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El filosofo italiano
Marsilio Ficino dedico su vida al estudio de las obras de Platón y a su
interrelación en el contexto de la teología cristiana. Elemento
referencial fue el concepto que introdujo de "amor
platónico", la verdadera unión de un hombre y otro, en donde la apreciación
de una belleza terrenal ayuda a la comprensión de la belleza de Dios.
Marsilio Ficino, nació
el 19 de octubre de 1433 en Figline, una localidad del Valle del Arno, cercana a Florencia,
y era el hijo del médico de Cosimo Médici. Pensando seguir en la
carrera de su padre, estudio Medicina en la universidad de Florencia. Su
inteligencia e interés intelectual llamaron la atención de
Cosimo, que estaba buscando un erudito para traducir testos griegos
antiguos que habían sido traídos a Italia como consecuencia de la caída
de Bizancio en 1453. Bajo el mecenazgo de lo Medico, Ficino aprendió
griego y comenzó a traducir los valiosos manuscritos.
Tan contento quedó
Cosimo con el trabajo del estudioso que en 1463 le regaló una villa en
las cercanías de Careggi. Allí Ficino fundó la Academia Platónica de
Florencia, un circulo de hombres de letras y artistas ansiosos por
aprender del hombre a quien apodaron "El otro Platón" (Alter Platón).
Su gran "familia platónica" incluyó a su alumno Lorenzo de Médici,
el filosofo Pico della Mirandole, y los poetas Angelo Poliziano y
Giovanni Cavalcanti, (amante y compañero de Ficino). Durante toda su
vida Ficino mantuvo correspondencia con numerosos hombres destacados de
Europa. lideres políticos y religiosos así como eruditos renombrados.
Además de los textos
de Platón, Cosimo Medico poseía los "Poimandres" (Pastor
de hombres) atribuido a Hermes Trismegistus, que se creía que había
vivido en tiempos de Moisés y había estado relacionado con la deidad
egipcia Thot. Aunque los siguientes eruditos plantearon el debate sobre
el origen y la fecha de esos manuscritos, en la época de Ficino este
documento era interpretado como un enlace crucial entre el cristianismo
y las religiones previas, extendiéndose a Zoroastro en el siglo VI A.
C. Aceptando este contexto, Ficino fue capaz de ubicar los
escritos de Platón en la tradición teológica sin oponerse al
cristianismo.
Ficino fue un cristiano
devoto. Fue ordenado obispo católico en 1473 y fue nominado para un
puesto en la catedral de Florencia.
Las obras de Platón
fueron siempre el centro de la vida de Ficino como erudito. Si no
hubiera hecho otra cosa que traducirlas, su contribución a la cultura
europea habría sido muy grande. Su versión latina de los textos
completos, publicados por primera vez en 1484, aporto la posibilidad de
estudiar la obra platónica a los lectores de la Europa Occidental.
Los comentarios y
los tratados de Ficino lo pusieron en el primer rango de los filósofos
de su edad. Entre sus obras mas influyentes están Theologia platonica (1482), Commentarius in Platonis
Convivium (1469) y su comentario del amor presente en el Plato's
Phaedrus and Symposium, titulado De Amore (1484) y
dedicado a Cavalcanti.
Fue Ficino quien
creó la frase "amor platónico" refiriéndose a una relación
que incluía tanto el aspecto físico como el espiritual. Según Ficino,
el amor es el deseo por la belleza, la cual es la imagen de lo divino.
Inspira el amor entre dos personas, especialmente dos hombres, porque
Ficino no consideraba a la mujer como capaz de tal sublime amor - desde
la libertad y el abandono a él mismo, hasta su muerte, para renacer y
vivir en la mente y el alma del otro. A través de este proceso los
amantes pueden ver la imagen de la belleza de Dios.

Desde su conocimiento
como (físico) "médico", Ficino de apartaba
significativamente de la tradición clásica cristiana. Como Marjorie O'Rourke Boyle señala,
Ficino no solamente aprobaba la "sonrisa gentil" (la relación
afectiva entre hombres" sino que encontró una
"analogía con el placer divino" en contradicción con la opinión
medieval que asumía que las expresiones del placer físico
representaban una falta de dignidad y templanza indispensables en
cualquier persona piadosa. Boyle llama a Ficino "el filosofo
alegre", escribiendo "en la alegría de su filosofía el
estadío final de la pasión humana es la consumación del ascenso al
cuerpo de Dios en la sobrecarga de la contemplación de la verdad, de la belleza
y la divinidad. La alegría diferencia entre el placer sexual del cuerpo
y la alegría del espíritu en el conocimiento"
El enfoque de Ficino
del amor platónico, una referencia profunda tanto física como
espiritual entre hombres, desde una sed compartida por la belleza y el
conocimiento, sin duda complicada. El filosofo vio a los seres humanos intrínsicamente
tanto desde la sexualidad como la espiritualidad. Afirmó que la atracción
sexual era natural "siempre que juzgamos cualquier cuerpo como
hermoso, como portador de la belleza" Para un hombre el objeto de
su atracción podía ser otro hombre en la medida que podía ver o
buscar el reflejo de su propia belleza. La relación podía ser
asimismo, por ejemplo, el "amor socrático" entre un hombre
maduro y un hombre joven.
