1. EL HERMOSO SERGE
Le
conocimos en el Queen, muy tarde, a la hora en que ya no quedan
prácticamente más que los empedernidos. Un poco calvo. Un metro ochenta y
cinco, ochenta kilos. Súper bien hecho. Una sonrisa sempiterna de dientes
blancos y regulares. Suficientemente joven. Una cara hermosa.Visiblemente
colocado con algo de muy buena calidad. Primero nos niiramos. Después
bailé pegándome a Stéphane para excitarle. Se nos unió. Dimos un
espectáculo en la pista, fingiendo ante todos que nos follábamos. Eso lo
empalmó. Noté que había cantidad. Después nos despegamos. Intercambiamos
tres palabras en medio del barullo de la música. Envié a Stéphane por
bebida. Le dije Hostia tengo súper ganas de comértela. Dijo No hay ningún
problema. Me llevó hacia los lavabos. Me dije Qué guay sabe lo que quiere.
Le seguí dócilmente. Los lavabos estaban hasta los topes, había cola para
entrar. Dije Bueno qué hacemos. Me llevó al ángulo muerto justo al lado de
la entrada. Dio la espalda a la pista. Me dejé caer de rodillas al suelo.
Sacó una polla súper hermosa y me la metí en la boca mientras me la
cascaba durante cinco minutos. Fue guay. Después dije Bueno mi chico está
esperándonos tenemos que ir ¿vale? Dijo Vale. Stéphane esperaba en el bar
con las copas, tan tranquilo como de
costumbre.
Nos
pusimos de acuerdo enseguida sobre el itinerario a seguir. Primero pasamos
por su casa para recoger una nueva droga americana que no conozco y que
por lo que se ve es fantástica para follar, y después vamos a casa porque
en nuestro piso hay material y en el suyo no. Por este último detalle ya
casi estoy seguro de que va a ser un mal rollo, pero está tan bueno que ni
por un instante puedo dejar de imaginarme tirándomelo mientras sea
posible.
Su
casa es de lo más. Piso estilo loft. Tele y altavoces en el váter. Muebles
de categoría. Un sobre remitido por una cadena de televisión permanece
desplegado sobre la barra americana extra-ancha de la cocina. Pone trance
muy alto. El sonido es genial. Probamos el polvo. Al cabo de diez minutos
estamos súper ciegos. Habría que filmar. Nos desvestimos. El es sublime.
Una súper polla, muy ancha y larga, huevos gordos llenos de piel. Se la
mamo. Le como los huevos. Me da azotes en la espalda, en el culo. Juega al
macho. Me gusta. Me suelta Tú eres una auténtica guarra, una de las
auténticas. Me la pones
tiesa.
Lo
compruebo. Exagera. Estoy seguro de que no me va a follar pero da igual.
En los lavabos tenía una caja vieja de prophyltex llena, y los prophyltex
son demasiado pequeños para una polla como la suya; si para dar por culo
utilizase normalmente condones, tendría los manix grandes. Lo que también
resulta extraño es el par de zapatos de salón tirados por el suelo al lado
del espejo del cuarto. Pero es la única huella de mujer en el piso. Quizás
sea bi este gilipollas pretencioso. Me mira a los ojos. Le devuelvo la
mirada. Nos sonreimos. Me dice No me mires así o acabaré casándome
contigo. Le digo No es culpa mía, es así. Hace ¡Uau uau uau! dando palmas
mientras propino manotazos al culo del cariñín para poner un poco más de
sexo en el ambiente.Y luego el cariñín está demasiado ciego y se duerme
sobre el parquet con el pantalón de cuero en los tobillos. Es verdad que
este Serge me gusta, es como si me estuviese enamorando. El problema es
que por supuesto no me folla. Apenas un pollazo o dos, encima sin condón,
así, en la cocina y con las ventanas abiertas, después de haber roto la
antena de su teléfono inalámbrico al intentar metérmela en el culo. Por lo
que se ve este tío no tiene costumbre de follar. Es verdad que todo no se
puede hacer en la vida. Me dice varias veces que lo siente, que está
demasiado ciego. Le digo No pasa
nada.
