1854 - 1927

 



Una relación sentimental en Bruselas del 1900

Soy partidario del amor libre y legitimo todas las relaciones que no atenten a la libertad del otro o que no impliquen un abuso de autoridad, una tiranía, una presión, una violencia o una arbitrariedad física o moral.   (Georges Eekhoud, publicado en "La Revue Blanche" en 1902)


Introducción

Georges Eekhoud participó activamente durante los años 80 en la vida tormentosa de tres de las cuatro revistas que hicieron entrar a Bélgica en la escena artística europea.

Originario de un entorno socialmente liberal, era sensible a la injusticia social y participó con Fernand Brouez en la aventura de "La Societé Nouvelle" revista que abrió sus paginas a los que promulgaban la necesidad de la Revolución Social: Kropotkine, Élisé Reclus o Max Stirner. Se comprende que junto a una gran variedad de amigos crease el POB (partido de vertiente anarquista). Eekhoud se situaba a la izquierda de la
izquierdaSander Pierron

Figuró asimismo entre los fundadores de la Sección de Arte de la Casa del Pueblo, junto a escritores que asumían el compromiso del "Arte y la Idea" como parte del combate social y que eran considerados por los tácticos de la lucha electoral como "soñadores" o "idealistas" 

Sander Pierron (1872-1945) era originario de Molenbeek, una  barriada industrial, y desde adolescente trabajaba durante los veranos como obrero tipógrafo.
Su padre era un sindicalista convencido y es fácil comprender que el muchacho se adhiriese casi naturalmente a los jóvenes socialistas de su comunidad. Pero sus ambiciones sobrepasaban lo estrictamente sindical. Junto a su amigo Frans Fischer - que posteriormente realizaría una brillante carrera política - fundó en 1892 una efímera revista: Le Mouvement Social. Precisamente por la revista el muchacho se atrevió a escribirle a Eekhoud solicitándole un libro. El escritor le envió un ejemplar de "Burch Mitsu", novela que narraba la revuelta de los pescadores de una localidad alzándose contra los ingleses. Es uno de los ratos textos de índole sindical militante. La revista juvenil cerró y siguió un silencio de Pierron que fue posteriormente relanzado cuando ambos se conocieron.

Esa ocasión surgió en un de las reuniones políticas en el granero del viejo caserón de la Casa del Pueblo. Sander Pierron vio por primera vez en persona a Eekhoud. Sander tenia 19 años, había leído todos los libros de Eekhoud y estaba obnubilado por la gloria del escritor en plena madurez (Eekhoud tenia 38 años), así que quedó deslumbrado y enamorado de la personalidad humana de quien seria desde entonces su amigo mas intimo. Si existen algunas dudas sobre la ambigüedad de esa amistad, quedan disueltas a tenor de los encabezamientos de la correspondencia personal: "Mon bien cher petit Sander"; "Mon bien-aimé"; "Mon adoré"; "Mon délicieux petit Sander" o "My darling Mouchke"


15 junio 1892  

Mi querido Sander, Que sucede? Si el Movimiento Social deja de aparecer, esta es un  razón para que tu no des signo de vida? 


18 junio 1892. Viernes tarde

Mi querido Sander. 

Estoy vivamente molesto esta tarde por haber sido retenido en la ciudad por cuestiones burocráticas. Estaba muy feliz de haber sabido de ti, ya que hacia mucho tiempo que no nos habíamos visto.


Dos días más tarde, los dos hombres se encuentran en la kermés de Dilbeek, y poco después Eekhoud escribe: 

25 junio 189

Mi querido Sander

Como tú, quede divinamente maravillado el último domingo. Quedé encantado por tu buena y querida presencia en esa excursión, una de las mas bellas y agradables cosas que me han sucedido en Bruselas. He estado melancólico durante toda la semana y evocando con encanto y con ternura las queridas horas que hemos compartido, hasta en los mas pequeños incidentes.


Pero las primeras aproximaciones están hechas desde cierta clandestinidad. Sander es menor (para la época)

24 noviembre 1892

Mi querido pequeño Sander, tengo la seguridad desde ayer por la noche de que será muy agradable asistir a la fiebre y la emoción del gran estreno en La Monnaie. El espectáculo es crispante y enervante pero instructivo. Con esta idea he procurado conseguirte una entrada para esa noche, una entrada lateral, pero ella te permitirá percatarte de la atmósfera del publico. Nos veremos después del tercer acto y después del final, como hemos acordado, no?

