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Para muchos observadores
extranjeros, desde Buenos Aires a San Francisco o París, Brasil es un paraíso
tropical donde los homosexuales desinhibidos y licenciosos son libres para
expresar sensualidad, sexualidad o mostrarla abiertamente. Muchos festivales han
llegado a transmitir una imagen de tolerancia cultural y social hacia la homosexualidad
y la bisexualidad en aquella nación1 Permisividad
aparente durante el Carnaval, donde los estereotipos, símbolos y régimen
social y sexual acepta sin vergüenza ni reparo la ambigüedad en la identidad sexual,
incluyendo la sexualidad entre hombres.2
Cuando los fastuosos y exuberantes
vestidos de carnaval han sido guardados y la vida cotidiana regresa a la
normalidad, se muestra un escenario bien diferente en lo que atañe a la aprobación
y la tolerancia hacia la homosexualidad.
Una encuesta de mayo de 1993
que entrevistó una muestra representativa de dos mil hombres y mujeres reveló
la preocupación hacia la homosexualidad. Mientras el cincuenta por ciento
afirmaron que habían mantenido algún contacto diario con personas homosexuales
en su trabajo, en su vecindario, o en los bares y locales que frecuentan, el 56
% admitió que cambiarían su actitud hacia un vecino, compañero de trabajo o
conocido su descubriera que era homosexual.
Uno de cada cinco dejarían de
tener contacto con esa persona. Por otra parte, el 36 % no darían trabajo a un
homosexual, aunque fuera el mas capacitado para el puesto. Y de los
entrevistados, el 79 % dijo no aceptar que su hijo estuviera saliendo con un
amigo gay.3
La homofobia se manifiesta también
en otras formas mas violentas. Durante más de dos décadas, Luiz Roberto Mott,
antropólogo fundador y presidente de la Grupo Gay de Bahía, la
organización defensora de los derechos humanos mas antigua, ha ido recogiendo
datos sobre las muertes indiscriminadas de hombres y mujeres homosexuales y
travestís en Brasil. En 1996 la entidad publicó los resultados de sus
investigaciones, conjuntamente con la Comisión Internacional de Derechos
Humanos de los Gays y Lesbianas, en un volumen totulado "Epidemic of Hate: Violations of the Human Rights of Gay Men, Lesbians and Transvestites in Brazil.
/ (Epidemia de Odio: Violaciones de los Derechos Humanos en Hombres Gay,
Lesbianas y Travestis en Brazil)".
El estudio reveló la terrible
estadística de que "cada cuatro días un homosexual es brutalmente
asesinado, víctima de la homofobia que se extiende en la sociedad
brasilera"4
Muchos de los asesinados son
trabajadores del sexo (prostitutos/as), trasvestis, o gays que han contactado
con alguien para alguna aventura sexual y terminan siendo victimas de robo y
luego asesinato.5
Grupos sin identificar o
individuos cometen la mayoria de esos homocidios. En una actualización del
Informe el Grupo Gay de Bahía documentó 130 asesinatos en 1997 reconociendo
que esa estadística era necesariamente incompleta dado que carecian de
informacion en muchos de los estados brasileños. En el informe de los
asesinados, 82 eran gays, 42 travestidos y 6 eran lesbianas.6
Como resultado de esos
violaciones de los Derechos Humanos, en los ultimos años mas de una docena de
gays brasileños han pedido asilo político en los Estados Unidos sobre la base
de la orientación sexual7
Las imágenes contradictorias
de los permisivos festejos del Carnaval y la brutalidad homicida son
sorprendentes, así como las tensiones entre la tolerancia y la represión, la
aceptación y la exclusión están profundamente arraigadas en la historia y la
cultura brasileñas. Justamente como el mito de que Brasil es una democracia
racial, oculto bajo las capas del racismo y la discriminación, tanto como la noción
de que "no hay pecado debajo del ecuador" oscurece la preocupación
cultural sobre las actividades sexuales entre hombres, en el país mas grande de
América Latina.
Paradójicamente se dan fenómenos,
en la mirada hacia las relaciones homosexuales y los lazos afectivos entre
hombres, de forma abundante. Joao
do Rio
, un notable escritor y periodista de finales del pasado siglo, fue
bien conocido por disfrutar de relaciones sexuales con otros hombres. Sus
enemigos le atacaron con fiereza en la prensa por su afeminamiento. Y mas de
cien mil personas residentes en Rio de Janeiro acompañaron a su cortejo
fúnebre cuando su muerte en
19218
En
años mas cercanos, Denver y Clodovil, prominentes diseñadores de modas; Clovis
Bornay, el campeon que en mas ocasiones ganó los concursos de trajes de lujo de
los Carnavales; Rogéria, la mas famosa drag-queen en los años 1960 y 1970, y
el transexual Roberta Close, fueron personalidades públicas. Esas figuras
femeninas y afeminadas, que representaban lo contrario de los rasgos
conductuales normativos de la virilidad y masculinidad que se esperan en los
hombres brasileños, han logrado su aprobación popular y extendida y esos
personajes se mueven con normalidad entre los mas variados y amplios círculos
sociales.
Su afeminamiento y
comportamiento escandaloso, sin embargo, no sirven para ser modelo de emulación
sino como un estilo que representa un modelo divertido pero inapropiado. Las
mujeres pueden abrazar a estas celebridades mientras sus hijo o novios no
muestren un comportamiento similar. Asimismo, los hombres pueden encontrar como
estrellas a conocidas drag queen, en la medida de que representan estereotipos
del ideal de mujer femenina para los hombres masculinos. Las escandalosas drag o
las bellezas de mucho busto pueden disfrutar de la aprobación social,
siempre que no sean sus propios familiares directos. En muchos sentidos,
esto refuerza el sistema social de rigidez de géneros.
Cuando una familia descubre que
un hijo es gay, los padres y familia pueden tolerar relativamente este hecho
mientras el muchacho no sea abiertamente afeminado y las personas del entorno
social no lo sepan. A menudo, la política de "no preguntar, no saber"
esta implícitamente asentada.
