Efebos y homosexualidad en el medioevo ibérico

por Daniel Eisenberg (Excelsior College - Columbia Circle / 2003)

 


 

La homosexualidad fue un asunto simbólico fundamental a través de la Edad Media Ibérica. Como era una actividad de costumbre hasta el siglo XIX, la homosexualidad no era vista como una predisposición congénita o como una "identidad"; el foco de atención sobre la misma es por su característica de "práctica sexual no procreativa", de la que la sodomía era la mas controvertida. El comportamiento homosexual femenino (lesbianismo) era prácticamente ignorado, y por tanto no se conoce nada sobre el mismo en la época. 

En Al-Andalus (territorios hispanos andaluces bajo la cultura árabe, actualmente Andalucía) los placer homosexuales eran permitidos y vistos con indulgencia entre los intelectuales y la elite política y social. Evidencia de ello son ciertas reglas de comportamiento, como las de Abd ar-Rahman III, al-Hakem II, Hisham II, y al-Mutamid, quienes mantenían abiertamente harenes masculinos; las memorias de Badis, el ultimo rey Zirid de Granada; referencias a prostitutos homosexuales, que cobraban mas altos honorarios que algunas prostitutas femeninas y tenían miembros de las clases altas como clientes; las criticas repetidas de los cristianos, y especialmente la abundante poesía.Tomado de un cuadro al oleo del artista Manuel Moleon

Tanto la pederastia como el amor entre hombres adultos se puede rastrear en las pistas históricas. Las practicas homosexuales nunca eran condenadas oficialmente, las prohibiciones en contra de las mismas raramente se hacían cumplir y generalmente no había mas que unas apariencias de hacerlas cumplir.

Durante los siglos finales de la España islámica, en parte debido a la oposición cristiana y debido a la inmigración o conversión de quienes eran comprensivos con la homosexualidad, esta asumió un papel ideológico mayor. Papel que tomó un lugar  imperante en el misticismo islámico así como en el monasticismo. La referencias y contemplaciones de la juventud como un acto de adoración, la meditación sobre Dios con forma humana, alteraron los enfoques sociales.

Muchos cristianos de la Iberia del norte y otras partes de Europa mostraron su escándalo y se aterrorizaban por el comportamiento sexual andaluz, que asumía naturalmente la esclavitud, pasando la complacencia homosexual a ser vista como un vicio incurable y contagioso, siendo además considerada como una amenaza para la fuerza de combate del ejercito y por tanto, como peligroso para la misma integridad del Estado.

El niño mártir San Pelayo, ejecutado por rechazar las intenciones amorosas de Abd ar-Rahman III, en 925,  fue un héroe, y sujeto de un poema laudatorio de Hroswitha. Las provincias ibéricas cristianas trabajaban y colectaban riquezas para rescatar los cristianos cautivos, y guerreaban para impedir las incursiones esclavistas, al tiempo que prevenían la expansión islámica hacia el norte, suprimiendo la homosexualidad dentro de las mismas áreas de dominación cristiana. El énfasis castellano sobre los valores de la virginidad y el matrimonio, el rechazo a la poesía lírica y el arte liberal, y la implantación del celibato clerical en Castilla, junto con el culto del este de Europa a la Virgen María, pueden ser todos elementos de la confrontación entre ambas culturas. El posible fundamento homosexual puede ser la razón de que el origen islámico del amor elegante y la poesía de trovador tuviera tan mala recepción en las tierras ibéricas católicas.

Juan II y su amante Álvaro de Luna fueron la pareja homosexual mas famosa de la España cristiana del medioevo. La ejecución de Álvaro de Luna, organizado por la esposa de Juan II, madre de Isabel la católica, aparece en el siglo XVII como un acontecimiento simbólico  de la represión feroz de la homosexualidad. En la  "Farsa de Ávila", Enrique IV fue ridiculizado como "puto"; su incapacidad como gobernante no fue visto como resultado de una enfermedad - como hoy parece lo probable - sino por su condición de homosexual y la depravación que ello implicaba. La homosexualidad fue tolerada en la Corte de Alfonso el Magnánimo después de su traslado a Nápoles.

