Introducción
A veces cabe preguntarse las raíces de las
actitudes socialmente homófobas que se dan en algunas regiones, tal es el
caso de los pueblos andinos en general, y mas concretamente en este caso,
del Perú, donde aun hoy la homosexualidad esta "mal vista"
cuando no duramente rechazada, y sin duda sometida a la marginación generalizada.
Los historiadores coinciden en que ya en
la época incaica las orientaciones homo y las practicas sexuales entre
hombres eran duramente penadas. Y el termino duramente se refiere a
empalamientos, quemados en hogueras y lapidaciones. Somera descripción
de ello puede "apreciarse" en las líneas reproducidas al final de un texto del inquisidor Torquemada al respecto.
La sexualidad a través de las cerámicas (huacos)
Sexualidad
y homosexualidad en las cerámicas (huacos)
Trabajaremos
aquí con la definición que sobre la sexualidad da
Amezua (1) al decir que es: "El modo, la forma y la
manera de vivir su sexo", considerando que sexo humano es:
"el conjunto de elementos que concatenados, unidos, engarzados,
hacen que una persona sea masculina o femenina".
Definición esta que como veremos parecería ahora incompleta desde
el punto de vista biológico, pero que es más clara que
la existente en la II Edición del Diccionario de la Academia
de 1783 que la define
así: "Distinción
en la naturaleza del macho o hembra en el animal. Usase
regularmente hablando de los racionales". O como la de
la VII edición de 1823
que es: "la diferencia que ha puesto la naturaleza en el
macho, y en la hembra, así en los racionales como en los
irracionales, y aún en las plantas".
Es
también necesario puntualizar que sobre este tema de la sexualidad
en ese Antiguo Perú existen referencias escritas, historias,
leyendas y tradiciones frescas de la época incaica y
muy escasas representaciones artísticas de cerámica que
conocemos con el nombre de huacos.
En
este aspecto,
los Cronistas nos han dejado prácticamente la única fuente
histórica de información acerca de lo que aconteció en el
incario.
Con sus crónicas comienza básicamente la Historia del Perú.
Están basadas en lo que vieron y, en las tradiciones,
descripciones de hechos, mitos y relatos, en su mayor parte a través
de segundas o terceras bocas.
Estas
Crónicas en lo relacionado con el tema que nos ocupa, han sido
criticadas, por los prejuicios o tabúes religiosos y morales con
que venían embebidos sus autores.
No
olvidemos que
por 1517 comienza en América a campear la Inquisición.
Por ello,
se
niega autoridad a los Cronistas
para opinar imparcialmente, ya que en ciertas cosas se les
considera que toman partido con la cruz y la espada como base de la
política del Estado español, a más de sus intereses individuales
o de grupo.
De
las culturas pre-incaicas, sólo tenemos la representación artística
muda del hecho sexual. Carecemos
de otras fuentes.
No hay que olvidar que entre mochicas e incas hay un milenio
o más de separación.
No
obstante la historia de los Incas: "tiene sin embargo, mayores
características de autenticidad que la tradición oral de otros
pueblos primitivos....... Su eficacia está
demostrada en que, mientras en otros pueblos la tradición
oral sólo alcanzó a recordar hechos de 150 años atrás, la
historia incaica pudo guardar noticia relativamente cierta de los
nombres y los hechos de dos dinastías, en un espacio seguramente
mayor de cuatrocientos años".
El
mestizaje comenzó en el Perú el mismo 12 de Octubre de 1492.
De esa fecha se extendió sin inconvenientes, debido a que:
"Si al español católico le tenía miedo al agua- como
sostiene Jos‚ Gil Fortaul -jamás se detuvo ante las mujeres de
raza diferente, fueran moras, judías, negras o indias".
De esos usos y costumbres, por lo menos en parte,
procedemos la mayoría de los peruanos.
Creo
sí que es importante señalar algunos aspectos del comportamiento
del indígena peruano imbuido en su cultura. En esta existe un
estado prematrimonial temporal de relaciones sexuales, aceptado por
los protagonistas, sus familiares y el
ámbito socio-cultural en
el cual viven.
Data
de tiempo inmemorial y que es citado y por supuesto criticado por
los cronistas y combatido por los conquistadores durante la
conquista y el virreinato.
Me refiero al servinacuy, misqui, servinacuy, tincunacuy,
tincunacuspa, sarlasi, topacashca, yachanacuy, pantanacuy (pantanaco)
o "matrimonio de prueba".