No es incluso anómalo que un
joven u hombre gay continúe viviendo en su hogar, contribuya en los ingresos
familiares y salga de juerga con amigos gays en los fines de semana, pero nunca
se menciona al "novio", a su compañero sexual o los detalles de su
vida social en el "ambiente". Si se instala en un apartamento para
tener mas libertad, aun puede ayudar al presupuesto familiar. Los parientes
cercanos aprenden a obviar las habituales preguntas acerca de novias, de affaire
heteros o posibles candidatas al matrimonio, de manera de no escuchar
ciertos detalles que pueden alterar esa tregua familiar envuelta en el silencio
y que pueden amenazar los ingresos aportados por ese hijo "raro". Para
muchos hombres, con todo, el matrimonio y los hijos, aun conviviendo con
aventuras extramaritales de índole homosexual, es la única respuesta posible
ante la presión social: tener una familia y seguir las normas sociales de la
normalidad social.
"Miss São Paulo"
En una reciente visita al
Centro de Estudios Brasileros en la Universidad de Sao Paulo, conocí la colección
de arte de Mario de Andrade (1893-1945), una importante figura del movimiento
modernista que debutó en San Paulo en 1922 y revolucionó la actividad
literaria, artística y cultural. Nacido en una familia de clase media alta,
Andrade trabajó como profesor de piano y periodista en sus comienzos, llegando
a ser uno de los escritores mas versátiles, produciendo poesía, cuentos y
novelas. Asimismo destacó como especialista en música, arte, folclorista,
critico literario, musicólogo y etnógrafo. Su colección de poemas, Pauliceia
Desvariada (Alucinación Paulista), editado en 1928, es la expresión mas
influyente del germen del modernismo brasileño. La extensiva novela Macunaima,
aparecida en el mismo año, basada en una investigación extensa del folclore de
Brasil y de la cultura popular, analiza el carácter nacional brasileño. El
creador desempeñó el cargo de Director del Departamento de Cultura de Sao
Paulo entre 1935 y 1938.
Mario de Andrade fue muy
reservado en lo que atañe a su vida privada. En 1929 cortó el contacto con
Oswald de Andrade (no relacionado con el escritor) , otro titán del movimiento
modernista, tras que Oswaldo imputase a Mario cierto afeminamiento en la Revista de antropofagia,
el suplemento literario del
Diário de São Paulo, al referirse a Mario como "nuestra Miss Sao
Paulo, traducido al masculino". Oswald de Andrade firmó el artículo con
el pseudónimo de Cabo Machado, en alusión a un poema sensual y nacionalista
que con ese titulo Mario de Andrade había escrito en 1926 sobre un soldado
con ese nombre.9
Al final de mi recorrido por la
colección de Mario de Andrade, mantuve con mi guía, una erudita del
modernismo, la siguiente conversación: ¿Podría decirme porque Mario de
Andrade rompió sus relaciones con Oswald de Andrade? / ¿Quien lo sabe?
respondió vagamente./ ¿No fue por el articulo en donde llamó a Mario
"Miss Sao Paulo"? pregunté. / "Bueno, esa podría ser la gota
que colmó el vaso", admitió, añadiendo ¿Porque está interesado en ese
tema?. Le expliqué que estaba terminando un libro sobre la homosexualidad
masculina en el siglo XX en Brasil. ¿Y Mario de Andrade va a estar en ese
libro?, preguntó con cierta preocupación. / "Si y no", respondí,
continuando "desafortunadamente no estamos al tanto de su vida
particular" / "Pienso que esto es muy delicado, y que no han necesidad
de investigar en su vida privada", dijo / "Pero estamos al tanto de la
vida intima de Oswald. Los escritores comentan sobre la influencia que tuvo en
él y sus personajes las amantes del sexo femenino como Tarsília do Amaral y Patrícia
Galvão. Porque no estudiar la influencia de la homosexualidad de Mario de
Andrade sobre su producción artística? / "Ah, eso" suspiró,
"tal vez tenga razón" comentó, y se alejó rápidamente.
Efectivamente, Mario de Andrade llevo una vida privada absolutamente discreta.
Aun es ampliamente reconocido que experimentó atracción sexual hacia otros
hombres, pocos detalles se han divulgado sobre ese aspecto de su vida. Moacir
Werneck de Castro, un miembro de grupo de jóvenes bohemios que alternaron con
Mario de Andrade cuando vivió en Rio de Janeiro entre 1938 y 1941, recordó
que el y sus amigos no tenían la menor idea acerca de que Andrade había
llevado una doble vida o de que era homosexual. Evidentemente, los rumores y
comentarios sobre la sexualidad de Andrade no le acompañaron en su estancia
en Rio. Según Moacir, Andrade compartía muchas horas interminables en compañía
de los jóvenes escritores y aspirantes a intelectuales, sin aparentemente
buscar ningún tipo de relación erótica con sus jóvenes colegas. No
obstante, analizando con una cierta perspectiva temporal los deseos
homoeroticos de Andrade, Castro reconoce ciertos contenidos homosexuales en
algunos escritos del autor. Solo
uno de los cuentos de Andrade,
"Frederico Paciência", se relaciona directamente con su propia
homosexualidad. Escrito y revisado muchas veces entre 1924 y 1942, fue publicado
póstumamente en 1947. La historia describe la romántica amistad entre dos
estudiantes (presumiblemente uno puede haber sido el autor) que se distancian
sin consumar sus deseos excepto mediante algún beso furtivo o unos abrazos románticos.
El narrador expresa el alivio que implica la disolución de la amistad y que
ambos se separan con la distancia y como eso implica que, a pesar de ello,
tiene que enfrentarse con sus propios pensamientos homosexuales hacia
Frederico Paciencia. Aunque Mario de Andrade no creo un personaje enfermo ni patético,
transmite la impresión de que es mejor reprimir los sentimientos eróticos
que expresarlos abiertamente. En muchos sentidos ese cuento muestra cierto
paralelismo entre la vida real del escritor modernista que también intentó
contener y ocultar sus deseos sexuales hacia otros hombres y ocultó su vida
privada en un velo de secretismo. Como
revela la charla entre el investigador y los eruditos en el Centro de
Estudios Brasileros, la orientación sexual de ciertas figuras nacionales, como
Mario de Andrade, aun es irrelevante para muchas investigaciones y para la
mayoría de los académicos. Por otra parte, las múltiples aventuras
heterosexuales de otros escritores (bisexuales), como Oswald de Andrade, Jorge
Amado o Gilberto Freyre, son vistos como elementos claves en los estudios sobre
sus obras o en sus producciones intelectuales o artísticas.10
El erudito del Centro de Estudios Brasileños reflejaba la noción generalizada
de la sociedad sobre los gays brasileños, resumida en "Tu puedes hacer lo
que quieras detrás de la puerta cerrada, siempre que no se lo cuentes a nadie y
nadie se entere".11
Efectivamente, los muros que separan la imagen pública y la realidad privada en general todavía
son impenetrables en lo que ataño a la homosexualidad. En los últimos años, el movimiento de derechos
gays brasileños, que se comunica con las nociones internacionales de
"Salir del armario" y "Descubrir a héroes gays", ha enfrentado a
este conjunto de ideas nuevas a las tradicionales.
