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El actor y escritor Dirk
Bogarde, cuyo nombre completo era
Derek Jules Gaspard Ulric Niven Van Bogaerde, nació el 28 de marzo de 1921 en
Hampstead, al norte de Londres, y falleció el 8 de mayo de 1999, en Chelsea,
Londres.
Su padre, Ulric, que era medio alemán, empezó a trabajar en el área artístico en Times
y llegó a ser su editor artístico. Su madre, Margaret
Niven, era escocesa y hermana del actor y pintor Forrest Niven. Apareció en la producción
Bunty Pulls The Strings,
pero el marido insistió en que abandonase su vertiente de actriz.
Dirk Bogarde pasó su infancia
en Sussex, criado y cuidado por su hermana Elizabeth, y su niñera, Lally.
Esto aparece descrito en su libro A Postillion
Struck by Lightning, en 1988. El
muchacho asistió a la escuela Allen Glen en
Glasgow y también asistió al University
College School in Londres. Comenzó
estudios de producción y economía en el arte, en Chelsea Polytechnic,
donde enseñaban Henry Moore
y Graham Sutherland, pero abandono el curso, convirtiéndose en un estudiante de
teatro por libre. Comenzó
sus estudios como diseñador y artista comercial en 1930. Su
actividad teatral comenzó en la compañía de repertorio de Amersham. Su debut
sobre las tablas fue en un pequeño teatro londinense cuando apenas tenia 19
años. Era el West End y la obra era el Cornelius de J. B. Priestley. En
el cine hizo su debut como extra en la comedia Come On George,
en 1940. Precisamente
en ese año, se unió al Regimiento Queen's Royal, donde alcanzó el grado de
Mayor. Sirvió en la Unidad de Inteligencia Fotográfica aérea. Durante su
servicio militar le colocaron el apodo de Pip, o Pippin. Al terminar la Segunda
Guerra Mundial, se incorporó a la sociedad civil con siete medallas. Durante
la guerra, uno de sus poemas, "Catedrales de Acero", sobre la tropas,
fue publicado en una pequeña revista en 1943, y posteriormente se incorporó a
una antología. Sus pinturas de esa época, están en el Museo Imperial del
Ejercito, en Londres. Después
de la guerra, hizo giras de audiciones y apareció en Power Without
Glory, en el New Lindsay Theatre in 1947.
Noël Coward admiró su interpretación y le instó a que continuara la carrera
de actor. Dirk Bogarde también interpretó a un homosexual en una adaptación
televisiva de "La Soga". Wessex Films
le dio un pequeño papel en Esther Waters
en 1947, pero cuando Stewart Granger
dejo el papel protagonista, propuso a Dirk para el mismo. La empresa que
distribuía las películas de Wessex, le propuso un contrato a largo plazo y
participó en numerosos papeles (pequeños) interpretando a ladrones de poca
monta, héroes militares, y papeles románticos en comedias suaves, durante los
14 años que duró su contrato. Un
papel memorable fue cuando hizo de el «cockney»
que disparó al policía George Dixon en "La lámpara azul" en 1950.
En esa etapa de su carrera, fue un icono masculino como el Dr. Simon Sparrow, en
la película "Doctor en casa". En
el West End, en Londres, actuó en "Punto de partida" de Anouilh y en
la obra "Tiempo de verano" de Ugo Betti. Recibió buenos comentarios,
pero el stress y los nervios le forzaron a retirarse, y no regresaría al teatro
hasta pasado 1951.
