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Donato di Niccolo di Betto de
Bardi, más conocido como Donatello vivió entre 1386 y 1466, naciendo en Florencia,
fue hijo de un cardador de lana y la
cronología de su nacimiento oscila entre 1382 hasta 1390. De él se
decía que escogía a sus ayudantes mas por su belleza que por su
capacidad artística.
Generalmente se le considera como el escultor más original del renacimiento
italiano y uno de los artistas más importantes de ese periodo.
Debe su formación
y su manera de trabajar a Brunelleschi, con quien hizo en 1403,
un viaje a Roma para ponerse en contacto con el clasicismo plástico,
consiguiendo afinar la técnica escultórica de Ghiberti, que no le era
desconocida, en que este artista concluye las puertas del lado Norte del
Baptisterio de Florencia, estuvo como ayudante en la fundición de los
batientes.
El nombre de Donatello aparece entre
los ayudantes que empleó Lorenzo Ghiberti entre 1404-1407. A la edad de 17 años fue
su ayudante en la construcción y ornamentación de las famosas
puertas de bronce del baptisterio de San Juan de Florencia.
Entre 1406 y 1408, se tiene conocimiento
de que labró un profeta en mármol para la Puerta de la Mandorla obra de
Nanni di Banco. De 1408 a 1409 data un David en mármol, que se conserva
actualmente en el Museo Nazionale de Florencia, al que siguió en 1410, una
enorme estatua de Josué en terracota, destruida. Después de 1408, trabajo en una
figura sedente de San Juan Evangelista para la fachada de la Catedral, hoy en el
Museo dell´Opera del Duomo.
Entre 1411 y 1413, trabajo en la
primera de sus estatuas para la iglesia florentina de Or San Michele, bajo el
patronazgo de los artesanos de la lana, el San Marcos, donde realizaría además
el San Jorge y el San Luis de Toulouse, y en donde trabajarían además otros
escultores como Nanni di Banco y Orcagna, Arnaldo y Ghiberti, realizando este
ultimo un San Mateo (hacia 1420), y un San Esteban (1428); trabaja al mismo
tiempo en las estatuas de profetas para el Campanile de la Catedral de
Florencia, terminándose la cuarta y ultima de estas estatuas en 1436. 
En 1419,
Donatello presento una maqueta de la cúpula del Duomo, y ese mismo año labro el
Marzocco para la escalera de los aposentos del Papa Martín V en Santa Maria
Novella, que se conserva en el Museo Nazionale de Florencia.
Tras la muerte de Nanni di Banco, en
1422, realizo dos cabezas de Profetas sobre la Porta della Mandorla. Desde 1425
hasta 1432-1433, compartió taller con Michelozzo. En 1427,
realizo un busto relicario de San Rossore que realizo para los Ognissanti,
actualmente en el Museo di San Matteo en Pisa, y a tres monumentos.
Entre 1423 y 1434, estuvo trabajando
para la pila bautismal de Siena y fundió para la Catedral de Hiena la losa
sepulcral en bronce de Giovanni Necio, obispo de Grosero.
En 1430 estuvo en el
sitio de Lucha, como ingeniero militar del ejercito florentino, y poco después se traslado a Roma, realizando el
tabernáculo del Sacramento, que se conserva en
la Sagrestia dei Beneficiati de San Pedro, y la losa sepulcral de Giovanni
Crivelli, archidiácono de Aquileia, en Santa Maria in Aracoeli, y diseño y
realizo la losa sepulcral en bronce del Papa Martín V para San Juan de Letran.
De esta época
data su segundo David (1430), de bronce y de apariencia afeminada (quizá
su imagen y semejanza), cuyo mérito fue ser el primer desnudo del Renacimiento.
En 1433, se traslada a Florencia para
terminar el púlpito exterior de la Catedral de Prato, cuyo encargo había recibido en 1428, y una Cantoria para el Duomo de Florencia en 1433. En 1434,
diseño una vidriera de la Coronación de la Virgen para la Catedral, concediéndosele
en 1437 el contrato de unas puertas de bronce para las dos sacristías. Las puertas no llegaron a realizarse y el contrato correspondiente a
una de ellas se transfirió a Luca della Robbia.
Realizó también un modelo en cera, en
1439, para el altar de San
Pablo. Durante estos años intervino en la realización de la Anunciación
Cavalcanti de Santa Croce, el David en bronce del Museo Nazionale de Florencia,
y las puertas de bronce y la decoración en estuco de la Sacristía Vieja de San
Lorenzo.
