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La homosexualidad masculina
en la antigua Grecia y Roma se demuestra en la literatura y en la
representaciones en paredes, vajillas y adornos encontrados en las
excavaciones arqueológicas.
Los poetas latinos dan por
hecho lo que estaba mas que asumido en su época: que todos los hombres
siente deseo homosexual en algún momento u otro. (Virgilio, Horacio,
Tibulo, Cátulo, Marcial).
"De los primeros quince emperadores romanos, Claudio era el único cuyo gusto en cuestiones
de amor era totalmente correcto"
No era la homosexualidad
o la heterosexualidad lo que implicaba connotaciones
preocupantes para los antiguos romanos. Los romanos no condenaban la
homosexualidad como tal, siendo el adulterio dentro del matrimonio mucho
mas preocupante y reprobable. Asimismo un hombre era mas criticado por dar
un beso en publico a su esposa que por admitir haber tenido relaciones
sexuales con un hombre.
A decir verdad, pocas
culturas han condenado el sexo entre hombres, y parecería que la cultura
occidental moderna es un poco excepción. Típicamente, la mayoría de los
hombres romanos sentían deseo tanto hacia los cuerpos femeninos como
masculinos y mantenían relaciones con ambos géneros.
Es interesante señalar
que esta tradición tuvo un período de resurgimiento en el Renacimiento
algunos cientos de años mas tarde, como sucedió en Florencia o Venecia.
Y ciertamente no tardó en aparecer la represión como el ejemplo del
sacerdote Savonarola que fustigaba a los florentinos asimilándolos a
ciudadanos de Sodoma y Gomorra (creando una referencia tan clásica como
falsa que con el tiempo pasó a ser un tópico indiscutido) y poco menos que
condenándoles a la hoguera.
Hay que tener en cuenta
que el Renacimiento no era solamente un renacer de las artes, la cultura,
la arquitectura, sino también un resurgir de un estilo de vida.
Para el poeta romano Horacio (65-8 A.C.),
y mas tarde también para Lord Byron, el estilo de vida bisexual no era en
absoluto complicado:
"¿Cuando tu
garganta está reseca de sed, no preguntas por copas de oro, o si?
¿Cuando estas
hambriento, levantas tu nariz sea pavo real o rodaballo, o si?
¿Cuando tu entrepierna
está temblando y hay una esclava joven o un esclavo preparado a tu
alcance, saltarías encima ahora mismo, o prefieres quemarte?
Yo ciertamente
no. Me agrada el sexo que es fácil y alcanzable."
La identidad masculina en la
antigua Roma representaba un alto nivel de consideración social. En oposición
a la mujer, a los jóvenes y a los esclavos, que estaban en la
zona mas baja.
Pero si un hombre romano
quería asumir un papel inferior debía hacerlo en la intimidad y a puerta
cerrada y en secreto. De otra manera sería criticado, aunque no castigado
físicamente.
Aun hoy, en la
sociedad actual, muchos hombres "heterosexuales" que desean
tener relaciones sexuales con otros hombres muestran determinados
comportamientos que les alejan de un sentido de afeminamiento o perversión
(según su propio entender, claro)
Como aquellos ciudadanos
romanos, para sentirse hombres reales, no debían: ser penetrados,
practicar felaciones, jamás besar y no mostrar afeminamiento exagerado.
Pero hoy es posible ver a
jóvenes musculosos disfrutando tanto estando encima como debajo en cuanto
a posturas. Lo mismo que hacia Julio Cesar hace dos mil años.
Julio
Cesar, que era mas que conocido como "hombre para mil mujeres y mujer
para mil hombres". Esto no era lo normal y lo aceptado socialmente en
general, habida cuenta que para los romanos (y para muchos
"heterosexuales" en la actualidad) la masculinidad es lo mismo
que la dominación
Promiscuidad fuera del
matrimonio
Ser esposa tenia mas que
ver con el estatus social que con el placer. La relación lésbica, el amor
de mujer a mujer era una posibilidad inimaginable (aunque existiese
obviamente). Los esposos tenían libertad para tener sexo con otros hombres
o con prostitutos, dentro de una cantidad razonable (para la época)
Muchos hombres
romanos podían haber declamado como Julius dejó escrito:
"Consiéntame un
joven floreciendo; admítase
que puedo tener placer con
buenos muchachos y muchachas. Y con las frecuentes
diversiones y juegos Puedo destronar las preocupaciones que
dañan el espíritu, Y no tendré mucho miedo a la
vejez"
"Las esposas no
deben sentirse celosas de los devaneos sexuales de sus maridos con otros
hombres y deben soportarlo con sensatez", era un consejo socialmente
asumido entre las mujeres romanas.
El popular poeta Marcial (40-104
d.C.) explicaba a las esposas celosas:
"Mientras que
el estilo de vida y la fidelidad de tu marido es conocida por ti, y
ninguna otra mujer agita o disturba tu lecho conyugal; ¿Porque
te atormentas por jóvenes esclavos como si ellos fuesen rivales?
Venus es breve y
fugaz en ellos. Y se puede probar que esos
jóvenes te
dan mas a ti que tu marido.
