|
Nació el 31 de Dic. de
1910 en Nueva York.
Antes de terminar el bachillerato publicó dos poemas
surrealistas en Transition, una revista literaria internacional.
Tras un viaje a París regresó a Nueva York, en donde cursó estudios
con el compositor Aaron Copland durante los años treinta. Fue autor
de partituras para ballets y compuso la música de muchas películas y
obras de teatro. En el año 1938 contrajo matrimonio con Jane Auer,
autora de teatro y novelista. Jane le animó para que volviera a
escribir y Bowles produjo diversos relatos y escribió crítica
musical para diversas publicaciones. Tras haber vivido en Europa,
Centroamérica y Ceilán, en 1947 la pareja viajó a Marruecos y se
estableció en Tánger.

Diariamente se
venden miles de boletos aéreos. En Primera Clase, Negocios o Turista, van
sentadas angustias de diversas especies: estrés, tarjetas de crédito
abarrotadas o súbitos despechos. Fugitivos, creyentes en la" terapia del
cambio de ambiente" como depuradora del espíritu, retornan frustrados a
casa al cabo de unas pocas semanas. Emerson lo
dijo: "llevan ruinas a las ruinas" y, por supuesto, las traen de vuelta.
Para Paul Bowles esos son simples turistas. Mayor interés ofrece el
viajero, que "...no pertenece más a un lugar que al siguiente, se desplaza
con lentitud durante años de un punto a otro de la tierra. Y le hubiera
sido difícil decir en cuál de los muchos lugares donde había vivido se
había sentido más a sus anchas." Además, agrega Bowles , "...otra
importante diferencia entre el turista y el viajero es que el primero
acepta su civilización sin cuestionarla; no así el viajero , que la
compara con las otras y rechaza los aspectos que no le gustan" ("El Cielo
Protector", Alfaguara).
Indiferencia
Inicial
El Mary Inmaculate Hospital de
Nueva York, fue la locación escogida por Rena Winnewisser para expulsar
(con ayuda de fórceps)
a Paul Bowles de sus entrañas. Su padre, el dentista Calude Dietz Bowles,
molesto por lo largo del parto, regresó al trabajo antes que el médico le
cortara el cordón umbilical al escritor recién nacido.
Cuatro años después, recuerda Bowles en sus "Memorias de un nómada",
Calude le dijo: "Tu madre está muy enferma y todo por culpa tuya,
jovencito.
No lo olvides." El pequeño Paul fue débilmente consolado por
Rena de las palabras ingratas de su padre: "¡Oh cariño! Papá no quería
decir eso. Verás, es que lo pasaste bastante mal para venir al mundo. Casi
todos los bebés lo hacen de cabeza, pero tu lo hiciste al revés. Y además
pesabas casi cuatro kilos".
Solaris
|
|
Poema manuscrito por Paul
Bowles
|
En su película Solaris (1972), Andrei Tarkovsky nos invade
con una pesadilla: un océano que recoge nuestros más secretos deseos y los
materializa. Con no menos imágenes y bordeando un tacto de cirujano,
Bowles le garantiza a sus personajes que obtendrán cada desgracia
sucedánea de sus anhelos. Los disecciona, los desplaza por situaciones
cristalinamente paradójicas, los somete a la terrible trama de lo
cotidiano. Por ejemplo, en el relato "El Amuleto Vacío" Moumen ya no le
responde a su esposa, porque "había aprendido que era inútil esperar que
ella siguiese una secuencia lógica de pensamientos". Víctimas del calor,
de la superstición, del Islam, del silencio, de sus ideas, los habitantes
del universo de Bowles repiten interminablemente "los gestos sin sentido
de la vida humana".
Desde
el indescriptible "Atlajala" que se introduce en la conciencia de los
amantes hasta la frágil Day deseando que amanezca pronto para atenuar su
pesadilla centroamericana en la "Tierra Caliente" o Julian que suministró
cianuro a sus padres la noche de año nuevo, estas mentes de Bowles son
terriblemente parecidas a cada uno de nosotros y los detonantes que los
arrastran a la súbita demencia no son más complejos que la falta de agua
en casa o la simple curiosidad por recorrer las afueras de una ciudad
desconocida.
