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PERÍODO
ANTIGUO
Mucha gente ha escrito sobre esto ... la historia parece ya
agotada y, sin embargo, hablar de nuestras raíces culturales
nunca agota el tema ...
... siempre surgen nuevos datos y los huecos del rompecabezas de
la Historia de la Cultura Homosexual se van rellenando y
aclarando.
La historia de la sexualidad humana es tan vieja como el hombre y
por ende, la historia de la cuestión homosexual. La historia de
la Cultura Lésbica merece tratamiento aparte.
Todos
los registros de las culturas antiguas nos muestran la manera en
que esos hombres enfrentaron y trataron a la cuestión homosexual.
Y si alguien quiere seguir la historia de esos registros, debe de
seguir la historia fálica de la humanidad. En todos los casos,
antes de los judíos, la homosexualidad no sólo era tolerada,
sino vista como algo socialmente aceptable e incluso heroico.
Todas las culturas que surgen antes del siglo VIII antes de Cristo
y todavía hasta el siglo IV A.C., presentan figurillas fálicas y
rituales asociados fuertemente a la sexualidad masculina: el
prototipo de una fuerza generadora de todo lo existente, marcando
el predominio del hombre en la sociedad... papel que en muchas
ocasiones se sustentó en rituales de magia y religión.
Por
ejemplo, casi nadie habla de ese curioso dios egipcio llamado Min,
representado con gorro con dos plumas y cinta mumiforme, con el
brazo derecho levantando un látigo, y representado de forma
deliciosa y estimulantemente ictifálica, motivo por el que
siempre que hablan de él, se refieren como a un dios de la
fertilidad: Así de simple.
Los
mismos egipcios tenían otros dioses que tenían que ver con la
belleza masculina y una buena verga en erección: Estaba el Dios
llamado Geb, que era representado en pleno coito con la diosa del
cielo. Bes era otro dios orgiástico similar al romano Baco o al
griego Dionisio. Y también encontramos a nuestros antepasados
mayas . En Chichén Itzá hay una figura fálica en honor de lo
que los romanos llamaban "Mutunus Tutunus", y conste que
no es un dedo.
Lo
cierto es que ya en la cultura egipcia encontramos hoy y con
trabajo, uno de los testimonios de amor homosexual más
sorprendentes:
El del amor entre Niankhkhnum y Khnumhotep, cuyas emotivas imágenes
quedaron conservadas en su tumba. Su tumba fue descubierta en 1964
en Saqqara, construida durante el reinado del faraón Niusere [o
Neuserre Izi] de la Quinta Dinastía [alrededor de los años 2416
a 2392 A. C.], y el piadoso silencio de los prejuiciosos la
esconde desde entonces. Lo que no podrán ocultar jamás es que el
nombre de los dos amantes al leerse conjuntamente y traducirse dan
un hermoso significado: "Unidos en la vida y en la
muerte".
Pero
en el alba de la civilización, el hombre imaginaba un cielo macho
que fertilizaba a una tierra hembra. Así, en la India, tenían un
ritual en el que utilizaban un modelo en piedra o metal de un pene
al que llamaban lingam, que representaba el poder dador de vida
del dios Siva y que, como objeto central de culto, se encontraba
en muchas casas. Por lo general, el lingam se insertaba en un
hueco llamado yoni, que era una representación simbólica de la
vulva.
Y si
llegamos a los célebres griegos, encontramos a los Hermes y
a los Priapos, también mostrando gloriosamente y siempre, un pene
en erección, que era debidamente sacralizada en las festividades
conocidas como phallophoria, en las cuáles, un gigantesco modelo
de un pene erecto, era trasladado en jocosa procesión.
Una más
antigua forma de adoración fálica la encontramos en culturas
indoeuropeas que consideraron sagrado al roble por la forma de las
bellotas, la cual les recordaba la parte más sensible de un pene:
el glande.
Hoy todavía pueden verse testimonios de estos antiguos rituales
en ciertos monasterios mongoles, que colocan ante su entrada un
poste fálico para, ahuyentar a los demonios femeninos, (por si
acaso se animan a poner el suyo ...) .