Pues ellos hacen
seguro que eres la única mujer que tu marido tiene; Y le dan
aquello que tu, su esposa, te niegas a darle "
Muchos esposos
bisexuales de la actualidad plantean (hipócritamente) similares argumentos:
"Si nosotros
como hombres tenemos encuentros breves en paseos escondidos o en
habitaciones oscuras, las esposas deben estar contentas, dado que esos
affaires están destinados a ser esporádicos y sin mayor
importancia"
Por supuesto que el sexo
seguro es imprescindible. Pero cuando el amor entra en escena, las cosas
comienzan a complicarse. Tarde o temprano el implicado tiene que
replantearse y reflexionar sobre su identidad sexual.
En las centuria del 300-400
d.C. los días de la homosexualidad aceptada fueron desapareciendo. No
regresaron hasta mil años después en Florencia, en el ámbito europeo. Y
solo brevemente)
Los placeres sexuales fuera de la
relación matrimonial y como no fuesen para la reproducción pasaron a ser aplastados por el peso de la
educación e imposición de una
moral judeo-cristiana aplastante de todas las libertades y asunción
social en este terreno.
Sexo esclavo
Los romanos que tenían esclavos, dedicaban o
podían dedicar parte de este personal para su
uso sexual, y era independientemente de que fuesen hombres o mujeres de
muy variada edad.
En simpatía con los
esclavos y en rechazo con la depravación el escritor moralista Juvenal (55-135
d.C.) escribía indignado:
"¿Piensas que es
correcto que el miembro que se introduce en su interioridad tropiece con
la cena que ayer ingirió?
El esclavo que ha arado
el campo será menos miserable que el que ha arado el amo.
En contraste, sin embargo, un
antiguo romano no sería condenado por tener sexo desde su condición de
amo con el esclavo, ni tan hecho era considerado anormal. Lo mismo que no
era rechazado o condenado la relación con prostitutos o prostitutas.
Algunos de esos prostitutos eran incluso hombres libres.
La mayoría de los
emperadores tenían esclavos masculinos como "cuerpos para sexo",
como por ejemplo Augusto, Tiberio, Vitelo, Trajano y Domiciano. Este
ultimo incluso cayo rendido de amor por un esclavo.
Mejor cuanto mas grande
El antiguo dios Príapo siempre era representado por un pene descomunal. Incluso da nombre a una
enfermedad (priapismo) que se manifiesta como una erección permanente..
Y ese "tamaño"
era lo que los romanos consideraban el ideal o modelo de
"hombre". Pero no solo era cuestión de tamaño (modelo equivoco
que sigue teniendo sus admiradores en la actualidad)
Príapo afirmaba y pretendía
tener sexo con mujeres y hombres de todas las edades. El dios siempre
estaba preparado y siempre estaba a punto para ello.
Un poeta anónimo romano
ponía en palabras de Príapo:
"Os advierto;
jóvenes, seréis penetrados; muchachas, seréis jodidas; una
tercera pena espera el ladrón barbudo.
Mi pene avanzara
en medio de los jóvenes, y en medio de las muchachas, pero
con los hombres barbudos solamente apunta hacia arriba"
Artefactos de penetración En
algunas piezas de arte romano la penetración anal de hombres jóvenes se
muestra abiertamente y sin reparo. Uno de los mas famosos ejemplos de ello
es la copa de plata "Warren" datada en el periodo de
Augusto (63 a.C.-14 d.C.). Un hombre de barba esta penetrando a otro hombre, que se deja caer sobre
el pene mientras se sostiene con una correa. Ambos partners
son activos.
La copa Warren mostraba sin
problemas la penetración anal entre dos hombres. Pero asimismo mostraba la
mutua complacencia de ambos. El hombre de debajo es tan digno y atractivo
como el que está encima. Ambos hombres parecen igualmente atraídos el uno
por el otro. Esto mostraría que no todos los romanos solían emplear el
sexo desde una óptica de dominación.
En efecto, el poeta
Ovidio (43 a.C-18 d.C) que era muy
celebrado entre las clases altas, nítidamente afirmaba en su "El arte
de amar":
"Odio
los acoplamientos que no dan placer a ambos partners".
Dominio y control
Los estudios
antropológicos han mostrado que muchas culturas han creído y asumido que
la masculinidad es un estatus a adquirir. Los niños deben hacerse hombres
y las niñas mujeres.
Por tanto, la masculinidad
es vulnerable y puede colapsar si no se ve acompañada por
comportamientos masculinos.
Como muchos
heterosexuales de hoy día, los romanos estaban obsesionados por las
cuestiones "quien penetra a quien" y "como lo hago".
Quien está encima es masculino, independientemente del género de quien
este debajo.
Muy pocas culturas han
condenado el sexo entre hombres como tal. Eso por tanto tiene que ver con
el comportamiento homosexual y esta vinculado a la visión y peso de la
religión y concepción social del estado.
Sin embargo, la identidad
sexual parece relacionarse durante los siglos con el grado de opresión y
es específico de cada época y cultura.
En el Japón del siglo
XVII, los hombres que únicamente tenían sexo con mujeres eran minoría.
Estos eran considerados algo tontos por no saber disfrutar de la vida. En
algunas zonas del norte de África y en el Sureste de Asia, el sexo entre
hombres juega un rol importante. Pero el concepto de homosexualidad es
completamente desconocido.
No hay heterosexuales
tampoco, como concepto. Por otro lado, en esas sociedades, el sexo en
público esta severamente castigado.
Fuentes:
Clarke, John R. Looking at lovemaking :
constructions of sexuality in Roman art, 100 A.D.- A.D. 200. Berkeley,
1998
Williams, Craig. Roman Homosexuality.Oxford:
Oxford University Press 1999.
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