Actualmente, Alfaguara-Santillana distribuye más de media docena de
títulos de Bowles, entre otros se pueden consultar: "El Cielo Protector"
(Novela llevada al cine por Bernardo Bertolucci en
1990), Un mundo distante ( Colección de terribles y hermosos relatos),
"Palabras Ingratas" (Relatos y cartas .Traducido por el escritor Rodrigo Rey Rosa, cuya
obra Bowles tradujo al inglés) y "Cabezas verdes manos azules" (Crónicas
de viajes por Africa Menor). Un poco más azarosa es la distribución por
Grijalbo de "Memorias de un nómada" (Libro escrito a fuerza de paciencia y
memoria. De la terrible presencia paterna a la placidez de la retirada
vida en Tánger). Seix
Barral cuenta con dos joyas autobiográficas en su catálogo: "Días y
viajes" (1993);
|
| Paul
y Jane en Maruecos en 1949 |
Días es el diario
de Bowles en Tánger entre 1987 y 1989, mientras que Viajes es un "conjunto
de escritos acerca de experiencias viajeras no reunidos hasta hoy en
volumen ni siquiera en inglés, y que Bowles ha compilado expresamente para
esta edición relativos a parajes tan diversos como Madera, Ceilán, Kenia,
Fez, Tánger o París". Asimismo, Seix Barral editó "Muy lejos de casa" y
"En Contacto", libro que sondea el juego de cartas que mantuvo Paul Bowles
con Aaron Copland, Jane Bowles y otros. En cuanto a la novela "La casa de
la araña" (Debate), aparece y desaparece por años de los anaqueles de las
librerías.
Un músico discreto
Amigo y alumno de Aarón Copland, Nadia
Boulanger y Virgil Thomson, Bowles obtuvo reputación en los años
treinta por sus trabajos de cámara, operas y canciones. También compuso
música incidental para obras de Orson Welles, Tennesse Williams, Arthur
Koestler, William Saroyan, y de su esposa Jane. En los cuarenta, sus obras
fueron ejecutadas por Leonard Bernstein, Lukas Foss, y Maro Ajemian. En
1996 (acompañado por el multinstrumentista Bill
Laswell) grabó poemas y lecturas de textos para el sello Meta Records. Varios de sus
trabajos musicales se encuentran en towerrecords.com
Hace algunos años, Edouard Roditi le preguntó por su dimisión radical de
la música
contemporánea a favor de la literatura y Paul respondió: "...la música
es muy difícil. Uno sigue los pasos diez años detrás de Antheil,
Copland, Blitzstein; veinte detrás de Hindemith y treinta detrás de
Stravinsky".
Paul Bowles, llegó a la antigua ciudad
del pecado que fue Tánger a los 21 años, "la ciudad huérfana", como la
definió más tarde. Viajero por América (vivió en México más de cuatro años
y su español era suave y preciso), Europa y Asia (donde compró una pequeña
isla en Ceilán), no se instalaría definitivamente en Tánger hasta 1952, y
apenas la abandonó salvo para adentrarse en el Sáhara y en otros lugares
de Marruecos, o viajar a Nueva York y Madrid para recibir tratamiento
médico o escuchar su música en concierto. Otro de sus destinos fue Málaga,
donde su mujer desde 1938, Jane Bowles, autora de Dos damas muy
serias, murió en 1973 tras una dolencia cerebral que duró 16 años.
Bowles se quejaba, en su apartamento de Tánger, de una biografía sobre su
mujer cuya autora no retrató a la Jane de antes de la "horrible"
enfermedad, una mujer divertida y humorística, de una alegría desbordante.
Ambos vivieron una especial historia de amor, por encima de sus
preferencias sexuales, que acabó de forma dramática -la amistad de Jane
con una marroquí con la que vivió más de 20 años era considerada por
Bowles como cercana a la posesión demoniaca, y a veces pensó que esa
codiciosa criada-amante envenenó a la escritora-. Pero les quedaban los
recuerdos de sus inicios juntos en plena juventud y belleza; de su
escapada de Estados Unidos, que ejemplificó el impulso nómada de una
generación; del izquierdismo y su militancia por unos meses en el Partido
Comunista, y de su descubrimiento de Tánger, una ciudad internacional que
a Paul Bowles le pareció maravillosa en su mezcla de cosmopolitismo y
exotismo, "una ciudad como uno se imagina que debía de ser Europa en la
Edad Media".
