Retrato
por Judith
Perrignon (Liberation)
Destinado a
una carrera de funcionario de élite, Guillaume Dustan, es
decir, William Baranès, que ése era su nombre verdadero,
decidió renunciar a todo en 1990, al descubrir que era
seropositivo.
«Hace falta que borre, eso me hará soportable a las
gentes.» Debe mirar la hora. «Es solo tiempo», suspira al teléfono.
Para su reloj mediático (el único que parece funcionarle) se hace tarde.
El está forzado a amarillear y acartonarse joven el periódico que aun
no ha ofrecido sus paginas a ese tótem quebrado, escritor gay, que
empapa sus palabras en la cólera, el esperma y la megalomanía, llega
despistado a la tela y vomita el orden hetero burgués al que pertenece
desde niño. Ha dicho nuevamente que si, en alto. Demasiado alto para
que el escabel no destaque en el decorado.
Ocho horas mas tarde,
en el café donde hemos quedado para la entrevista, llega endeble
embutido en su abrigo de cuero comprado en mercadillo, sin dudas en sus
ojos ni reproches en los bolsillos. Hacerse una reputación de
insoportable, y rebelarse con frecuencia... viejo truco de buceador de
revistas.
Su currículo comienza como cualquier otro. « Una
serie de abandonos de las cosas que debería haber tenido para hacer
disfrutar a todo el mundo».
Se llamaba William Barenès, hijo de una
arquitecta interiorista y de un psiquiatra renombrado, rápidamente
divorciados, y procuraba hacer feliz a todo el mundo. Niño que daña
sus ojos mas que sus rodillas. «No teníamos mas de diez años, pasábamos
el verano juntos, me fascinaba por una inteligencia impresionante, y de
poseer una cultura fuera de lo normal», evoca Jean Marie Durando,
actualmente periodista. Adolescente de los primeros, que
destacará como superdotado, primeros premios de ingles y de francés en
las competiciones generales... «Como Mendès France», se vanagloria su
madre,
Lo reencontramos sobre
el plató de "Las 13 horas de Mourousi", mostrando el ejemplo «Mi abuelo me veía como presidente. En los judíos a
menudo es así». Hay que decir que durante mucho tiempo y de forma
escrupulosa abatió el orgullo familiar. Incluimos su veto y negativa a
la "bar-mitzva" (celebración social judía que se realiza
ritualmente a la edad de los 13 años), "mi primera negativa".
Estaba en el liceo
Henri-IV. El realizador Denis Podalydès recuerda:«Llevaba una chaqueta completamente negra. Me parecía
de una inteligencia extrema, dotado de todas las cualidades. Era
discreto e irónico. De esos aristócratas de la vida superior,
destinados a las grandes carreras». Y después, una mañana, la "segunda
negativa", no se despierta para la primera marcha de la Rue d'Ulm: «Yo no hubiera sido homosexual, habría ido a la
convocatoria, yo soy muy anormal para lo Normal. No tenia bastante para
hacer, yo no sabría hablarle a la gente".
Para el orador de la
ENA, su chaqueta no es mas que un disfraz. En 1988, integra la elite de
los todopoderosos. Es el año de su primer amante, «un verdadero homo serio, duro, no un burgués que
asiste a la Opera». Hay en esa época en la Escuela de Administración un
mozo de cráneo afeitado, en vaqueros y deportivas. Castigado. Expulsado,
el grano de arena molesto: exhibiría a la salida un affaire con un
fabricante de calzado. «El sistema no puede soportar eso». Y recíprocamente.
William Baranès, pronto Guillaume Dustan, sabrá en
adelante que no sobrevivirá en un sistema que implica el sacrificio de
sus pasiones y apenas le da tiempo para tomar pequeñas compañías. «No habría sido homosexual si eso no fuese mas fuerte
que yo. Hay demasiado que perder»
Su padre sabia. En todo caso es lo que él cree. «Tenia 5 años, cuando volviendo de vacaciones en Córcega,
mi padre señaló mi interés por los bañadores de los hombres, era un
buen psicólogo». Es lo que dice del padre. Luego no se hablaron mas.
