1899 - 1972

 APUNTES  BIOGRÁFICOS  

 

Yasunari Kawabata nació el 11 de junio de 1899 en Osaka.

Su padre, Eikichi Kawabata  fue médico en Osaka, tras haber hecho sus estudios en Tokio. Era un hombre cultivado, amante de la poesía china y la pintura caligráfica. Eikichi murió de tuberculosis en 1900.

Yasunari vivió en Osaka con su madre Gen Kawabata todavía un año. Tras la muerte de su marido, ella se trasladó a Ibaragi (en las afueras de Osaka) con sus dos niños, hasta que falleció a su regreso de la misma enfermedad.

Yasunari fue recogido por sus abuelos (Tanekichi y O-Mito) que vivían en Shuku No Sho, a pocos kilómetros de Ibaragi. Su abuelo era un personaje notable en la pequeña localidad, que había vendido sus tierras para invertir en sectores menos tradicionales, que le llevaron a la ruina.

Entre la edad de los dos y los siete años, Yasunari vivió un periodo de relativa felicidad hasta la defunción de su abuela en 1906 y luego la de su hermana en 1909.

Los abuelos que se ocuparon de él en aquellos años paliaron como pudieron la carencia que para Yasunari representaba la falta de sus padres. Asegurado del amor familiar, no dejo de sentir la ausencia de sus progenitores aunque no les podía recordar. Treinta o cuarenta fotos de su padre eran las únicas que le restaban al escritor, y todas se fueron perdiendo en las frecuentes mudanzas.  Comienzan entonces a dibujarse en él los temas que construirían sus miedos, sus sueños y que se encuentran en sus libros.  

Ya desde adolescente y tal vez por sus circunstancias vitales se volvió un lector compulsivo, apasionado por la literatura japonesa tradicional y por la novela europea contemporánea.

Durante los ocho años que siguieron a la muerte de su abuela, el joven Yasunari se quedó solo con su abuelo, un anciano ciego. Se crearon unos lazos muy estrechos entre el niño y el anciano a pesar del evidente debilitamiento de este ultimo por su avanzada edad. Enfermo, el abuelo de Yasunari fallece en 1914, a la edad de 85 años.

Es en ese año que Yasunari escribe su diario titulado "Diario íntimo de mi decimosexto cumpleaños" que fue publicado mas de una década después, en 1925 (que se lee en "El Adolescente" (1948)). Este diario es considerado como su primera obra literaria.

Yasunari pasó los siguientes seis meses con su tío, y luego entra como interno en el Liceo de Ibagari, en enero de 1915. Es nombrado en 1916 responsable de cuarto y ponen bajo su responsabilidad un compañero de habitación llamado Kiyono, que es un adolescente de una pronunciada femeneidad. 

Obnubilado con su físico que encontraba ingrato y convencido de su fealdad, Yasunari encontró el amor cerca de Kiyono, su compañero de cuarto, el que el mismo llamaba "mi amor homosexual".

Tras la partida de Yasunari hacia el Liceo Superior de Tokio en 1917, se establece una larga e intensa correspondencia epistolar entre los dos jóvenes, que no finalizará hasta 1921.

Esta relación aparece sobre el papel en "El Adolescente". Es igualmente interesante constatar los puntos comunes que pueden existir entre este periodo de su vida, con el erotismo,  la aspiración a la belleza y la comunicación afectiva que se muestran en "La casa de las bellezas durmientes" (1961), "El Lago" (1954) y "El sonido de la montaña" (1949-1954).

En 1920 escribió el guión de la que sería su única obra cinematográfica, una película expresionista cuyo título en español sería algo así como "La página demente" o "La página loca".

Recorrer la obra de Kawabata Yasunari es también recorrer la biografía, pues si sus novelas no son autobiográficas, su construcción esta basada en formas noveladas de su propia vida. En la mayoría de sus textos están sus complejos, sus alegrías, así como los temas que nacieron en su interior durante su infancia y adolescencia. La soledad, la comunicación, la indiferencia, la belleza.  Su vida es una sucesión de hechos felices y trágicos que han ido contribuyendo al nacimiento del escritor. Su propia existencia ha sido una compleja novela cuyas principales paginas se han forjado al tiempo que el carácter particular de Kawabata Yasunari.

