HOMOSEXUALIDAD EN EL PERÚ PRECOLOMBINO 3/3

 

LOS CHIMUÉS

La leyenda dice que un héroe llamado Tacaynamo arribó al valle de Trujillo, se cuenta que fue enviado al valle en una balsa por un gran señor que reinaba más allá de los mares. El héroe ordenó la construcción de un palacio, aprendió el idioma local y fue nombrado jefe, inició una dinastía que duró hasta la conquista española.

La antigüedad de los Chimués se remonta al año 1200 hasta el 1470 d.C., la capital del reino fue la ciudad de Chan-Chan (la ciudadela de barro más grande del mundo) y en su período de esplendor consiguieron expandirse desde Tumbes hasta Carabayllo, al norte de Lima.

El imperio Chimú fue despótico, se basó en su poder guerrero. Las faltas a los templos o la desobediencia a las leyes eran castigadas con la muerte. Todo el poder estaba en manos del gran Ciequich, le seguían en poderío los curacas o Alaeq y una elite de cortesanos con cierto prestigio económico, debajo de todos ellos estaban los campesinos y los esclavos.

La economía estaba basada en la agricultura, la pesca, la caza, la industria y el comercio. En el aspecto religioso, como ya lo dijimos, se retomaron las tradiciones mochanas. Los Chimués tenían como divinidad máxima a Shi, la llegada de las lluvias y los movimientos del mar estaban ligados a ella. Nii recuperó su importancia y las estrellas también fueron veneradas. El Sol fue una divinidad secundaria.

Los Chimués llevaron la sodomía religiosa al más alto nivel. Los nobles entregaban a sus hijos primogénitos al templo de Shi (para ellos Shi era más importante que Aiec Paec quien fue algo olvidado), los niños eran criados y educados por las sacerdotisas. Los ritos fueron bastante parecidos a los ritos de los Moches pero con una diferencia: entre los Chimués era el sacerdote de Shi quien escogía esposo entre los guerreros nobles más valientes del reino.

Para un guerrero noble era un gran honor ser escogido como esposo por un sacerdote de Shi pues después de la ceremonia nupcial, la cual se llevaba a cabo con la mayor solemnidad y fastuosidad una noche de luna llena, era nombrado guerrero sagrado y pasaba a vivir en los recintos del templo con su desposado.

Se decía que los sacerdotes de Shi tenían poderes sobrenaturales, ellos hablaban con la diosa, con una orden podían partir un cerro o hacer que lloviera, conocían las hierbas que curaban y las que eran afrodisíacas. Eran consultados por los Alaeq para que adivinaran el futuro y las cosas ocultas (lo hacían “leyendo” en las vísceras de las llamas) y hasta el gran Ciequich consultaba con ellos cuando debía de tomar una decisión importante. Los sacerdotes de Shi eran muy respetados e incluso hasta temidos, ser maldecido por un “hijo de la luna” era una desgracia peor que la pena de muerte, no importaba si el maldecido era noble o plebeyo, el desafortunado era despojado de sus privilegios, riquezas y tierras, era flagelado públicamente, desterrado y considerado indigno, nadie le brindaba ayuda.

Los caciques reclutaban a los jóvenes plebeyos más agraciados, ellos eran llevados al templo de Shi y consagrados al servicio de la diosa como prostitutos sagrados. Los padres recibían tierras, llamas y oro por su hijo. Estos jóvenes no solo se dedicaban a ejercer la prostitución sagrada, también participaban en las ceremonias y ayudaban a los sacerdotes en los rituales. Conocían de hierbas y amuletos, eran curanderos, se decía que podían convertirse en perros con el uso de un ungüento mágico. Ellos tenían libertad de pasear fuera de los recintos del templo y visitar a sus familias.

Sucedía muy a menudo que un Alaeq que iba al templo a tomar los servicios de un prostituto sagrado terminaba enamorándose de él y celoso de que su amado estuviera en la obligación de servir a otro noble, pagaba al templo “por el derecho de exclusividad”. Solo el gran Ciequich podía “comprar” a uno de los prostitutos sagrados y llevárselo a su palacio.

Uno de los pocos relatos que se ha conservado hasta hoy cuenta de que en aquellos tiempos un prostituto sagrado llamado Inaccha amaba y era amado por un noble Alaeq llamado Chac quien pagaba al templo cien llamas al mes por el derecho de exclusividad, pero otro noble Alaeq llamado Huarac también estaba enamorado del joven. Un día que Inaccha fue a visitar a su madre fue interceptado por Huarac quien usando la fuerza lo llevó a su palacio, abusó de él y luego lo dejó en libertad. Inaccha regresó al templo y cuando Chac fue a visitarlo le contó lo que le había sucedido. Chac, furioso, fue a ver al gran Ciequich para que le concediera permiso de retar a duelo a Huarac pero el gran Ciequich le dijo que lo que Huarac había hecho no era solo una ofensa contra él, sino también contra Shi y que como gran Ciequich era su obligación castigar al culpable, así de que ordenó a sus guerreros reales que capturaran a Huarac. Cuando Huarac fue capturado fue llevado a la explanada del templo de Shi; le cortaron las orejas, las narices, los labios y el pene, lo ataron a un árbol y lo dejaron para que las aves carroñeras se dieran un festín.

Los Chimués obviamente eran rivales de los Incas, después de varias guerras sangrientas finalmente fueron conquistados, el último gran Ciequich llamado Minchancaman fue llevado al Cuzco. Los Incas dejaron un cacique en Chan-Chan el cual no pudo hacer mucho para acabar con los cultos lunares y los Incas tuvieron que aceptar que aquellas practicas continuarán a cambio del pago de fuertes tributos. En éstas épocas también llegaron los conquistadores.

Los Chimués que consiguieron huir se refugiaron en la amazonía y continuaron con sus cultos lunares hasta bien avanzada la colonia. Según los cronistas españoles, el último sacerdote de Shi, llamado Xullca, fue condenado por la Santa Inquisición a morir quemado en la hoguera; el fray Francisco de Oviedo en un último intento de hacerle abrazar la fe católica y sabiendo que ellos tenían en gran estima a las divinidades femeninas, le presentó una imagen de la virgen María y le preguntó si sabía quien era la señora, Xullca le respondió que ella era la reina del cielo. La pena le fue conmutada, Xullca fue bautizado y recluido en un monasterio.

 

 

 

ISLA  TERNURA PLAYA BUCEANDO EN OTRAS ÉPOCAS