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Euripides fue el más joven de
los tres eminentes escritores griegos de tragedias, junto con Esquilo y
Sófocles, cuyos trabajos reflejan las dudas y las inseguridades de una mente escéptica
que continúan teniendo una vigencia reflexiva en nuestros tiempos.
Según la tradición, Eurípides nació en Salamina, un 23 de septiembre
probablemente del año 480 a.C., el día de la gran batalla naval entre los
griegos y los persas. Sus padres, según afirman ciertos expertos, pertenecían
a la nobleza; en opinión de otros, sin embargo, eran de origen humilde. Su
hijo, en cualquier caso, recibió una esmerada educación.
Escribió 92 obras, de las
cuales se conservan solamente 17 tragedias y una sátira. En una ocasión, Sófocles,
cuando alguien le comentó que Eurípides era un misógino, replicó: "Solamente
en sus obras, puesto que gusta de tener mujeres en su cama". Esto era, sin
embargo una notable excepción. Una de las obras perdidas de Eurípides era una
tragedia titulada "Crisipos", que trataba el amor del Rey Laios, el
padre de Edipo, hacia el muchacho de ese nombre.
La inspiración de esta obra
tocaba de cerca a Euripides, que pudo inspirarse en su amor por Agatón, un
joven elogiado tanto por su belleza como por su cultura, y que posteriormente se
convirtió en un respetable escritor y músico.
En el Symposium de Platón,
aparece como el anfitrión en un festejo que celebraba un premio ganado por un
drama.
Todo indica que la relación
entre ambos poetas persistió tanto afectivamente como sexualmente mas allá de
la edad en que era asumida socialmente (cuando el joven pasó a ser un hombre
maduro), y por ello el escritor de comedias Aristofanes plasmó sobre ello gran
cantidad de bromas.
Las obras de
Eurípides comenzaron a representarse en los festivales dramáticos de Ática
durante el año 454 a.C., pero hasta el año 442 a.C. el autor no obtuvo el
primer premio. Esta distinción, pese a su prolífico talento, no recayó sobre
él más que en cuatro ocasiones. Además de sus escritos se interesó muy
especialmente por la filosofía y la ciencia.
Si bien Eurípides no se
identificó personalmente con una determinada escuela filosófica, recibió la
influencia de los sofistas y de filósofos como Protágoras, Anaxágoras y
Sócrates.
Fue un hombre austero, y se consideraba incomprendido por sus
contemporáneos, conclusión que, por lo demás, no carece de fundamento, pues
fue frecuentemente objeto de ataques por parte de los escritores atenienses de
comedia: Aristófanes lanzó contra él una sátira en Las ranas (405
a.C.).
Las obras de Eurípides eran criticadas por su carácter
anticonvencional, por sus diálogos naturales (sus héroes y príncipes hablaban
un lenguaje cotidiano) y por su independencia de los valores morales y
religiosos tradicionales. A pesar de todo, sus obras se hicieron famosas en
toda Grecia. Al final de su vida abandonó Atenas y se
instaló en Macedonia.
A diferencia de Esquilo y
Sófocles, Eurípides representaba los nuevos movimientos morales, sociales y
políticos surgidos en Atenas hacia finales del siglo V a.C. Fue éste un
periodo enormemente fructífero en el plano intelectual, durante el cual el
conocimiento era considerado como el mayor de los logros terrenales.
Anaxágoras acababa de demostrar que el aire era un elemento y que el Sol no
era una divinidad, sino pura materia. Se establecían nuevas verdades en todos
los campos del saber y Eurípides, sumamente receptivo a todas ellas, introdujo
una nueva conciencia en la tragedia. Se interesó ante todo por el pensamiento
y las experiencias del ser humano ordinario, más que por las figuras
legendarias del pasado heroico.
Si bien bebió en las fuentes de la
mitología antigua, Eurípides trataba a sus personajes de un modo realista: ya
no eran símbolos idealizados y ajenos a la vida normal, sino que se
comportaban como sus contemporáneos atenienses. Eurípides compartió el
escepticismo intelectual de su época y arremetió en sus obras contra los
dogmas morales y religiosos del pasado, que aún gozaban de cierto crédito
entre el pueblo llano.
Su actitud y su estado de ánimo se movían entre ambos
extremos, a veces incluso dentro de una misma obra. Era capaz de demostrar la
corrupción y la debilidad humana con amargura y hondo realismo, y al mismo
tiempo de reflejar en sus obras un profundo respeto por el heroísmo humano, la
dignidad y la pasión.
Eurípides extrajo sus tramas de las
mismas fuentes que los demás dramaturgos griegos. Los mitos y leyendas griegos
llamaron poderosamente su atención, en particular las aventuras de héroes
atenienses como Teseo. También buscó
nuevos temas de inspiración, inclinándose de manera especial por aquellos que
sugerían emociones violentas y actos románticos. Tales fueron las historias de
los héroes Belerofonte y Faetón, que Eurípides
fue el primero en tratar dramáticamente.
En Las bacantes también se
pone de manifiesto el aspecto liberador de la religión dionisíaca, y los
peligros que entraña la pérdida del control y la razón: presas de un frenesí
báquico, Agave y las mujeres de Tebas descuartizan a Penteo, sin que Agave sea
consciente de que la víctima es en realidad su propio hijo.
De las numerosas obras atribuidas
a Eurípides se conservan diecisiete tragedias y un drama satírico, Los
cíclopes. Entre las tragedias de fecha conocida figuran Alcestes
(438 a.C.), Medea (431 a.C.), Hipólito (428 a.C.), Las
troyanas (415 a.C.), Helena (412 a.C.), Orestes (408 a.C.),
Ifigenia en Áulide y Las bacantes (ambas representadas
póstumamente en el 405 a.C.). Entre las obras de fecha incierta destacan
Andrómaca, Hércules, Hécuba, Los suplicantes,
Electra, Hércules loco, Ifigenia entre los tauros,
Ión y Las fenicias.
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