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Sandro Filipepi, hijo
de Mariano Filipepi, dueño de una fabrica de curtidos, nace en Borgo
Ognissanti, Florencia, el 1 de marzo de 1446.  Filipepi
y su mujer Smeralda viven en la calle Nuova, justo al lado de la casa de los
Vespucci. El origen
del apodo es muy discutido. Vasari afirma que su padre lo coloco con el platero
de un compañero suyo llamado Botticello, pero no existen datos sobre la
existencia de ningún platero de este nombre. También
podría proceder de su hermano mayor, Juan, gordo hasta el punto que se aplicaba
el mote de botticella (cubeta o botijo). De
hecho el pequeño Sandro era el menor de cuatro hermanos y se llevaba
veinticinco años de diferencia con Juan, que llego a adoptarle. Una declaración
llevada a cabo por Filipepi a los oficiales del catastro en 1458, nos informa
que su hijo Sandro tiene 13 años y en ese momento se halla enfermo en la cama.
Todavía joven, Sandro entra en
el taller de Antonio del Pollaiolo, pintor, orfebre y escultor, del cual
asimila el trazo elegante, característico de su obra.
Posteriormente
entra en el taller de Fray Filippo Lippi y permanece allí al menos hasta 1467.
Precisamente una serie de reproducciones de Madonnas de Filippo Lippi constituye
la obra mas antigua de Botticelli.
En 1467, se
traslada a Spoleto dejando probablemente a Sandro en su taller. Consideraciones estilísticas
apuntan como valida la hipótesis de que entre 1468 y 1469, frecuentase el
taller de Verrocchio. Una declaración en el registro de bienes del padre de
Sandro realizada en 1469, nos informa que este trabaja en casa. Pero a partir de
1470, Botticelli tiene ya taller propio en Florencia.
De este mismo año
data la primera obra oficial documentada. Por encargo de Soderini, hombre de los
Medicis, realiza la Fortaleza, una de las Virtudes para la sede del Tribunal del
Arte de Mercaderia. A la vez se le encargo otro cuadro que no llega a realizar,
probablemente por las quejas de Piero de Pollaiolo al que habían sido
encomendadas todas las Virtudes. Muy pronto los Medicis, le toman bajo su protección
y Botticelli cumple sus encargos, algunos de ellos muy personales. Por ejemplo,
el cuadro Marte dormido y Venus representa dos retratos. Uno de ellos es Juliano
de Médicis asesinado después en la conjura de los Pazzi y la Venus es
Simonetta Vespucci, una bella joven que murió a los veinticinco años y cuyo
entierro se convierte en un duelo nacional.
En 1470, Sandro
ya posee su propio taller. Un lustro más tarde pinta el retrato de
Giuliano de Medici, hermano de Lorenzo, conservado en la National Gallery de
Washington.
Durante estos años
pinta la Madonna de la Eucaristía, algunas Adoraciones de los magos, las
historias de Judith y Holofermes y el Retrato de un Hombre con una
medalla.
El 20 de enero
de 1474, con ocasión de la fiesta de San Sebastián, se coloca en la nave de
Santa Maria la Mayor de Florencia en San Sebastián. Sin embargo sus obras de
juventud todavía no han alcanzado toda su fuerza lírica y la sensibilidad que
le caracterizan. Esta resulta una composición excesivamente rígida. El 24 del
mismo mes le convocan en Pisa para realizar los frescos del cementerio, que
luego no llega a pintar.
En 1475, en la
plaza de la Santa Cruz, tiene lugar un torneo en el que el vencedor, Juliano de Médicis,
participa llevando un estandarte con una imagen de Palas pintada por Botticelli.
Es el momento en que en Florencia el gremio artesanal, sobre todo el de la
hilatura, se encuentra en crisis, mientras que por otra parte tiene lugar un
desarrollo excepcional del artesanado de alta calidad como la orfebrería y los
muebles y tejidos de lujo. Los artistas, que ya desde hacia tiempo se
diferenciaban perfectamente de los artesanos, asumen ahora su dirección.
