1965 - 2005

 

  

APUNTES  BIOGRÁFICOS  

 

 Retrato 

por Judith Perrignon (Liberation)

Destinado a una carrera de funcionario de élite, Guillaume Dustan, es decir, William Baranès, que ése era su nombre verdadero, decidió renunciar a todo en 1990, al descubrir que era seropositivo.

«Hace falta que borre, eso me hará soportable a las gentes.» Debe mirar la hora. «Es solo tiempo», suspira al teléfono. Para su reloj mediático (el único que parece funcionarle) se hace tarde. El está forzado a amarillear y acartonarse joven el periódico que aun no ha ofrecido sus paginas a ese tótem quebrado, escritor gay, que empapa sus palabras en la cólera, el esperma y la megalomanía, llega despistado a la tela y vomita el orden hetero burgués al que pertenece desde niño. Ha dicho nuevamente que si, en alto. Demasiado alto para que el escabel no destaque en el decorado.

Ocho horas mas tarde, en el café donde hemos quedado para la entrevista, llega endeble embutido en su abrigo de cuero comprado en mercadillo, sin dudas en sus ojos ni reproches en los bolsillos. Hacerse una reputación de insoportable, y rebelarse con frecuencia... viejo truco de buceador de revistas.

Su currículo comienza como cualquier otro. « Una serie de abandonos de las cosas que debería haber tenido para hacer disfrutar a todo el mundo». 

Se llamaba William Barenès, hijo de una arquitecta interiorista y de un psiquiatra renombrado, rápidamente divorciados, y procuraba hacer feliz a todo el mundo. Niño que daña sus ojos mas que sus rodillas. «No teníamos mas de diez años, pasábamos el verano juntos, me fascinaba por una inteligencia impresionante, y de poseer una cultura fuera de lo normal», evoca Jean Marie Durando, actualmente periodista.  Adolescente de los primeros, que destacará como superdotado, primeros premios de ingles y de francés en las competiciones generales... «Como Mendès France», se vanagloria su madre,

Lo reencontramos sobre el plató de "Las 13 horas de Mourousi", mostrando el ejemplo «Mi abuelo me veía como presidente. En los judíos a menudo es así». Hay que decir que durante mucho tiempo y de forma escrupulosa abatió el orgullo familiar. Incluimos su veto y negativa a la "bar-mitzva" (celebración social judía que se realiza ritualmente a la edad de los 13 años), "mi primera negativa".

Estaba en el liceo Henri-IV. El realizador Denis Podalydès recuerda:«Llevaba una chaqueta completamente negra. Me parecía de una inteligencia extrema, dotado de todas las cualidades. Era discreto e irónico. De esos aristócratas de la vida superior, destinados a las grandes carreras». Y después, una mañana, la "segunda negativa", no se despierta para la primera marcha de la Rue d'Ulm: «Yo no hubiera sido homosexual, habría ido a la convocatoria, yo soy muy anormal para lo Normal. No tenia bastante para hacer, yo no sabría hablarle a la gente".

Para el orador de la ENA, su chaqueta no es mas que un disfraz. En 1988, integra la elite de los todopoderosos. Es el año de su primer amante, «un verdadero homo serio, duro, no un burgués que asiste a la Opera». Hay en esa época en la Escuela de Administración un mozo de cráneo afeitado, en vaqueros y deportivas. Castigado. Expulsado, el grano de arena molesto: exhibiría a la salida un affaire con un fabricante de calzado. «El sistema no puede soportar eso». Y recíprocamente. William Baranès, pronto Guillaume Dustan, sabrá en adelante que no sobrevivirá en un sistema que implica el sacrificio de sus pasiones y apenas le da tiempo para tomar pequeñas compañías. «No habría sido homosexual si eso no fuese mas fuerte que yo. Hay demasiado que perder»

Su padre sabia. En todo caso es lo que él cree. «Tenia 5 años, cuando volviendo de vacaciones en Córcega, mi padre señaló mi interés por los bañadores de los hombres, era un buen psicólogo». Es lo que dice del padre. Luego no se hablaron mas. El padre le dijo un día. «La homosexualidad es contrario a las relaciones sociales». «Es verdad», respondió el hijo.

