Este escritor, merecedor de un premio
Nobel por su obra poética y literaria, nació el 24 de mayo de 1940 en Leningrado, Rusia. Con apenas 14 años trata de ingresar
en la marina, pero no es admitido, debido a su origen judío. Deja la escuela un
año más tarde y realiza todo tipo de oficios.
 De carácter autodidacta,
Brodsky aprende varias lenguas y lee toda literatura que cae en sus manos. En
los años sesenta los distintos círculos y talleres literarios buscan un
acercamiento a los lectores. Entre los jóvenes que recitan poemas, se halla
Joseph Brodsky, que sorprende a la esfera intelectual de Leningrado, por su
verso.
Muy pronto las autoridades
Soviéticas, localizan a aquel joven, con el estilo claramente opuesto a los
cánones dictados por el régimen.
Brodsky es detenido e internado
en una clínica psiquiátrica, donde es sometido a examen. A la edad de 24 años es
condenado por parasitismo social y deportado a
Arkhangelesk, una aldea del
norte del país, desde marzo de 1964 a noviembre de
1965 en un campo de trabajos forzados. De esta manera el nombre de
Brodsky es conocido en los círculos literarios extranjeros.
En el año 1965 aparece en Nueva
York su primer libro, Versos y poemas. Debido a la presión de los
círculos literarios, es puesto en libertad, regresando a Leningrado.
En 1970 es también publicado en
Nueva York su segundo libro, Parada en el desierto. Dos años más tarde es
prácticamente obligado a emigrar. Y después de pasar un tiempo en Europa se
dirige a los EE.UU., donde da clases de literatura al mismo tiempo que se dedica
a la labor poética. De este modo van apareciendo libros de poesía.
En junio de 1972 se produjo su exilio involuntario, a
partir de entonces y fue ganando un lugar de pleno derecho en
el mundo literario y académico occidental.
Tras breves
estancias en Viena y Londres, Brodsky se mudó a los Estados
Unidos transformando tanto Brooklyn, en Nueva York, como
Massachussets en su casa. Ha sido poeta residente y profesor
invitado en la Universidad de Michigan, en Queens College, en
Columbia University y en la Universidad de Cambridge en
Inglaterra. El exilio le llevó a través de todas estas
universidades, cruzando continentes y siglos, mientras
enseñaba las obras de sus poetas preferidos.
Amargado por el exilio forzado, escribió una carta abierta
al entonces Presidente Leonid Brezhnev: “ Pertenezco a la
cultura rusa. Me considero parte de ella, su componente, y
ningún cambio de lugar puede influenciarme en la final
consecuencia de todo esto. Una lengua es mucho
más antigua y
algo más inevitable que la creación de un estado. Pertenezco
al lenguaje ruso”.
Brodsky, en su obra “La condición que
nosotros llamamos exilio”, reconoce que en este siglo el
desplazamiento y el reagrupamiento es algo muy común. Admite
que este fenómeno es trágico, pero considera que hay algo
bueno del exilio, una gran lección de humildad: “ reduce tu
orgullo, dice el Exilio, no eres nada sino un grano de arena
en el desierto”.
En el año 1987 es galardonado con el
premio Nobel, época que coincide con los primeros cambios en
la Unión Soviética y la aparición de sus libros en aquel país,
al que jamás regresó.
Brodsky se
quejó del secretismo que rodeó dicho acontecimiento en su país
de origen, como si se tratara de “algo parecido a Chernobil”,
ya que solamente apareció una pequeña mención del premio en
una nota a pie de página en la revista literaria soviética. “
Los que conocieron a Brodsky lo recuerdan como a un hombre con
un ameno sentido del humor, apasionado por la conversación y
un magnifico detector de falsedades”, así era llamado en el
obituario de un canal moscovita.
Brodsky ha autorizado nueve volúmenes de poesía y varias
colecciones de ensayos y fue co-fundador del Proyecto de
Poesía y Literatura Americana.
Un decreto de derechos humanos
fue aprobado por Gorbachov en agosto de 1990, y restauró la
ciudadanía soviética para él y para todos aquellos que fueron
arbitrariamente privados de su ciudadanía entre 1966 y 1988.
Joseph Brodsky murió de un ataque al corazón en su
apartamento de Brooklyn el 28 de enero de 1996. Pidió ser
enterrado en Venecia, lugar donde pasó 19 inviernos.
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