Se duerme
en el sofá mientras se la mamo. En la cadena de música ahora suena ópera,
es lo que debe de escuchar habitualmente. Me quedo solo, voy a su cuarto,
hojeo algunos libros, debajo de la mesita de noche un método para tener un
cuerpo perfecto y cómo mantenerlo, las cintas de vídeo debajo del
televisor frente a la cama, no hay cintas pomo o están bien escondidas,
una cómoda con slips, calzoncillos, calcetines, pañuelos para el cuello.
Todo está perfecto. Los slips están perfectos. Los calzoncillos están
perfectos. Los calcetines están perfectos. Me pruebo unos slips azules que
no están mal, después un jock strap, yo tenía uno casi igual, no me queda
muy bien, luego un viejo nikos muy entallado que me está súper bien. Me lo
guardo en la cazadora, luego busco un envase para el polvo. Encuentro un
bote de carrete fotográfico vacio sobre el escritorio. Tomo mi pequeño
regalo. Me como una rebanada de pan de centeno. No hay otra cosa en la
nevera. Continúa sonando la música de ópera. Despierto a Stéphane. ¿Qué
tal? Muy bien. Dejo una nota para el hermoso Serge, con nuestro número de
teléfono. Fuera hace buen tiempo. Me pongo las gafas de sol. Las calles
empiezan a animarse. Nos vamos a casa. Stéphane conduce. Garaje.
Panecillos con chocolate. Croissants. El hijo del panadero sigue siendo
nuestro fan. Qué gusto volver a casa. Entonces fumamos un porro. Y me
follo a Stéphane.
Llama hacia las siete, las ocho de la tarde. Hola soy Sergio
man.
Es como le llamé en la nota.Va a una cena pero nos podemos encontrar más
tarde. Está raro. Dice Volveré a llamar a las doce. Bueno eso es normal,
con tres siempre resulta un poco complicado. Para una vez que hay alguien
que me interesa. Que me impresiona. El hijoputa. Estoy seguro de que ni me
va a llamar.
Llama, pero a la una y media. No es buena señal. Se excusa. Corto
el rollo. La cena todavía no ha terminado, ¿nos podemos encontrar a las
tres en Folies, o mejor a las tres y media? Digo Vale. Cuelgo. Le digo a
Stéphane Bueno tengo muchísimas ganas de follar de verdad con él al menos
una vez. Es necesario que vaya. Stéphane dice que sin
problemas.
2. LA
CITA
Estoy en Folies
Pigalle. Hay una
chica guapísima con una camiseta de color rosa claro súper ajustada que
lleva escrito Babie en plateado. Baila súper bien. Es tan alucinante como
un maricón o como un negro. Son las tres. Me he tomado un cuarto de ácido,
tres rayas de coca, me he filmado dos porros y he bebido una cerveza antes
de salir de casa. Ciego, pero no mucho. Charlo con el taxista. En la
puerta de Folies Pigalle hay un tío que hizo un trío con Quentin hace
años. Me dice Hola ¿estás con alguien? Tengo un momento de paranoia, no
entiendo lo que quiere decir, le digo No, estoy solo, ¿me dejas pasar?
Parece un poco sorprendido, pero debe de ver que estoy ciego. Una vez
dentro me digo Por supuesto que no va a echar a alguien que conoce, y me
digo Hostia qué guay, conozco al portero de Folies. Estas cosas me
impresionan. Sé que es una memez. Tras la entrada está uno de los
organizadores, un chino súper alto y delgado que hace además camisetas
provocativas. Me lo crucé en un fashion show donde me había llevado mi
amigo Georges. El chinito se dobla en dos hacia mí para darme un beso
suave. ¡Hola! Me pago una cerveza. Fumo un pitillo.
Bailo.
