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Nacido el 24 de enero de 1712 en Berlín, fue hijo del
rey Federico Guillermo I y nieto de Federico I La
educ ación recibida de su padre, el "Rey Sargento" fue excesivamente
cruel: castigos corporales, reprimendas delante del resto de soldados... la única
obsesión del padre era reclutar hombres fornidos para formar el poderoso
ejercito que más tarde utilizaría el mismo Federico.
Dentro
de ese ejercito el joven príncipe encontró al que mas tardes sería algo mas
que amigo, el teniente Hans von Katte. Apuesto, rubio y encantador, estaba
dotado para la música, la poesía y la filosofía. Ocho años mayor que Federico,
resultaba la pareja ideal para compartirlo todo.
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Teniente
Hans von Katte |
Con
el también teniente Keith, formaron un trío inseparable.
Cuando
le llegó la edad para casarse y cumplir con las obligaciones dinásticas, Federico
se opuso a los designios de su padre, y elaboró y descabellado plan para huir
a Inglaterra con sus amigos Katte y Keith, donde estos estaban bien
relacionados.
Evidentemente
al abandonar Prusia y desacatar las ordenes del Rey renunciaba implícitamente
al trono, pero el plan fue descubierto y los jóvenes oficiales fueron
encarcelados y juzgados por un consejo de guerra que les impuso una fuerte
pena de prisión.
Pero
la pena impuesta no satisfizo el odio del Rey, conocedor de la relación
amorosa entre el teniente Katte y el príncipe, por lo que mandó que le
cortaran la cabeza en la plaza de Krustin, a la que daba la habitación de la
vivienda del joven Federico.
Desde
su ventana, el príncipe pude ver, deshecho en lágrimas, a su amado Hans, y
con un beso le pidió que le perdonase. El teniente Katte respondió: "Monseigneur,
nada tengo que perdonaros" y con una reverencia avanzo hacia el cadalso,
en donde fue decapitado. Tenia una hermosa cabellera rubia que durante muchos
años pudo ser admirada en su tumba.
Después de dedicarse diligentemente a asuntos
fiscales y militares, y de contraer matrimonio en 1733 con
Isabel Cristina, hija de Fernando Alberto II de Brunswick,
Federico volvió a ser príncipe heredero. Permaneció siete años
en sus propiedades de Rheinsberg, donde, en sus ratos libres,
estudiaba filosofía, historia y poesía y mantenía
correspondencia con los filósofos franceses, entre ellos
Voltaire.
A
Federico no le quedaron muchas ganas de contravenir a su padre y cuando se
casó tan sólo pasó una hora en el dormitorio de su mujer, el tiempo justo
para consumar el matrimonio. Pocas veces estuvo con su esposa en la intimidad.
El rey no vería a la reina mas que una o dos veces al año con ocasión de
alguna gala o celebración. De hecho le tuvo que suceder su sobrino, ya que no
tuvo descendencia.
En su obra "El antimaquiavelo", escrita durante esa
época y publicada por Voltaire en 1740, Federico contradecía
las doctrinas políticas del filósofo y político italiano
Nicolás Maquiavelo, defendiendo un gobierno pacífico e
ilustrado.
En 1740 falleció su padre, tras lo que Federico pasó a
ser rey y se embarcó de forma casi inmediata en una política
que buscaba el engrandecimiento de Prusia. El mismo año en que
María Teresa de Austria heredó el trono de su padre, Federico
exigió la cesión de los ducados de Silesia a cambio del
reconocimiento prusiano de la Pragmática Sanción, que concedía
los dominios austriacos de los Habsburgo a María Teresa.
Austria rechazó la oferta y Federico invadió Silesia,
iniciando así la guerra de Sucesión austriaca.
Condujo sus fuerzas a la victoria en Mollwitz en 1741 y
en Chotusitz en 1742; en este último año, de acuerdo con el
Tratado de Breslau, María Teresa se vio obligada a entregar el
territorio de Silesia exigido por Prusia. Federico consiguió
Frisia oriental (hoy una región de Alemania) en 1744, tras la
muerte del último gobernante sin herederos de dicho
principado, y en 1745 logró la victoria en una segunda guerra
con Austria, que terminó con la Paz de Dresde, que aseguraba a
Prusia la posesión de Silesia.
No
obstante, ya siendo rey, pudo tener a su lado al joven y hermoso soldado
Fredersdorf, a quien nombraría "ayuda de cámara" y quien cuidó de
él hasta el final de sus días. Cuando tenían que separarse, Federico le
escribía contándole sus anécdotas más intimas. La confianza entre ellos
siempre fue total, y Federico se preocupó siempre por el bienestar de su
compañero.
