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¿Quién
es modesto ante los hombres apuestos? (Hilario)
Hilario
el inglés (Hilary the englisman) es uno de los mas reseñables
cantantes medievales del deseo homoerotico, cuyas obras rondan
el año 1125. A partir de la evidencia de sus obras literarias,
han fuertes razones para creer que Hilario había nacido en
Inglaterra: sin embargo, la mayor parte de su vida la pasó en
Francia, donde llegó a ser alumno de Pedro Abelardo en Paris.
Luego de su entrenamiento en París, viajó a Angers, y
eventualmente a Ronceray.
La
importancia para la historia gay de este poeta surge de su
poesía, toda la cual está escrita en Latín. Catorce de ellos
aparecen en un manuscrito único en la Biblioteca Nacional de
Paris. Cinco son los poemas amorosos, cuatro de ellos dedicados
a muchachos y uno a una chica.
En el
primero de dos poemas, titulados "A un muchacho inglés", el
poeta afirma: "Es completamente apuesto; no hay ninguna falla en
usted; excepto esa decisión inútil de ser devoto de la castidad"
Como el
investigador Stehling señala, la representación de genero
complica el homoerotismo de los poemas de Hilario, Marbod,
Baudri y otros escritores del siglo XII, o el mismo Shakespeare,
que utilizan imágenes y expresiones en sus textos que
aparecen como dedicadas por un hombre a una mujer, por la
tendencia de feminizar a los muchachos.
Quizás la diferencia de
contenidos viene dada porque Hilario apuesta mas por la relación
física - no necesariamente erótica - que por la relación
platónica, incluso en sus poemas dedicados a muchachos que sin
duda están fuera de su alcance real.
Se puede apreciar la clara
declaración a un joven amigo:
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Cabellos de
oro y rostro todo belleza, cuello blanco y pequeño,
hablar suave
y gentil -porque, sin embargo, elogio estos?
Porque en la
perfección de todas las partes, no hay una falta que
se encuentre,
Salvo que es
inútil tanta belleza consagrada a la castidad.
Ah, créeme,
cuando la Edad de Oro regrese nuevamente,
Gamínedes no
será mas esclavo del alto Dios;
Tu, a cielo
saqueado, serás quien diariamente rellenes su copa,
Tu por las
noches serás quien tenga sus besos, el néctar mas
dulce. |
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PARA
UN MUCHACHO DE ANJOU
Hermoso joven singular
bondadosamente observa, te lo suplico,
estos escritos que te envía tu admirador;
obsérvalos, léelos, y saca provecho de su lectura
Pues
postrado ante tus rodillas
sobre una de las mías, con las manos juntas
como uno de tus suplicantes,
no prescindo ni de lágrimas ni de ruegos.
Temo
hablarte frente a frente,
el habla escapa de mi, enmudezco.
Y admito mi debilidad al escribirte,
Confiando en merecer la cura.
¡Es
suficiente, miserable! Apenas lo soporté
cuando traté de ocultar mi amor;
Ahora que ya no puedo ocultarlo,
finalmente extiendo mis manos juntas.
Como
paciente, reclamo un doctor
y extendiendo mis manos suplicantes,
ya que sólo tú tienes el medicamento.
Por consiguiente, salva a tu devoto.
En
triste cárcel, detenido largamente,
no encuentro a nadie que piedad tenga de mí;
y ya que no puedo ser liberado con un presente,
debo llevar una vida peor que la muerte.
¡Oh,
como desearía que aceptaras dinero!
¡Pues mío es el dolor y mío es el sufrimiento!
Es ignorancia de tu parte, haber decidido
que tal comercio constituye un vicio.
Ciertamente joven, es una insensatez
ser tan inflexible.
Una
resolución solemne de castidad
Arruinó la feria de Hippolytus
José hizo su final mas próximo
Cuando rechazó el deseo de las reinas.
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ISLA
TERNURA |
PLAYA |
NO
ERES EL ÚNICO |
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