|
"Traten de no preguntar acerca de / los libros que he dejado
aparte" aconsejó Kipling en "La llamada", un poema de
dos versos escrito poco antes de su muerte, que el editor M. M. Kave
describe como "Una demanda a la posteridad para que su vida privada
sea respetada". Tal llamamiento resulta especialmente irónica por
haber sido hecha por un hombre que muy deliberadamente vivió la mayor
parte de su vida alejada de la mirada del publico. A menos que a pesar
de tal aislamiento de los focos públicos tuviese algo mas importante
que ocultar .
En los ultimas años de su juventud Kipling se asomó a la
etapa publica británica como periodista en la India; los poemas y las
viñetas en prosa de la vida colonial británica en esa nación, y la
vida nativa británica en el Sur de Asia que escribió para
publicaciones locales se convirtieron en temas exitosos que la gente
coleccionaba y que se publicaban en forma de libros en Inglaterra. Todo
esto lo consolidó como una de las mas originales voces de su generación.
Pero en el resto de su vida adulta Kipling se modeló a su mismo como la
conciencia del mundo de habla inglesa, rechazando los honores del
gobierno para poder permanecer libre y sin condicionantes en su
pontificado sobre un montón de asuntos sociales, políticos y económicos
de una forma publica.
Además, Kipling fue una de las celebridades internacionales
reconocida en su época. Miles de personas guardaban vigilia en las
calles adyacentes a su hotel en Nueva York cuando estaba convaleciente
de la neumonía casi fatal que le postró en 1899, y comunidades enteras
de Canadá esperaban para ver fugazmente al gran hombre cuando el
escritor viajo a través del país en un ferrocarril con vagón privado en
1907.
Como apunta el editor Kave, la autobiografía póstumamente
publicada de Kipling, titulada "Algo de mi mismo" (1937),
"en efecto no nos dice nada y puede ser mirada como una cortina de
humo, para que durase después de su muerte diseñada para orientar a
aspirantes a biógrafos por caminos de investigación equivocados"
La destrucción sistemática de sus escritos confidenciales (cartas,
diarios, borradores y apuntes varios) comenzada por Kipling en sus últimos años, fue continuada por su esposa
después de su muerte, y al
fallecimiento de esta, proseguida y finalizada por la hija. Por
consiguiente, la mayor parte de las pruebas o indicios sobre la
verdadera vida privada de Kipling han desaparecido, mientras la sospecha
de que existían grandes secretos que el escritor y su familia esperaba
suprimir ha ido creciendo con el tiempo.
El biógrafo Martin Seymour-Smith concluyó en 1989, que ese secreto era que Kipling estaba enamorado de un joven y encantador agente
literario llamado Wolcott Balestier, que falleció repentinamente
en 1891, lo que provocó que el apesadumbrado escritor se casase con
Carolina, la hermana del joven apenas seis semanas después de la
pérdida de su amado, desde un sentido de lealtad hacia su difunto amigo
o de culpabilidad por su deseo homosexual.
Apuntes biográficos
Joseph Rudyard Kipling nació en Bombay (India) el 30 de
diciembre de 1865. Su segundo nombre hace referencia al lago Rudyard, en Stafordshire, Inglaterra, donde sus padres se conocieron.
Su padre (John Lockwood Kipling), fue un oficial del ejército británico, experto en arte y artesanía
indios, que enseñaba en la escuela de artes local y su madre era reconocida
como una de las mujeres mas ingeniosas e inteligentes de la India
Fue llevado a Inglaterra a la edad de seis años, donde sus padres le
inscribieron en una escuela de Southsea, hospedándole en la casa de una
mujer de una religiosidad fundamentalista, de la que Kipling explicaría
mas tarde que le había maltratado emocional y físicamente.
En días festivos, sin embargo, el muchacho recibía las visitas de
sus parientes maternos. Una de sus tías se había casado con el pintor
pre-rafaelista Edward Burnes-Jones y presidido una de las familias mas artísticas
y socialmente liberales de la época.
Una enfermedad repentina del niño que le afectó la
visita hizo viajar a su madre desde la India para ciudarlo, tras
lo que ingresó en el United Services College, una escuela pública que
preparaba a los chicos para la carrera militar.
