Fidias (Phidias,
también conocido como Pheidias)
nació en Attica, Atenas alrededor del 490 a.C. Escultor, arquitecto y
pintor griego. Fue el
artista más famoso del mundo clásico, y el maestro que llevó la escultura
a las cotas más altas de perfección y armonía.
Se conocen pocos
detalles de la vida de Fidias. Se sabe que nació en Atenas poco después
de la batalla de Maratón. Fue alumno de Hegias y aprendió la técnica
del bronce en la escuela de Argos, a la vez que Mirón y Polícleto. Al
parecer, su actividad artística empieza en 464 a. C.
La biografía de Fidias nos
es en su mayor parte desconocida. Apenas se sabe nada de su formación, si
bien se cree que tenía experiencia como grabador, pintor y repujador.
Vivió en la época de Pericles, estadista empeñado en hacer de la Acrópolis
de Atenas un signo majestuoso de la grandeza de la ciudad, que se
convirtió en el principal protector de Fidias, quien básicamente trabajó
en y para Atenas.
Fidias sobresalió tanto en la escultura exenta como en el
relieve. La primera obra que se conoce de él es la Atenea Lemnia, una
estatua de la diosa destinada a la Acrópolis de Atenas en 460 a. C., de la que se
conservan dos copias parciales: un busto en el Museo Arqueológico de
Bolonia y una figura casi completa en el Albertinum de Dresde.
En el 438 a.C. se consagró la Atenea
Partenos, criselefantina, es decir, hecha de oro y marfil, la obra que
le significó la fama. La patrona de Atenas está representada en esta
estatua de nueve metros de altura como una diosa guerrera, con escudo y
casco, preparada para la defensa de la ciudad. La obra, perdida, se conoce
a través de copias de tamaño mucho menor.
Asimismo
hace las maquetas para los dos frontones, las 92 metopas y el friso.
Supervisa con detalle la ejecución que lleva a cabo su taller antes de
marcharse en 437 a.C. a Elis y Olimpia.
Además de la Atenea para el Partenón, Fidias realizó otra
estatua criselefantina, ésta para el santuario de Olimpia: la efigie de
Zeus, incluida por los antiguos entre las siete maravillas del mundo. 
Era
una estatua sedente del dios, de doce metros de altura, cubierto de oro y
con incrustaciones de joyas y marfil, que destilaba
grandeza y majestuosidad; es conocida a través de reproducciones en
monedas y joyas.
En la punta de un dedo de la
estatua del Zeus, Fidias inscribió secretamente la frase: kalos
Pantarkes
("Cuán hermoso eres, Pantarkes") en honor su amado
Pantarkes, un joven de Elis que había sido ganador de una prueba olímpica,
lucha, en el 436 a. C. Asimismo el joven
fue representado en el friso de Zeus.
Pero lo que engrandeció el nombre del artista ya en su
tiempo y ha mantenido inalterada su fama a través de los siglos son las
esculturas del Partenón. Finalizada la construcción del templo, Fidias y
su taller se ocuparon de la decoración escultórica, que incluía un friso
en bajorrelieve de unos ciento sesenta metros de longitud, dos frontones
decorados con figuras exentas y noventa y dos metopas en
altorrelieve.
Si bien diseñó todo el conjunto, se cree que Fidias ejecutó
una pequeñísima parte, pese a lo cual esta obra constituye una muestra
indiscutible de su genio. Las piezas que se conservan se encuentran en su
mayoría en el British Museum. Gozan de particular celebridad el grupo de
las Tres Parcas y los fragmentos de la Procesión de las Panateneas, sobre
todo el grupo de los dioses del Olimpo, donde es de admirar el magistral
tratamiento de las telas, que se adhieren al cuerpo y dibujan sus
contornos, una faceta creativa que ha contribuido decisivamente a la fama
del arte fidíaco; también los caballos, poderosos y dinámicos, y sus
fieros jinetes denotan la maestría del escultor.
Entre las restantes obras que se atribuyen a
Fidias,
conocidas por copias, se encuentran el Apolo Parnopios, estatua de bronce
erigida en la Acrópolis de Atenas; el Anadumeno de Olimpia, en bronce, que
se identifica como el Farnesio de mármol del British Museum de Londres; la
Amazonas de Éfeso, creada en competencia con Policleto y Cresilas; y el
Anacreonte, que se ha identificado con la estatua Borghese de
Copenhague.
Los últimos años de la vida de Fidias están envueltos en el
misterio. A la caída de su protector, Pericles, el escultor fue acusado de
malversación del oro destinado a la estatua de Atenea, y pese a demostrar
su inocencia, fue encarcelado so pretexto de impiedad, por haber incluido
su retrato y el de Pericles en el escudo de la diosa Atenea.
Según algunos
cronistas, Fidias murió en la cárcel; al decir de otros, consiguió fugarse
y se exilió en Olimpia, enclave donde en 1954-1958 se excavaron los restos
de su taller. Su influencia se extendió tanto a la pintura de vasos
coetánea como a la escultura de los siglos siguientes.
Obra
El estilo de Fidias, el
mayor representante del primer clasicismo, se caracteriza por
representar la anatomía de modo realista, aunque por su ideal de serenidad
y majestuosidad alcance el idealismo.
Destaca en sus
bajorrelieves el rigor en la composición, y el deseo de ritmo, lo que
le separa de los grandes frisos orientales. Fidias introduce el
contrapunto en las escenas (personajes a contracorriente) y utiliza las
curvas divergentes y convergentes en su composición. Consigue separar y
estratificar sus personajes de tal manera que den sensación de
multitud, y no de masa informe. La minuciosidad de su escultura (se
llegan a ver las venas del caballo de Selene en el frontón oriental que
representa el nacimiento de Atenea) hace de cada uno de sus temas una
auténtica escultura.
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