El padre le dijo un día. «La homosexualidad es contrario a las relaciones
sociales». «Es verdad», respondió el hijo.
Con los años, ha
tratado mal que bien de enlazar sus días y sus noches. Los años 90 son
de doble trabajo: consejero de un tribunal administrativo, escritor de artículos
serios en Dalloz, asesor de gobernantes. «Un día, empujé la puerta de un asesor de Rocard en
Matignon, William estaba en la reunión, en pleno territorio del poder», recuerda Jean-Marie
Durand. Todo en alternancia con la droga,
el Minitel rosa y los cuartos oscuros. Así es su vida, hasta que
aparece su primera novela ""En mi cuarto". En ella deja
caer la desacralización de la elite burguesa, trueca sus prestigiosos
diplomas contra las taras de una época puritana: se muestra como maricón,
seropositivo, drogadicto, apuntando la pluma hacia la noche y el saber.
Pero el SIDA ha declarado la caza abierta. «He
devenido seropositivo. Es en ese momento en que estaba en mi fase
comunitaria pura y dura. Los seropositivos han sido victimizados por los
homosexuales». Se transforma en el hombre de un «ghetto», con toda la
vanidad de su educación burguesa. Sigue siendo el chiquillo programado
por papá y mama para el poder y juega con las municiones de su tiempo,
los Medios de comunicación. «Los periodistas, es por ellos por
los que he pasado lo que he pasado. Son perseguidos por el sistema»
El pega fuerte sobre la
burguesía heterosexual, que lo ha encorsetado, la burguesía y la
sociedad («Yo generalizo siempre a partir de mi situación»), golpea sobre las instancias homosexuales que le
acusan de "colaborador" y de que ha predicado el sexo sin
protección (condón) entre seropositivos. El hace su show. No es un
genio ni un loco. Es un intelectual mutante, que proclama la frustración
ante la heterosexualidad forzada, la mujer a liberar «porque es una tarea demasiado sucia de la que no se
conoce parecida». La vieja guardia política e intelectual del 68 le
pone en la picota «porque ha vendido su alma al poder», la familia le presiona. Tiene la frescura de un
plastificador de valvular, el verbo violento de un terrorista sin armas,
las poses de un dandy parisino abarrotado de resentimiento.
En 1999, asume la dirección
de la colección "La rayon gay", con Balland. Recoge el premio
Flore por "Nicolas Pages".
En 2001, sale «Génie divin »
El 3 de octubre de
2005, fallece en su domicilio por una intoxicación de medicamentos
involuntaria en su piso de París. El cuerpo del escritor, de 40 años,
fue encontrado por su familia en el apartamento que ocupaba, despues de
un mes.
De su verdadero nombre
William Baranés, Guillaume Dustan, nacido en 1965, pasó por el ENA
antes de devenir juez administrativo. A su regreso a un puesto en Tahiti,
escribió su primera novela "Dans ma chambre", que causo
sansación porque hablaba por primera vez en el panorama literario de
relaciones sexuales sin proteccion entre homosexuales, en Paris, a
finales de los años 90.
Guillaume Dustan nació oficialmente en
marzo de 1996 en Tahití. «Aunque de hecho había escogido este nombre en
1995. Un fotógrafo amigo que preparaba una serie sobre santos me pidió que
escogiera cuál me gustaría representar. Me decidí por Dustan, un obispo
irlandés que venció al Diablo. Más tarde supe que en realidad se llamaba
Dunstan.» ¿Y por qué utilizar un seudónimo? Porque «homosexual +
seropositivo + diogas diversas + primera novela claramente autobiografica
= muerte social en el París de nuestros dias».
Fue autor de seis
libros, el ultimo de los cuales "Dernier roman", fue publicado
en 2004.
"Era un buen
compañero, fue parte de mi "task force" durante la campaña
de las municipales de 2001", declaró M. Girard (Teniente de
Alcalde) a la agencia AFP.
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