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LOS
MOCHES
Los
Mochicas, también llamados Moches, florecieron entre el año 100 d.C.
hasta el 800 d.C., se ubicaron en el departamento de La Libertad, en
el valle del río Moche y se extendieron desde Lambayeque hasta Nepeña
en Ancash.
Los
Moches er an un estado Teocrático-Militarista. La sociedad estaba
dividida en tres niveles bien diferenciados: la aristocracia militar,
en cuyo pináculo se encontraba el Ciequich quien era el monarca máximo,
seguido por los Alaeq quienes eran los nobles subordinados al Ciequich;
ellos eran representados con cabezas de felinos. La casta sacerdotal
estaba formada por los sacerdotes guerreros quienes eran representados
con cabezas de zorros. Finalmente el pueblo lo formaban los artesanos,
agricultores y pescadores quienes eran representados con cabezas de
lagartijas.
Los
Moches hablaban una lengua llamada “muchik” y su escritura fue
pallariforme (según el arqueólogo Larco Hoyle). La economía estaba
basada en la agricultura (construyeron canales y acueductos), la
pesquería y la metalurgia. Comercializaban con etnias vecinas de la
sierra y de la selva. En las artes se destacaron en cerámica (la cual
se caracterizó por ser pictórica, escultórica y realista); en
arquitectura (construyeron pirámides truncas de varios pisos con
rampas y escalinatas, los templos estaban adornados con pinturas
murales como en el caso de la Huaca de la Luna); la metalurgia y la
textilería (confeccionaron bellísimos mantos tejidos con plumas,
hilos de oro y hasta cabellos humanos).
Los
Moches adoraban a Aiec Paec, el dios hacedor llamado también “el
degollador”; a Shi, la diosa luna y a Nii, la diosa del mar.
Contaban el tiempo guiándose por la aparición de Fur, la constelación
de las Siete Cabrillas. El culto lunar estaba muy generalizado,
consideraban a la diosa luna más poderosa que el dios sol pues ella
alumbraba de noche; de Shi dependían las cosechas, se le atribuía el
alboroto del mar y las tempestades, ella era una visitante del otro
mundo y castigaba a los ladrones. El templo principal de Shi se
levantaba en el sitio ahora conocido como Guadalupe y se llamaba Shi-An
(casa de la luna). Los Moches practicaban los sacrificios humanos y la
sodomía religiosa.
Era
costumbre de los Moches consagrar a sus hijos al servicio de sus
dioses. Los nobles Alaeq consagraban al hijo primogénito a Aiec Paec,
si éste era varón era entrenado como sacerdote guerrero y si era
mujer era consagrada como sacerdotisa; el segundo hijo era consagrado
a Shi, si éste era varón era consagrado como sacerdote ritualista y
si era mujer era consagrada como sacerdotisa; el tercer hijo era
consagrado a Nii; el cuarto hijo a Fur... y así según el número de
hijos que tuvieran.
No
todos los varones consagrados a Aiec Paec llegaban a convertirse en
sacerdotes guerreros pues el entrenamiento era muy riguroso. El joven
que conseguía pasar todas las pruebas era armado guerrero y se le
entregaba una macana como símbolo de que había llegado a la edad
viril, ésta ceremonia se llevaba a cabo cuando el joven cumplía
catorce años. El joven guerrero podía elegir entre regresar con su
familia para tomar a una mujer como esposa o quedarse por dos años más
en el templo para convertirse en sacerdote guerrero.
Los
varones consagrados a Shi eran educados en los ritos secretos a la
diosa y en las artes de curar con hierbas. Cuando un joven consagrado
a Shi cumplía los doce años era consagrado como sacerdote ritualista
y presentado a los sacerdotes guerreros de Aiec Paec; al día
siguiente los sacerdotes guerreros interesados en el joven se daban
cita en la explanada del templo de Shi y demostraban sus habilidades
en una danza-combate o cumpliendo una tarea solicitada por el
pretendido la cual consistía casi siempre en cazar un jaguar o un oso
de anteojos. El ganador desposaba al sacerdote de la diosa luna y los
perdedores, si no habían muerto durante la prueba, eran sacrificados
a Aiec Paec. (moche_01)
El
sacerdote de Shi y el sacerdote guerrero de Aiec Paec hacían ayuno de
sal y de ají en sus respectivos templos. La ceremonia nupcial se
llevaba a cabo en una noche de luna llena, el sacerdote de Shi era
desvirgado en el altar del templo de la diosa en una ceremonia a la
que solo podían asistir los nobles Alaeq. El sacerdote guerrero de
Aiec Paec no vivía con su desposado pero lo “visitaba” cuando lo
deseaba. (moche_02)
Los
sacerdotes de Shi tenían prohibido salir de los recintos sagrados de
la diosa luna. Si un sacerdote de Shi no era pedido en matrimonio por
un sacerdote guerrero de Aiec Paec a los doce años, era presentado
por segunda vez a los trece, a los catorce y a los quince, si después
de cumplir los dieciséis aún no era pedido se convertía en
prostituto sagrado y su virginidad era subastada entre los nobles
Alaeq. Un plebeyo no podía tomar los servicios de un sacerdote de Shi
dedicado a la prostitución, él era destinado solo a dar servicio a
los nobles Alaeq.
