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TOQUE DE DIANA
Despierta, ya retorna el plateado crepúsculo que asoma por la
playa. el barco del amanecer se incendia encallando en el borde del
Oriente.
Ya se rompe la bóveda de sombras y el arco de la luz el suelo
toca. El traje de la noche se hizo harapos y el cielo cobra una
color pajiza.
Vamos,
muchacho, arriba, se hace tarde. Oye, suena el tambor de la mañana. Escucha
los sonidos en las rutas. ¿Quien marcha más allá de las colinas?
Las
ciudades, los campos se engalanan con faros y toques de campanario. Nunca
un muchacho que calzara cuero compartió en una fiesta su alegría.
Vamos,
que quien en un jergón incómodo recibe luz de sol nunca prospera: la
luz inerte del alba en la cama no debe recibirla un hombre vivo.
La
sangre es vagabunda, no es arcilla. El aliento es materia que se
agota. Vamos muchacho, cuando el viaje acabe tendrás para
dormir tiempo de sobra.
CONSEJOS
DE UN HOMBRE SABIO
Cuando
tenía veintiún años un hombre sabio me avisó: "Regala
libros, guineas, coronas, pero nunca tu corazón.
Regala
perlas y rubíes, pero mantén en libertad tus fantasías". Tenía
veintiún años y de poco valía aconsejarme.
Cuando
tenía veintiún años el hombre sabio me insistió: "Entregar
el corazón no se hizo en vano nunca"
Se
paga con suspiros y amargura, con arrepentimiento
interminable". Ya tengo veintidós y todo lo que me dijo
era verdad.
LEYENDA
No
mires en mis ojos por temor a que reflejen lo que yo contemplo y
te veas demasiado claro el rostro y lo ames y te pierdas como yo.
En largas noches uno ha de tenderse suspirando
frustrado bajo el
cielo. Pero ¿por qué has de perecer? No mires e mis ojos
fijamente.
La canción oigo de un muchacho griego Lo amaron muchos, mas
todos en vano. En el bosque se asomaría a un pozo y su mirada
no pudo emerger
Entre las flores de la primavera, con la mirada triste,
cabizbajo, resiste a la llovizna en aquel césped, el narciso
que fue un muchacho griego.
A UN JOVEN ATLETA MUERTO
El día que
ganaste la carrera, todos te paseamos por la plaza Hombres y niños
coreamos tu nombre, y en hombros te llevamos a tu casa.
Hoy por la carretera te llevamos en hombros a la que es tu
nueva casa; te dejaremos en el cementerio y habitarás la ciudad mas
tranquila.
Muchacho astuto, te marchaste pronto allí la donde la
gloria importa. Sabías que el laurel que crece rápido se marchitaba
antes que la rosa.
Cerrados ya tus ojos por la Noche, no podrás ver cómo tu
récord cae, pero el silencio no es peor que el éxito una vez que la
Tierra te ensordece.
No rugirá la multitud ya más ni te harán los muchachos sus
ofrendas. De corredores que alcanzan la fama se olvida antes el
nombre que la imagen.
Antes de que los ecos se hagan humo, nos hemos acercado hasta
tu umbral., Encontramos en el dintel la copa que no podrás ya nunca
defender.
El laurel rodeando tu cabeza todos observarán, pero estás
muerto. Se ha marchitado pronto la guirnalda a la que diste una
vida tan breve.
AHORA
O NUNCA
Dime muchacho, ¿que tienes que hacer? Empieza el día:
apresúrate. Si la tarea te supera, sabes que aquí me tienes. Esta
es tu canción.
Si me
avisas ahora, acudiré. Atenderé tu voz si me reclamas. Puedo
servirte antes de que me vaya allí donde un hombre de nada sirve.
Antes de que mi cuerpo se envejezca y este vigor de ahora se me
agote. Antes de que no me quede ni aliento para decirte: ya no puedo
ir.
LAS
PALABRAS DEL ÁLAMO
Cuando
por la pradera paseábamos
mi
amor y yo no hace siquiera un año
sobre
la piedra y el portillo, el álamo
hablaba
en voz baja para sí mismo.
"¿Quienes
son estos que ante mi se besan?
Son
sólo dos enamorados.
Tal
vez pronto se casen.
Llegarán
hasta el lecho con el tiempo,
pero
ella yacerá bajo la tierra
y
él dormirá junto a su nuevo amor"
Fue
cierto. Ahora camina junto a mi
por
la misma pradera un nuevo amor.
Y
el álamo en la cumbre esta agitando
sus
hojas plateadas que al sonar
me
recuerdan la lluvia. No consigo
comprender
sus murmullos. Quizás ahora
le
hable a ella con frases muy sencillas,
y
le estará contando que muy pronto
yo
dormiré bajo los tréboles
y
ella junto a su nuevo amor.
