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La homosexualidad fue un asunto simbólico fundamental
a través de la Edad Media Ibérica. Como era una actividad de costumbre hasta
el siglo XIX, la homosexualidad no era vista como una predisposición congénita
o como una "identidad"; el foco de atención sobre la misma es por su característica
de "práctica sexual no procreativa", de la que la sodomía era la mas
controvertida. El comportamiento homosexual femenino (lesbianismo) era prácticamente
ignorado, y por tanto no se conoce nada sobre el mismo en la época. En
Al-Andalus (territorios hispanos andaluces bajo la cultura árabe, actualmente Andalucía)
los placer homosexuales eran
permitidos y vistos con indulgencia entre los intelectuales y la elite política
y social. Evidencia de ello son ciertas reglas de comportamiento, como las de Abd ar-Rahman III, al-Hakem II, Hisham II,
y al-Mutamid, quienes mantenían abiertamente harenes masculinos; las memorias
de Badis, el ultimo rey Zirid de Granada; referencias a prostitutos
homosexuales, que cobraban mas altos honorarios que algunas prostitutas
femeninas y tenían miembros de las clases altas como clientes; las criticas
repetidas de los cristianos, y especialmente la abundante poesía. Tanto
la pederastia como el amor entre hombres adultos se puede rastrear en las pistas
históricas. Las practicas homosexuales nunca eran condenadas oficialmente, las
prohibiciones en contra de las mismas raramente se hacían cumplir y
generalmente no había mas que unas apariencias de hacerlas cumplir.
Durante los siglos finales de
la España islámica, en parte debido a la oposición cristiana y debido a la inmigración
o conversión de quienes eran comprensivos con la homosexualidad, esta asumió
un papel ideológico mayor. Papel que tomó un lugar imperante en el
misticismo islámico así como en el monasticismo. La referencias y
contemplaciones de la juventud como un acto de adoración, la meditación sobre
Dios con forma humana, alteraron los enfoques sociales. Muchos
cristianos de la Iberia del norte y otras partes de Europa mostraron su escándalo
y se aterrorizaban por el comportamiento sexual andaluz, que asumía naturalmente
la esclavitud, pasando la complacencia homosexual a ser vista como un vicio incurable
y contagioso, siendo además considerada como una amenaza para la fuerza de combate
del ejercito y por tanto, como peligroso para la misma integridad del Estado.
El niño mártir San Pelayo,
ejecutado por rechazar las intenciones amorosas de
Abd ar-Rahman III, en 925, fue un héroe,
y sujeto de un poema laudatorio de Hroswitha.
Las provincias ibéricas cristianas trabajaban y colectaban riquezas para
rescatar los cristianos cautivos, y guerreaban para impedir las incursiones
esclavistas, al tiempo que prevenían la expansión islámica hacia el norte,
suprimiendo la homosexualidad dentro de las mismas áreas de dominación
cristiana. El énfasis castellano sobre los valores de la virginidad y el
matrimonio, el rechazo a la poesía lírica y el arte liberal, y la
implantación del celibato clerical en Castilla, junto con el culto del este de
Europa a la Virgen María, pueden ser todos elementos de la confrontación entre
ambas culturas. El posible fundamento homosexual puede ser la razón de que el
origen islámico del amor elegante y la poesía de trovador tuviera tan mala
recepción en las tierras ibéricas católicas.
Juan II y su amante Álvaro de
Luna fueron la pareja homosexual mas famosa de la España cristiana del
medioevo. La ejecución de Álvaro de Luna, organizado por la esposa de Juan II,
madre de Isabel la católica, aparece en el siglo XVII como un acontecimiento
simbólico de la represión feroz de la homosexualidad. En la
"Farsa de Ávila", Enrique IV fue ridiculizado como "puto";
su incapacidad como gobernante no fue visto como resultado de una enfermedad -
como hoy parece lo probable - sino por su condición de homosexual y la depravación
que ello implicaba. La homosexualidad fue tolerada en la Corte de Alfonso el Magnánimo
después de su traslado a Nápoles.