La pequeña estatura de Kipling (1,65 en su madurez), la debilidad de
sus ojos y el temperamento tímido y estudioso, le excluyeron de la vida
militar. 
En 1882, a los 16 años de edad, fue al encuentro de sus padres, en Lahore, donde su padre se desempeñaba en el cargo de director de la Escuela de Bellas Artes, y durante siete años trabajó como periodista en la
India, país al que observó con penetrante mirada; sus escritos periodísticos aparecen periódicamente en La Gaceta Civil y Militar. Sus cínicos poemas de Departamental Ditties (Cantinelas departamentales,
1886), y sus vigorosos relatos, Plain Tales from the Hills (Cuentos de las colinas,
1888), llamaron la atención.
En los siete años que
trabajó en la India, es joven fue recopilando todo el material
que posteriormente emplearía en su vida creativa convertido en
historias, poemas, libros infantiles y novelas, haciendo de él un
escritor "Laureado del Imperio".
En 1889, con la ambición
de hacerse un nombre en Londres, el Kipling de 24 años regresó a
Inglaterra, donde se consolidó rápidamente como una personalidad literaria
de peso.
En ese año llegó a Londres (luego de un viaje que lo llevara a recorrer
Birmania, Japón y los Estados Unidos) con una carpeta de cuentos y baladas que se convertirían en
1890 en un éxito editorial.
Incluían estos trabajos algunas reimpresiones de su obra primera y muchos relatos nuevos sobre la
India y el ejército británico; sus Barrack Room Ballades (Baladas del cuartel,
1892), un género nuevo en la poesía inglesa; y una novela autobiográfica suavemente enmascarada, The Light That Failed (La luz que se extingue,
1891). En ese mismo año, en colaboración con Wolcott Balestier, escribe Naulahka.
A los 25 años era ya un autor cotizado y también tema de controversia entre los críticos, que encontraban un motivo de alarma en su virilidad y en su franqueza.
Después de un viaje alrededor del mundo, instaló su hogar en
Vermont junto con su esposa estadounidense, Caroline
Balestier, hermana de su amigo y editor, el ya citado Wolcott. Aquí escribió los cuentos recogidos en Many Inventions (Invenciones varias,
1893) y The Day's Work (El trabajo cotidiano, 1898), que revelan gran habilidad y madurez, al tiempo que sus poemas, coleccionados en The Seven Seas (Los siete mares,
1896), introducían en la literatura un nuevo tema, la oda al maquinismo. De su matrimonio con
Caroline, nacerán sus tres hijos Josephine (1892), Elsie (1896) y John (1897)
También comenzó a escribir una serie de libros tratados a dos niveles: uno para los niños y otro para los que hallan en éstos su filosofía de confianza en uno mismo, postulada por
Emerson. Los dos Jungle Books (Libros de la selva, 1894-1895), Captains Courageous (Capitanes intrépidos,
1897), Stalky and Co. (1899), Kim (1901), al que se suele considerar el mejor libro escrito por un europeo acerca de la
India, y los cuentos de Puck sobre la historia inglesa, que tuvieron una gran influencia sobre la generación que era joven antes de la
Primera Guerra Mundial.
En 1896, después de una absurda disputa con
otro hermano de su esposa, el escritor volvió a Inglaterra. Su visita final a los
Estados Unidos terminó en un desastre, cuando la pulmonía, de la que él mismo acababa de reponerse, mató a su amada hija (1899).
Por consejo médico estuvo varios años pasando los inviernos en
África del Sur, donde se hizo amigo de Cecil Rhodes —como antes lo fuera de Theodore Roosevelt—. Fue esta amistad la que consolidó sus convicciones políticas y la que hizo que se le considerara el profeta del
imperialismo. Es también en su estancia sudafricana, donde conoce a Robert
Baden-Powell, quien, inspirado por algunos textos de
Kipling, dará forma al movimiento scout (1908)
Sus dos odas, Recessional (1897), que festejaba el 60 aniversario de la
reina Victoria, y The White Man's Burden (La carga del hombre blanco,
1899), alertaban a los británicos contra el orgullo imperialista, e instaban a los Estados Unidos a asumir la tarea de ayudar a los países subdesarrollados.
