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(1) No creemos oportuno transcribir
el texto completo dada su extensión, en cualquier caso
remitimos al lector al citado capítulo y versículos para que
lo coteje con el resumen que se ha realizado.
[2] D.R.A.L.E., Academia,
Madrid ed. Vigésima, voz sodomía.
(3) María Moliner, Diccionario de los usos del español
Gredos, Madrid, 1980, voz sodomita
(4) Ibid..., voz sodomía
(5) Volvemos a remitir al lector a
Gn. 19:1-25, con el fin de
que observe en su conjunto las motivaciones del pueblo de Sodoma
quien quiere a todas luces hacer daño, herir o incluso torturar a
los extranjeros. En este sentido la alusión a “conocer” que
en la Biblia se interpreta como relación sexual, es más una
forma de violación, otra manera de hacer daño, bastante
diferente de una relación sexual placentera y consentida.
(6)
Circunstancia ésta difícil de entender si se considera a los
asaltantes como homosexuales, con lo que se vuelve a redundar en
la idea de que lo que pretende el pueblo es hacer daño a los
nuevos visitantes más que a mantener un específico
comportamiento entre personas del mismo sexo. A este mismo
respecto la Biblia de Jerusalén en una nota al capítulo
señala como en aquella época el honor de las vírgenes era menor
que el sagrado deber de la hospitalidad
(7)
En
este mismo sentido se podría incluso apuntar la idea de Daniel
Helminiak, What the Bible really says about homosexuality,
Alamo Square, San Francisco, 1997, p.III. en la que sugiere que aún
en el hipotético caso que hubiese una condena hacia la
homosexualidad, ésta se referiría únicamente a la que los
habitantes de Sodoma querían cometer y no se puede tomar, por
extensión, a todo tipo de relaciones homosexuales; de la misma
manera que cuando el profeta Natán (en 2 Sm, 12) condena
al rey David por su adulterio con Betsabé y el asesinato se su
esposo, se está condenando algo particular y macabro, hecho que a
nadie se le ocurriría extrapolarlo y afirmar que el profeta Natán
está condenando todas las relaciones heterosexuales.
(8)
Gn, 18.
(9) La interpretación del texto como alusión a la falta de
hospitalidad y a la falta de caridad ha sido tenida en cuenta
por los eruditos religiosos desde 1955, D. Bailey (Homosexuality
and the western Cristian Tradition, Longmans, London, 1955)
fue el primero, pero más tarde la asumieron otros como Jhon
McNeill y Marvin Pope, a este respecto remito al lector a la
obra de Boswell Cristianismo, tolerancia social y
homosexualidad, Muchnic, Barcelona, 1993, p.118 y notas de
las pp. 470 y ss. En donde se hace una detallada referencia a la
historiografía de esta interpretación. Desde el punto de vista
patrístico al texto hacemos referencia a la obra de Matthieu
Collin, Abrhán, col. Cuadernos bíblicos, n1 56, p.54
(10) Jue., 19:22ss.
(11) Todo lo cual nos indica que los redactores de los diferentes
libros de la Biblia sí comprendían el verdadero sentido del
relato del génesis, por lo que se habrá de buscar en otro tipo
de literatura y tradición la asociación entre sodomita y
homosexual.
(12) Ez, 16:48-51
(13) Mat. 10:14-15, en parecidos términos se expresa en
Lc.
10:11-12.
(14) En este sentido remitimos a
Dt., 29:23, 32:32; Is.,
3:9, 13:19; Jr., 23:14, 49:18, 50:40; Lam., 4:6; Am.,
4:11; Cef., 2:9; Mt., 10-15; Lc., 17-29; Rom.,
9:29; 2Pe., 2:6; en donde se vuelve a incidir en lo mismo
y que eludimos trascribir por no hacer el trabajo demasiado
redundante.
(15)
Eclo 16:8;
Sab 19:13-14; libros además sólo
incluídos en el Cánon por los católicos (Judios y
protestantes los rechazan al considerarlos apócrifos)
(16) Boswell,
op. Cit., p. 289 y
ss.
(17) Biblia, Versión de Reina Valera,
Dt, 23:17-18.
(18)
Vulgata,t Dt., 23:17-18.
