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Nacido en Lewiston, en
1877, Hartley fue relacionado en 1909 en New York con Alfred Stieglitz.
Tres años mas tarde, fue recibido con agrado en la orbita parisina
de Gertrude Stein. Pero Hartley no se encontró a si mismo hasta que
regresó a Berlín en 1914, ciudad que había visitado un año antes.
En
París había conocido al artista alemán Arnold Rünnebeck y a su primo
Karl von Freyburg, un joven oficial del ejercito del Káiser del que
Hartley se enamoró, manteniendo los tres su amistad en Berlín.
Estudia arte en Cleveland, Ohio. A los 22 años de edad
se traslada a la Academia de Diseño en New York, donde continúa su
preparación con William Merritt Chase.
En 1909 expone su primer Show
en la Galería 291, de Alfred Stieglitz. Exposición
que se caracteriza por el paisaje negro,
estilo propio de Albert Pinkham Ryder, pintor amigo a quien admiraba
profundamente, y visitaba seguido en el Greenwich Village, New York.
Desde joven se
vinculó al marchante de arte neoyorquino Alfred Stieglitz y a su
grupo de artistas, entre los cuales destacaban pintores como Arthur
Dove, John Marin y georgia O' Keeffe, asi como el fotógrafo Paul
Strand-
En 1912, Hartley viaja a Europa para perfeccionar su estilo, con a
la ayuda financiera que le ofrecen los pintores Arthur B. Davies, y
Stieglitz.
En Paris conoce al grupo de Gertrude Stein y admira a los
Cubistas.
Al poco tiempo se muda a Munich, Alemania donde conoce a Wassily Kandinsky, y a Frank Marc; queda cautivado con el estilo
expresionista de sus pinturas.
Abstracción que demuestra en su obra:
"Retrato de un Oficial Alemán" (1914), que se exhibe en el Metropolitan Museum de New York. Cuadro donde no se observan trazos
de la influencia que absorbió en París. Dicha pintura es un homenaje
a su amante, el Teniente del Ejército de Prusia: Karl Von Freyburg,
quien muere en la Primera Guerra Mundial.
En el libro Marsden
Hartley y Nova Scotia, los autores, Ferguson, Paulson y Scott, se
refieren a la homosexualidad del artista.
Hartley durante los
primeros años de esa guerra, permanece en Dresden y Berlín. Después
de un tiempo regresa a Norte America; visita New México, pero
prefiere residir en las costas de New England y pinta sus escenas
con el ardor que lo caracteriza.
A poco de comenzar la
primera Guerra Mundial, el 7 de octubre de 1914, von Freyburg murió en combate, cerca de
Amiens (Francia), y Hartley quedó marcado, volcando en sus obras la
parafernalia militar prusa, que plasmó en un grupo de lienzos que
garantizaría su pertenencia al panteón de los artistas modernistas.
El joven von Freyburg,
con apenas 24 años, representó para el pintor el ideal como persona:
la juventud, la apostura del hombre, la belleza, la robustez, sin
los destrozos de la madurez que nunca había sido una referencia
física atractiva en si misma para el artista.
Visto como un memorial
dedicado a von Freyburg, la serie "Motivos de guerra" está marcada
por el entusiasmo y la audacia (para su época) En su conjunto
de insignias militares - de inspiración cubista - reverberan con la
pompa de los desfiles, estallan como unos fuegos artificiales en un
funeral. Pero además de constituir un recuerdo por el amante soldado
caído, las pinturas constituyen un réquiem extraño y personal para
un lugar, un período, y un estilo de vida que por primera vez había
hecho sentir a Hartley en su hogar.
Berlín le había
proporcionado un lugar de tolerancia, sofistificación y orden que
había encontrado mucho mas acogedor que un París, donde apenas podía
soportar la desintegración que observaba a su alrededor.
Dibujos como "Retrato de un oficial alemán no habían surgido de la
nada. Hartley ya había plasmado su visión de la ciudad moderna en
cuadros como "The aero" (creada en 1914) que toma como motivo
central la estilización de las llamas que brotaron de la cruz de los
zeppelines que navegaban sobre Berlín.