Por ejemplo, en 1995 Luiz
Mott, un veterano activista gay, profesor de antropología, hizo pública una declaración
- en el tricentenario de la ejecución de Zumbí - aseverando que el líder del quilombo
Palmares podría haber sido gay. Como respuesta la vida de Mott fue amenazada, y
su casa y propiedades fueron destrozadas.
Si uno coincide con el
razonamiento, la metodología o las conclusiones de Mott, la idea es que, con
excepciones infrecuentes, los héroes o mitos nacionales brasileños están
entretejidos inseparablemente con la nociones de hetero-normalidad.
En general, aquellas figuras
publicas que supieron disfrutar con, o desear, las relaciones
homosexuales, llevaron unas vidas precarias en las cuales sus deseos sexuales
debieron ser escondidos, camuflados u ocultos en capas de discreción o
ofuscación autorepresiva. Sus enemigos podían usar el conocimiento de estos
deseos o de las transgresiones homoeroticas para ridicularizarle o propiciar su
marginalizacion. Por otro lado, su círculo de amigos o seguidores protegerá al
personaje del escrutinio externo, ya que una confesión o reconocimiento de sus
proclividades sexuales podría manchar su imagen pública.
Para ilustrar este punto,
describiré algunas de las formas en que las manifestaciones publicas de
homosexualidad fueron mostradas en la prensa de Rio de Janeiro a finales de
siglo y como una figura ilustre de la elite ciudadana que mostró sus deseos
homoeroticos, fue tratada por sus semejantes cuando negoció una inestable
posición entre la aceptación y la tolerancia. Haciendo esto, sugiero que el
examen de las actitudes sobre "lo marginal" y la sexualidad
transgresora, puede ayudarnos a comprender algunas de las acciones interiores de
la sociedad brasileña y de sus culturas compartidos.
La encrucijada del pecado
Una rica subcultura homoerotica
ha existido en los centros urbanos mas grandes de Brasil al menos desde el
ultimo cuarto de siglo del XIX. En Rio de Janeiro, la Plaza Tiradentes.,
conocida durante el Imperio como el "Largo Rossio" 12
era el centro de ese
submundo. Desde tan temprano como 1870, los hombres buscaban relaciones sexuales
con otros hombres en los alrededores de la estatua ecuestre del Emperador Don
Pedro I que adornaba el centro de la Plaza. Tanta actividad de ligue sucedía en
ese entorno que en 1870 el administrador de la ciudad envió un comunicado el
representante local del gobierno sobre la situación, quejándose de que la
guardia municipal a cargo de hacer las rondas había "abandonado los
jardines la mayor parte del día para perversión de niños y gentes mal
intencionadas"13
Esa área, sin embargo continuó como un espacio abierto en que los hombres conocían
a otros hombres con fines eróticos. Por consiguiente, en 1878, el Secretario de
la Policía pasó a tomar decisiones mas drásticas, pasando a "ver quienes
son los individuos que van allí en horas tardías para practicar abusos contra
la moralidad, forzando a su División (policial) a organizar patrullas, restando
efectivos de otros lugares.14
. El jefe policial dirigió el control de las cuatro entradas de los jardines de
la plaza para cerrarlos cada noche a medianoche. Dos semanas mas tarde, en
respuesta a otra queja sobre que no había sido cerrado según sus órdenes, un
funcionario público aseguró al Jefe de Policía que los jardines, en efecto,
se cerraban cada noche. Además, las patrullas nocturna utilizaban un silbato
para advertir que efectivamente nacía permanecía en esa área tras el cierre.15.
Sin considerar tanta vigilancia y el control de esa área, los hombres
persistieron en usar el parque como lugar de citas secretas con otros hombres
interesados en relaciones sexuales.
Edificios señoriales, en
proceso de remodelación en el mas actual estilo arquitectónico francés,
rodeaban la Plaza Tiradentes. Debido a que las calles próximas eran también
terminales de las líneas de tranvías, este espacio público bullía en
actividad y movimientos humanos. La estratégica ubicación de la plaza, animó
a una ecléctica combinación de teatros, recién inaugurados cines, music hall,
revistas, salas de conciertos, cabaret, cafés populares y bares. La burguesía
de todo Rio asistía al elegante y amplio teatro de San Pedro, mientras que los
clientes tenían sus apaños culturales, culinarios o de libaciones, junto a las
distracciones eróticas a pocos metros de distancia.
16
En las inmediaciones de estos establecimientos públicos de espectáculos en
los alrededores del centro comercial de la Plaza, uno podía encontrar
burdeles y pensiones "por horas" en edificios que había sido en el
pasado las viviendas de familias mas o menos nobles o pudientes. El desequilibrio
demográfico a favor de jóvenes solos en la ciudad, especialmente inmigrantes,
y un gran numero de mujeres humildes del campo favorecía el trafico sexual.
Las prostitutas para la clase alta eran fundamentalmente las "francesas"
con el encanto de sus orígenes franceses, entre inmigrantes llegadas de
Europa del Este, conocidas como "polacas", así como de
afro-brasileñas de tez clara, conocidas como "mulatas". 17 Las
clases medias y bajas, añadiéndose los bohemios diletantes de ese submundo, podían
contactar con prostitutos en establecimientos populares como el bar y
restaurante Stadt Munchen y en el Café Suizo, que estaba en a la derecha
de la Plaza. Si no esos lugares no eran satisfactorios, los cariocas también podían
recorrer otros centros vibrantes de la vida nocturna en el barrio de Lapa.