El
deseo de erradicar esta costumbre fué tal, que el Virrey Toledo en
1575 promulgó unas ordenanzas al respecto, contraviniendo la Cédula
Real del 4 de Septiembre de 1560, que prohibía tener en los
"monasterios cepos (ni en ninguna parte) para poner en ellos a
los indios‚ indias que quieren, y aprisionan y azotan por lo que
les parece y los trasquilan, que es un género de pena que se suele
dar a los indios, lo cual ellos sienten mucho".
He
aquí unos párrafos de las ordenanzas VIII y XIV, del Virrey
Toledo: ...... "Por cuanto hay costumbre entre los indios casi
generalmente, no casarse sin primero haberse conocido, tratado o
conversado algún tiempo y hecho vida maridable entre sí .....
Ordeno y mando que se procure, así por los sacerdotes,
corregidores, caciques y alcaldes persuadir y quitar a dichos indios
esa costumbre tan nociva y perniciosa ........ El indio cristiano
que tuviese acceso con india infiel o estuviere amancebado con ella,
por la primera vez, que lo trasquilen y den cien azotes; y por la
segunda lo remitan preso con la información al Corregidor, para que
lo castigue conforme a derecho....."
También
prohibió al aborigen tener a su lado a "hermana suya", ni
cuñada, ni tía, ni primera hermana, ni manceba de su padre, siendo
las tales de menos edad de cincuenta años abajo ..... que ninguna
india moza, ni viuda sirva ni de beber a su hermano, ni cuñado, ni
tío, ni primo, siendo de cincuenta años para abajo ...." so
pena de los cien azotes y trasquila y que sirvan dos años en los
hospitales".
Anecdóticamente
no está
demás señalar que en el "Runa Soncco",
periódico que editaba en Juliaca el pionero de la Salud Pública
en el Perú,
Manuel Núñez Butrón, están las participaciones o avisos
en la Crónica Social en la que se comunicaba que fulano y zutana
"entraron en servinacuy" o que lo terminaban o se casaban.
Villavicencio (61) le dedica a esta costumbre
interesantes páginas y la lucha estéril
por erradicarla durante el virreinato.
Así
el Concilio de Lima de 1582 lo condenó y dio disposiciones para
terminar con esa
costumbre que ahora la practican en gran proporción los
habitantes del primer mundo, abierta, indiferente o solapadamente.
Menos
citado es el estudio de Terrazas Contreras (
) que manifiesta que su investigación "tiene el mérito
de haber sido el primer trabajo sistemático sobre el particular, en
100 años de arqueología peruana".
Opina
que "la preincaica de la costa norte del Perú....se sumergió
en el completo hábito del sexo, plasmando sus más íntimas
vivencias, muy lejos de prejuicios y tabúes aún actuales ........,
que fue precisamente el amor lo que sublima toda actividad vital en
el habitante del Perú antiguo", que el coito anal heterosexual
era con fines de evitar la concepción y Cita a Varallanos, quien se
refiere a dos máximos quechuas: "Ama Maclla" (no seas
afeminado) y "Ama Mapa" (no seas invertido).
Entre
los libros que he consultado resalta el del Obispo del Obispado de
San Francisco de Quito "en que se tratan las materias más
particulares, tocante a ellos (los indios) para fu buena
Administración" que se titula "Itinerario para Parochos
de Indios", en el Tratado X
De los Misioneros, Session VIII p: 182, que se ocupa
"Del cuidado que debe tener el Ministro Evangélico en quitar a
los convertidos algunos vicios y pecados "expresando que El
Predicador , y Maestro, que rige las almas de los que fon tiernos en
la Fé‚ recién convertidos a Dios, ha de hazer con ellos lo que
haze el buen hortelano, efcogiendo los mas fuaves, ni admirandofe, o
enojandofe demafiado, porque en un dia no vea trocados en Catones, y
Senecas unos Barbaros, ni transformados en Angeles unas
bestias......
El
primer vicio que ha de quitar es la fodomia, y bestialidad, porque
como dizen Antonio de Herrera, hablando de la Ifla Española
y de la Ifla de Corro, es muy comun entre aquellos Barbaros.
Y Garcilafo Inga dize de los Indios del Perú, que eran muy dados al
pecado nefando, y Fray Pedro Martyr, De cada 3. in Hiftoria Generali
Indiarum, cap. 62, cuenta, que en la conquifta que hizo Blafco Núñez
Balboa en la Provincia de Efcaraguan, halló tan manchada aquella
tierra defte vicio, que muchos Indios eftavan veftidos en trage de
mugeres, para denotar con el hábito fu torpeza, y fu‚ tanto lo
que fe embraveció defto el Capitan, que quarenta deflos, que pudo
coger a las manos, los echó a los perros, para que muriellen
defpedacados, con admiración y gufto de los dems Indios.