Aportan de este modo ideas y diseños a los orfebres, tejedores e incrustadores.
El mismo Botticelli en 1476, diseño los cartones para las taraceas del estudio
de Federico de Montefeltro del palacio ducal de Urbino.
A estos años
pertenecen el Pesebre de Santa Maria Novella, el Circulo Raczinky y La
Primavera. Giorgio Vasari que la vio junto al Nacimiento de Venus en la Villa
Medicea de Castello, la describe como : "Venus a quien las Gracias hacen
florecer como consecuencia de la primavera". 
Esta claro que
un punto de referencia fundamental es el Poliziano de Stanze per li Giostra
(Lugares de torneo), dedicados al torneo de 1475 en el que había participado el
mismo Lorenzo con el emblema: "Le temps revient", es decir la
primavera. "Cefiro el prado de rocío baña/salpicándolo de mil vagos
olores: / por todas partes hace volar el campo vestiduras / de rosas, lirios,
violetas y flores: / la hierba de su belleza se sorprende / blanca, celeste, pálida
y bermeja". El tema del cuadro es el de la Venus-Humanitas que representa
la armonía y la unión de la naturaleza y civilización, y toda la escena
representa el hecho de que la belleza nace en el momento en que la naturaleza se
reviste de cultura. Esta composición constituye un bellísimo canto lírico.
Bajo un techo de naranjos y sobre una alfombra de hierba y flores cuajada de
luces, Juliano de Médicis, vestido de Mercurio, coge una fruta que entregara a
una de las Tres Gracias. La Naturaleza permanece al fondo, mientras la Primavera
llena el mundo de colores. 
En 1478, pinta
en la puerta de la Aduana a los conjurados que habían dado muerte a Juliano,
encerrados en 1494 tras la fuga de Piero de Médicis.
Aproximadamente en ese año de
1478, Sandro, favorito de la familia Medici, pinta la enigmática
"Primavera" (Uffizi, Florencia), para Lorenzo di Pierfrancesco de
Medici, un joven atormentado y neurótico. La imagen de la "Primavera"
– como "El nacimiento de Venus" – se coloca en la Villa di
Castello, donde vive Lorenzino. A partir de este cuadro, algunos historiadores
de las imágenes han establecido cuál era la iconografía de la cultura
florentina contemporánea a Botticelli.  Así,
Agnolo Poliziano, poeta y preceptor de los hijos de Lorenzo de Medici (entre los
cuales Giovanni, futuro Papa Clemente X), con sus líricas corteses en las
cuales el viento despierta el deseo de Ninfas en bucólicos bosques, sería el
equivalente literario de la mitología de Botticelli. Ambos, representan al
neoplatonismo florentino impulsado por Pico della Mirandola y Marsilio Ficino
que, en este periodo, escribe la "Consonantia Mosis et Platonis": un
ideal convergencia de platonismo y cristianismo. Todo el cuadro botticelliano es
la representación visual del concepto ficiniano: las tres Gracias corresponden
a la Trinidad, Flora a la Virgen y Mercurio es, precisamente, quien mezcla los
elementos platónicos y cristianos. El cuadro sería un "amuleto"
destinado a templar el carácter sanguíneo de Lorenzino, al igual que un
amuleto taumatúrgico, que acumula energía astral en sí mismo para reflejarla
de forma beneficiosa en quien se mira en él.
En 1480, por
encargo de Vespucci, realiza en Ognissanti el fresco de San Agustín en
competencia con el San Jerónimo de Ghirlandaio. Un año después, Sixto IV
llama a Botticelli y a otros pintores florentinos a Roma. La presencia de estos
artistas sella la paz entre Lorenzo y Sixto tras las tensiones subsiguientes a
la conjura de los Pazzi.