Tu mejor amigo, Georges.


Domingo, 5 de la tarde 

Mi bien querido pequeño Sander

Estoy muy desolado de no haberte visto hoy. Pero consolémonos. Tu sabes como considero y aprecio los sentimientos de afecto intenso que tu demuestras hacia mi. No tengo mas que aguardar a reencontrarte. Mañana, no?. Yo leo y releo mientras espero, tu buena y cálida carta y te abrazo de corazón.

Tu mejor y eterno amigo.
Georges


Imaginamos los ojos brillantes de Sander a quien Eekhound abre nuevas perspectivas aprendiendo inglés, luego alemán y con la iniciación en la lectura de Shakespeare y de Goethe. Eekhound - que en aquella época era cronista artístico para diferentes periódicos - le aporta la ocasión de asistir a espectáculos, ver exposiciones e incluso le hace entrar de inmediato como periodista en L'Independance.

Eekhound, se solaza en la alegría de sentirse admirado y escuchado, de transmitir al joven intelectual una especie de energía, lo que les va uniendo también espiritualmente.

Enero, 1893. Martes por la mañana

Mi bien querido pequeño Sander,

Sobretodo sigue bien mis consejos y no te prodigues en camaraderías y en charlas estériles [...] Yo pongo tanto sobre ti. Tu eres mi porvenir y mi principal fuente. Tu eres mi niño elegido. Ayer te he confesado un poco mi vida. Tu eres el único a quien me he abierto de esa manera. Lo he hecho para ponerte en guardia contra las promiscuidades familiares y otras problemáticas que se conjugan contra las compañerismos que nos disminuyen, nos rebajan, nos embrollan. Vivamos nosotros dos, nada mas, no es así, mi bien querido?


Eekhoud debe sentir de tiempo en tiempo algunas reticencias respecto a Sander: incomprensión, inconveniencias, fidelidad a su Molenbeek natal, cierto provincianismo, etc.

Bruselas, 28 enero 93

Mi querido pequeño Sander, 

[...] A la noche, si no tienes nada que te retenga, compañeros o compañías, ven hacia las nueve a la Taberna inglesa donde me llevaste la primera vez, sabes, rue des Chartreux?. Pero, te repito, no hace falta que contraríes ninguno de tus proyectos o de tus distracciones. Si tu no estas, a las nueve y media a pensaré que has estado ocupado. Fraternidad, igualdad y sobre todo, libertad, no es así?. Buenas tardes, mi muy querido [...]


Y algunas semanas después...

14 marzo 1893

Mi muy querido pequeño Sander, 

[...] Estos dos días tengo el corazón grande y sangrante por ti y no te he visto. Me consuelo diciéndome que te escondes y que tal vez e avergüenzas un poco de tu Georges, pero tienes que comprender que tu presencia me resulta indispensable y sin ti, me convierto un poco en el personaje de la obra de Chamisso, Peter Schlemil, el hombre que había perdido su sombra. Con esa diferencia que existe entre mi sombra contra la luz, la parte de vida que me falta cuando tu no estas allí. Pero nos hace falta ser valientes, ser aguerridos. Dios sabe qué separaciones nos reserva la vida, te diría que separaciones físicas y a pesar de nuestra voluntad. [...].  Te amo cada vez mas, mi querido pequeño. Te abrazo de corazón y como tu mejor... Georges.


No hay mas cartas entre el 27 de septiembre del 94 y el 16 de marzo del 95. En enero del 95, Sander habla de una novia, lo que se puede leer en el Diario que escribe Georges Eekhound : "Estoy un poco abatido hoy, mi alumno se ha ido a ver a su novia"

Por contra, el 28 de enero se lee: "Buena noche de emoción con Sander"

Es cierto que en aquella época el universo sentimental de Eekhound parecía un cielo repleto de nubarrones. Así se puede leer, con fecha del 29 de marzo:  "Ayer, mañana triste, helada; hice un esfuerzo para distanciarme de él..."

Y en la fecha del lunes, el 30 de marzo de 95: "Ayer por la noche ha estado exquisito, afectuoso como yo raramente lo había visto. Y me he reconciliado con la esperanza, con regocijarme, con saturarme de su inefable y deliciosa presencia.