Esta
noche no conozco absolutamente a nadie de los que hay dentro. Ningún
colega, ninguna pareja, nadie con quien haya intercambiado más de dos
frases. Me estresa un poco. Además el ácido es fuerte. Me provoca dolor de
espalda y me tira de los cigomáticos y estoy súper acelerado y de cuando
en cuando me quedo sin aliento y me acaloro. Me tranquilizo diciéndome que
siempre ocurre lo mismo con el ácido. También tiene su lado positivo, la
luz y los colores son más o menos diez veces más reales que en la
realidad. Como tengo un buen rollo no puedo pensar más de dos segundos
seguidos en algo desagradable. Mi única preocupación es lo que siento y la
necesidad absoluta de moverme para descargar la energía realmente excesiva
que me da.
Tan
solo las tres. Decidí ir a las dos y media para asegurarme de que no se me
escapase. Me gusta hacerme la quinceañera. La música es buena, el sonido
mejor que antes, así que bailo. Cuando tomo ácido, bailar me descansa la
espalda. Primero me caliento y luego, cuando estoy bien en caliente, me
subo al podio, me quito la camiseta, bailo con el pecho al descubierto, en
vaqueros, los tirantes por los muslos, las rangers.Va bien llevar
zapatones cuando se tiene tendencia a trastabillar. Y luego la música
empieza a ser menos buena, demasiado hardcore. Vuelvo a bajar. Estoy
empapado de sudor. Voy a los lavabos a refrescarme. Largo pasillo rosado.
Hay muchachitas árabes que excitan a chicos árabes. Una tía pretende mear
como un tío, en el urinario. Como de todas maneras no consigo mear, me
aparto para que nos enseñe. Ella se lanza, se desabrocha la bragueta y
después se raja. Charlan un poco demasiado fuerte, es el ligue morito. Me
voy a vaciar en los lavabos cerrados que quedan libres en ese momento. Me
digo que no les habrían tenido que dejar entrar, se crea un ambiente
extraño con los
árabes.
La
fiesta es un puro éxito me parece a mí. Solo hay beautiful people que
baila bien, todo el mundo parece pasmado, totalmente ciegos o muy novatos
en el mundo de la noche, o incluso ambas cosas. Nadie con quien ligar.
Demasiado fashion. Bueno con el ácido no hay
problema.
El
ácido no me gusta demasiado, encuentro que es demasiado fuerte, pero bueno
hay que reconocer que te da buena marcha. Como la música es algo menos
trance hardcore, vuelvo a bailar a tope. El dj es una pasada, en-cadena
deep disco para remover los culos, trance más duro, hasta que empieza a
ser excesivo, empezamos a desmovilizamos y, hop, empieza otra vez. Los
tíos gritan de dolor cuando el dj rompe adrede el ritmo en medio del mix.
Hago una pausa. Escaleras. Pasillo. Bar. Estoy empapado de sudor, un poco
heavy para el local, no me atienden enseguida, pero finalmente sin
problemas, el gin-get es
copioso.
A las
cuatro menos diez aún no ha llegado.Vuelvo a salir solo. Doy la vuelta a
la plaza Pigalle. Estoy cabreado. A la entrada del Transfert el portero me
sonríe. Stéphane está aquí, con sus grandes y dulces ojos y un maillot de
guarra abierto hasta los pezones. Le morreo y luego digo ¿Qué tal nene?
Dice Me aburría un poco. Es la hostia. El cumpleaños del Transfert. Nada
peor que una fiesta en un local leather. El pastel circula sobre platos de
papel. Nadie quiere, pero los tíos más próximos a la barra se esfuerzan
por ser corteses. El camarero nos monta el número Señores ¿no quieren
pastel? Pues les advierto de que hay un montón de gente ahí fuera que sí
querría.
Doy
una vuelta por el cuarto oscuro, se la mamo un poco al cabeza rapada que
se arrastra en pelotas por el lavabo de lluvia dorada, pero en realidad lo
que él quiere es que le mee encima y yo no tengo ganas de mear. Me largo.