En 1481, Sandro es llamado a la
romana Fábrica de San Pedro. En la Capilla Sixtina pinta tres grandes frescos,
potentes y modernos por la ejecución estilística y los tonos cromáticos:
"El joven Moisés"; "El Castigo de los hijos de Corah" y
"La Tentación de Cristo". Mientras, la pintura de Sandro se vuelve
sobria y esencial. El pintor elimina lo decorativo, los detalles procedentes de
la pintura flamenca y los lujuriosos bodegones y los sustituye por colores
vibrantes y por una composición que evoca la pintura medieval, con la
perspectiva intencionalmente ignorada o invertida, como en la extrema y sublime
"Natividad Mística" conservada en la National Gallery de Londres en
la cual los ángeles, en primer plano, no loan el nacimiento del Salvador sino
que se consuelan entre sí con dolorosos suspiros por la perdición mundana que
les rodea. La pintura de Botticceli de ese periodo parece – ilustrar el credo
del monje Girolamo Savonarola que predica un retorno al pauperismo y una reforma
moral de la Iglesia–. Un
credo que fue sólo una esperanza breve atrozmente truncada ya que, en 1498,
Girolamo es acusado de hereje y es quemado vivo en Florencia. El
27 de Octubre se cierra un contrato según el cual Cosimo Rosselli, Ghirlandaio,
Perugino y Botticelli se comprometen a realizar los frescos de la Capilla Sixtina para el 15 de marzo de 1482. A continuación se añaden otros pintores:
Signorelli, Pinturicchio, y Piero di Cosimo. A Botticelli le corresponde el
segundo y quinto panel de la pared izquierda y el segundo panel de la pared
derecha, donde pinta las Puertas de Moisés, las Pruebas de Cristo y el Castigo
de los Rebeldes, así como una serie importante de figuras de papas entre los
arcos de las ventanas.
Además, según
Vasari, Sandro se ocupa de la dirección de los trabajos: "El Papa Sixto
IV, habiendo hecho construir la capilla del palacio de Roma y queriendo
pintarla, ordeno que el dirigiera los trabajos". Toda esta ingente labor debía
concluirse para septiembre. Sixto IV, aprueba su trabajo a pesar de que las
composiciones carecen de unidad. La vista se pierde entre las escenas donde se
agrupan los personajes en confusa mezcla. Los bellos rostros de las muchachas,
el alado movimiento de los cuerpos proporcionan al conjunto cierto aire
paganizado. A la etapa romana pertenece también la Adoración de los Magos de
Washington.
Botticelli
realiza en 1489, por encargo de Lorenzo el Magnifico, cuatro paneles con
episodios de la historia de Nastagio delgi Onesti, según una narración de
Boccacccio de la novela octava del Decameron. De este mismo son la Palas domando
al Centauro; Venus y Marte (1483, Londres, National Gallery), la Madonna del
Libro y la Madonna del Magnificat. "Una doncella de rostro no humano /
empujada por céfiros a la orilla / sobre una concha se desliza / como si fuera
amada por el cielo". La Madonna, encargo de Agnolo Bardi, para su capilla
del Santo Spirito en Florencia, es del año 1485. El marco fue realizado por
Juliano da Sangallo.
De 1487, es la
pintura en forma circular para la sala de la Audiencia de la Magistratura de los
Tesoreros del Palazzo Vecchio. Entre 1488-1490 Sandro pinta la Anunciación para
la iglesia de Santa Maria Magdalena de Pazzi. Un año mas tarde le convocan
junto a Lorenzo di Credi, Ghirlandaio, Perugino y Alessio Baldovinetti como
jurado en el concurso de proyectos para la fachada de la Catedral de Florencia.
Poco después le encargan decorar con mosaico parte de la cúpula de la capilla
de San Zenobio con Gherardo y monte di Giovanni.
Botticelli
dejara inacabado este trabajo que terminaran Ghirlandaio y Monte di Giovanni.
Otras obras de este periodo son el Retablo de San Bernabé, el Retablo para San
Marcos, y la Coronación de la Virgen, obras herméticas, severas, donde
encontramos los primeros indicios de la crisis religiosa de Sandro.