Progresivamente Dirk Bogarde
comenzó a tener papeles mas importantes en los siguientes películas. Uno de
los mas destacados fue su personaje de Melvilla FARC, un abogado homosexual
chantajeado en "Víctima", dirigida por Basil Dearden en 1961. Este película
propició el debate publico sobre la Ley de ofensas sexuales, de 1967. La película
y las reacciones fueron comentadas en "Encuentros: lesbianas y gays en el
cine británico 1930-1971" escrito por Stephen Bourne (1966). A
medida que aumentaban las ofertas, consideró trabajos en el cine europeo, y
abandono Gran Bretaña a mediados de los sesenta, instalándose en el sur de
Francia. Ahí logró el ya clásico personaje de Aschenbach, en "Muerte en
Venecia", dirigida por Luchino Visconti en 1971. También interpretó un
papel de peso en "Desesperación" de Rainer Werner Fassbinder, en
1978. Fue también en los
cincuenta cuando Dirk Bogarde comenzó una nueva carrera de escritor,
produciendo ocho autobiografías así como un buen numero de novelas. Dirk
Bogarde nunca habló o escribió acerca de su relación con Tony
Forwood, su representante y amigo durante cincuenta años. Toni había sido el
marido de Glynis Johns. Dirk Bogarde
y Tony Forwood vivieron cerca de Grasse en la Provenza, donde se establecieron
en una casa rural del siglo XV que restauraron. Cuando
Tony Forwood se puso
seriamente enfermo en 1983, regresaron a Londres. En su libro "A Short Walk From Harrods"
de 1994, Bogarde describe como cuido y atendió a Tony Forwood
en los últimos meses de su vida, hasta que falleció de cáncer en 1988. En
1982 Dirk Bogarde fue nombrado Caballero de la Orden de letras. Asimismo recibió
el titulo de Doctor Honoris Cause en Letras, por la Universidad de St Andrews
. Y finalmente la Reina le nombró Caballero en febrero de 1992.
En 1996 sufrió un seria
apoplejía, que le paralizó parcialmente. Desde mayo de 1998 requirió la
asistencia 24 horas de una enfermera. Entonces aleccionó a sus abogados y dio
ordenes expresas a los doctores de que no le mantuviesen artificialmente con
vida en la etapa terminal. En esa etapa se hizo vicepresidente de la Voluntary Euthanasia
Society, y escribió un artículo acerca de la Eutanasia en junio de 1998,
explicando el porque aun no estaba preparado para morirse. El 8 de mayo de 1999,
falleció de un ataque al corazón en su casa de Chelsea, a la edad de 78 años.
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La otra vida de Dirk Bogarde El
actor de
«Muerte en Venecia» prendió fuego a sus papeles antes de morir. Ahora, una
colección de películas caseras revela su intimidad con Tony
por Richard
Brooks
La verdad es que, para ser un
actor, es decir, alguien obligado a vivir la mayor parte de su vida a la
vista de todo el mundo, Sir Dirk Bogarde fue un personaje enormemente
celoso de su intimidad. En parte, ese anhelo de intimidad se explica por su
actitud paranoica a la hora de hablar de su relación con Tony Forwood, con
quien compartió su hogar durante casi 40 años.
Bogarde empezó su
carrera de ídolo popular en los años 50, en el papel de Simon Sparrow, el
elegante médico de la serie "Doctor in the House" (El médico en casa), antes
de aceptar papeles más exigentes en películas como Muerte en Venecia,
Víctima, El sirviente y Portero de Noche.
Antes de morir, prendió
fuego a la mayor parte de sus papeles, sus fotografías y sus cartas, entre
los que figuraba, para decepción general, un diario que había escrito
durante su visita a Belsen (pequeña localidad del noroeste de Alemania
donde los nazis levantaron un gran campo de concentración y de exterminio)
inmediatamente después de la liberación de este lugar en 1945. Bogarde
había pasado por una traumática experiencia bélica, en parte responsable
de su personalidad reservada y sensible.
Ahora, dos años después
de su muerte, el 8 de mayo de 1999, a los 78 años de edad, se ha hecho
público que dejó a su sobrino Brock una enorme colección de películas
caseras, grabadas desde finales de los años 50 hasta mediados de los 70.
Las películas, todas en color, muestran escenas de su vida con
Forwood y los muchos momentos de ensueño de los que disfrutó en el ámbito
privado con otras estrellas del cine, tales como Elizabeth Taylor, Judy
Garland, Jean Simmons, Michael Wilding y Gregory Peck, que le iban a
visitar a sus casas de Buckinghamshire y Sussex. «Dirk me las entregó hace
unos 12 años, cuando volvió [a Inglaterra] después de vivir en Francia»,
ha contado Brock, quien ha mantenido el Van den Bogaerde del apellido
familiar (fue Tony Forwood quien le sugirió a Dirk que se lo cambiara por
el más sencillo de Bogarde).