Oficinistas, administrativos de las tiendas, estudiantes y funcionarios modestos
no podían pagar los servicios sexuales de mujeres francesas, podían
acceder a las polacas y mulatas de clase baja que trabajaban en las cercanías
de la Plaza Tiradentes.18 En
medio de la vida nocturna que rodeaba a la escultura del primer emperador de
Brasil, en la oscuridad de los novedosos cinematógrafos, sobre los bancos y
entre los arbustos del parque, los hombres que contactaban a otros hombres para
sus aventuras sexuales, aprovechaban la laxitud de la moral para lograr sus
deseos de placer. El monarca jinete continuaba siendo una referencia para los
encuentros sociales y sexuales entre hombres. El cronista Luiz Edmundo
recreó en una escena de ambiente tipica en 1901 : " Despues de las ocho de
la noche, muchachos con aires femeninos, que hablan con voz de falsete,
mordisquean pañuelos y colocan sus ojos avergonzados sobre la estatua varonil y
apuesta de D. Pedro" 19 Tanto los espacios públicos como las opciones de espectáculo variadas brindaron las oportunidades suficientes
a los hombres para contactar con otros de iguales afinidades sexuales y sociales.
Media docena de cines, innumerables barras, cabarets, y salones de música también dieron trabajo a algunos de estos hombres como actores, bailarines, cantantes, camareros, y empleados
de servicio. Un lugar de reunión favorito para esta multitud era el Café
Criterium, ubicado justamente enfrente del parque, donde pululaban "actores y muchachos jóvenes con las voces agudas que
se maquillaban con polvo de arroz y colorete"20
En el Brasil de finales de
siglo, el termino "fresco", con el doble significado de
"hada" o "maricón" como algo fresco, se hizo un vocablo de
doble sentido coloquialmente comprendido usado tanto para burlarse de los
hombres afeminados como para los que mantenían un rol pasivo en sus encuentros
sexuales. Los frescos fueron íntimamente relacionados con el Largo Rossio.
Estos dobles términos aparecen en el the Dicionário Moderno
, una recopilación irónica de la jerga erótica y pornográfica que se
divulgó en 1930: "Fresco.- adjetivo que representa tiempo casi frío,
templado, agradable, ni caliente ni frio. Que es ventoso. Uno los encuentra en
las colinas y en el Largo Rossio 21
. No solo es un espacio relacionado con el fresco,
y la figura evoca una relación entre la degeneración social y la modernización,
como si el proceso de urbanización y la transformación de las formas
tradicionales afectasen el comportamiento erotico mismo de las relaciones
homosexuales. La
remodelación del Largo do Rossio durante la renovación proyectada en los
comienzos del siglo XX proveyó a un caricaturista la oportunidad de relacionar
los "frescos" con la Plaza. Un dibujo en tinta y un poema irónica
titulado
Fresca Theoria (Requerimento) / Teoria Fresca (Demanda), aparecido en
1904 en la revista
O Malho, que se especializaba en humor y sátira políticas. En el
dibujo, un hombre con sombrero de paja a la moda, una corbata de moño, una
chaqueta floreada y ajustada, y pantalones entallados, con una nalga saliente,
formando su figura una S, la típica figura femenina en los dibujos de finales
de siglo. El dedo índice apoyado sobre la barbilla, en forma pensativa como
pensando una nueva idea o lo que solicitara que haga el gobierno de la ciudad.
A su lado esta el jardín con la estatua de Pedro I en el fondo, como
una obvia referencia del Largo Rossio. Dado que la reciente reforma del parque
había disminuido temporalmente las posibilidades de contactos normales, el
protagonista, representado por el artista como un prostituto masculino, se
encuentra "sin trabajo". El poema dice: "Dada la cruel destrucción
/ del Rossio de mis sueños / la musa desempleada / aunque en versos tristes /
tomará el riesgo / Es una gran conmoción / algo penoso que restringe / la
libertad de esta profesión desagradecida / y del alcalde de esta ciudad /
requiero compensación
22
El autor de este poema relaciona la plaza con el afeminamiento y la prostitución,
como si las relaciones sexuales entre hombres solamente pudieran suceder con
intercambio de dinero por medio. En el dibujo cómico, el creador considera
llamativo el hacer una petición al gobierno de un poco de ayuda financiera
debido a la falta de disponibilidad de la plaza como lugar para ganarse el
sustento. El dandi bien vestido estereotipado, que carece del comportamiento
varonil y sostiene ideas simples y tontas, es asociado rápidamente con la prostitución
homosexual. Se puede suponer que los lectores de clase media de O Malho que podían
permitirse el comprar esa revista satírica, comprendían la constelación de
marcadores, que incluían el lenguaje corporal afeminado, la vestidura
exagerada, apuntaban la figura ridícula del fresco.
La combinación
de las formas particulares de vestimentas, la prostitución, el comportamiento
feminoide exagerado, el término fresco, y la especificidad del Largo del
Rossio como un espacio privilegiado para las aventuras eróticas entre hombres,
aparece en otra tira cómica del mismo período, también publicado en O
Malho. El dibujo titulado Escabroso, muestra la conversación de dos
hombres. Uno es un adulto, muy grande, casi de tamaño monstruoso, con una
perilla notoria y una presencia masculina ruda. El otro personaje, un hombre
mucho mas pequeño con una línea delgada como bigote, está vestido a la moda
con una flor en su solapa. Mira esquivamente hacia abajo y sostiene un abanico japonés
en su mano izquierda. Su otra mano acaricia el borde del abanico. Un meñique
inclinado indica el afeminamiento. El hombre delicado comenta: Hace tanto calor.
Ni el jugo de anacardo ni cualquier otro refresco es suficiente, señor. Pienso
que salgo todas las noches en busca de un lugar donde pueda encontrar fresco. A
lo que el recio compañero responde: "vaya al Largo del Rossio" 23
Nuevamente, el juego de
palabras permite al caricaturista un retrato de las referencias sociales
comunmente asociadas al fresco y a su territorialidad. El caballero
masculinizado y corpulento es capaz de clasificar a su tímido amigo y le remite
a un territorio urbano apropiado para calmar sus calores mediante una aventura
sexual. El dibujante trabaja con la suposición de que el lector medio conocer
la jerga del hombre afeminado y por tanto el doble sentido de su comentario.