(19)
Sagrada Biblia, BAC, Dt., 23:17:18
(20)
Biblia de Jerusalén, Dt., 23:17-18
(21)
Sagrada Biblia, BAC, Lev., 18:22
(22)
Sagrada Biblia, BAC, Lev., 20:13
(23)
Vulgata, op. Cit., Lev., 18:22
(24)
Vulgata, op. Cit.Lev., 20:13
(25)
Existen varias hipótesis sobre el origen y evolución de la
Torá,
tal vez la más conocida y aceptada, pese a varios puntos de
controversia, es la llamada hipótesis documentalista de gran éxito
entre 1950 y 1970 y que en la actualidad con algunas
modificaciones se constituye en el centro de las demás hipótesis.
Como no es el caso de entrar en la polémica acepto de entrada
la mencionada hipótesis tal y como la defiende Etienne
Charpentier en la obra El Antiguo Testamento, Verbo
Divino, Stella, 1998, pp. 35 y ss.
(26)
Un mayor análisis de toda esta cuestión así como un intento
de separar los documentos para poderlos estudiar por separado y
contextualizarlos mejor pudiendo hacer un análisis histórico
crítico de los mismos lo encontramos en la obra de Jacques
Briend, El Pentateuco, Col. Cuadernos Bíblicos, nº13,
Verbo Divino, Stella, 1997.
(27)
Todos estos mandatos han sido ampliamente analizados y
estudiados por William Countryman, Génesis de la sexualidad:
¿Qué nos dice de la homosexualidad la narración bíblica
sobre la Creación?, Sigla, Buenos Aires, 1994. En donde se
pone de manifiesto la diferencia entre “normas” y
argumentaciones fabuladas y generalizadas en torno a la Creación:
Se fabula para lo general, ideas de un pasado fantástico que
puedan explicar algunas cosas del presente. Algo parecido a las
mitologías, que “ayudan” a explicar el cosmos a un pueblo
pero que carecen de un valor normativo, y que nadie en la Antigüedad
aplicaba y extraía modelos de comportamiento para condenar a
los que no los siguiesen al pie de la letra.
(28)
De hecho la tesis documentalista considera una que esta parte
del Génesis fue escrita por los sacerdotes en tiempos del
cautiverio que la añadieron al relato de la Creación.
Jacques
Briend, op. Cit.
pp. 54 y ss.
(29)
Daniel
Helminiak, op. Cit.
P.7, argumenta como razones para la prohibición de este tipo de
comportamiento el hecho de que la “sodomización” de un
hombre a otro era algo degradante en la Antigüedad y por lo
tanto algo que no se correspondería con el mandato divino de
amar al prójimo. Siendo para él más una prohibición de “dañar”
a otro ser humano más que prohibición de relaciones
consentidas. El hecho además de que en la Antigüedad
existiesen prostituciones cúlticas, le lleva a pensar que la
prohibición es también más para referirse a prácticas
paganas que a relaciones personales. Por lo que una verdadera
traducción sería que Dios condena las prácticas paganas y daño
a otros hombres. Sus argumentaciones son verdaderamente
interesantes y ahondan en las hipótesis planteadas por Boswell
(op. Cit. p. 124) cinco años atrás; pero desde nuestro
punto de vista no compartimos esta opinión y nos inclinamos más
a pensar en una prohibición es expresa a la homosexualidad (sin
menospreciar las anteriores ideas) ya que lo fundamental en un
pueblo en cautiverio es la perpetuación de ese mismo pueblo.
(30)
Así podemos entender como si un hombre violenta a un muchacho
(Lev., 18:20) se condena tanto a uno como a otro sin importar la
“moralidad de los actos”, tan sólo la contaminación
sufrida al margen de la idea de culpabilidad.
(31)
Hch., 15
(32)
Cfr., Lortz, Joseph, Historia de la Iglesia, Vol. I, ed.
Cristiandad, Madrid, 1982, pp. 76 y ss. En el mismo sentido se
expresa la tradicional Historia de la Iglesia de la BAC, Llorca,
, B. Et al, Historia de la Iglesia, Vol.
I,
ed BAC, Madrid, 1976, pp. 88 y ss.