Pero estas novelas cercanas de sus propias experiencias quedan menos relacionadas con su vida que "La bailarina de Izu" (1926). Esta etapa de la vida de Kawabata corresponde a un viaje que hizo en 1918 por Yagashima. 

Cuando tenia 19 años encontró una excelente bailarina en los decorados nevados de la zona ( que no dejaría de evocar en la clásica "País de nieve" (1935-1947)). Este encuentro junto a su amor por Kiyono le inspirará un libro y otros que muestran el ambiente que le rodea. Sus estancias en el albergue de las fuentes termales se prolongaran durante una década, sin que dejase de regresar un solo año. (Recuerdos de Yusagashima (1922), presentes en "El adolescente")

Sin embargo es en Tokio, y en 1919, que sucederá un evento importante en la vida de Yasunari. Con 20 años de edad, forma con sus amigos un circulo literario muy libre y amistoso. Sus lugares de encuentro eran los cafés considerados de moda en la salida de la primera guerra mundial.

Es en uno de esos locales, situado al lado del Liceo Superior de Ichiko, que conocerá a Hatsuyo (a quien Kawabata llamará Michiko en sus relatos), joven sirvienta de 14 años a la cual no le prestará casi atención. El café cerró sus puertas poco después y Hatsuyo partió con sus padres adoptivos a un templo de Gifú situado en las montañas del centro de Japón. A pesar de esa partida, Yasunari continúa frecuentando a la chica cada vez que uno de sus amigos, Miaki, le arrastraba hasta Gifu para ir a visitarla. Y contra todo pronostico, Kawabata decidió casarse con Hatsuyo.

Sus amigos, asombrados, asistieron a la preparación de la boda. Yasunari se reúne con el padre de la chica y confía al novelista Kikuchi Kan la idea. Este la da de buena gana una suma superior a los 200 yenes, dinero que servirá a Yasunari para alquilar un alojamiento para recibir a la novia.

Al mes siguiente de su decisión de casarse, que Hatsuyo hace llegar a Kawabata una carta incomprensible - (que se lee en "El extraordinario" o en "El fuego del sur" y que casi provocaría la risa si el contexto no fuese trágico) - para romper el enlace.

La verdadera carrera como escritor de Kawabata comienza dos años mas tarde. Y esta Hatsuyo que el piensa que nunca volvería a ver, dejó su impronta en sus libros. Representando para Yasunari la mujer ideal, la sombra de Hatsuyo se posará en los numerosos personajes femeninos de sus obras.

Su ingreso en la literatura se produjo en 1926, dos años después de recibirse en la Universidad Imperial de Tokio. 

En esa fecha fundó, junto a su compañero de estudios Riichi Yokomitsu, la revista Bungei Jidai (La época artística), donde publicó la novela semiautobiográfica Izu no Odoriko (La bailarina Izu). 

La revista fue el órgano oficial de una corriente literaria que se autodenominó neosensualismo, de la cual Kawabata y Yokomitsu fueron los principales representantes. El neosensualismo rechazaba tanto el naturalismo tradicional como el compromiso social de la literatura proletaria, y se enorgullecía de estar influenciado por las vanguardias europeas. 

Hasta sus últimos días, Kawabata fue admirador ferviente de Virginia Woolf, James Joyce y de los movimientos franceses post-primera guerra, como el dadaísmo y el expresionismo. Yokomitsu fue derivando hacia la derecha política y al lirismo, y murió en 1947, dejando como principal contribución a la literatura japonesa sus textos de teoría de la escritura. 

Yasunari Kawabata se casará cinco años mas tarde, en abril de 1926.

Pero a pesar de esa boda, la presencia de Hatsuyo planea aun en el espíritu del escritor. Sus textos están en esa época repletos de una alegría artificial que se perpetua hasta el otoño de 191, cuando reencuentra nuevamente con Hatsuyo, doce años después (aunque este evento es considerado por algunos estudiosos como ficticio, aunque aparezca en "Cartas a mis padres".

De ese decepcionante encuentro con Hatsuyo, que sin embargo había esperado tanto, surge un cambio radical en su estilo de escritura. Así, su imaginación positiva basada en la perfección de Hatsuyo, dejará lugar a una fase de desilusión en la que Kawabata pondrá esa perfección en duda. En cuanto a la  imagen que guarda de la mujer en sus trabajos, la no será la aquella que tenia de Hatsuyo, arrasada por la realidad, sino una representación análoga construida sobre los propios fantasmas del autor.