Aunque Ficino miraba
como intrínseco al ser humano la atracción sexual, lo considera un
cierto impedimento en el camino hacia el conocimiento de Dios. Solamente
si los amantes avanzan en el aprecio y el intercambio (la unión) entre espíritus,
cada alma puede llegar a comprender la bellaza de Dios. Debido a que los
hombres (según las consideraciones de la época) eran mas capaces para
esto que las mujeres, avanzó que la amistad entre hombrees era la mas
pura forma de amor.
Ficino animaba a los
seguidores de la Academia Platónica a escribir cartas de amor haciendo
hincapié a la unión de las almas que se han perdido cada una en la
otra. La voluminosa correspondencia de Ficino, publicada en 1495,
contiene muchos ejemplos de tales cartas, incluyendo algunas destinadas
a su amante Giovanni Cavalcanti.
Cavalcanti (1444-1509)
un apuesto noble florentino, vivió durante años en la villa de Ficino
y fue un importante miembro de la Academia Platónica. Durante su breve separación
(1473-1474) Ficino escribir misivas a "Giovanni mi mas perfecto
amigo" (Giovanni amico mio perfettisimo) en las que le declaraba su
amor y comparo su unión con él a las de los compañeros masculinos de
las épocas clásicas.
Después de una vida de
erudición productiva y ejemplar, Ficino falleció en 1 de octubre de
1499.
La formulación del
amor platónico ejerció una importante influencia en los artistas de su
tiempo y posteriores, incluidos Micheangelo y Leonardo da Vinci. Su
influencia puede verse tanto en el homoerotismo de Micheangelo o los
sonetos de Shakespeare como en las obras de Edmund Spencer, Pierre
Ronsard y Maurice Sceve.
Con el tiempo el
concepto de "amor platónico", que se aplicaba claramente a la
relación entre hombres, fue heterosexualizada y transformado en un amor
elegante, una interpretación mas aceptable para una sociedad
puritana. Posteriormente fue desexualizada totalmente y llegó a
representar un amor no físico, una noción distorsionada de la filosofía
de Ficino.
La vida y las mas
importantes relaciones de Ficino eran ciertamente homosociales.
Actualmente sería considerado como un hombre hay, pero las categorías
de la orientación sexual asignadas a las personas no existían en
aquella época.
Giovanni Dall'Orto
escribe que Ficino "camufló sus preferencias
homosexuales"" tras la cortina de misoginia común en su época.
También pudo poner el énfasis en la espiritualidad como un camuflaje
de la defensa del amor entre personas del mismo sexo que estaba en el
núcleo de su idea.
Algunos comentaristas
consideran, de forma bastante improbable, como discutible las
implicaciones homosexuales de la filosofía de Ficino. Paul Oskar
Kristeller, por ejemplo, rechaza el homosexualismo de Ficino, relegando
el erotismo de sus cartas a una forma de hacer consciente "la expresión
técnica de sus afinidades con Cavalcanti, que es únicamente una
analogía de pensamiento de dos amigos filósofos". Esta lectura errónea
puede ser muy bien deliberada. Se burla de las cartas y los escritos filosóficos
de Ficino celebrando el regalo de la sensualidad y su conexión con la
divinidad.
Tradujo y publicó además de las obras de Hermes (primera traducción del griego al latín), los Himnos Orficos, los Diálogos de Platón, a Proclo, Porfirio, Jámblico, De la Monarquía de Dante, etc. Su inmensa actividad se ve reflejada por los continuos contactos con los hombres más importantes de su tiempo, con los que se comunicaba constantemente ya fuese por algún problema práctico o de doctrina.
No se le ha dado a su propia obra (Instituciones Platónicas, Vida de Platón, Sobre el furor divino –versión bilingüe en Anthropos, Barcelona 1993–, Teología Platónica, Sobre la triple vida, Contra los juicios de los astrólogos, Concordancia entre Moisés y Platón, Sobre la religión cristiana, Confirmación del cristianismo por el socratismo, Sobre el sol, Sobre la luz, sus comentarios o exégesis de El Banquete –De Amore: traducido en Tecnos, Madrid 1986–, Filebo, el Político, y el de las Cartas de San Pablo inacabado por su muerte) la valoración debida por la inmensa importancia personal que tuvo al frente de
la Academia Platónicay en su vida pública.
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