En muchos sentidos, las formas
publicas de la sociabilidad empleadas por frescos eran paralelas a las normativa
publica social hetero entre las clases medias y superiores durante la belle
époque brasileña. Antes de la primera década del siglo XX la elite
carioca frecuentaba la Rua do
Ouvidor, una estrecha calle de mas de un kilómetro de largo, en el centro de
Rio, donde las tiendas alineadas mostraban las ultimas novedades lujosas de
Londres o Paris y de otras ciudades europeas. 24
. En 1905, la inauguración de la Avenida Central, la joya de la corona de la
renovación urbanística de comienzos del siglo XX, se desplazo la interacción
social a esta amplio boulevard, también conectado a la Avenida Beira-Mar,
que enlazaba la Avenida Central con los barrios que bordeaban la Bahía de
Guanabara. En esos tres lugares los peatones pudientes exhibían sus mas
recientes adquisiciones de moda extranjera de lujo, paseando a lo largo de las
calles copiado el flâneur
francés.
El arte de flânerie, o footing, como fue denominado
alternativamente, suponia pasear por la ciudad para ver y ser visto, para
saludar a conocidos, chismorrear con amigos o mirar los escaparates que
mostraban un estatus social elevado y desde luego privilegiado. La riqueza y
ciertas profesiones permitieron que hombres de clases media y alta perdieran el
tiempo en esos paseos de muestra social y aparentemente sin sentido. Mientras
los movimientos de las clases menos pudientes eran relacionados con los
desplazamientos necesarios para sus trabajos. El flâneur,
por otra parte, tenia el tiempo y los medios para disfrutar de los aspectos mas
finos y elegantes de la parte moderna de una ciudad durante un paseo informal.
Las mujeres de las clases pudientes también tomaban parte de esta actividad
placentera. Para ello se habían pavimentado las anchas calles, eliminando
baches y reemplazando las vías estrechas e inadecuadas.25
Deambulando a lo largo de esos
espacios de moda, jóvenes y muchachas "decentes" podían coquetear
cuando estaban apropiadamente acompañados. Los amigos podían intercambiar los
chismes y cotilleos recientes, o presentar a un primo desconectado que acababa
de llegar a la ciudad. Los hombres que buscaban a otros para sus aventuras eróticas
en los parques públicos o en las calles de moda del centro, se confundían
entre la multitud, mirando escaparates, deteniéndose en los cafés para hablar,
o sentándose en las confiterías para saborear algún dulce o refresco.
Tal como dos amigas podían ir
de compras en la Rua do Ouvidor
y al tiempo ver como dos abogados u hombres de negocios jóvenes, o dos
estudiantes de la facultad de Medicina tomando un café, mientras miran a las
atractivas muchachas de la élite carioca disfrutar el fresco, tanto como los frescos
usaban este foro público para lograr nuevas parejas o aventuras. Además
los hombres tenían mucha mas libertad que las mujeres para
"habitar" la calle y no era anormal en absoluto que un soltero
pasease de un lugar a otro, a lo largo de la Avenida Central, del Largo Rossio,
o que esperase pacientemente en la banca del parque que un muchacho joven se
reuniese con él. Mientras las mujeres de clase alta o "decentes" no podían
aventurarse después de la puesta del sol, o sin acompañante, los frescos podían
vagar por las calles y parques del centro de Rio buscando fácilmente aventuras
nocturnas.
Joao
do Rio
Quizás nadie personificaba tanto el flâneur o a los dandis cariocas que
el fresco más famoso de Río, Paulo Alberto Coelho Barreto, comúnmente conocido como João
do Rio26
que en esta belle époque de finales de siglo escribió elocuentemente sobre el arte de
flânerie en una colección de artículos titulada A alma encantadora das ruas
(El alma encantadora de las
calles), publicado originalmente en 1908. En la presentación para el libro, describió qué era
un flaner: "Ser Flaner es ser un vagabundo y reflexionar, ser un tonto y hacer comentarios, y tener el virus de la observación
unido a vagabundeo. Se es Flaneur por la mañana, durante el día, y en la noche.27
Esta definición del flâneur es algo diferente del que personaje de la
alta sociedad que da un paseo por la Rua Cariocao la Avenida Central.
João de Rio no asume el
simple modelo de pasear con vestimentas exclusivas y a la moda por el centro de la ciudad exclusivos
ni incluye en flâneur como visitando los vecindarios pobres de la
ciudad. Su interés periodístico en investigar los espacios exótica y peligrosos de la ciudad todas las horas del día y de la
noche como un reportero social de hoy en día, sin embargo, produjo viñetas imaginativas de la vida diaria en Río de finales de siglo.
Aun así el relato de su travesía urbana puede ser leído como algo más que la
correspondiente indagación para la próxima historia interesante que aguardaban
ansiosamente los lectores. El gusto sexual de João do Rio por otros hombres
puede llevar a que uno especule sobre los significados múltiples detrás de su prosa
a favor del arte social dar un paseo. Aunque se conoce poco sobre los detalles de sus aventuras eróticas, sus
paseos nocturnos por la capital en busca del material periodístico innovador
para el panorama literario brasileño podrían también haber proporcionado la oportunidad de disfrutar la compañía sexual de los marineros, los soldados, y la gente común y corriente que eran las asignaturas de sus artículos y
ensayos.28
João do Río nació en Río de Janeiro en una familia de clase media en 1881. Adquirió la prominencia literaria
con apenas veintitres a través de una series de articulos periodísticos sobre las prácticas religiosas
afrobrasileñas y otras no católicas en la capital de la nación. 29
Su disposición de peinar los barrios pobres, zonas obreras y suburbios de la ciudad
para obtener artículos y ensayos sensacionalista sobre esos submundos
capitalinos también revolucionó el periodismo carioca, y merece el crédito de
haber sido el primer reportero moderno de Brasil. Durante su vida, produjo más de
2500 artículos, cuentos y ensayos sobre la vida urbana.30
A la edad de veintinueve, João logra el ingreso en la academia brasileña de
letras.
Su meteórico ascenso en los círculos
literarios no fue fácil. Joao do Rio tuvo que enfrentarse y superar múltiples obstáculos.