En el fondo del conflicto
social contra la homosexualidad esta la influencia de la religión judía. A través
de la historia de España el judaísmo y las variaciones sexuales han estado
marcadas por la hostilidad. Una de las razones alegadas para el rechazo de los judíos
en otras naciones tras su expulsión de España fue porque aceptado sutilmente
la homosexualidad. El judaísmo y la homosexualidad están vinculadas en la
literatura de la Edad de Oro, como por ejemplo en la poesía de Quevedo y en los
comienzos del siglo XX los homosexuales eran referidos como "judíos"
y se consideraban incluso como una secta. Parte
de esto es la utilización peyorativa del lenguaje tomando el término
"homosexual" , así como el de "judío" como insultos. El
descubrimiento y la publicación de mucha poesía perdida, y los estudios
pioneros de Schirmann y Roth,
han dado sorprendentes nuevas perspectivas sobre la sexualidad sefardí (judíos
españoles expulsados). Hay montones de poemas pederásticos, debidos a los mas
grandes poetas judíos de la época: Ibn Gabirol, Samuel ha-Nagid,
Moses Ibn Ezra, Judah ha-Levi, y otros. Por
su poesía "refinada, sensual y desvergonzadamente hedonista" sabemos
que la homosexualidad estaba extendida entre la élite judía mientras vivieron
en Al-Andalus, aparentemente mas que entre los musulmanes. Zirid Granada, la
zona judía, fue el centro de una "cultura aristocrática distinguida que
involucraba el individualismo romántico (en donde estaba) mediante una exploración
intensa de todas las formas de sexualidad liberales, bisexualidad,
homosexualidad. Así como los musulmanes, homosexualidad y devoción religiosa
estaban combinadas; el amor de los judíos a Dios estaba muchas veces expresado
como el amor al hombre. La influencia de la homosexualidad sefardí es difícil
de seguir históricamente, pero no es difícil de ver en la poesía de San Juan
de la Cruz.
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Bibliografía
* Jefim Schirmann, “The Ephebe in Medieval
Hebrew Poetry,” Sefarad, 15 (1955), 55-68;
* Norman Roth, “‘Deal Gently
with the Young Man’: Love of Boys in Medieval Hebrew Poetry of Spain,”
Speculum, 57 (1982), 20-51;
* Roth, “‘My Beloved is Like a Gazelle’:Imagery of the Beloved Boy in Religious Hebrew Poetry,” Hebrew Annual
Review, 8 (1984), 143-65.
* Emilio García
Gómez. Poemas arábigo-andaluces (1930), Colección austral,
*
Ibn Said al-Maghribi, The Banners of the Champions, trans. James Bellamy
and Patricia Steiner (Madison: Hispanic Seminary of Medieval Studies, 1988).
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POEMA ANDALUSÍ
Del zoco quiero a un chico.
De verlo, lo conoces.
Su nombre te diría;
Pero nombrarlo no oso.
Tú que a la gente matas,
aunque otra cosa digas:
¿Qué almizcle es ése, amigo?
¡Ven, ven, ante el maestro!
¡Por Dios, qué presumido!
Saluda, por lo menos.
Conviene, si te entonas,
que el entonar te siente.
Yo callo y sufro, pero
lo quiero, pese a todo.
Con verlo ya me pasmo.
¿Negar voy lo que es cierto?
De estar ello en mi mano,
lo que celar no puedo.
¡Ay, tú el de los achares
y los celillos dulces!
¿Por qué me gusta hablarte,
cuando ese hablar me mata?
<<¡Ay, corazón, aguanta. No te escapes nunca!>>.
¡Por Dios, bien sufre el pobre!
Vigor y ayuda dale.
El de los ojos garzos,
el de las cejas finas
me llama su criado.
Ibn Kuzmân
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