Bowles había acudido por primera vez a Tánger por recomendación de
Gertrude Stein como lugar ideal para pasar las vacaciones. Ya instalado
allí, sirvió como polo de atracción de artistas homosexuales o vinculados
a Nueva York y a la generación beat, como Tennessee Williams,
Truman Capote, Allen Ginsberg, Jack Kerouac, William Burroughs, Gore
Vidal, Gregory Corso, Djuna Barnes o Cecil Beaton. Subían hacia el café
Hafa, sobre los acantilados, y contemplaban el estrecho fumando kif.
Desintegración
Bowles participaba de los ideales de los beat, del humor, la
franqueza sexual, la ecología o el candor político, pero escorados en su
literatura hacia la oscura desintegración, el desplazamiento físico y
psicológico y el miedo, desde su punto de vista la emoción principal del
hombre, "la que mueve el mundo, más que el amor".
Tánger significó el descubrimiento del
kif, bajo cuyos efectos escribió
páginas de La tierra caliente y de los relatos de El jardín.
En una carta a Alec France dice: "Podía escribir usándolo, pero siempre
sin miedo a
 |
| Ahmed,
uno de los amantes de Bowles durante su época de Tánger |
quemarme, por así decirlo. En cuanto comprendí esto
desaparecieron todas las pesadillas, la compulsión y la angst (...)
Solucioné mi problema de todos los días y por fin encontré placentero
vivir, que es lo máximo que cualquiera puede desear".
En 1949, Bowles publicó su primera novela, El cielo protector,
"una historia de aventuras en la que éstas ocurren en dos planos
simultáneos: en el desierto real y en el desierto interior del espíritu".
Pasaron 40 años hasta que la obra, y el propio Bowles, recibieron un
impulso inesperado gracias al largometraje de Bernardo Bertolucci,
interpretado por John Malkovich y Debra Winger. La película le sacó de los
apuros económicos en los que vivía, y aunque incluso apareció
en un
pequeño papel, Bowles la consideraba fallida: "La parte final es muy mala,
creo que el equipo de rodaje no veía el momento de volver a Roma tras todo
ese tiempo filmando en el sur".
 |
| Bowles
con miembros de la Generación Beat: Ginsberg, Kerouac, Borroughs, etc |
El escritor reconocía la inspiración autobiográfica de los dos
personajes, Port y Kit, que, perdido el secreto de la felicidad conyugal,
desembarcan en el Sáhara. "El protagonista masculino es mi autorretrato, y
aunque Jane no estuvo conmigo en ese viaje, digamos que la he utilizado
como modelo, del mismo modo que lo hace un pintor".
La película sirvió para que el escritor fuera redescubierto en su país,
donde se programó su música y se reeditaron sus libros y ensayos, se
publicaron sus fotografías, una biografía, sus cartas, un documental...
"¿Qué carrera necesita un octogenario?", respondía él.
Recluido en Marruecos, lejano en su nomadismo interior a realidades tan
duras como la pobreza y la opresión política, Bowles había renunciado a la
brillantez de la vida literaria y musical de Nueva York para seguir el
aforismo de Kafka, uno de sus escritores favoritos: "A partir de un cierto
punto, ya no hay posibilidad alguna de retorno. Ése es el punto que es
preciso alcanzar". Alumno de Virgil Thompson y Aaron Copland, crítico
musical, se relacionó con los surrealistas y participó del movimiento
beat en los cincuenta y underground en los setenta. Fue
apadrinado por Gertrude Stein y la protagonista de Adiós a Berlín,
de Christopher
|
|
|
Paul
Bowles, en su apartamento de Tánger, en 1990 (B. Pérez) |
Isherwood, lleva su apellido. Escribió música para obras
teatrales de Tennessee Williams, Jean Cocteau y Lilliam Hellman, colaboró
con Orson Welles, John Huston o Elia Kazan; Leonard Berstein estrenó en
1943 su composición The wind remains, basada en Así que pasen
cinco años, de García Lorca...
Indiferente al éxito inicial y final de un recorrido teñido de penas y
complicaciones en su extenso tramo medio, Paul Bowles decía en el
desastrado apartamento de Tánger del que no quiso mudarse: "Ni cuando esté
muriéndome voy a decir que hubo una época en la que me sentía maduro,
porque uno siempre está cambiando y nunca llega a nada. Llegar a algo
tampoco es necesario. Morir sí, todo lo inevitable es necesario".