Su madre era de origen afrobrasileño. El escritor era fundamentalmente
periodista y reportero, algo opuesto a la idea de escritor y poeta- Y, él
aspiraba entrar en los cerrados círculos de los "letrados" de Brasil
a una edad temprana. Estas condicionantes no era barreras automáticas para su
ingreso en la Academia, pero sí representaban cierto handicap. Después de
todo, el presidente fundador de la Academia, Machado de Asís, era un mulato de orígenes
humildes, y otros periodistas habían sido admitidos en la sociedad antes de João
do Rio. Sin embargo el racismo entre la élite, la noción de que el éxito en
el periodismo no combinaba con otros esfuerzos literarios, y su misma juventud
hicieron que el ingreso en los "salones sagrados" de la alta cultura,
fuese harto difícil. Mas importante, sin embargo, era el hecho de que era
conocido como fresco. De acuerdo con uno de sus biógrafos, la insigne
figura literaria que era Machado de Asís, y el eminente estadista Barão do Rio Branco,
organizaron una férrea oposición a la elección de Joan do Rio a la Academia
de las Letras en dos ocasiones dada su "cuestionable actitud moral" 31
Después de complejas campañas
en su propio nombre, el periodista finalmente fue admitido en la tercer
votación. EL escritor Emilio de Meneses, importante miembro de los círculos
literarios de la capital, escribió unas estrofas que revelaban en algún grado
el desdén publico hacia el joven escritor. Jugando con el doble sentido de la
palabra fresco, plasmó: Pronosticando el próximo calor / la Academia, que
venera el frío / no es capaz de comprar abanicos / y abren sus puertas a João do
Rio.32
En numerosas ocasiones, los enemigos de João do Río lo vincularon con símbolos públicos de la homosexualidad para desacreditarlo.
Una de estas referencia salía en 1911 en la revista satírica O Gato.
Una tira cómica a toda página mostraba a João do Río y Olavo
Bilac, el poeta líder de Brasil, admirando estatua. El índice de Bilac toca la nalga de
la figura y João tiene la mirada puesta en el desnudo delantero. Bilac comenta: ""
Es soberbio, verdad?" João hace la réplica: "¡Qué estupendo sería si todos hombres
lucieran como este!33
. Si Olavo Bilac en realidad deseaba sexualmente a otros hombres siempre
permaneció en la penumbra. Sus biógrafos insisten en que el estado de su
soltería de toda la vida fue el resultado de un amor fallido por una joven34.
El poeta ciertamente no generó animosidad hacia João do Río. Pero incluso si
los caricaturas indirectas sobre los deseos de Bilac eran infundadas, revelan la vulnerabilidad de
las figuras públicas a tales acusaciones
Un método favorito para atacar a João do Río era apodarlo "João do Rossio", relacionándolo con los
frescos del Largo Rossio. En 1920, un enemigo político enfrentado
a la postura del periodista a favor de que los portugueses pudieran pescar en la
costa brasileña escribió: "João do Rossio fundó una revista llamada Pátria, que debía ser llamada
Mátria porque en los temas que tiene hecho con Paulo, todo es femenino." Este escritor
pasó a advertir que: "Los pescadores brasileños pobres y perseguidos...
conocen como matar los peces y también como matar a traidores y pederastas
pasivos. 35
João do Rio mostraba las
aspiraciones culturales de la elite brasileña que imitaba los estilos mas glamorosos
de Europa. Imitó las nuevas ideas literarias, las modas, y las recicló para
una audiencia de clase alta brasileña. Mientras
João do Rio jugaba el papel de la sofisticación europea a la perfección en
público, de la misma manera que
Mário de Andrade, fue absolutamente discreto en cuanto a su vida privada.
Puede ser que esa circunspección personal explique el porque un conocido
fresco se las arregló para ascender a los circulos de alto nivel de la
sociedad brasileña. Tanto como Joan do Rio conformaba y reproducía las
normas valoradas por las clases altas, su querido
Jeffrey Needell,en "Una Belle Epoque tropical" se hace eco de
este comentario: "Joao do Rio escribió sobre el mundo propio de la élite
carioca no como era sino como la elite buscaba que fuese. En la fantasía que
creó en la Belle Epoque carioca, ayudó que la élite se asumiese y al
tiempo se cohibiese. Además hizo de la elite cultural y social el centro de su
atención halagadora, ayudando a legitimarla"36
Cuando desafió la visión popular, como en el caso de su apoyo editorial a los
intereses de pesca portugueses en Brasil, esta cortina de tolerancia
desapareció; y se hizo vulnerable a todos los estereotipos sociales habituales
y a los prejuicios contra los frescos.
Un dandi frívolo podía
disfrutar de fama y fortuna mientras su vida privada permaneciera discreta,
oculta, y sin registrarla, haciendo su postura publica incontrovertible. Lo
mismo podía decirse de otras célebres firmas literarias, como el mencionado
Mario de Andrade, cuyos encuentros amorosos con otros hombres permanecieron
ocultos en el misterio y protegido por los mitos nacionales. Efectivamente, el
modelo de tolerancia social con las figuras llamativas afeminadas reproduce el
status quo cultural que persistirá hasta bien entrado el siglo XX. Diseñadores
de alta costura, peluqueros elegantes, y famosas estrellas dragqueen que se
ajustan a las nociones normativas de la femineidad son un segmento protegido de
la élite mientras refuercen las representaciones tradicionales de las féminas
o de los afeminados.
Tolerancia mediática
De la misma manera que Mário de Andrade, otros artistas, compositores, y escritores que frecuentaron
el ambiente bohemio de Río en los 1930s y '40s consiguieron una respectiva aprobación dentro de su entorno social mientras
protegieron
cuidadosamente el secreto de sus deseos sexuales del conocimiento de una audiencia más amplia.