En el fondo del conflicto social contra la homosexualidad esta la influencia de la religión judía. A través de la historia de España el judaísmo y las variaciones sexuales han estado marcadas por la hostilidad. Una de las razones alegadas para el rechazo de los judíos en otras naciones tras su expulsión de España fue porque aceptado sutilmente la homosexualidad. El judaísmo y la homosexualidad están vinculadas en la literatura de la Edad de Oro, como por ejemplo en la poesía de Quevedo y en los comienzos del siglo XX los homosexuales eran referidos como "judíos" y se consideraban incluso como una secta.  

Parte de esto es la utilización peyorativa del lenguaje tomando el término "homosexual" , así como el de "judío" como insultos. 

El descubrimiento y la  publicación de mucha poesía perdida, y los estudios pioneros de Schirmann y Roth, han dado sorprendentes nuevas perspectivas sobre la sexualidad sefardí (judíos españoles expulsados). Hay montones de poemas pederásticos, debidos a los mas grandes poetas judíos de la época: Ibn Gabirol, Samuel ha-Nagid, Moses Ibn Ezra, Judah ha-Levi, y otros. 

Por su poesía "refinada, sensual y desvergonzadamente hedonista" sabemos que la homosexualidad estaba extendida entre la élite judía mientras vivieron en Al-Andalus, aparentemente mas que entre los musulmanes. Zirid Granada, la zona judía, fue el centro de una "cultura aristocrática distinguida que involucraba el individualismo romántico (en donde estaba) mediante una exploración intensa de todas las formas de sexualidad liberales, bisexualidad, homosexualidad. Así como los musulmanes, homosexualidad y devoción religiosa estaban combinadas; el amor de los judíos a Dios estaba muchas veces expresado como el amor al hombre. La influencia de la homosexualidad sefardí  es difícil de seguir históricamente, pero no es difícil de ver en la poesía de San Juan de la Cruz. 


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Bibliografía


* Jefim Schirmann, “The Ephebe in Medieval Hebrew Poetry,” Sefarad, 15 (1955), 55-68; 

* Norman Roth, “‘Deal Gently with the Young Man’: Love of Boys in Medieval Hebrew Poetry of Spain,” Speculum, 57 (1982), 20-51; 

* Roth, “‘My Beloved is Like a Gazelle’:Imagery of the Beloved Boy in Religious Hebrew Poetry,” Hebrew Annual Review, 8 (1984), 143-65. 

* Emilio García Gómez. Poemas arábigo-andaluces (1930), Colección austral,

* Ibn Said al-Maghribi, The Banners of the Champions, trans. James Bellamy
and Patricia Steiner (Madison: Hispanic Seminary of Medieval Studies, 1988).

 

Publicado en "Encyclopedia of Medieval Iberia, ed. Michael Gerli (New York: Routledge, 2003), pgs. 398–399

 


 

POEMA ANDALUSÍ

Del zoco quiero a un chico.
De verlo, lo conoces.
Su nombre te diría;
Pero nombrarlo no oso.
Tú que a la gente matas,
aunque otra cosa digas:
¿Qué almizcle es ése, amigo?
¡Ven, ven, ante el maestro!
¡Por Dios, qué presumido!
Saluda, por lo menos.
Conviene, si te entonas,
que el entonar te siente.
Yo callo y sufro, pero
lo quiero, pese a todo.
Con verlo ya me pasmo.
¿Negar voy lo que es cierto?
De estar ello en mi mano,
lo que celar no puedo.
¡Ay, tú el de los achares
y los celillos dulces!
¿Por qué me gusta hablarte,
cuando ese hablar me mata?
<<¡Ay, corazón, aguanta. No te escapes nunca!>>.
¡Por Dios, bien sufre el pobre!
Vigor y ayuda dale.
El de los ojos garzos,
el de las cejas finas
me llama su criado.

 

Ibn Kuzmân

 

 


 

 

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