Es infrecuente ver un padre
deleitarse en el sadismo de su hijo
"Querían que el niño fuera un genio", dijo la artista Yvonne Thomas. 'Eso
era lo que me molestaba. Me sentía a disgusto con él porque sentía que
sentía él tenía que ser algo, tuviese o no tuviese capacidad para serlo.'
Un conocido recordó a los Baekelands ordenando al niño que leyese en voz
alta la obra erótica del Marqués de Sade .
Otro rompió el contacto con la pareja después de escuchar el orgullo
evidente de Brooks cuando describió cómo Tony había roto los alas de una
mosca para ver cómo afectaba el equilibrio del insecto. 'Esa clase del
comportamiento sádico es muy común en los niños, pero rara vez se ve a un
padre que piensa que es maravilloso", manifestó
Cuando Tony tenía apenas ocho años - en ese tiempo su madre había
consolidado su nivel de poder e influencia en Nueva York - sus padres
encontraron una nueva audiencia para "sus talentos".
Bárbara quería conquistar
Europa y la familia empezó una existencia nómada, alquilando villa tras
villa en lujosos resorts vacacionales de moda por todo el Continente.
Cuando alquilaron una villa
Cap d'Antibes en el sur de Francia en 1955, sus vecinos eran Andre
Dubonnet, nieto del creador del famoso aperitivo, y Freddy Heineken, el
magnate de la cerveza. Greta Garbo saltaba sobre las bebidas abundantes.
Tony, mientras tanto, era
colocado a jugar con la Princesa Yasmina, la hermana de Rita Hayworth y el
hijo del Aga Khan, el príncipe Aly Khan.
Bárbara era una madre
intensa, posesiva y emocional, y al tiempo absolutamente negligente.
Cuando la familia viajaba
de un destino elegante a otro, en un recorrido sin fin de veranos ociosos,
ella y Brooks trataban a su hijo como un juguete favorito, recogido,
colocado y movido a su capricho.
Los Baekelands salieron un
día con un yate que habían alquilado a un pescador local - cuenta un amigo
que paso unos días de vacaciones con el matrimonio - y pasaron la jornada
bebiendo litros de vino y cotilleando con tal duquesa o tal princesa y tal
condesa, entre ellos. Tony fue excluido de toda actividad y atención.
Niño solitario y
autosuficiente, el crío había heredado los rasgos hermosos de ambos
progenitores, incluyendo el pelo rojo y los ojos marrones radiantes de su
madre. Encantaba a aquellos que le conocieron, pero mas de uno vio alguna
señal de la catástrofe que se cernía sobre el muchacho.
Nike Mylonas Hale y su
marido Bob conocieron a los Baekelands en Italia , cuando Tony tenía doce
años. "lo vimos solitario sobre las rocas, jugando un cangrejos,
separándolos unos de otros. Es un detalle pequeño, pero en una visión
retrospectiva parece escalofriante, puesto que sus padres realmente no
prestaban la menor atención al niño.
Francine du Plessix Gray,
otra amiga de la pareja, también estaba preocupado por el comportamiento de
Tony. Ella y su esposo Cleve, compartieron una villa italiana en el verano
de 1940, cuando el adolescente tenía 14 años.
Tony tenía un tartamudeo
pronunciado y los psiquiatras dicen que puede ser una forma de reclamar
atención. Pero la única pista de que estaba cerniéndose algo equivocado
llegó a lo largo de los días.
Nuestro hijo Thadeus
acababa de nacer, así que habíamos traído provisiones de botes de comida
infantil y comenzamos a notar que repentinamente aparecían huecos en las
hileras de la despensa, en la fila de esos potitos .
Algunos días después, la
muchacha que cuidaba al bebito nos dijo: "Es el señorito Tony. Lo he visto
hacerlo. Viene por la noches, cuando el bebé está dormido y roba los
potitos". "Tal vez quisiera identificarse con nuestro bebé dado que nunca
había tenido una correcta atención y cuidado de sus propios padres".
Otras historias
aparentemente mas preocupantes comenzaron a circular alrededor de Tony.
Mas adelante contaría a sus psiquiatras que había tenido su primer encuentro
sexual en el internado, a la edad de ocho años - y que antes de los catorce
buscaba activamente relaciones sexuales con otros chicos.
Un episodio pequeño y
escalofriante
Un amigo que compartió cocinero con los Baekelands en Nueva York
comentó que cuando sus padres estaban ausentes, el adolescente a
menudo recogía niños mayores en la calle y los traía a la casa.
Para Brooks Baekeland, esto confirmó lo que él, pero no Bárbara,
venía sospechado desde hacía tiempo.