Tal fue el caso del popular y famoso cantante Francisco Alves (1898-1952), el
"Rey de la voz", que tenía una "preferencia por los jóvenes", y no escondió el hecho,
según un testigo contemporáneo, de que tenía escapadas sexuales con hombres en lugares públicos. El popular cantante Jorge Goulart
recordaba cómo protegieron el mito de Chico Alves las personas de su entorno: "En nuestro grupo los hábitos sexuales de Chico eran
tema de discusión abierta, se decía que era un fanchono, que le gustaba tener relaciones sexuales con
muchachos. Mencioné este hecho a algunas personas; pero el tema era tabú. No permitirían que el mito
fuera tocado, defendiendo que el mito no podía soportar esa información como
tal, como si fue eso fuera la peor cosa imaginable.37
Alcir Lenharo, un historiados de los cantantes brasileños populares en ese
período, explicaba que los miembros de un grupo determinado de bohemios habían
sido protectores de la imagen pública de los artistas que eran conocidos o
compañeros de bebida que pertenecían a su circulo social. Sin embargo, esos fanchonos
a menudo sufrían el ridículo y la discriminación de muchas de esas personas
que le habían protegido si su homosexualidad era conocida en el "mundo
exterior", es decir, si se hacia de publico conocimiento.38
En las ultimas dos décadas, docenas de organizaciones políticas de
lesbianas, gays y travestís brasileñas, en conjunción con un movimiento
internacional, han ido variando las nociones tradicionales sobre el erotismo
homo.39
Un importante cambio ha ocurrido en las representaciones de la homosexualidad en
los medios de comunicación. Representantes en el Congreso del Partido Obrero de
izquierdas, han iniciado una legislación para conceder los mismos derechos a
las parejas del mismo sexo. Los grupos estudiosos brasileños están ampliando
la producción intelectual sobre la homosexualidad, como por ejemplo la
Conferencia sobre el Homoerotismo en la Literatura, realizada en la Universidad
Federal Fluminense en mayo de 1999, o la formación del Grupo de Trabajo en
Historia del Homoerotismo en la Asociación Histórica Brasileña (ANPUH) en
julio de 1999.
Sin embargo, los iconos
brasileños como Mario de Andrade permanecen envueltos en una mortaja
protectora, como su los conocimientos públicos y las discusiones sobre sus
propios deseos sexuales pudieran deslucir el poder, la calidad y la valoración
de su producción intelectual en alguna medida.
Notas
1. Un excelente
ejemplo de la tolerancia hacia la homosexualidad en el Carnaval en Rio de Janeiro
es Júlio Gomes, A homosexualidad no mundo (Lisboa: 1979), 153-92. Para
una critique extensiva de esa percepción, ver James N.
Green, Beyond Carnival: Male Homosexuality in Twentieth-Century Brazil (Chicago: University of Chicago
Press, 1999).
2. Ver Richard G.
Parker, Bodies, Pleasures and Passions: Sexual Culture in Contemporary Brazil (Boston: Beacon
Press, 1991), 85-95 y 136-64.
3. "O mundo gay rasga as
fantasias," Veja (12 May 1993): 52-53.
4. Luiz Roberto
Mott, Epidemic of Hate: Violations of the Human Rights of Gay Men, Lesbians and Transvestites in Brazil (San Francisco: Grupo Gay da
Bahia/International Gay and Lesbian Human Rights Commission, 1996), 1.
5. Un estudio de
esos asesinatos se realizo en São Paulo
is: Antônio Sergio Spagnol, "O desejo marginal: violência nas relações homossexuais na cidade de São Paulo"
(Tesis, Universidad de São Paulo, 1996). Para referencia periodistica de esas
cifras durante la ola de asesinatos de homosexuales entre 1987-88 en Rio de Janeiro
y São Paulo, ver Márcio Venciguerra y Maurício Maia, O pecado de adão: crimes homossexuais no eixo
Rio-São Paulo (São Paulo: Ícone, 1988). Para otros ejemplos de
violencia contra hombres gays en Rio de Janeiro en los ultimos 1960s y '70s, ver
también Luiz Carlos Machado, Descansa em paz, Oscar Wilde
(Rio de Janeiro: Editora Codecri, 1982.
6. Grupo Gay da
Bahia, "Violação do direitos humanos e assassinato de homossexuais no Brasil -1997," Boletim do Grupo Gay da
Bahia, no. 37 (January/February 1998): 32-48.
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7. El primer expediente de
asilo político por persecución por odio en base a la orientacion sexual en los
Estados Unidos se otorgó al brasileño Marcelo Tenório. James Brooke, "In Live-and-Let-Live
Land, Gay People are Slain," New York Times (12 August 1993): 3.
8. João Carlos Rodrigues, João do Rio: uma biografia
(Rio de Janeiro: Topbooks, 1995), 255.
9. Cabo Machado [Oswald de Andrade], "Os Três Sargentos,", Revista de antropofagia,
en Diário de São Paulo
(April 14, 1929), 6.
10. Ver, por ejemplo, Jeffrey D.
Needell, "Identity, Race, Gender, and Modernity in the Origins of Gilberto Freyre's Ouvre," American Historical
Review, vol. 100 (1) (February 1995): 51-77.
11. "Puedes
hacer lo que quieras dentro de las cuatro paredes, quiser dentro de quatro paredes,
pero no digas nada a nadie." Ver Parker, Bodies, Pleasures and Passions.
12. La palabra rossio
se refiere a una plaza pública o mercado abierto y tambien se usa
alternativamente rocio.
13. Archivo de la Ciudad de Rio de Janeiro. Codices 15.4.29,
pag. 29, Abril 9, 1870.
14. Archivo de la Cidad de Rio de Janeiro. Codices 15.4.29,
pag. 14, no. 5841, August 26, 1878.
15. Arquivo da Cidade do Rio de Janeiro. Codices 15.4.29, page 15,
Septiembre 10, 1878.
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16. Evelyn Furquim Werneck Lima,
"Arquitetura do espetáculo: teatros e cinemas na formação do espaço público das Praças Tiradentes e
Cinelândia. Rio de Janeiro 1813-1950" (Ph.D. diss., Universidade Federal do Rio de Janeiro, 1997), 112-125.
18. En las francesas,
ver Jeffrey D. Needell, A Tropical Belle Époque: Elite Culture and Society in
Turn-of-the-Century Rio de Janeiro
(Cambridge: Cambridge University Press, 1987), 171-73. For a study of polacas and Jewish prostitution in
Brazil, see Beatriz Kushnir, Baile de máscaras: mulheres judias e
prostiuição: as polacas e sua associaões de ajuda mútua
(Rio de Janeiro: Imago Editora, 1997) and Lená Medeiros de Menezes, Os estrangeiros e o comércio do prazer nas ruas do Rio (1890-1930)
(Rio de Janeiro: Arquivo Nacional, 1992). An examination of prostitution in
nineteenth-century Rio de Janeiro is: Luiz Carlos Soares, Rameiras, ilhoas, polacas . . . a prostituição no Rio de Janeiro do século XIX
(São Paulo: Editora Ática, 1992).