A partir de 1902 vivió en una remota aldea de
Sussex, absorbido por su trabajo, mientras su mujer se ocupaba de sus negocios. Sus escasos encuentros con políticos conservadores no le dieron buena reputación.
Rechazó todos los honores públicos, pero aceptó en
1907 el premio Nobel de Literatura. Escribió desde entonces con deliberación, de forma que cada nuevo libro constituyese un acontecimiento literario. Las ventas de sus obras fueron gigantescas incluso cuando la crítica vanguardista lo acusó de reaccionario.
Los últimos años del
escritor fueron difíciles. La pérdida de su único hijo varón en la
Primera Guerra Mundial aplastó al matrimonio. Las depresiones nerviosas
de Caroline por una parte y los fuertes dolores de estomago que sufría
Kipling, así como su aversión por los valores sociales de la posguerra,
causaron que la pareja se apartase de la sociedad retirándose a una
propiedad rural alejada de las urbes, en Batemans.
Kipling falleció el 18
de enero de 1936 de una úlcera de duodeno diagnosticada demasiado tarde
como para lograr un tratamiento eficaz.
Los restos del escritor
fueron enterrados, tras la cremación, en una esquina de los poetas de
la Abadía de Westminster, en Londres, entre las tumbas de Charles
Dickens y de Thomas Hardy.
La revisión favorable de su poesía realizada en
1941 por T. S. Eliot condujo a una nueva formulación crítica. Los estudios recientes han llamado la atención hacia la agudeza de sus últimas narraciones, desde Traffics and Discoveries (Tráficos y descubrimientos,
1904) hasta Debits and Credits (Cargos y créditos, 1926).
|
|
Mas
allá
el
sendero de sol a través de la completa oscuridad
Mas
lejos que donde la cometa se encendió o el polvo de la estrella viajera
se arremolinó.
Vive
tal como luchar y navegar y gobernar y amar y hacer nuestro mundo.
Son
purgados de orgullo dado que murieron, ellos conocen el valor de sus
bahías,
Se
sientan a libar vino con las Nueve Musas y los Dioses de los Días
Antiguos.
En
su voluntad de servir o ser aun como los elogios de nuestro Padre.
Sus
lagrimas se extienden por donde resuenan las profundidades del lejano
Azrael,
O
patean un sendero a través de la ira roja de Pit cuando el Dios va a la
Guerra.
O
cuelgan con las riendas del imprudente Serafín en la estrella roja.
Ellos
toman su regocijo de la alegría de la Tierra
ellos
no dan llanto a su dolor.
Saben
del trabajo y del final del trabajo, saben que la ley de Dios es clara.
Por
lo que silban al Demonio para hacer el deporte que sabe que el Pecado es
vano.
Y
fuera de tiempo plantean nuestro sabio Señor, amo de todo comercio.
Y
le cuentan de su trabajo diario, de Edenes recién hechos,
y
ellos aumentan sus pasos cuando El pasa, caballeros tranquilos.
A
ellos que están limpios de Deseo elemental, Pena y Lujuria y Vergüenza.
Dioses
porque saben del corazón de los hombres, hombres porque se rebajaron
por la Fama.
Soportado
en la respiración de los hombres que llaman a la Muerte, el espíritu
de mi hermano vino.
El
tiene la escasa necesidad de quitarse su orgullo o sumergirse en la
basura del pantano de la Tierra.
En,
como, el se comportó ese día en que Dios camino hacia el desde su
nacimiento.
En
la sencillez y gentileza y honor y limpio regocijo.
Así
que en la copa de la insolencia brindaron al compañerismo desde gran
altura.
y
le dieron sitio en la mesa de banquete - los hombres fuertes arreglados
así.
que
habían hecho su trabajo y tenido su paz y ningún miedo a morirse.
Mas
allá de la loma de la ultima estrella solitaria, a través de la
arrojada oscuridad abierta.
Mas
lejos que donde la cometa rebelde se encendió o el polvo de la
estrella viajera se arremolinó.
Se
siente con aquellos que elogian a nuestro Dios para los que sirven Su
mundo.
|