Americo
Vefpufio dixo en la relacion que hizo de fu primera navegaci¢n a
las Indias, que entre efta gente bárbara la defundez total no era
viciofa, porque no era provocativa a luxutia, pero como no fabia el
interior de los coracones, no haze mucha fee fu dicho, cubriendo fus
carnes con hojas de higuera luego que pecaron; y afii dize San
Agustin: Si nihil in libidine illa ineffer pudendum.
Tambien
es abufo comun entre los Indios, y que fe deve atajar, que las
mugeres no eftima la virginidad ante nuptias, que en todas las
Naciones del mundo fe refpeta y honra, mas antes la tienen por
afrenta, y fe tien‚ por tan defdichadas, que ninguno las ha
apetecido, como de los Indios del Peru lo dize Acofta... y affi las
donzellas antes de cafarfe, llamaran al primero que toparan, para
que las corrompieffe; costumbre infernal ..... ( 16 )
Creo
que conviene recalcar que antes que la idolatría se coloca a la
sodomía y al bestialismo como vicios que combatir.
Lógicamente
Kinsey vino al Perú-.
Lo hizo a fines de 1954 y visitó la colección de huacos de
don Rafael Larco Herrera, que en esa ‚poca estaba en la hacienda
Chiclín.
Ahí pudo observar centenares de huacos, considerándolos
como el "mas franco y detallado documento de costumbres
sexuales jamás dejado por ningún pueblo antiguo".
Los
Mochicas no fueron condicionados en sus hábitos y actitudes
sexuales por las costumbres, principios y prejuicios cristianos.
La investigación entre esos huacos dice mas acerca de lo
que es natural en el sexo, comparativamente, tanto como la
investigación que llevo a cabo entre el hombre y la mujer
Americanos" (3).
Gebhard
y el fotógrafo William Dellemback.
A la muerte de Kinsey, Gebhard asumió la dirección del
"Institute for Sex Research", a la vez que era Profesor de
Antropología de la Universidad de Indiana.
El estudio que hizo Gebhard de los huacos con motivos
sexuales de las colecciones de Larco Hoyle, el Museo Nacional de
Arqueología y Antropología, el Museo Prado y el Museo de Trujillo,
la Colección Wassermann-San Blas y otras privadas, se basó en
un total de unos 800 huacos de las culturas Vicus, Salinar,
Gallinazo, Nazca, Maranga, Recuay, Moche, Tiahuanaco, Huaura, Huari,
Ica, Lambayeque, Chancay, Chimú, Chimú-Ica e Inca. La versión
traducida que hemos utilizado es la publicada por el Dr. Denegri
( 24).
De
esos huacos, el mayor número de especimenes corresponde a la
cultura Moche con 450, le sigue la Chimú con 111, Lambayeque con
37, Chimú-Ica con 27, Vicus y Recuay con una docena.
De
las otras culturas estudió contadas muestras.
Señaló que de la Inca no hay cerámica representacional y
si geométrica, concluyendo que esa cultura era contraria a las
representaciones sexuales.
En
el estudio que Gebhard hace, resalta lógicamente el de Moche,
cultura que sabemos comenzó a desarrollarse del año 300 a.C. al
700 d.C., época en la que Alejandro Magno conquista Persia y
Egipto.
Acababan de morir Platón y Sócrates y todavía enseñaba
Aristóteles. Al mismo tiempo, los galos saqueaban Roma y se construía
la Gran Muralla China.
Termina la Moche poco después de la entrada de Mahoma en la
historia, en la ‚poca de Carlomagno.
Abarca lo que los arqueólogos llaman Periodo Intermedio
Temprano y la mitad inferior del Horizonte Medio.
El
8% de los huacos de la cultura Moche corresponden a representaciones
en que no hay actividad sexual manifiesta, como vasijas o artefactos
que cumplen la función de cantimploras terminadas en glandes.
Gebhard
clasifica como humorísticos a un 15% de los huacos que sirvieron
para que se bebiese el líquido que contenían tenían
que hacerlo por los órganos sexuales externos, especialmente
por el pene.
También hay un 4% de ceramios con penes enormes en general,
que representan masturbación exclusivamente masculina.
Nunca ha sido reconocida por ningún autor un huaco en que se
represente una masturbación femenina.
Uno se pregunta si es que también culturalmente,
aquí,
se hizo un escotoma del placer sexual femenino,
como sucede corrientemente en muchas
culturas.
En
otro 8% están las representaciones en que se muestran genitales
exagerados en tamaño y a predominio femenino.