Bowles abandonó
la bulliciosa y mudable vida neoyorquina por su discreto y denso devenir
en Moroco, junto a su esposa Jane Bowles (muerta en 1973), quien no sólo
lo recibía a él en su alcoba.
Escribir, tomar té de menta en el Café Hafa,
recibir y enviar correspondencia desde la Oficina de Correos y atender a
los innumerables peregrinos que lo visitaban, fue la esencia de su existir
en ese misterioso país, poblado de historias, de ritos, de venganzas, de
mitos.
Cada semana (hasta su muerte) tocaban a su puerta desde una turista
que le aseguraba ser su hija hasta Patricia Hightsmith o Aaron Copland,
con quien realizó su primer viaje a Tánger en 1931. Él los recibía en
cama, envuelto en frazadas y apoyado en una ostentosa montaña de
almohadas.
Algunos viajeros, como William Burroughs, Allen Ginsberg y Gregory
Corso (líderes de la Generación Beat que
tambaleó los años sesenta) se quedaron a vivir con él en Tánger. Tiempo
después, Burroughs escribiría: "El sueño producido por el tifus en El
cielo protector y el delirio de hachís al final de Déjala que caiga
figuran entre mis pasajes favoritos de la literatura contemporánea".
Su muerte el 18-11-1999, sólo significó un despliegue estereotipado de
titulares alrededor del mundo. Sin embargo, su aislamiento y goce de los
secretos de Africa sigue intacto, incomprendido, profundo en los pliegues
de su literatura solar, enceguecedora y perturbadora para aquellos que
deseen seguir con una vista privada de las envidias y tramas del malvivir
cotidiano.
Para algunos (Kant, por ejemplo), su existencia se desarrolla en unos
pocos kilómetros cuadrados. Para Paul Bowles, "La vida es un viaje
experimental, hecho involuntariamente" (Fernando
Pessoa).
* * * * * *
Bibliografía en
español
Alfaguara y Seix Barral son las dos editoriales españolas
que más atención han dedicado a la ingente producción narrativa de Paul
Bowles en los últimos años.
El cielo protector
(1949), la novela emblemática y probablemente
la obra maestra de Bowles, fue editada por Alfaguara en 1992, al calor de
la popular adaptación cinematográfica realizada por Bernardo Bertolucci.
La novela cuenta el viaje de un matrimonio norteamericano, Kit y
Port,
y un amigo llamado Tunner al profundo sur de Marruecos. Bowles describe
magistralmente la dureza y la belleza del Sáhara mientras narra el
hundimiento total de las vidas de los protagonistas.
Cuentos escogidos, que también editó Alfaguara, en 1995, es una
selección de 14 cuentos del magnífico y prolífico cuentista que fue
Bowles. Es una pequeña selección, porque el autor decidió dejar fuera unos
cincuenta cuentos más, pero incluye joyas del género como Un episodio
distante, Delicada presa o Parada en Corazón.
Otra novela inquietante es
Déjala que caiga, título extraído de
una cita de Macbeth en el que Bowles describe con su pluma afilada a
numerosos personajes del Tánger ciudad sin ley que conoció en los años
cuarenta. La editó Alfaguara en 1993.
También en esa editorial está
Cabezas verdes, manos azules
(1997), una recopilación de crónicas de viajes por el Sáhara, El Rif y
Estambul en las que Bowles se adentra con la misma maestría en las
costumbres de las tribus del desierto, los sonidos de la música rifeña o
el ambiente de la vieja Constantinopla.
Una visión general y muy interesante del hombre y el creador es Paul
Bowles visto por sus amigos, reunión de textos de Patricia Highsmith,
Gore Vidal (otro gringo transterrado), William S. Burroughs o el español
Emilio Sanz de Soto, que dibuja la compleja personalidad del gran viajero.
Seix Barral también ha hecho de Paul Bowles un autor señero en los años
noventa, publicando, por ejemplo, Días y viajes (1993),
Muy
lejos de casa (1992) o la jugosa selección de cartas titulada
En
contacto, que salió al mercado en 1994. Alfaguara cierra el círculo en
1997 con la publicación de la novela Misa de gallo.
* * * * *
* * * * *
Agradecemos
la aportación critica de Kenneth Lisembee sobre nuestras informaciones,
que nos ha permitido corregirlas. Kenneth es webmaster de la pagina oficial
-en ingles - www.paulbowles.org
de Paul Bowles y
fue amigo del escritor hasta su muerte.
|