'La homosexualidad de Tony era una conmoción terrible para su madre, que
luchó contra eso, ferozmente. Simplemente nunca pudo aceptarlo.' Ni tampoco
pudo asumir que se incrementaba el anhelo de su esposo por otras mujeres.
Los Baekelands estaban en
esa época usando París como su residencia principal, y en 1963, Brooks se
enamoró de la hija de un diplomático ingles que era quince años mas joven.
Cuando insinuó el tema del divorcio, Bárbara tomó una sobredosis de
pastillas. Aunque sobrevivió, Brooks comprendió que no podía dejarla por que
la mujer repetiría el intento de quitarse la vida.
"Enfrentado a convertirme
en una asesino como precio de mi libertad, he tenido que renunciar a mi
niña" manifestó como explicación de alejarse de su joven amante.
Era un esquema que se
repetiría durante el resto de su matrimonio. El escritor Samuel Taylor
recordó una cena en la casa de los Baekerland, en Nueva York. con la actriz
Jessica Tandy: "Bárbara dijo "Adivina donde estaba a las cinco de esta
madrugada"- ¿Donde? - pregunté. "En el Hospital Bellevue" respondió,
mostrándonos las vendas alrededor de sus muñecas.
Esperanzada en hacer que
Brooks se diese cuenta de que todavía resultaba atractiva para otros
hombres, y pensando en que eso le hiciese desearla más, comenzó una aventura
amorosa con un físico español. Esto únicamente sirvió para que Brooks le
ofreciese una considerable anualidad si se divorciaba y se casaba con su
amante.
De inmediato anunció que su
relación con el español había terminado porque no sabía aparcar debidamente
y porque no le gustaban sus pies.
Aunque Brooks continuaba
con sus aventuras eróticas, con los años, los intentos de suicidio de
Bárbara no se incrementaron hasta 1967, en que una serie de acontecimientos
destruyeron finalmente su matrimonio.
Ese año, Tony pasaba el
verano con sus padres en una villa de Cadaqués (España) donde conoció a Jake
Cooper, un joven y apuesto australiano que era el amante de una mujer
llamada Erika Svenssen.
"Jake es como un demonio",
dijo Svenssen. "Tiene poder sobre la gente".
Alto y oscuro, con un aro
de plata, y conocido por sus parásitos como "Black Jake", Cooper vivía en
una granja abandonada con un sequito de hippies que rondaban los hongos
alucinógenos y otras drogas. Lucía pequeños huesos cosidos a su
chaleco y afirmaba que eran sus amuletos. Se decía que practicaba la
magia negra. Incluso se rumoreaba que con sus hechizos había matado a
tres personas.
Así Tony, que tenía por
entonces veintiún años, se introdujo en el siniestro círculo de Jake Cooper,
comprándole con obsequios valiosos y dinero, enamorándose rápidamente del
esotérico personaje
La influencia del australiano sobre Tony fue presenciado por Bárbara
Curteis, amiga de los Baekeland, mientras la madre estaba en Suiza.
"Facilitó drogas a Tony y lo convirtió en "su" objeto. Viajo a Marruecos con
Jake y trajeron belladona (una peligrosa droga alucinógena) a España.
Cuando Curteis telefoneó a
la madre de Tony para advertirle, la mujer regresó a Cadaqués para
rescatarlo y llevarlo a Suiza. Pero fueron detenidos en la frontera porque
el joven no tenia el pasaporte y la madre montó tal altercado pataleando y
escupiendo a los funcionarios de inmigración, que ambos fueron arrestado y
obligados a pasar la noche en una celda.
Contándome el suceso, ella
me hizo un comentario, comentó la amiga de la familia, que me causó cierto
horror: Me contó que le había dicho orgullosamente a Tony que "Aquí
estás, querido, finalmente esposado a Mami"
El amor gay de Tony por
Black Jake no fue la única relación homo en ciernes que la madre había
destruido.
El joven comenzó a verse
con una muchacha francesa llamada Sylvie, que también estaba de vacaciones
en Cadaqués. Bárbara pensaba que al final tenia una novia, y invitó a Sylvie
a cenar con sus padres, comenzando a presionarla para que se casase con Tony
de inmediato, recordándole insistentemente que un día sería muy rico.
Y buscando ese objetivo, comenzó a invitar a la muchacha a su villa con
frecuencia.
Pero su conspiración le
resultó torcida, porque en lugar de liarse con el hijo, la joven comenzó una
aventura amorosa con el padre. Bárbara no descubrió que Sylvie y Brooks
estaban liados hasta febrero del año siguiente, intentando el suicidio
nuevamente, con una sobredosis de sedantes regada con abundante vodka.