Hacia 1443, Donatello traslado su
taller a Padua, donde realizo un Crucifijo y el Altar Mayor de San Antonio, así
como la estatua ecuestre del condottiero Gattamelata, y una estatua en madera de
San Juan Bautista para la iglesia veneciana de Santa Maria dei Frari. En 1451,
visito Perugia para tasar la estatua ecuestre de Niccolo de Este, e inicio el
proyecto de realización de una escultura ecuestre de Borso de Este para Modena y
realizo entre 1450-1451 una maqueta para el santuario de San Anselmo en Mantua.
En 1454, se traslado de nuevo a
Florencia, realizando la figura de la Judith cortando la cabeza de Holofernes,
que adorno hasta 1495 una fuente del Palacio de Pedro de Medicis, de la piazza
della Signoria, la Santa Maria Magdalena en madera del Baptisterio de Florencia,
y los pulpitos de San Lorenzo que dejo incompletos. Entre 1457 y 1461, trabajo
en Siena.
De la serie de esculturas que
realizó
sobre San Juan Bautista destaca la de la Catedral de Siena, hecha hacia
1457.
Las obras de Donatello
influyeron en la escultura de Florencia y del norte de Italia durante el siglo
XV. Representó también un impulso importante en el desarrollo realista de la
pintura italiana, sobre todo en la obra del gran artista de Padua Andrea
Mantegna. Donatello tuvo muchos discípulos, entre los que destacó Desiderio da
Settignano.
Acerca
del David
"El David en bronce no es ya el héroe
resuelto y seguro de sí mismo de la estatua de Orsanmichele: es un adolescente
pensativo, casi sorprendido de verse mezclado en una empresa tan extraordinaria.
El cuerpo se balancea ligeramente; la pierna, doblada en el paso, no lo
sostiene, y debe hacer fuerza sobre la otra con un deslizamiento de la cadera.
La diagonal exterior de la espada, demasiado pesada, acentúa la inestabilidad y
la oscilación del cuerpo, y ésta se traduce en el móvil juego de los reflejos
sobre los tenues salientes de los músculos del tórax y del vientre o en le velo
de sombra que el ala del sombrero hace descender sobre el rostro. Aparentemente,
la estatua es una concesión al clasicismo "gentil" de Ghiberti, pero, en
realidad, revela una primera manifestación de la vaguedad melancólica del mito
por encima de la certeza histórica." (Argan, G.C., Renacimiento y Barroco I. De Giotto a Leonardo da
Vinci. Madrid. Akal., pág. 148)
En la práctica es Donatello quien "inventa" la escultura liberada del marco
arquitectónico. ¿Mercurio venciendo sin esfuerzo a Argos? ¿David vencedor
emocionado de Goliat? Esta escultura de David, que actualmente se conserva en el
Bargello, y que antaño estaba situada en el patio en el patio del palacio
Médicis, continúa suscitando eruditas polémicas. Según Alessandro Parronchi, el
tema mitológico explica el gorro laureado y la pagana sensualidad de este
adolescente de ambigua belleza, que ilustra de manera notable un sutil y poético
simbolismo propio de los Médicis.
Esta luminosa representación de la fuerza y de la gracia pone de manifiesto
el oficio incomparable de Donatello y constituye un magnífico ejemplo de
estatuaria en bronce. Sería el primer desnudo moderno, que no nació por
emulación de la antigüedad sino como "canon del hombre perfecto".
Sus connotaciones humanísticas se ponen de manifiesto por el hecho de mostrar
el joven cuerpo del vencedor desnudo, pero con botas y un sombrero típico de los
campesinos toscanos -algo anacrónico en una escultura clásica. En el aspecto
moral simboliza el nuevo tipo de héroe individual que, con su virtud es capaz de
vencer al enemigo poderoso. Donatello nos muestra a su David enseñando el cuerpo
suavemente articulado, en una armonía de movimiento muy sensual; se desvincula de la convención para adquirir un
sentido más dinámico. La suave ondulación de las caderas y la pureza del rostro
adolescente enmarcado por una sensual cabellera realzan el sentido poético de
esta obra desbordante de optimismo y amor por la vida.
La contemplación de este David nos traslada a unas coordenadas antimedievales
, por la confianza total en la integridad física y psicológica del hombre.
Donatello plasma como nadie esta función simbólica y unificadora que el
renacimiento confiere a la figura humana.
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