Con los años, ha tratado mal que bien de enlazar sus días y sus noches. Los años 90 son de doble trabajo: consejero de un tribunal administrativo, escritor de artículos serios en Dalloz, asesor de gobernantes. «Un día, empujé la puerta de un asesor de Rocard en Matignon, William estaba en la reunión, en pleno territorio del poder», recuerda Jean-Marie Durand. Todo en alternancia con la droga, el Minitel rosa y los cuartos oscuros. Así es su vida, hasta que aparece su primera novela ""En mi cuarto". En ella deja caer la desacralización de la elite burguesa, trueca sus prestigiosos diplomas contra las taras de una época puritana: se muestra como maricón, seropositivo, drogadicto, apuntando la pluma hacia la noche y el saber.

Pero el SIDA ha declarado la caza abierta. «He devenido seropositivo. Es en ese momento en que estaba en mi fase comunitaria pura y dura. Los seropositivos han sido victimizados por los homosexuales». Se transforma en el hombre de un «ghetto», con toda la vanidad de su educación burguesa. Sigue siendo el chiquillo programado por papá y mama para el poder y juega con las municiones de su tiempo, los Medios de comunicación. «Los periodistas, es por ellos por los que he pasado lo que he pasado. Son perseguidos por el sistema»

El pega fuerte sobre la burguesía heterosexual, que lo ha encorsetado, la burguesía y la sociedad («Yo generalizo siempre a partir de mi situación»), golpea sobre las instancias homosexuales que le acusan de "colaborador" y de que ha predicado el sexo sin protección (condón) entre seropositivos. El hace su show. No es un genio ni un loco. Es un intelectual mutante, que proclama la frustración ante la heterosexualidad forzada, la mujer a liberar «porque es una tarea demasiado sucia de la que no se conoce parecida». La vieja guardia política e intelectual del 68 le pone en la picota «porque ha vendido su alma al poder», la familia le presiona. Tiene la frescura de un plastificador de valvular, el verbo violento de un terrorista sin armas, las poses de un dandy parisino abarrotado de resentimiento.

En 1999, asume la dirección de la colección "La rayon gay", con Balland. Recoge el premio Flore por "Nicolas Pages".

En 2001, sale «Génie divin »Imagen tomada en 2002

El 3 de octubre de 2005, fallece en su domicilio por una intoxicación de medicamentos involuntaria en su piso de París. El cuerpo del escritor, de 40 años, fue encontrado por su familia en el apartamento que ocupaba, despues de un mes.

De su verdadero nombre William Baranés, Guillaume Dustan, nacido en 1965, pasó por el ENA antes de devenir juez administrativo. A su regreso a un puesto en Tahiti, escribió su primera novela "Dans ma chambre", que causo sansación porque hablaba por primera vez en el panorama literario de relaciones sexuales sin proteccion entre homosexuales, en Paris, a finales de los años 90.

Guillaume Dustan nació oficialmente en marzo de 1996 en Tahití. «Aunque de hecho había escogido este nombre en 1995. Un fotógrafo amigo que preparaba una serie sobre santos me pidió que escogiera cuál me gustaría representar. Me decidí por Dustan, un obispo irlandés que venció al Diablo. Más tarde supe que en realidad se llamaba Dunstan.» ¿Y por qué utilizar un seudónimo? Porque «homosexual + seropositivo + diogas diversas + primera novela claramente autobiografica = muerte social en el París de nuestros dias».

Fue autor de seis libros, el ultimo de los cuales "Dernier roman", fue publicado en 2004.

"Era un buen compañero, fue parte de mi "task force" durante la campaña de las municipales de 2001", declaró M. Girard (Teniente de Alcalde) a la agencia AFP.

 

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EXTRACTO DE

"En mi habitación"

 


ISLA  TERNURA PLAYA NO ERES EL ÚNICO