Pero en esta ocasión,
Brooks no cedió. Quizás dándose cuenta de que la única forma de equilibrar
la balanza y superar a Bárbara, la joven Sylvie también se encasquetó una
sobredosis, dejando que el hombre escogiese entre dos "frágiles" mujeres.
Eventualmente eligió a
Sylvie y le dijo a Bárbara que esta vez realmente deseaba el divorcio. Había
tomado la decisión correcta.
Antes de separarse, Bárbara
le dijo a Brooks: "Sabes, yo puedo hacer que Tony deje su homosexualidad, si
me lo llevo a la cama", recordó su cuñada, Elizabeth Archer Baekerland.
Brooks exclamó: "No serás capaz de hacer tal cosa". Bárbara aparentemente
ignoró ese aviso
Los efectos sobre la
psiquis de Tony fueron catastróficos
Bárbara y Tony
pasaron el verano de 1969 en Mallorca, bebiendo y fumando marihuana en una
casa prestada por la hija de un archiduque austriaco.
Allí, en una villa
descuidada, ubicada a gran altura sobre un despeñadero, sin teléfono ni
electricidad, la mujer que había engatusado a hombres por todo el mundo,
enfocó sus encantos sobre su hijo y se lo llevó a la cama.
Tras eso, quedó convencida
de que había hecho lo correcto, y se jactaba incluso de ello a la menor
oportunidad.
Alan Harrington, un amigo,
comentó: "Bárbara me llamó y me dijo que se había acostado con Tony". Le
dije que no pensaba que fuese algo malo. Estaba tratando de quitarle
culpabilidad, pero ahora pensando en ello, tengo la seguridad de que ella no
tenia ningún sentido de culpabilidad"
Era muy honesta en esto.
Dijo que lo había hecho para curarle las tendencias homosexuales, recuerda
Bernard Pfriem, un pintor que conoció a Bárbara en un crucero. Hablaba de
ello como si se tratase de un acto terapéutico.
¿Terapia? ¿O el ultimo acto
de una destructiva autoindulgencia de una belleza rechazada, narcicista?
A finales del verano,
Brooks se instalo también en Mallorca con Sylvie, desconociendo que su
ex-esposa e hijo estaban allí.
Cuando Bárbara descubrió
donde estaban viviendo, Tony comenzó a visitarlos y su desequilibrio mental
se puso rápidamente en evidencia.
Era muy incomodo, muy
fuerte, recuerda Sylvie- Tony comenzó a dejar mensajes para su padre en las
macetas. Encontré uno que decía "Papa, por favor, papa, regresa con Mamí. Es
muy desdichada". Actuaba como un niño de siete años.
Un amigo que visitó a Tony
y a su madre en la casa prestada, fue invitado a sentarse en una silla rota
que estaba en los parterres del jardín. Bárbara le explicó que Tony la
había puesto allí en una ataque de rabia. El mismo amigo vio luego una
maquina de escribir destrozada y tirada en los escalones del sótano.
Nuevamente Bárbara le explicó que Tony la había hecho añicos al ser
"derrotado en alguna cosa"
La maquina de escribir era
una que Tony había usado para escribir unos poemas, que había mostrado a su
amigo Alastair Reid. Sus poemas había comenzado como algo apacible,
comunes y corrientes, pero cada vez mas fueron reemplazados por paginas y
paginas de divagaciones extrañas e incoherentes.
"Bárbara es un gran paisaje
a lo lejos" - comenta Reid. Pero ese verano se había transformado para Tony
en un horizonte salvaje.
Ese referente salvaje se
pondría de manifiesto cuando Bárbara regresó a Nueva York al año siguiente y
Tony se reunión con ella poco después.
Durante una cena entre
amistades, Tony desapareció en su habitación y regresó totalmente desnudo.
Pasó como un rayo, de un departamento a otro.
El comportamiento de Tony
inició un recorrido mas preocupante cuando se inscribió en esos días, en una
escuela de arte de Nueva York.
En medio de una lección, la
tutora general Sylvia Lochan fue llamada al aula, porque Tony no
parecía responder a nadie, y había quedado absorto como un mundo propio.
Mientras los demás alumnos estaban pintando flores y frutas, su óleo
mostraba preocupantes figuras chorreando sangre de sus costados.
"Era obvio que estaba muy
afectado, y, mirando con perspectiva, era sorprendente de que no le hubiesen
internado en algún sanatorio psiquiátrico". añade Lochan.
Descartando el
comportamiento anómalo, Bárbara se mostraba convencida de que su hijo era un
genio, con un don artístico incomprendido que nunca lograría que su obra
fuese reconocida en esta sociedad enferma. Parecía ajena a la posibilidad de
que los disturbios de Tony provenían de una relación cada vez menos
saludable.