(33)
Sin extendernos en citas, remitimos a este respecto al lector a Gal.,
5:1-2; Gal., 3:22-25; Tit., 1:14-15 como ejemplos
del pensamiento de Pablo, cuyos comentarios los podemos leer en
Eichholz, G., El evangelio de Pablo, Sígueme, Salamanca,
1977, p.30 y ss. ; Meeks, W., El mundo social del apostol
Pablo, Sígueme, Salamanca, 1988, p.IV; y más concretamente
en Cothenet, E., La carta a los Gálatas, Col. Cuadernos
Bíblicos, nº 34, Vervo Divino, Stella, 1985, p.2.
(34) Todo lo referente al Cristianismo en la Alta Edad media en donde
se va conformando una determinada moral sexual viene ya
estudiado por Boswell en la obra a la que hemos estado haciendo
referencia. Motivo por el cual remitimos al lector y eludimos
adentrarnos en un problema que se escapa del ámbito
cronológico que nos hemos propuesto.
(35) 2
Sam., 1:26
(36) 1
Sam., 16:12
(37) 1 Sam., 18: 1-5
(38) 1 Sam., 20: 1-23
(39) 1 Sam., 20:41
(40) 1 Sam., 20: 17
(41) Sagrada Biblia,
BAC, 1969, Jds,7. (Edición a
cargo de Nácar y Columga utilizando versión directa de las
lenguas originales)
(42) Biblia de Jerusalén, 1975,
Jds,7.
(43)
Vulgata, Jds, 7. (utilizo la edición BAC de 1951)
(44)
Dios habla hoy. La Biblia versión popular, 1963, Jds,7
(45)
La Biblia, versión de Reina Valera, 1970 (la primera
edición data del siglo XVI), Jds.7.
(46)
El libro del Pueblo de Dios, ediciones Paulinas, 1987,
Jds.7.
(47)
Lings, Renato,
Las traducciones bíblicas y la homofobia,
Otras ovejas, Buenos Aires, 1996, p.6
(48)
Sagrada Biblia,
BAC, 1Cor., 6:9
(49)
Sagrada Biblia,
BAC, 1Tim., 1:10
(50)
La Biblia, edición de Reina Valera,
1Cor., 6:9; y 1Tim., 1:10 respectivamente
(51)
Biblia de Jerusalén,
cap. y ver. Supra.; Término el de
homosexual netamente contemporáneo y que es difícil imaginar
que existiese en la Antigüedad. La primera vez que aparece en
las Biblias al uso es a partir de la Revised standart version
del NT en 1946, que intenta realizar una traducción bíblica
con un lenguaje más actualizado y científico.
(52)
Vulgata, c. y v.
Supra
(53)
Boswell,
op. Cit, c. “Lexicología y San Pablo”
(54)
En este sentido, por nuestra parte, hacer referencia a la obra
de Michel Bouttier et al. Vocabulario de las epístolas
paulinas, col. Cuadernos Bíblicos, nº88, Verbo
Divino, Stella, 1996, pp.21 y ss. En donde analizando los
significados de “debilidad” se identifican exclusivamente
con la Fe.
(55)
Si bien la pederastia como institución en la enseñanza
clásica griega no era objeto de escándalo, sorpresa o
desaprobación, ésta debía de adecuarse a una serie de reglas
no escritas (edad del amante y el amado, regalos, papeles
eróticos...) el quebranto de estas normas podía ser objeto de
burla ya que de alguna manera su ruptura significaba romper con
el principio pederástico, a este respecto remitimos a la obra
de Eva Cantarella Según natura, la bisexualidad en el mundo
antiguo, Akal, Madrid, 1991 quien dentro de su capítulo
segundo dedicado a la época clásica dedica un subcapítulo (el
5) a “Las infracciones de las normas sobre la edad, las
infracciones y la ley”, todo claro está referido a la
pederastía.
(56) En este mismo sentido, señalar como lo hace Violaine
Vanoyeke, La
prostitución en Grecia y Roma, EDAF, Madrid, 1991, cómo en
la decadencia de Grecia, ciertas actuaciones otrora reconocidas
ahora, en los últimos tiempos griegos, son risibles (capítulo
II al hablar de la prostitución sagrada de Corinto)
(57) Sagrada Biblia,
BAC, Rom., 1:26-27.
(58) Vulgata, Rom., 1:27.
(59) Boswell,
op cit. pp. 136 y ss.
(60) Miller, James E., “Pederasty and Romans 1:27”, en
Journal
of the American Academy of Religion, nº 65 (1997), pp.
861-866.