Había hecho lo que
representaba un altar del reglamentado espectáculo de los desfiles
marciales que llenaban las calles de la ciudad ("Retrato de Berlín"
y "Los guerreros", ambos de 1913). Y, como era la costumbre en la
etnografía de los círculos alemanes, había rendido homenaje a las
culturas nativas americanas, que percibía como evolución espiritual,
aunque no había tenido un contacto real con las mismas ("Amerika" o
"Indian Fantasy" e "Indian Composition", de 1914)
En cada una de esas
series, los símbolos se organizan para reforzar lo que Hartley
percibió como las cualidades esenciales de las fuentes de donde se
abstraían. Jinetes con gorros y vestimentas indias - básicamente el
mismo hombre con distintos sombreros - es multiplicado y adornado en
composiciones simétricas emblemáticas en jerarquías establecidas que
ostentan el honor de cumplir un papel asignado. Las medallas de
von Freyburg están alineadas
en huecos antropomórficos de su cuerpo o lanzadas en arcos enfocados
en el nocturno eléctrico de la ciudad. Todas esas pinturas
heráldicas de Hartley eran estandartes que anunciaban las lealtades
emotivas e intelectuales del pintor.
Hartley representa
una variante de la vida artística gay norteamericana que se define
por la intranquila búsqueda de la pompa, los rituales y la
fraternidad. En el curso de su propia búsqueda, Walt Wilthman
desarrolló el culto a si mismo, al cuerpo y a la naturaleza.
Warhol fusiono la veneración católica de las imágenes con la
adulación del glamour y la celebridad, hibridando el taller del
artista con el "star sytem" de Hollywood. Hearing combinó el
urbanismo hip-hop con lo portable, el consumismo familiar y la auto
mirada de lo cotidiano resumido.
En el caso del
peripatético Hartley, los objetos de sus fantasías cambian con el
entorno. Mientras sus días berlineses se marcan por la búsqueda de
hombres jóvenes uniformados, hacia el final de su vida forjó en
idealizar el nexo místico con los Manson, una familia de pescadores
con la que había vivido en Nueva Escocia, dibujando mayoritariamente
a sus hijos, dos de los cuales se ahogaron en 1936.
La retrospección era
el modo en el cual Hartley sentía su forma de encontrarse. Separar
lo que le había aportado su propia experiencia directa, vinculado a
ese tema solamente por los posos de la memoria, que glorificaba lo
que había sido tomado por él en el mundo que imaginaba que había
sido.
Su obra Madawaska, es una pintura
espectacular. El artista la realiza con impulsos ardientes, color
negro azabache intenso y con pinceladas de pasión agresiva. Llama la
atención la musculatura excesiva del boxeador, quien con el
estatismo de la máscara que a su rostro cubre: mira e invita, más no
permite. Quien tienta e incita a la caricia, más se resiste.
La luz
que refleja y revela la parte derecha del torso, magnifica el
músculo. Mientras que lúgubres sombras parecieran resguardar el
resto. Un trazo triangular, escasamente medido, sostenido por dos
cordoncillos a cada costado, apenas alcanza a cubrir los exuberantes
genitales.
Hartley da cauce a la sensación que le despierta y lo
pinta con los brazos para atrás. Para que el boxeador no resista los
avances a
su cuerpo, y permita sus caricias homosexuales, sin oponerse a la
intimidad que su pasión imagina!
Existe una carta escrita por
Hartley a su amigo en donde el artista describe el encuentro
fortuito con el boxeador, quien estando parado a lo largo de la ruta
le pide si lo puede llevar a su casa situada en Acadia, una ciudad
de la frontera Canadiense, fundada alrededor del siglo 19th.
Madawaska fue modelo para otras obras, lo que no se sabe con certeza
es si volvió a posar para Hartley, o, si este último, lo dibujaba de
memoria.
Hartley compartió su vida con otros dos compañeros,
hijos de la familia de pescadores antes mencionada, quienes
perecieron ahogados.
El esfuerzo requerido para ocultar sus
inclinaciones sexuales, más las pérdidas de sus amantes lo
martirizaron hasta el final de su vida.
Mardsen Hartley
falleció en Ellsworth, en 1943.
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