"Estoy follándome a mi
madre" dijo en una ocasión Tony a un amigo. "No se que hacer. Me siento
desesperado".
Bárbara se inscribió en una
clase de creación literaria y escribió una vivida descripción de la relación
sexual entre un hijo y una madre.
Una noche la mujer invitó a
algunos compañeros del taller al departamento y estos encontraron en el
salón una serie de fotografías que había tomado de Tony. Lo que me
golpeó era la forma en que la cámara mostraba la belleza de ese hombre
joven, recuerda uno de los invitados. "No eran el tipo de fotografías
que una madre normal tomaría de su hijo"
Otros invitados en el
apartamento, señalaron que algunos de los retratos pintados por Tony,
mostraban a su madre decapitada y con serpientes enrollándose alrededor de
su cuello.
Bárbara pronto tuvo que
admitir que Tony tenia problemas serios cuando apareció una noche
evidentemente nervioso y alucinado. Temiendo que podía atacarle, organizó
que fuese admitido en una clínica psiquiatrita de forma confidencial, pero
aunque los registros médicos señalan una prognosis "mala", el paciente tuvo
que abandonar la clínica porque la mujer no podía pagar el internamiento.
Brooks había cortado su
pensión y se negaba a financiar el tratamiento de Tony. A pesar de que sabia
que su hijo estaba mentalmente enfermo, afirmó que el joven era "la
personificación del mal", describiendo a los psiquiatras como profesionales
de la charlatanería.
Tony recayó, golpeando a
Bárbara con un bastón de madera pesada, y luego, cuando el abogado intentó
acudir en su ayuda, también le golpeó.
Su hijo va a matarla, le
dijo el psiquiatra
Tras ese episodio, el joven
fue diagnosticado como esquizofrénico, y le recomendaron en el hospital
local que fuese ingresado en una clínica privada. Pero nuevamente el
padre se negó a asumir los costes.
Nuevamente Tony quedó al
cuidado de Bárbara, solo para estrellar un huevo en su rostro, durante una
cena, amenazarla con un cuchillo y luego intentar ahogarla delante de unos
invitados alarmados por la situación.
En los meses finales de su
vida, muchos de los cuales paso en Londres, la violencia de Tony y su
imprevisible comportamiento fue empeorando notoriamente.
Durante una discusión,
intentó clavar una estilográfica en los ojos de su madre. En otra ocasión,
apareció en medio de una cena, en calzoncillos y blandiendo un enorme
cuchillo.
En agosto de 1972, Tony a
menudo caía en trances catatonicos, abrazándose a si mismo y balanceándose
durante largo tiempo. Bárbara logró llevarlo al Dr. Lindsay Jacob, un
psiquiatra recomendado por un amigo.
Jacobs confirmo que Tony
sufría esquizofrenia, empeorada por la incapacidad de Bárbara en lograr que
tomase las medicaciones prescritas. Jacob fue extremadamente claro en lo
referente a la seguridad de la mujer: Su hijo va a asesinarla. Creo que
tiene usted un grave y serio riesgo.
No lo creo, replicó
Bárbara. Pero Jacob estaba preocupado y telefoneó a la estación de policía
de Chelsea. "Pienso que va a suceder algo grave en el 81 de Cadogan Square",
y preguntó su podían mandar a un guardia. Pero contestaron que no tenían
personal y que realmente no podían hacer nada hasta que en verdad pasase
algo.
Dos días antes de que
Bárbara fuese atacada, invitó a su amiga Sue Guinness a comer. Este
amigo había sido testigo de un intento de Tony por arrojar a su madre ante
un automóvil para que le atropellase.
En esta ocasión sintió
preocupación cuando encontró a Tony mas perturbado que nunca. "había pintado
sus zapatos y todas sus ropas con estrellas de oro, y se sentaba meciéndose
hacia atrás y hacia adelante, con sus brazos cruzados sobre el pecho.
Durante esa comida - la ultima ocasión en que vería a la mujer con vida -
Guiness le urgió a que tuviese cuidado.
Pero Bárbara desestimó sus
miedos. Nunca me dañará, comentó.
El lunes siguiente, quedó
claro que no podía haber estado mas equivocada.
Finalmente, el 11 de
noviembre de 1972, en el claustrofóbico entorno del lujoso apartamento
londinense de Kensington Square. Anthony ataca a su madre con un
cuchillo de cocina que clava en el corazón de la mujer.
En junio de 1973 fue
declarado convicto de asesinato bajo enfermedad mental, siendo internado
en un psiquiátrico londinense. Al ser puesto en libertad por error,
intentó matar a su abuela. Poco después se suicidó.
* * * * *