Bogarde y Forwood residieron en
Francia desde principios de los años 70 y ya no regresaron a Gran Bretaña
hasta 1987, cuando Forwood se encontraba gravemente enfermo de un cáncer
del que murió seis meses más tarde. Se habían trasladado a la Provenza
porque, en aquella época, Dirk Bogarde estaba mucho más solicitado para
trabajar por los directores de cine europeos, aunque también para huir del
agobiante régimen fiscal de Gran Bretaña.
«Dirk nunca quiso volver
a ver aquellas películas caseras después de la muerte de Tony», ha
declarado Brock. «Ver esas películas le habría resultado muy doloroso:
demasiados recuerdos de Tony.Dirk iba a deshacerse de ellas, pero creo que
me las confió a mí porque yo le hice ver que me interesaban».
ALBACEA LITERARIO
Brock, que trabaja actualmente en el
área de la producción de cine, es también el albacea literario del actor y
el principal beneficiario de su herencia. Hace algunos años dispuso que
todas las películas se transfirieran a soporte digital para su mejor
conservación, aunque no fue sino hasta que la BBC se puso en contacto con
él, en el curso de este año, a propósito de un documental sobre Bogarde,
cuando otras personas, aparte de sus familiares más próximos, se enteraron
de la existencia de esas películas.
Algunas secuencias pudieron
verse la pasada semana como parte del documental de referencia que la BBC
programó el día del aguinaldo [26 de diciembre].
El propio Brock
vivió en casa de Bogarde, cerca de Grasse, en la Provenza, en 1975, cuando
se filmó el último rollo de esas películas caseras. Brock se fue allí al
término de su etapa escolar en Inglaterra. Con 18 años de edad por aquel
entonces, pasó nueve meses con Bogarde y Forwood, trabajando en el olivar
que ambos tenían, a la vez que asistía a clases de francés en Cannes.
Fue más o menos por aquella época cuando Dirk Bogarde empezó a
escribir A postillion struck by lightning (Un postillón alcanzado por un
rayo), el primero de sus siete volúmenes de memorias.
Sin embargo,
esas memorias no confiesan jamás a las claras la auténtica naturaleza de
las relaciones entre Bogarde y Forwood.Al igual que en las entrevistas
periodísticas, Bogarde se refería en sus libros a su compañero íntimo como
«mi representante» o, en todo caso, en muy raras oportunidades, como «mi
compañero».Sin embargo, en su vida cotidiana, para Bogarde Forwood era
Tote, un apodo que se cree que le venía de que el actor pensaba que su
compañero era «totalmente divino». Sin embargo, siguen siendo un secreto
los detalles precisos de su relación.
Brock puntualiza que, en la
casa de Francia, cada uno de ellos tenía su propio dormitorio aparte, y
describe el de Forwood «con un aspecto como más infantil, con un osito de
peluche encima de la cama».
Según la expresión francesa que él utiliza, la
relación Bogarde Forwood era un «mariage blanc» (matrimonio blanco, sin
sexo).
John Coldstream, que trabaja en estos momentos en una
biografía de Bogarde, está de acuerdo con esa afirmación. «A decir verdad,
fue en eso en lo que terminó convirtiéndose», añade, «aunque de lo que no
estoy seguro es de cómo empezó. De lo que no me cabe duda es de que la
suya era una relación de gran compañerismo y de profundo afecto».
La pareja se conoció en octubre de 1940, cuando Forwood, que había
ido a ver actuar a Bogarde en una obra de teatro en Amersham, se presentó
a sí mismo al actor tras la representación.
Si bien no cabe duda
de que Bogarde era, por encima de todo, homosexual (tuvo sus líos de más
joven), Sheridan Morley, el primero de los biógrafos de Bogarde (no
autorizado), reconocía que «si abrieras el armario de Dirk, lo más
probable sería que te encontraras dentro un par de botas de jardinero». Es
más, en un programa de televisión, cuando a Bogarde le interrogó sobre su
sexualidad su amigo Russell Harty, que también era homosexual, el actor
replicó: «Yo sigo encerrado en mi concha y tú todavía no has conseguido
abrirla, querido».