Evidentemente su transformación espiritual se debió en parte a la predicación
de Savonarola, pero en todo caso hubiera llegado a ser la conclusión inevitable
de su evolución intelectual. El interés religioso del ultimo periodo de
Botticelli es fruto de una reflexión interior, como lo demuestra el hecho de
que se produzca antes del estallido del conflicto entre Savonarola y los Médicis.
Este dominico fue prior del convento de San Marcos, que había decorado Fray
Angelico con hermosas pinturas y dedico toda su brillante oratoria a condenar y
fustigar los excesos del paganismo renacentista. Muy pronto la ciudad se dividió
entre los apasionados defensores de sus teorías y los enemigos acérrimos.
Mientras tanto, Botticelli, sufre una profunda renovación interior en su espíritu
que le impulsa a cambiar su vida.
Durante este
periodo Botticelli pinta la Virgen con el Niño y San Juan, San Agustín, que se
conserva en la Galería de los Uffizi, en Florencia; la comunión de San Jerónimo
y la Virgen del Palio y la Calumnia, realizada sin duda alguna tras el aguijón
de calumnias lanzadas contra el mismo Sandro. Se trata de un texto griego de
Luciano. En un trono se encuentra el rey Midas y a su lado le soplan dos mujeres
la calumnia al oído. A un lado, la Verdad implora ayuda de lo alto mientras la
victima es arrastrada por el suelo.
En 1495, la
esposa de Pierfrancesco de Médicis le escribe comunicándole que le esperan en
la villa de Trebbio "para pintar ciertas cosas para Lorenzo". En estos
años Lorenzo de Pierfrancesco encarga al pintor las ilustraciones para la
Divina Comedia de Dante. Aquí Sandro llega a alcanzar su ideal consistente en
un arte basado exclusivamente en el valor del trazo, ya que al desaparecer el
color solo el tratamiento de la línea define la composición.
En 1492 muere
también Lorenzo de 'Medici. En 1505 Sandro pinta la "Crucifixión Mística"
que se puede interpretar como un tributo hermético al monje o como una muestra
de desilusionada confianza hacia la Iglesia, el mundo y él mismo.
Entre
1496-1503, pinta la Piedad de Mónaco y la de Milán, La Historia de San Zenobio,
Judith con la cabeza de Holofermes y las Historias de las Mujeres Ilustres. En
1500 pinta dos versiones del Santo Entierro, donde aparece ya el dolor con toda
su crudeza y su dramática realidad. Han desaparecido ya de su universo las
radiantes y despreocupadas escenas del brillante mundo renacentista.
En enero de
1501, termina la Natividad mística, única obra fechada y firmada de
Botticelli, acompañada de una apocalíptica nota donde se refiere a los sucesos
contemporáneos, si bien resulta problemático señalar con precisión a que
acontecimientos se refiere. "Esta pintura de fines de 1500, durante las
revueltas de Italia, yo, Alejandré, la pinte en el tiempo intermedio después
del tiempo, según el XI de San Juan en el segundo dolor del Apocalipsis, en la liberación
de tres años y medio del diablo: luego será encadenado en el XII y lo veremos caído
como en la presente pintura."
Es cierto que
el tono de estas palabras y las mismas imágenes se hallan unidas a la visión profética
de Savonarola. Se trata de una obra conmovedora, una composición cargada de poesía
y ternura y aunque pintada en su vejez posee una alegría propia de los primeros
años de su vida.
En 1504, forma
parte de la comisión encargada de designar el lugar de colocación del David de
Miguel Ángel. Sandro se aísla rechazando cada vez mas todo lo que parecía un
progreso en el arte. Pertenecen a los años finales de su vida, Historias de la
Magdalena, La oración en el Huerto y la Crucifixión simbólica.
Sandro Botticelli muere en
Florencia el 17 de mayo de 1510, a los 65 años, enfermo y pobre. *
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