lawrence, con una escolta de
40 jinetes, seis camellos de carga transportando explosivos para utilizar
contra las vías férreas y dinero para alentar a futuros aliados. Después
de una ardua travesía de casi dos meses los árabes tomaron los pasos de
montaña y el 6 de julio de 1917 entraron en Akaba.
Inmediatamente, Lawrence cruzó el
Sinaí para informar a los británicos de este logro. Akaba fue la primera
gran victoria de las fuerzas árabes. De allí en más, se transformaron en
el ala derecha del ejército británico y Lawrence intentó coordinar sus
movimientos con la campaña del General Allenby en Palestina, quien estaba
avanzando para tomar Jerusalén. Para noviembre de 1917 se esperaba que los
británicos y los árabes lanzaran un ataque en todo su frente, pero
Lawrence, temiendo que este gran plan fracasara, diseñó una operación
contra los puentes del ferrocarril del valle del Yarmuk, la cual crearía
desorden en la esperada retirada turca.
El 15 de Octubre dirigió un ataque
fallido y regresó a su base en Azrak, minando dos trenes en el camino.
Decidió pasar el invierno en ese antiguo fuerte con un grupo de árabes
para realizar incursiones y para esparcir la propaganda de la rebelión
entre las tribus del norte. Durante una misión de reconocimiento en Deraa,
un estratégico empalme de tres líneas ferroviarias, Lawrence fue capturado
por los turcos. Lo torturaron y abusaron de él sexualmente, (aparentemente
también fue reconocido aunque vestía como un campesino árabe). Finalmente,
fue llevado a la enfermería donde el asistente médico, simpatizante del
movimiento árabe, lo ayudó a escapar.
Después de esta terrible
experiencia, que le dejó cicatrices corporales y psíquicas de las que
nunca se recuperaría, llegó a Azrak, su base de invierno, y decidió
regresar inmediatamente a Akaba. No permaneció mucho tiempo allí: de
inmediato partió hacia Palestina a informar de su fallida operación en el
Yarmuk. Sin embargo, su fracaso no fue tomado muy en cuenta por sus
superiores: Allenby estaba a punto de capturar Jerusalén y el 11 de
Diciembre de 1917 se realizó la entrada oficial de las fuerzas aliadas.
Lawrence fue invitado a participar en ella como miembro del Estado
Mayor.
Luego de la captura de Jerusalén,
Lawrence discutió los planes a seguir. Allenby no podría avanzar hasta
mediados de febrero de 1918. Sin embargo, las fuerzas árabes podrían
ocupar, mientras tanto, la región sur del Mar Muerto. Los árabes ya
estaban desplazándose para tomar dos aldeas de la zona: Shobek y Tafileh.
En Enero de 1918, Lawrence libró la batalla de Tafileh y se estableció
allí.
A los pocos días regresó a la base de Feisal en Gweira en busca de
fondos e instrucciones y retornó a Tafileh con 30.000 libras en monedas de
oro para ser utilizadas en la siguiente campaña local. Dejó los fondos a
cargo del Emir Zeid, el hermano menor de Feisal y líder de esa expedición,
y se retiró para realizar un reconocimiento en la zona al Este del Mar
Muerto. Durante la ausencia de Lawrence, Zeid fue persuadido por sus
consejeros para que pagara todo el dinero a las tribus del lugar. Cuando
Lawrence regresó, decepcionado al descubrir que su confianza en Zeid había
sido traicionada y sin contar con fondos para las próximas expediciones,
viajó al Cuartel General británico en Palestina, determinado a entregar su
renuncia.
Al llegar se enteró de que
Allenby retomaría la ofensiva tan pronto como fuera posible. Se estaban
diseñando planes para avanzar hacia el norte en la primavera y la
cooperación de los árabes sería esencial. La renuncia de Lawrence era
imposible e impensable por el momento y, entonces, regresó a su puesto con
nuevas órdenes. Se trazó un plan muy ambicioso en conjunción con los
británicos, pero ni los unos ni los otros pudieron cumplir con su parte:
Allenby no pudo retener Salt (cerca del Mar Muerto) y los árabes
fracasaron en Maan. La situación se complicó aún más cuando las unidades
británicas de Allenby debieron ser enviadas a Europa a causa del avance
alemán en Flandes.
Allenby no podría efectuar el ataque hasta que no
llegaran nuevos refuerzos. Entre el 18 y el 22 de Abril se realizó un
ataque al ferrocarril del Hejaz al Sur de Maan y Lawrence participó de un
exitoso ataque contra la estación de Tell Shahm. El tramo del ferrocarril
entre Maan hasta Mudowwara estaba en manos árabes, lo cual finalizaba con
la defensa activa de Medina.
El mes siguiente, Lawrence lo
pasó yendo y viniendo de Akaba a El Cairo, proporcionando un enlace entre
los cuarteles generales británico y árabe. Para mediados de junio la
atmósfera en el Cuartel general británico había cambiado por completo. Los
refuerzos habían llegado y se habían decidido lanzar una nueva ofensiva en
septiembre. Allenby necesitaría que las fuerzas árabes tomaran el empalme
ferroviario de Deraa, ya que, si éste era aislado, las líneas de
comunicación turcas serían cortadas. Entre Junio y Agosto, Lawrence
realizó un reconocimiento en Hesa y luego regresó a Egipto para pasar
siete semanas planeando la dirección futura de la rebelión árabe. De
regreso en Akaba, continuó con sus deberes de enlace antes de unirse a una
incursión en el Norte llevada a cabo por el Cuerpo Imperial de
Camellos.
Sin embargo, un altercado con el
Sherif Hussein demoró los preparativos de la expedición a Deraa, la cual
había sido programada para coincidir con una gran ofensiva británica en
Palestina. Finalmente, todas las dificultades se allanaron gracias a las
habilidades diplomáticas de Lawrence y la incursión se realizó como estaba
prevista. Las fuerzas árabes se concentraron en Azrak y desde allí
cortaron las tres líneas que convergían en Deraa.
Esta operación detuvo
efectivamente las comunicaciones ferroviarias turcas con Palestina y toda
el área al sur de Deraa. Al día siguiente Allenby atacó y dispersó a los
turcos, quienes comenzaron a retirarse en forma precipitada y desordenada.
Los árabes rodearon y capturaron Deraa en septiembre, antes de dirigirse
al norte. Lawrence acompañó a las fuerzas rebeldes desde Deraa hasta
Damasco. Las fuerzas árabes entraron en Damasco el 1 de octubre de 1918
sin ninguna resistencia.
En la ciudad reinaba el caos y la
confusión. Lawrence y los jefes árabes instauraron un gobierno provisional
árabe y trabajaron para que reinara nuevamente la paz y el orden. El 4 de
octubre Feisal y el comandante británico, General Allenby, llegaron a
Damasco y se encontraron por primera vez. Ese mismo día, Lawrence obtuvo
permiso de Allenby para regresar a Inglaterra. Mientras que la victoria
militar estaba asegurada en aquel momento, las esperanzas árabes de un
gobierno independiente estaban aún amenazadas por las ambiciones
coloniales francesas en Siria y por el gobierno británico de la India, el
cual tenía objetivos similares en Mesopotamia. El tiempo de la diplomacia
había llegado.
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