Las relaciones femeninas y la boda de Sander constituyen un período extremadamente difícil para Eekhoud, pero se afana a aceptar el cambio y a no dejarse destrozar por su contrariedad. Sin embargo, ésta estalla de vez en cuando : Había deseado tanto verte aunque fuese un minuto.  Demonios, esa cena de compromiso no te ocupa un día entero.... ero pasemos... Estás son las cosas que siento pero que sería absurdo de persuadir a los demás.

La anotación adquiere su sentido por que se trata del compromiso de Sander (con Adele Deforge)


En junio de 1895 Eekhoud esta apesadumbrado e indignado con la condena de Oscar Wilde, y además acaba de perder a Sander.

Bruselas 12 noviembre 1895

Mi muy querido Sander,

Al diablo todas esas estúpidas reuniones y demás necedades políticas que nos privan de la alegría de vernos y de trabajar, de charlar y de aprovechar juntos nuestro gran y fiel amor. Para olvidar todas estas tristes separaciones, trabajo como un esclavo [...]. Mañana iré probablemente a La Monnaie para escuchar (la opera) Manon. Ahora bien, si eres libre y deseas verme, ven entre las 9 o las 10. En la espera del enorme placer de verte y de abrazarte en cuanto sea posible - ¿puedes venir por la mañana? - quedo con todo mi corazón amante, tuyo para siempre.


Sander se casa con Adèle Deforge en 1896. Las relaciones entre los jóvenes esposos toman un giro que parece haber tranquilizado Eekhoud: Adèle no es en nada una rival, no le ha hecho perder a Sander. El período que se extiende entre abril de 97 y junio de 98 constituye en la vida de los dos hombres un largo momento brillante de deseo y de alegría compartidos.

13 abril 1897. Martes noche

Mi muy querido y divino pequeño, mi delicioso Sander, estoy muy triste de que tengas tanto trabajo, y de cosas estúpidas para el periódico y para tu desarrollo. Espero que esto no dure mucho y que estarás pronto muy cerca de mi, mi muy amante y muy amado pequeño [...] Te he escrito, creo, que Maubel me ha hecho una crónica exquisita a propósito de Philaster en la prensa de París. Pero ven a leer esto lo mas rápido posible. ¿Que sentido tienen estas criticas cuando no se comparten?. Contigo hasta la tristeza adquiere una voluptuosa vertiente, y sin ti no hay mas que el aburrimiento, el sinsabor y el asco. Todo desaparece, también la gran poesía del dolor, aquella que conocen solamente los seres unidos en los pormenores de su totalidad.


En la siguiente carta nos encontramos el encabezado en ingles.

Bruselas 28 abril 1897

My sweetest and dearest little Sander,

[...] espero poder abrazarte mañana, mi muy querido pequeño, y pasar todavía estas divinas horas de comunión completa que nos han elevado, por encima de todas las convenciones y de todas las bajezas vulgares, que han hecho dioses de nosotros en el sentido absoluto de esta palabra. Dioses que se adoran más allá de los intereses y los cálculos de los hombres, más allá de los pequeños amores burgueses, sociales y cristianos, dioses paganos si puede ser ello, abiertos a las delicias masculinas, a los amores que fortifican y que elevan en lugar de deprimir y de aniquilar. ¡Oh mi muy querido Sander, qué felicidad es la mía! ¡Me has procurado por tu amor la completo revelación de mi mismo y te has convertido en mi conciencia, lo mejor de yo mismo, la esencia de mis pensamientos y de mis sentimientos, completamente indispensable, de mi carne o de mi savia!

[...] No dejes de venir mañana, divino pequeño Sander, y recibe, mientras espero, los besos nostálgicos y apasionados de tu idólatra.


La carta del 28 de junio del 98 contiene una especie de adiós anticipado, como si Georges Eekhoud adivinara que tal estado de pasión no podía durar toda una vida. Sander ha sido retenido algunos días a la cabecera de su joven mujer indispuesta y Eekhoud le escribe : Estaba un poco triste estos últimos días en mi soledad. Pero eso va ya mejor... ¡He tenido bastante felicidad estos últimos años! Hasta pronto mi bien amado, yo también te quiero, (...) estoy persuadido de la elevación y de la nobleza de este gran afecto. Puedes encontrar en la vida semejantes a tu alrededor de ti, lo verás.