19. Vivaldo Coaracy. Memórias da cidade do Rio de Janeiro, 3rd%%
ed. (Belo Horizonte: Itatiaia, 1988), 97.
20. Luiz Edmundo, O Rio de Janeiro do meu tempo, vol. 1
(Rio de Janeiro: Imprensa Nacional, 1938), 151-52.
21. Danilo Gomes, Antigos cafés do Rio de Janeiro
(Rio de Janeiro: Livraria Kosmos Editora, 1989), 108.
22. "Fresco - Adjetivo arejado de modernização depravada. Quase
frio, ameno, suave, que não tem calor nem quenturas. Que faz frescuras, que tem o sopro da brisa.
Encontra-se muito nos morros e no largo do Rossio." Bock [J. Brito] Dicionário moderno
(Rio de Janeiro: Ed.
Rebello Braga, 1903), 39. My translation. Reprinted in Dino Preti, A linguagem
proibida: um estudo sobre a linguagem erótica
(São Paulo: T. A. Queiroz, 1983), 270.
23. "Ante a cruel derrocada / Do Rossio dos meus
sonhos, / A musa desocupada, / Embora em versos tristonhos, / Vai jogar uma
cartada: / É bem dura a colisão / Que me tolhe a liberdade / Desta ingrata
profissão; E ao prefeito da cidade / Requero indenização! . . ." O Malho
(Rio de Janeiro) 3, no. 93, (23 June 1904): 31. My translation.
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24. "Mas que calor tem feito! Não há
cajuada, nem refrescos que cheguem . . . seu comendador! Calcule que todas as noites levo . . . à procura de algum lugar em que possa haver fresco. / O largo do Rossio não
serve?" K. Lixto [Calixto Cordeiro], O Malho (Rio de Janeiro) 2, no. 20, (28 March 1903): 14. My
translation.
25. Jacomino Define, "A Rua do
Ouvidor," Kosmos (Rio de Janeiro) 2, no. 1, (February 1905): 37-39;
Needell, A Tropical Belle Époque, 164-6. Ver tambien Joaquim Manuel de
Macedo, Memórias da rua do Ouvidor (Brasília: Editora Universidade de
Brasília, 1988), y Danilo Gomes, Uma rua chamada Ouvidor (Rio de Janeiro: Prefeitura da Cidade do Rio de Janeiro, 1980).
Rosa Maria Barboza de Araújo, A vocação do prazer: a cidade e a família no Rio de Janeiro republicano
(Rio de Janeiro: Rocco, 1995), 326-28; Fantasio [pseudonimo], "O namoro no Rio de Janeiro," Kosmos
(Rio de Janeiro) 3, no. 7, (July 1906): 43-45.
26. He obtenido
informacion sobre João do Rio de las siguientes fuentes: Gilberto Amado, Mocidade no Rio e primeira viagem à Europa,
2ª ed. (Rio de Janeiro: Livraria José Olimpio Editora, 1958), 44-65; Raúl Antelo, João do Rio: o dândi e a especulação
(Rio de Janeiro: Livrarias Taurus-Timbre Editores, 1989); Gentil Luiz de Faria. A presença de Oscar Wilde na
belle-époque literária brasileira
(São João do Rio Preto, São Paulo: Pannartz, 1988); Renato Cordeiro Gomes, João do Rio: Vielas do
vício, ruas da graça
(Rio de Janeiro: Relume Dumará, 1996); Raimundo Magalhães Júnior, A vida vertiginosa de João do Rio
(Rio de Janeiro: Civilização Brasileira, 1978); Ignácio de Lyra Neves Manta, A arte e a neurose de João do Rio
(Rio de Janeiro: Francisco Alvarez, 1977); Needell, A Tropical Belle
Époque, 207-25; João Carlos Rodrigues, João do Rio: uma biografia
(Rio de Janeiro: Topbooks, 1996); y Carmen Lúcia Tindó Secco, Morte e prazer em João do Rio
(Rio de Janeiro: Francisco Alves; Instituto Estadual do Livro, 1978).
27. João do Rio [Paulo Barreto], A alma encantadora das ruas
(Rio de Janeiro: Secretaria Municipal de Cultura, Departamento General de
Documentaçión e Informaçión Cultural, 1995), 5.
28. Jean-Claude Bernadet
inspiró mi interes inicial en João do Rio a traves de lecturas del autor.
29. Los articulos
fueron publicados en As religões do Rio (Paris: Garnier, 1904).
30. João Carlos Rodrigues, João do Rio: catálogo bibliográfico, 1899-1921
(Rio de Janeiro: Rio de Janeiro: Prefetura de la Cidad de Rio de Janeiro, Secretaria Municipal de Cultura, Departamento
General de Documentaçión e Informaçión Cultural, 1994).
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32. Rodrigues, João do Rio, 59.
33. Magalhães, A vida vertiginosa de João do Rio, 126.
El original permite leer: "Na previsão de próximo calores / A Academia, que idolatra o
frio, / Não podendo comprar ventiladores / Abriu as portas para o João do
Rio."
34. Seth [Álvaro
Marins], O Gato (Rio de Janeiro), (1911). "
35. Ver Raimundo Magalhães Júnior, Olavo Bilac e sua época
(Rio de Janeiro: Compañia Editora Americana, 1974), 84-91; y Fernando Jorge, Vida e poesia de Olavo Bilac,
(São Paulo: Livraria Exposição do Livro, n.d.), 97-136, 150-62, 306-12.
36. Magalhães, A vida vertiginosa de João do Rio, 245.
37. Needell, A Tropical Belle
Époque, 209.
38. Alcir Lenharo, Cantores do
rádio: a trajetória de Nora Ney e Jorge Goulart e o meio artístico de seu tempo
(Campinas, São Paulo: Editora da UNICAMP, 1995), 28. Ibid., 27.
39. Ver James N.
Green, "More Love and More Desire: The Building of the Brazilian Movement," in The Global Emergence of Gay and Lesbian
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