Es a principios de los años treinta que Kawabata alcanza su interpretación definitiva de la existencia. A la vez contemplativa e irreal, un mundo imaginario donde la hermosura ficticia se mezcla con sus propios miedos.

Kawabata siguió escribiendo, y escribió mucho. 

Sus obras completas comprenden más de 500 títulos, entre novelas, novelas cortas y cuentos, cuya edición se agrupa en 35 volúmenes. Esto no comprende sus artículos, sus críticas literarias ni sus traducciones de textos clásicos japoneses, entre estas últimas el Genji Monogatari (La historia de Genji) de Murasaki Shikibu, y el anónimo Taketori Monogatari (El cuento del leñador). 

Entre tanta producción, Kawabata encontró tiempo para ejercer como profesor universitario, y para descubrir y alentar la carrera de Yukio Mishima, quien fuera su alumno y se mantendría como su amigo, a pesar de que sobre el final de la vida de Mishima ambos se distanciaran por motivos políticos. Mishima se desvío hacia el nacionalismo y la derecha, lo que al fin lo condujo a su muerte ritual en 1970. Kawabata, proletario en su juventud y creyente en la centro izquierda en su madurez, tomó distancia de la posición extremista de su amigo. 

En su doble faceta de escritor y profesor, Kawabata se convirtió en un "monumento viviente" para Japón. La cumbre de su gloria la alcanzó en 1968 con la entrega del Nobel, convirtiéndose en el primer escritor japonés en lograr ese galardón, aunque sus novelas más reconocidas las escribió en los años 40. Yukiguru (El país de nieve, 1948), Sembazuru (Mil grullas, 1949) y Yama no oto (El sonido de la montaña, 1954), junto a "Lo bello y lo triste" (1965) fueron sus más populares títulos. 

Yasunari Kawabata se suicidó el 16 de abril de 1972 en Zushi, cerca de Yokosuka, con una sobredosis de somníferos, tal vez para evitar, él que había visto morir a toda su familia, sus colegas y amigos (Mishima el último), ver morir también a su esposa, gravemente enferma. 

En la década de los sesenta, Japón se encontraba en pleno triunfalismo. En esos años había albergado unos Juegos Olímpicos, inaugurado el Tren Bala y organizado una gigantesca Exposición Mundial en Tokio. 

En ese ambiente de festiva reinserción pos-bélica, el que un autor japonés, Yasunari Kawabata, recibiera el Premio Nobel de Literatura en 1968 fue otro motivo de regocijo nacional. Analistas internacionales, de esos que nunca faltan, vieron en el premio una concesión política que apuntaba al reencuentro japonés con la comunidad internacional, más que el reconocimiento a la trayectoria de un autor sólo conocido, en Europa en general y en Suecia en particular, por pocas y dispersas traducciones. En Japón nadie se atrevió a cuestionar el premio a una gloria viviente de la literatura nipona, con cuarenta años de carrera y decenas de libros ya publicados. Sólo se alzó una voz discordante, y fue la del propio Kawabata. Con ejemplar humildad, el por entonces casi septuagenario escritor aclaró que recibía el premio sólo por casualidad, ya que de encontrarse vivo el novelista Junichiro Tanizaki (fallecido en 1965) y viendo el carácter "nacional" del premio, tendría que haber sido él el premiado. 

En 1968, al recibir el Nobel, Kawabata había definido su literatura como un intento por "embellecer la muerte, y buscar la armonía entre el hombre, la naturaleza y el vacío".

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La casa de las bellas durmientes (fragmento)

 

" Su serena respiración era más lenta que la de Eguchi. De vez en cuando el viento pasaba sobre la casa, pero ya no tenía el sonido de un invierno inminente. El bramido de las olas contra el acantilado se suavizaba al aproximarse. Su eco parecía llegar del océano como música que sonara en el cuerpo de la muchacha y los latidos de su pecho y el pulso de ella le servían de acompañamiento. Al ritmo de la música, una mariposa pura y blanca danzó sobre sus párpados cerrados. Retiró la mano de la muñeca de ella. No la tocaba en ninguna parte. Ni la fragancia de su aliento, ni de su cuerpo, ni de sus cabellos era fuerte. "


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ISLA  TERNURA PLAYA NO ERES EL ÚNICO