Aunque la felicidad aun no ha llegado. Pero progresivamente las dos parejas se van deslizando hacia un afecto amistoso como lo atestiguan las fotos de algunos paseos dominicales que muestran a los cuatro reunidos. En 1901, se puede leer:  "Mi esposa y Octavia, así como tu esposa han hecho buena amistad. Te abrazo de todo corazón"

A partir de 1901, las cartas se espacian. De ese año no se encuentran mas que cinco, pero en el Diario de aquellos días se lee: "Ayer, con Sander, una soberbia jornada primaveral excursión a Bruselas y regreso a las ocho. Compañía y paisajes admirables".

Esto prueba que los amigos no cesan de verse y de mantener una cierta forma de complicidad mas o menos intima entre ellos. 

El teléfono en esos años, como parte del desarrollo tecnológico, nos priva de cartas y de pistas escritas. Pero la modificación de esta correspondencia tiene otras causas mas profundas. Las letras de 1900 son contemporáneas del proceso que afectó a la novela Escal-Vigor, la primera obra que evocaba abiertamente el amor entre hombres. Eekhoud será obligado a comparecer ante los juzgados y ante las criticas de la sociedad. A partir de ese momento su estilo de escritura se centrará en un enfoque militante.

En algunas cartas mas lejanas, como por ejemplo la de fecha 16 de febrero del 99 se puede leer todavía
: Jamás me he sentido mas acosado por enemigos latentes, pero nunca tu amor me ha parecido vengativo y eficaz. Contigo yo me enfrentaría a todas las persecuciones e incluso me dejaría morir dulcemente.

Sander es probablemente incapaz de seguir a Eekhoud en ese camino que es casi de guerra.  De todas formas ayuda generosamente al escritor a constituir su defensa en el proceso de Escal-Vigor, aunque se puede imaginar que se opera en él un ligero repliegue al asustarse por la acogida y apoyo notorio de los homosexuales alemanes, que están organizándose en apoyo a la obra.

En enero de 1903, mientras el  propio Eekhoud se declara como un proletario de las cartas, Sander Pierron se hace propietario de una mansión burguesa construida por un arquitecto de renombre (Victor Horta) en un prestigioso barrio de la Avenue Louise. Incuestionablemente se ha inclinado hacia el mundo de las "gentes respetables" 

A pesar del indiscutible distanciamiento, a pesar de los efectos del paso del tiempo, esta relación entre los dos hombres permanece, en sus respectivas vidas, como un elemento fundamental. El 25 de enero de 1921, en año siguiente de la muerte de Cornelia, cerca de treinta años después de su primer encuentro, Sander Pierron escribe a Georges Eekhoud: 


Mi muy querido Georges,

He recibido ciertamente tu hermoso libro con algunos días de retraso, pues el cartero lo había vuelto a meter al n° 157. Contaba precisamente con escribirte, en el momento en que esta mañana he recibido tu tan cariñosa carta. Te agradezco todo mi corazón por Les Dernières Kermesses y por tan fortificante dedicatoria con la que la has enriquecido. No he hecho otra cosa que repasar tan querido volumen, donde he percibido viejos amigos; cuento con consagrar las horas de una tarde muy próxima, que será una tarde de impresiones fuertes y deliciosas; pues son aquellos calificativos que me vienen al espíritu cada vez que sueño con los momentos que pasamos juntos y que se han vuelto tan raros. Estamos  forzados a ver a los seres que despreciamos todos los días, o quien nos son indiferentes, cuando nuestra alma esta lejos de aquellos que queremos y con quienes querríamos encontrarnos. Espero siempre que vengan los tiempos mejores donde dispongamos de un poco de libertad, y podamos dejarnos guiarnos hacia aquellos a los cuales van nuestras preferencias y nuestras ternuras. Y sabes cuanto cariño me has inspirado. Sí, la otra tarde, en tu banquete, te he dicho cosas todas llenas de emoción. Era una pequeña parte de éstas que, a través tantos años, tu bondad ha hecho nacer en mí. Si un día me echara a escribir mis memorias, estas no hablarían de mi, sino de ti.... Éste es por qué espero recoger mis recuerdos; podría así decir lo que has sido para mí, lo que eres, qué gran espíritu y qué vasto corazón constituyen tu persona moral; No te conocen [...]  

Tu fiel Sander






FUENTES: 

* "Mon bien aimè petit Sander - Letres a Sander Pierron, 1892-1927"  / Cahiers Gai Kitshc Camp nº 22 (243 pgs).

* "Intervención realizada en el Gay-Pride Bruxelles" / Mayo 1997. Mirande Lucien

 

 

 

 

 

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