| "António Botto es el Dios de la poesía moderna" |
|
Federico
García
Lorca. |
Fernando Pessoa, definió el poemario Canções como
el ejemplo máximo de una nueva conciencia de aceptar la imperfección como un
acto único y maravilloso. Este himno al placer y a la belleza física, como
también lo llamara en su ensayo António
Botto e o ideal estético em Portugal, se considera la obra más importante de una de las voces
más originales e (injustamente) poco recordadas de la literatura de expresión
portuguesa y universal, el poeta, dramaturgo y cuentista António Botto.
La biografía de Botto está adornada por el escándalo, la
controversia y el elogio de contemporáneos como Antonio Machado, Miguel de
Unamuno, Camilo Pessanha, Virginia Woolf, Teixeira de Pascoais, Luigi Pirandello, Stephan Zweig y Rudyard
Kipling, quienes lo consideraron uno de los
poetas más brillantes de su tiempo, James Joyce, le llamó " poeta
del amor y de la pasión. Artista eminentemente ateniense y
genial " (Boto 44) André Gide dijo" Veo y
siento en el libro " As Canções de António Boto" el
soberano mensaje de una poeta genial y único. Predestinado
renovador moderno con las raíces de la Biblia y de los
Evangelios de otro Dios" (Boto 73), Federico García Lorca, un poeta
cercano a Botto tanto en espíritu como en poesía le llamo: "Maestro
tal vez, único en el mundo, Escritor, Poeta, y Artista
incomparable..." (Boto 199),
Gabriela Mistral, también demostró su admiración por el escritor lusitano,
cuando expresó "En António Boto admiro
el observador sereno de todas las almas, de
todas las vidas, de todos los mundos. Lo leo y nos aproxima a la perfección de
conocernos mejor si lo supiésemos comprender bien. La mayor
sensación de belleza me fue dada por los extraordinarios, tan
puros y humildes poemas, en soneto, en la canción, como sólo
él sabe sentir para escribir." (Boto 233).
Para Paul Valéry
leer a António Botto era "olvidar
a Homero y ver un nuevo Sol en la gran poesía de la
gran humanidad"
(Boto 254) y su gran amigo y mentor Fernando Pessoa le
consideró "Mi mejor
maestro en la poseía" (Boto 8).
Tanto la vida como la obra de este poeta único parece
estar delineada por una emoción. Sus poemas van desde la total euforia del
placer, a la expresión más patética y dolorosa de todos los aspectos de la vida,
van desde la perdida del amor y la fe, a la observación minuciosa--casi
barroca-- del cuerpo masculino; desde la descripción sinestesica de encuentros
sexuales, al más autentico narcisismo.
La poesía de Botto posee un desarrollo
discursivo, que oscila entre la reflexión y el coloquialismo popular, Su poesía
está llena de humor, de rabia, de luz, de sexo y sobre todo de música. Botto,
uno de los defensores más entusiastas del fado impregnó su obra de la atmósfera
del género, entregándole ese sabor a mar, a saudade, a nostalgia; ese gusto de
humanidad y de sensualidad plena que caracteriza a la cantiga tradicional
lisboeta.
La poesía de Botto es una poesía de ingenuidad naturalista
, pero sin los recursos simbólicos de un Alberto Caeiro o la cultura metafórica
y la dispersión de imágenes de Mario de Sá-Carneiro.
En Botto no hay la
pansexual humanidad de Whitman, ni la refinada sensualidad homoerótica de
un Kavafis o un Cernuda, pero si hay un canto desmedido a la tolerancia sexual y
poética, una ambición libertaria, unas ganas de gritar su sexualidad y un
constante enfrentamiento al poder.
Botto canta a la canción pura, desenfrenada,
al "ligue de esquina", al amor furtivo, al sudor de hombre, a la caricia
escondida, al desgarre, al desamor y a la plenitud amorosa; canta lo que otros
no quieren cantar o no se atreven a cantar.
Botto es la voz -a gritos- de los
que no tenían voz, con Canções se enfrenta al desprecio, a la crítica
erosexista, a la ignorancia; a los prejuicios y a las represiones de todo tipo.
No hay duda alguna, Botto canta al amor con pasión y desmesura, con ironía y con
rabia, con violencia y ternura, pero con una profunda belleza. Sin miedo alguno
Botto describe como ningún otro poeta sus fantasías, sus ansias y sobre todo el
objeto de su deseo, o de sus deseos.
Botto no le teme a la promiscuidad poética,
en su obra hay rasgos y mensajes de Lorca, Mistral, Pessoa, Rimbaud, pero eso no
tiene importancia alguna, él sabe impregnarle su marca, la marca única de un
poeta único, un poeta con voz propia. Botto es un poeta valiente, un
poeta-hombre, un poeta-niño, un poeta-alegría, un poeta-dolor, un poeta-poeta,
un poeta buscador del tiempo y del deleite, un poeta que se transforma en herida
y se revierte en risa, que con su voz de terror sublime y de descarado
desenfreno logra transformarnos y hacernos perder en ese laberinto infinito que
es la palabra poética.
* * * * *
*