Pero
de pronto llegaron los inventores del castigo, de la culpa
castrante y su siniestro hermano, el pecado: los judíos.. Y lo
que en principio eran buenas y heroicas costumbres, pasó a ser
etiquetado como 'monstruoso', contra la ley de Dios, agregando
etiquetas de 'antinatural' y una serie de largos adjetivos que hoy
todavía muchos homosexuales se toman como verdad absoluta.
Todo el periodo antiguo nos da muestras sanas y naturales de cómo
se desarrollaban las relaciones homosexuales en un pleno sentido lúdico
y hasta pedagógico, como más tarde nos enseñarían los maestros
de toda cultura occidental: los divinos griegos, quienes ya desde
la época homérica y hasta el siglo IV A. C., dejaron abundantes
testimonios hasta el momento en que la inversión del orden
natural para los homosexuales comenzara.
Por eso veremos nuestro registro documental a partir de los
griegos ... esos bisexualones alegres y desenfadados que lograron
establecer un orden en el que lo natural era tener un amado mucho
más joven que el amante, y llenarlo de regalos con algunas enseñanzas
de la vida, para poder incluso luchar junto con él, brazo a brazo
y ofrendar por el amado, si era necesario, la vida.
Homosexualidad
y Grecia antigua son dos palabras que van unidas hasta el
extremo del mito. Y más de homosexualidad, podríamos hablar de
pedofilia, o amor hacia los muchachos jóvenes, sobre todo en
las clases intelectuales y dominantes. Así lo dice Licinio en
su obra "Erotes", que contiene una excelente definición
del concepto griego de amor: "El matrimonio es para los
hombres una necesidad de la vida y algo precioso, si es feliz;
pero el amor de los mancebos, siempre que persiga los sagrados
derechos del afecto, es, en mi opinión, resultado de la
verdadera sabiduría. Por consiguiente, que el matrimonio
sea para todos, pero el amor de los muchachos sea privilegio de
los sabios, pues una virtud perfecta es totalmente inimaginable
para las mujeres".
La
homosexualidad estaba presente hasta en los dioses: Zeus,
el rey de los dioses se enamoró del frigio Ganímedes, el más
bello de los mortales. Ganímedes era hijo de Tros, rey de Troya
y de Calirroe.
Al
verlo, Zeus se enamoró locamente de él y no se dignó en
transformarse en ningún pájaro, sino que en aquel que puede
llevar su rayo", en el águila (Ovidio, Metamorfosis, Libro
X, V.) y en esa forma, lo raptó y lo llevó al monte Olimpo.
Lo
convirtió en escanciador de los dioses en lugar de Hebe, que
rehusaba servirles por que se habían mofado de ella. Además, a
disgusto de Hera, esposa legítima de Zeus, compartían el
lecho. Como compensación, Zeus regaló a Tros caballos divinos
y una viña de oro. Posteriormente, Ganímedes fue transformado
en la constelación de Acuario.
Otro
ejemplo de amor de los dioses por jóvenes, es el de
Apolo, hijo de Zeus y Leto por el joven Jacinto. Por mucho
tiempo, el oráculo de Delfos, estuvo sin su dios protector
(Apolo). A pesar de ser un dios arquero y músico, ya no se
preocupaba ni de las cítaras ni de las flechas; se olvidaba de
sí mismo.
A
pesar de ser dios, no rehusaba cargar las redes del joven, ni
acompañarle en los bosques, y la prolongada costumbre de su
presencia encendía más el fuego del amor entre ellos.
Eran amantes.
Pero
un día, ambos empezaron a jugar a lanzar el disco. Apolo lo
lanzó tan fuerte, que rebotó en la tierra, e imprudentemente,
Jacinto se acerca y la dureza del suelo hizo rebotar el disco
tan fuerte que chocó contra la cara del joven. Grande fue el
dolor de Apolo, que para inmortalizarlo, lo transformó en una
nueva flor, el jacinto.
Son
famosos también los amores de Hermes con Himeneo, Aquiles y
Patroclo. Se sabe que Heracles (Hércules romano) coqueteaba con
Iolao mientras realizaba sus doce trabajos .
En
el mundo Romano, los jóvenes (esclavos en general) eran objeto
de gran demanda con fines homosexuales. Pero esa ya es
otra historia....
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