Federico
fue un rey ilustrado que saco a su nación de un letargo intelectual y sentó
las bases económicas para el gran despegue alemán del siglo XIX.
Esto
no fue obstáculo para que fuera también un gran rey guerrero, que amplió
sus estado a a costa de una de las mayores potencias que había entonces en
Europa, como era Austria. De igual forma salió vencedor en los
enfrentamientos con Rusia y Francia en la guerra de los Siete años, en la que
dirigió personalmente a sus tropas en los campos de batalla.
Además
de estas ocupaciones, saco tiempo y medios para crear en su palacio de
Sans-Souci, en la localidad de Postdam, un centro dedicado solamente al arte y
la erudición, en donde se rodeó de las mentes mas lucidas y artísticas de
gran talla intelectual.
El
propio Voltaire, estuvo en Sans-Souci entre 1750 y 1753. En mayo de 1754, también
recibió la visita de J. S. Bach, quien escribió para el monarca su
"Ofrenda musical".
La
obsesión de reunir en su corte a las cabezas mas privilegiadas de Europa,
llevó a Federico II a invitar al hombre que mas sensación había causado en
mucho tiempo en la corte de Inglaterra: el italiano Francesco Algorotti, al
que Voltaire llamaba "el cisne de Padua".
Algorotti
llevaba la frescura y la fascinación del Sur a las cortes europeas. En Inglaterra
quedo prendado de él el escritor y hombre de confianza de la reina John Hervey,
aquel que escribiera a su amado Stephen Fox: "Los favores que he recibido
de tus honorables manos son de tal naturaleza que han dejado una huella tan
indeleble en cada miembro de mi cuerpo que me resulta imposible mirarme una
pierna o un brazo sin que los recuerdos acudan a mi memoria".
También
John Hervey tuvo palabras de amor para Algorotti cuando este se marchó a San
Petersburgo con un joven príncipe ruso que había conocido en Londres:
"No puedo imaginarme cuan a menudo pienso en tí, cuan a menudo suscito
la ocasión para poder hablar de ti, cuanto pesar me causa tu ausencia y con
qué indefectible afecto y perpetua admiración y recuerdo tus muestras de predilección
para conmigo"
A
la vuelta de Rusia, Algorotti conoció a Federico cuando aun era príncipe, y
este no tardó en caer rendido ante sus encantos, de forma que cuando subió
al trono le llamó a Prusia, para tenerlo a su lado, con estas palabras:
"Querido Algorotti, mi suerte ha cambiado. Os espero con impaciencia. No
me dejéis languidecer por vuestra presencia"
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| El
musicólogo Algorotti |
Algorotti,
que veía en todo ello una gran oportunidad, mandó enviar a por sus
pertenencias a Londres, a lo que Hervey contestó: "No sin gran pesar
pierdo definitivamente la esperanza de volver a verte de nuevo en este país.
Adieu, llena tu mente de ambiciones y nunca lamentaras la aflicción que
causas".
Algarotti
le pidió a Federico una embajada en Italia, lo que le permitía vivir sin
problemas en su país, pero el rey, que no andaba sobrado de gente con la que
poder desahogarse, le mandó llamar pronto diciéndole: "Querido Algorotti,
os aguardo con gran impaciencia pues prefiero teneros como amigo a recibir vuestras
cartas en tanto que embajador mío"
Algorotti
recibió el titulo de conde y tuvo el privilegio de encabezar sus escritos con
el titulo "Chambelán de S. M. el Rey de Prusia", pero lo que
buscaba era algo materialmente mas sustancioso. Sus relaciones se deterioraron
y abandonó Prusia en busca de cortes mas "rentables". Aun había de
volver años mas tarde, y recibió de Federico la orden "del
mérito". Cuando Algorotti murió, el rey mandó erigir un hermoso
monumento mortuorio en su honor.
Federico "El Grande" fue asimismo un escritor prolífico; sus obras
completas fueron publicadas en 30 volúmenes entre 1846 y 1857.
Durante su reinado aparecieron nuevos métodos agrícolas
e industriales. Se desecaron marismas, que proporcionaron
nuevas tierras para el cultivo y la colonización, y se
suprimieron ciertas restricciones con la servidumbre. Bajo la
supervisión personal de Federico se incrementó la eficacia y
la magnitud del ejército. No en vano el denominativo con que
pasó a la historia fue: Federico El Grande.
Falleció el 17 de agosto de 1786 en Sans Souci.
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