CON AVA GARDNER
Las películas
caseras permiten asomarse a lo que Brock llama, con absoluta propiedad,
«otro mundo, otra época, repleta de encanto, por cierto». Tal y como el
propio Bogarde se encargó de subrayar en cierta ocasión, «yo no me
abandono a los caprichos; son los caprichos los que salen a mi encuentro».
Sus invitados, tanto en su casa de las afueras de Amersham como,
más adelante, en la de los Downs, de Sussex, y, posteriormente, en la de
la Provenza, eran siempre las más destacadas estrellas del momento.
La mayor parte del metraje de estas películas son grabaciones
realizadas por Forwood, que, al término de la II Guerra Mundial, había
empezado a trabajar en el mundo del cine, aunque también el propio Bogarde
rodó secuencias desde la ventanilla abierta del Rolls Royce en el que
Forwood llevaba y traía a su compañero a y de los platós cinematográficos.
Existen secuencias de una Judy Garland de aspecto triste, junto con
Bogarde, en un columpio; hay otra de Ava Gardner con un perro.
Unas cuantas de esas películas caseras muestran a la actriz
italiana Capucine, que mantuvo una estrecha amistad con Bogarde, tan
estrecha que sus responsables de relaciones públicas estaban encantados de
que la prensa creyera que entre ellos había un apasionado romance.
Cualesquiera que fueran sus auténticas relaciones, esas películas caseras
muestran a Bogarde y Capucine chapoteando juntos en la piscina o en el
lugar de rodaje, en Austria.
En una de esas películas en las que
aparece Capucine, la cámara pasa del jardín exterior al interior de la
casa. Allí, sobre una mesa, se ve una pila de revistas y, entre ellas, el
último número de Mirabelle. En la misma película puede verse incluso la
portada de esa revista con una foto de Bogarde y las siguientes palabras:
«El soltero más codiciado de Gran Bretaña. ¿Encontrará alguna vez el
verdadero amor?».
«Hay que recordar que en aquellos momentos,
finales de los años 50 y principios de los 60, Dirk fue elegido el segundo
personaje más popular del mundo, no sólo de Gran Bretaña», añade
Coldstream.
En las películas también aparece Forwood de vez en
cuando un hombre apuesto, con una pinta magnífica , aunque Brock tiene
muchas más fotos del compañero de Bogarde.
Hasta los padres de
Bogarde hacen su aparición en las películas, sobre todo, en una en
particular, rodada en 1970, en la que se le ve con su madre. Se grabó en
Venecia, cuando el actor se trasladó allí para hacer el que muchos
consideran que es su mejor filme, Muerte en Venecia. La película casera
muestra a madre e hijo en un canal. Se supone que la escena debió de ser
captada por Forwood.
Brock está absolutamente seguro de que
Bogarde habría querido que esas películas se exhibieran ahora. «Yo creo
que él sabía que, algún tiempo después de su muerte, esas grabaciones
saldrían a la luz pública», ha declarado. «Siempre dio a entender que no
le importaba lo que ocurriera cuando hubiera muerto. También dio a
entender que le traía sin cuidado que se escribiera una biografía oficial
o no. En realidad, en cierta ocasión me dijo que yo terminaría hablando
con el autor de su biografía».
Bogarde, a decir de Brock, era un
hombre emotivo a quien «se le podía hacer llorar con facilidad». Influido
por el matrimonio no muy feliz de sus padres y por un padre distante, y
profundamente marcado por sus experiencias en la guerra, Dirk Bogarde
volcó su capacidad de compasión en la pantalla. Algunas de sus
actuaciones, muy en especial en Víctima, una película que rompió moldes,
realizada a principios de los años 60, sobre el tema de un homosexual
casado que se ve obligado a llevar una doble vida, y posteriormente en
Muerte en Venecia, con su reprimida adoración por un adolescente,
demostraron hasta qué punto el propio dilema de Bogarde le permitía una
mejor comprensión de los papeles que encarnaba. También tuvo una
extraordinaria capacidad para traspasar sus sentimientos y preocupaciones
a la pantalla.
Ahora bien, el deseo de Bogarde de mantener en
secreto su vida íntima le acompañó hasta el último momento de su vida. A
Brock le pidió que no se celebrara ningún funeral tras su muerte. Sus
deseos se vieron cumplidos.