Las
mujeres consagradas a Aiec Paec y a Shi también eran consagradas como
sacerdotisas cuando cumplían los doce años, ellas eran presentadas a
los nobles de la región; igualmente los interesados en ellas se
enfrentaban en una danza-combate o tenían que cumplir con una tarea
solicitada por la doncella pero los perdedores eran sacrificados a Shi.
La doncella que era desposada debía de abandonar el templo e irse con
su esposo, sin embargo, no dejaba de ser sacerdotisa y tenía la
obligación de acudir al templo en las ceremonias. Las doncellas que
no eran pedidas en matrimonio hasta los dieciséis años se quedaban
en el templo, hacían votos de castidad y se dedicaban a educar a los
niños y niñas consagrados a la diosa.
Entre
los plebeyos se acostumbraba entregar al hijo varón primogénito al
servicio de Aiec Paec para que fuera entrenado como guerrero, si al
cumplir los catorce años calificaba como tal, le entregaban una
macana y pasaba a formar parte de la milicia o de lo contrario, era
destinado a trabajar arando y cultivando las tierras del dios; el hijo
de un plebeyo no podía convertirse en sacerdote guerrero. Las hijas
primogénitas eran entregadas al servicio de Shi, ellas según sus
artes y habilidades, eran educadas como curanderas o hilanderas pero
no podían convertirse en sacerdotisas; eran libres de desposarse y el
pretendiente no tenía que pasar pruebas, solo solicitarla a la
sacerdotisa principal del templo.
Los
plebeyos no tenían la obligación de entregar más hijos al servicio
de los dioses pero era costumbre que cuando un joven entre los doce y
dieciséis años soñaba con Shi se decía que la diosa “lo había
elegido” entonces era llevado con gran pompa y festejo al templo de
la luna en donde era consagrado. El joven elegido por Shi era
destinado a ejercer la prostitución sagrada, los plebeyos que
deseaban tomar sus servicios ofrecían una donación al templo. Para
los padres era un gran honor que uno de sus hijos fuera un “elegido
por la luna” pues creían que la diosa derramaría sus bendiciones
sobre toda la familia, además la familia del joven recibía un tercio
de la paga que el hijo recibía por sus servicios y en las
celebraciones recibían dádivas del templo. En tan alta estima se tenía
a un “elegido por la luna” que incluso era común que los padres
escogieran al hijo más agraciado y lo entregaran al templo
voluntariamente, obviamente diciéndole a la sacerdotisa que su hijo
había soñado con Shi.
Los
Moches dejaron testimonio de sus costumbres en sus murales policromos
pero muchos fueron destruidos en la conquista por aquellos que en su
afán de conseguir oro, plata y piedras preciosas destruían las
huacas. También dejaron testimonio en sus ceramios (huacos eróticos)
pero casi todos fueron destruidos durante la conquista y la colonia
obviamente por lo que representaban. En el Museo Nacional de
Antropología y Arqueología se conservan dos huacos que representan
el acto sexual entre un guerrero y un sacerdote de Shi. En el Museo
Bruning se exhibe la cabeza momificada de un sacerdote de Shi.
El
fenómeno que ahora conocemos como “la corriente del Niño” fue el
causante de lluvias torrenciales y huaycos (deslizamientos de lodo)
que destruyeron muchas cosechas dejando a los Moches al borde de la
hambruna. Los templos aumentaron los sacrificios a los dioses, incluso
muchos guerreros se ofrecieron para ser sacrificados y por lo tanto,
la milicia fue mermando en número; la ocasión fue aprovechada por
los pueblos rivales quienes adoraban al sol, no simpatizaban con los
cultos lunares y menos con las costumbres de los Moches.
Cuando
el ejército de los invasores rivales iba a tomar el templo de Shi,
los pocos sacerdotes guerreros de Aiec Paec que quedaban se arrojaron
desesperadamente contra los invasores mientras que la sacerdotisa de
Shi ordenaba a los sacerdotes de la luna que tapiaran el templo.
Cuando acabaron con los últimos sacerdotes guerreros y consiguieron
llegar al templo de Shi se encontraron con la sorpresa que las
sacerdotisas, los sacerdotes y los prostitutos sagrados del templo de
la luna se habían emparedado vivos con sus riquezas y ofrendas; por
respeto a la diosa no profanaron el templo. Cuenta la leyenda que
ellos no murieron sino que huyeron usando los túneles subterráneos y
consiguieron llegar hasta la región de los Chibchas (actual Colombia)
o que se internaron en la amazonía, la última palabra la tienen los
arqueólogos que aún no han excavado los tres últimos niveles de la
Huaca de la Luna.
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