Me hago besuquear un poco y trabajar los pezones por otros dos tíos. Hago
lo mismo. El tío que tengo enfrente me mete dos dedos en el culo. Me subo
los pantalones. Me doy la vuelta. Enfrente de mí hay un tío que conozco,
pero al que no me he tirado. Sale siempre pero no folla mucho, creo. Me
mira el rabo, me la casco un poco delante de él en plan de broma. Después
de esto charlo con un pequeño cabeza rapada que parece un ratoncillo. Es
de lo más dulce. Le digo Me das ganas de ser malo. Suelta ¿Ah sí?, todo
esperanzado. Pero no estoy muy convencido, no me parece lo bastante guarra. Lo nota, y lo dejamos. Encuentro a Stéphane en la barra. Nos
salpican en la cara con champán. Empieza a ser un rollazo. Decidimos
largarnos.
Estoy hecho polvo en el coche. Stéphane me dice cinco o seis veces
que tiene ganas de sexo. No contesto. En casa, cuando nos desvestimos, la
moqueta que rodea la cama se cubre de confeti. Le digo a Stéphane Si
quieres puedo follarte. No se lo puede creer. Pregunto ¿Tienes el culo
limpio? Dice Sí. Cojo un olla, no nos quedan manix grandes, pero el olla
me gusta más, era el que utilizaba con Quentin. Son bastante gruesos, pero
muy flexibles y suaves. Me lo llevo primero al lavabo, de pie delante de
la taza del váter, le meto la cabeza dentro y me lo follo. Luego le llevo
de nuevo a la habitación y me lo follo en la cama por delante, luego por
detrás. Dura mucho, y no está nada mal, entro y salgo, su culo hace
floch, floch, floch muy fuerte, ronronea encogido debajo de mí. Se me empieza a
bajar porque está muy abierto. Todavía sigo un rato. Y luego tenemos que
pararnos porque se me ha bajado demasiado.Vamos a lavarnos las manos. Le
propongo que me folle. Dice que tiene ganas de mear. Me apresuro a meterme
en la bañera y me mea encima y sin lavarme volvemos a la cama, de todas
formas las sábanas estaban bastante usadas. La follada es genial.
Profunda. Larga. Me dejo follar como nunca. Encuentro que se lo monta cada
vez mejor.Y luego resulta obvio que estamos demasiado ciegos para podernos
correr así. Busco el reloj. Son las diez, hace cuatro horas que estamos
follando. Acabamos a mano, me come los huevos, me corro y luego le
propongo trabajarle el culo con la mano izquierda porque la derecha está
llena de semen. Estalla. Nos hacemos un mimo. Lío el último porro. Se
duerme. Fumo la mitad y luego me doy cuenta de que pierdo el conocimiento,
entonces dejo el porro y me
duermo.
Al
despertar estoy encendido por el plantón de ayer.Vemos la televisión.
Intento resistir y acabo por llamar a Serge hacia las siete de la tarde.
Contestador. Hablo por si filtra las llamadas.
Descuelga.
-¿Sí?
-Hola, soy
Guillaume.
-Hola ¿cómo
estás?
-No muy
bien.
-Ah...
Ahora estoy acompañado. Con mi
madre.
-Qué
bien.
-¿Estuvo
bien ayer por la
noche?
Pienso.
-Fue decepcionante. Es decir, no sabía que no te ibas a
presentar.
-Yo
tampoco sabía que no
iría.
Silencio.
-Bueno, abreviemos, estás acompañado y no tengo gran cosa que
contarte.Tu veras.
-Te llamaré.
-Vale.
Cuelgo. Este tío me da asco. Digo a Stéphane ¿Puedes creer que me
ha dado plantón y soy yo quien le llama? Pero también eso es bueno. Estar
sorprendido. Demostrarlo. Como una guarra. Pero no mucho. Estaba contento
del Fue decepcionante. Esperaba que hubiera entendido que quería decir
tanto que él era decepcionante como que yo me sentía decepcionado. Quería
tocarle un poco los huevos. Pero al mismo tiempo seguía queriendo
tirármelo. Su piel ultrasuave. Sus músculos perfectos, ni demasiado ni
demasiado poco.
Hermoso.
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