Aunque se muestra un poco remiso a
hablar de la relación de su tío con Forwood, Brock admite que «se trataba
de una relación ciertamente maravillosa y llena de cariño, pero de
compañerismo, fundamentalmente. Tony representaba el equilibrio en la vida
de Dirk. Contribuyó también a atajar los temores que Dirk tenía de perder
los estribos». El año pasado, Brock llevó las cenizas de Bogarde a la que
fue su casa de campo de la Provenza. Decidió esparcirlas en el mismo lugar
en el que Dirk disfrutó de tantos años de felicidad con el hombre que, sin
lugar a dudas, fue el amor de su vida: Tony Forwood.
The Sunday
Times/ Suplemento CRONICA "El Mundo" / Domingo 6 de enero de 2002
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El rostro del vicio inglés
por Francisco
Marinero
Dirk Bogarde hizo una carrera reivindicativa conquistando a
fuerza de paciencia, talento e imagen un puesto de prestigio
cuando, en principio, estaba destinado a no pasar de galán
convencional en productos comerciales del que se conoció como
«el correcto y aburrido cine inglés», el de los años 50.
La primera y muy copiosa etapa de su filmografía se
caracterizó por desempeñar papeles heroicos y límpidos en
aventuras diversas, y nunca muy épicas, y en la que fue una de
las más populares, pero no muy divertida, series de comedias
británicas, la iniciada con "Un médico en la familia" (1954).
La de doctor es la imagen más saludable que se pueda
imaginar, pero había algo en Bogarde, pese a su competente
trabajo, que no encajaba del todo en esa pulcritud moral:
debía saber, o quizá quisiera, que ésa no era su persona y dos
películas menores le permitieron explotar su faceta turbia en
la revuelta y transgresora década de los 60.
"El demonio, la carne y el perdón" (1961), un western
estrafalario y pretencioso, le dio la oportunidad de lucirse
como forajido estilizado y Víctima (1961), un melodrama
enrevesado, denunció la ilegalidad de la homosexualidad en
Gran Bretaña. El elegante, distinguido, displicente, apuesto,
refinado y ambiguo Bogarde vio recompensadas esas dos
interpretaciones con el papel principal de subalterno en El
sirviente (1963) de Joseph Losey, un director estadounidense
exiliado en Inglaterra por sospechoso de izquierdista.
Bogarde encarnaba una de las instituciones más británicas,
el mayordomo, y lo hacía con tanta eficacia que lograba
someter a su patrón, invirtiendo los papeles, consiguiendo en
una particular lucha de clases imponer su voluntad a la
riqueza del amo.
Esa colaboración con Losey le confirmó como idóneo para
personajes más bien sádicos y por tanto también masoquistas,
de siempre irreprochable comportamiento formal y tendencias
confesables o inconfesables.
Bogarde fue de nuevo el empleado demasiado ambicioso en La
caída de los dioses y el compositor demasiado sensible a la
juventud en La muerte en Venecia, ambas de Luchino Visconti, y
atrajo a cineastas tan proclives a la curiosidad morbosa como
la italiana Liliana Cavani, para la que hizo Portero de noche,
y el alemán Rainer Werner Fassbinder, para el que hizo "Desesperación".
Todos sus directores mayores han presentado una faceta
sexualmente turbia de un actor cuyo principal recurso
dramático era su propia imagen de dandy incluso cuando su
personaje fuera servil.
Sin embargo,
Bogarde, quizá sólo haya quedado bien
retratado en la película que le retrata, una vez más como muy
inglés, en la muy francesa Daddy Nostalgie.
Ahí quedó como un
tipo culto, escapado de su lluvioso y represivo país,
melancólico y a su manera vitalista. Sus sentimientos son
mucho más convincentes en esta película que los sufrimientos
que experimenta en "La muerte en Venecia" viscontiana, un
monumento de pretenciosidad en el que su imagen decadente
alcanzó extremos de caricatura que sólo podían conmover a
incondicionales de Mahler y, sobre todo, de Visconti.
El
MUNDO / Cultura
Domingo, 9 de
mayo de 1999
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NOTA:
Si tienes mas información de este personaje, remítenosla por
Email y completaremos esta nota biográfica. Otros navegantes te
lo agradecerán. |
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| ISLA
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NO
ERES EL ÚNICO |
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