SI
BASTARA CON ESO
Si
la verdad del corazón del hombre algo influyera en el poder del
Cielo, mi amor por ti no dejaría que se muriese nunca.
Si
la firmeza de unos sentimientos o el solo pensamiento me bastara, podría
el mundo terminar mañana que tú jamás conocerías tumba.
Es
tan grande mi amor por ti, tan fuerte mi deseo de quererte, que si
ellos fueran suficientes por siempre vivirías.
Pero
las cosas son de otra manera, y al menos sé gentil con este perdido
corazón antes de que hayas de irte allí donde no tendrás amigos.
LA VUELTA DE LOS SOLDADOS
Retornan
de la guerra los soldados, con el botín de la ciudad tomada. No
se permite hacer preguntas ya; habéis vuelto, sentaos.
Ha
llegado la paz, no habrá más guerras. Sed todos bienvenidos. Cortarán
vuestros látigos el trébol y en el establo colgarán las bridas.
No
habrá ya más inviernos ateridos, primaveras en la trinchera sucia, veranos
llenos de sudor y lucha por el Emperador o por el Rey.
Descanse
el látigo, la brida oxídese; que los monarcas se ahorren vuestras
pagas y siéntese el soldado a no hacer nada por siempre en las
tabernas de la noche.
VIDA
DIARIA
Allá
lejos destella la mañana.
Al
levantarse el sol yo me levanto
y
me aseo, me visto, desayuno,
miro
todas las cosas, hablo y pienso
y
trabajo. ¿Por qué ? Dios lo sabrá.
Oh,
después de asearme y de vestirme
¿os
he mostrado a veces mi dolor?
Diez
mil horas de lo mejor de mi
os
he dado y os las daré otra vez.
LEYES
DE DIOS Y LEYES DE LOS HOMBRES
Leyes
de Dios y leyes de los Hombres
que
os cumplan quienes puedar, quienes quieran,
pero
no yo. Que Dios y el Hombre
hagan
cumplir sus leyes a sus súbditos,
pero
no a mi pues no soy como ellos
y
siento ajeno todo lo que es suyo.
Juzgo
sus hechos, los condeno a veces
mas
¿cuando me atreví a dictarles leyes?
Sólo
les pudo que a otro lado miren,
pero
ellos necesitan arrancarle
lo
suyo a sus vecinos,
para
hacerlos bailar como desean,
con
cárceles, con horcas, con fuegos del Infierno.
¿Cómo
podría superar
esa
maldad de Dios y de los Hombres?
Tengo
miedo y me siento extaño
en
un mundo que no he creado yo.
Son
ellos quienes mandan,
tienen
la fuerza aunque sean dementes.
Y
como de momento no es posible
escaparse
a Saturno o a Mercurio,
no
nos queda remedio, guardaremos
-
aunque sintamos que nos son ajenas -
las
leyes de los Hombres y de Dios.
EL
BOSQUE DE LOS SUEÑOS
Cuando
se acaba el día
y
emiten sus destellos las estrellas
cerca
de mi cabaña forestal
truena
furioso el bosque de los sueños
Hundidos
en arena de alta mar
todos
los corazones que me amaron
y
que no volverán a amarme nunca,
vienen
hasta mi puerta a reclamarme.
Dormid
inmóviles, volved a aquellas
arenas
que os cubrieron con olvido.
En
lejanas moradas, sobre lechos
vacíos,
descansad.
Sobre
el eterno polvo o en el cieno
allí
donde no perturbéis mis noches.
Dormid
allí. Que nunca mas volváis
a
derribar mi puerta y reclamarme.
MUCHACHO
DE SHROPSHIRE
Cuando
por vez primera la feria visité
tan
solo unos peniques llevaba en el bolsillo.
Desperdiciaba
el tiempo contemplando las cosas
que
mis pocas monedas no podrían comprar.
Los
tiempos han cambiado, Ahora tengo dinero.
Si
algo se me antojase lo podría comprar.
Aquí
están los billetes y sigue ahí la feria,
pero
¿qué ha sido del muchacho que yo fui?
-
Piensa que dos mas dos sin cuatro siempre.
Que
nunca suman cinco, que nunca suman tres.
El
corazón del hombre ha estado muy enfermo
y
enfermo ha de seguir durante mucho tiempo.
EPITAFIO PARA UN EJÉRCITO DE MERCENARIOS
El día que el cielo se estaba cayendo, Cuando los cimientos
de la tierra huían, Ellos, siguiendo su vocación mercenaria, Tomaron
sus pagas y ahora están muertos. Sus hombres mantuvieron suspendido el
cielo; Se sostuvieron, y los cimientos de la tierra quedaron; Lo que
Dios abandonó, ellos lo defendieron Y salvaron la suma de las cosas por
dinero.
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