Es
interesante anotar que los mochicas hicieron un reconocimiento
cuidadoso del clítoris, hecho que no es usual en otras culturas
tanto locales como foráneas.
Existe
un hecho que llama la atención.
Es la presencia de personajes que unos llaman "cadáveres"
los que por lo general representan a hombres que se masturban o
manosean el órgano sexual de una mujer, o, no actúan cuando están
en grupo de tres, no existiendo el de cuatro o más personas.
Tampoco
encontró
ceramios en que se representen caricias a las mamas, ni
manuales ni bucales.
Sí es curiosa la frecuencia de la caricia al mentón de la
mujer por el hombre.
El
8% de las piezas estudiadas representan la felatio.
Pero llama la atención que hasta ahora no se ha encontrado
la representación del cunnilinguis en la cerámica del Antiguo Perú.
No
es de extrañar que el coito heterosexual fuera el tema mas tratado
por los ceramistas mochicas.
Abarca el 39% de los huacos estudiados por Gebhard.
Le llama la atención el escaso número de posturas para
ejecutar el coito, estas son ocho, en las cuales no se representan
por lo general más de dos personas.
En
los
casos en que hay un
tercer personaje, ese
parece que duerme y es una criatura, la que a veces mama
normalmente de la madre.
Estos representan la cuarta parte de este tipo de huacos.
No encontró coitos de pie, ni sentados.
La mujer está
generalmente desnuda y el hombre con vestimenta.
No hay besos ni caricias.
Los
coitos son entre seres vivos y,
en sólo dos casos,
se representa al "hombre cadáver".
En
suma el coito en estos casos, es esencialmente genital, sin
manifestaciones faciales placenteras o de excitación, lo que no
sucede en las representaciones de la masturbación,
En
el 21% el
coito es anal, lo cual algunos explican como medida
anticoncepcional.
Gebhard
y otros autores, se refieren a que hay sólo dos ceramios entre los
cientos de estudiados en que se representa la homosexualidad
masculina. La femenina, no se encontró.
Encuentra
sólo un caso de relación sexual de una mujer con un ave, que por
el tema recuerda a Leda y el cisne, que como se sabe fue tratado por
Leonardo y otros artistas. Otro huaco que está
en el Museo de Arte de Chicago
representa a una mujer con un perro. Este caso Larco Hoyle lo
discute y para él representa a una mujer atacada y derribada por el
perro.
Entre
estas representaciones hay autofelaciones en las que el personaje
tiene un pene enorme.
La
cultura Chimú dice Gebhard, "recogió la antigua tradición erótica
de los mochicas", y en menor cuantía las de Huaura y
Lambayeque.
En
la Chimú, en un 50% se trata de coitos heterosexuales, en que la
mujer está
en actitud pasiva, sin la representación de cadáveres.
Después
de la conquista Inca todavía quedan rezagos de estas
representaciones sexuales, para durante el imperio incaico
desaparecer, posiblemente porque no quisieron recibir influencias de
los vencidos.
En
el resto de las culturas,
en las que Gebhard encuentra representaciones sexuales, en
una buena parte,
sólo se trata de desnudos o coitos, cuya descripción
detallada creo que sobrepasaría los alcances de este artículo.
REFERENCIAS
1.-
AMEZUA, Efigenio
Claves para una nueva forma de ver la
sexualidad
humana,
sexo, sexualidad y erótica.
Salud Mental (Madrid): No. 9: 7-9 y 13-16, 1978.
3.
- ANONIMO:
PERU:
Pots, Flagons and love
TIME: The Weekly Newsmagazine.
Lat. Am. Ed.
6 de Septiembre de 1954.
6.-
BARINAGA, Marcia
Is Homosexuality Biological (News & Comment)
"Science",
253: 956-957, 1991
16.-
DE LA PEÑA MONTENEGRO, Alonso.
Itinerario para Parochos de Indios, en que se
tratan
las materias más particulares, tocantes a ellos,
para
su buena administración.
Nueva Edición Purgada de Muchos Yerros.
En León de Francia, a costa de Joan-Ant. Huguetan,
y
Compañía. M, DC, LXXVIII. (1678).
24.-
GEBHARD, P. H.
Motivos sexuales en la cerámica peruana pre-histórica."FASCINUM"
(Lima) 1973. Ns.
7: 10-30, Ns. 8: 9-37, Ns. 9:
9-34, N§ 10: 42-58.
61.-
VILLAVICENCIO, Víctor Lucio
La Vida Sexual del Indígena Peruano.
Imp. H.C. ROZAS
Lima, 1966.
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