(61) Un análisis de los conceptos “ley” y “templo” y su
relación con lo “puro-impuro” lo podemos ver en Michael
Bouttier, Vocabulario de las epístolas paulinas, op. Cit.,
pp. 40 y 63 respectivamente.
(62) Rom.,
14:14-20
(63) Tit.,
1:15
(64) Dios habla hoy, La Biblia versión popular,
Tit., 1:15
(65) Rom., 11:24
(66) Rom., 3:21-26
(67) Gal., 6:14
(68) Rom., 5:2,3,11
(69) Rom., 5:5; idea también recogida y de una manera similar
desarrollada en Heb., 12:2
(70) Eichholz, G.,
El evangelio de Pablo, Sígueme, Salamanca,
1977; Meeks, W., El mundo social del apostol Pablo, Sígueme,
Salamanca, 1988; Cothenet, E., La carta a los Gálatas,
Col. Cuadernos Bíblicos, nº 34, Vervo Divino, Stella,
1985, o Michael Bouttier, Vocabulario de las epístolas
paulinas, col. Cuadernos bíblicos, nº 88, Verbo
Divino, Stella, 1996.
(71) Rom., 15:7
(72) Gal., 5:14
(73) En esta línea las investigaciones llevadas a cabo y publicadas
por la Journal of the
American Academy of religion, así como las exégesis (mejor
dicho: investigaciones sobre exégesis bíblicas no reconocidas
por la jerarquía eclesiástica) llevadas a cabo desde la
facultad de Teología Ecuménica de la Universidad de Tubinga,
apuntan en la misma dirección.
(74) Lc., 7:2-10 ; similares términos podemos
encontrar en Mt., 8: 5-11,
(75) Vulgata,
Mt., 8:6, “qui illi erat pretiosus”,
añade Lucas (Lc., 7:2)
(76) En opinión de E. Cantarella,
op. Cit. pp. 160 y ss., el
amor hacia los “pueri” hay que entenderlo en clave de
relaciones homosexuales que practicaban los romanos a imitación
de la pederastía griega.
(77) De igual forma puede llegar a ser significativo el que este
texto sea uno de los que son recogidos por el documento “Q”,
lo cual nos da una idea de que este relato no ha sufrido
modificaciones y se le consideró como muy significativo, tanto
como para ser incluido en los primeros documentos cristianos
(anteriores a los Evangelios y a las Cartas Apostólicas)
de los que hoy al no quedar nada de ellos sólo nos podemos
aproximar a través de análisis y reconstrucciones lingüísticas.
Para la reconstrucción que a nosotros nos
interesa, remito al texto nº 15 (Qs, 15) (una de
las ediciones que lo han publicado es la de Burton, L.M., El
Evangelio perdido. El Documento Q, Martínez Roca,
Barcelona, 1994, p. 97.
(78) La homosexualidad y en la pederastia están íntimamente
relacionadas en el mundo griego, por lo que es muy difícil
separarlas, es más la relación entre hombres, desde un punto de
vista filosófico, sólo encuentra su razón de ser en la mayoría
de los casos en la pederastia, de ahí que para el caso griego me
refiera en muchas ocasiones indistintamente a una u otra.
(79) Cantarella, Eva, Según natura... op. cit., p. 80
(80) Jen., Mem.,
I, 3-13. Todas
las citas de las fuentes primarias griegas y romanas que se van a
citar en las próximas notas han sido obtenidas (y en su caso
cotejadas) de la colección Los clásicos de Grecia y Roma
de más de cien volúmenes editada por Planeta Agostini, en 1995.
Somos conscientes de la existencia de otras traducciones y
comentarios algunos de ellos mucho mejores, pero por razones de
accesibilidad, operatividad e incluso de uniformidad no han sido
consultados. A partir de este momento se entenderá que para todas
las notas a pie de página de las fuentes primarias se ha
utilizado (o cotejado según los casos) la antecitada colección.
(81) Plat., Phaed., 60ª.
(82)
Jen., Symp., 8,2,
(83)
Plat., Charm., 155
c-e.
(84)
Plat., Alcib.
I, 131
c.
(85)
Jen., Symp., 8,23.
(86)
Sobre la cuestión de la pederastia en la Grecia Clásica, sus
reglas, ritos y leyes, además de la obra de E. Cantarella ya
mencionada anteriormente, remitimos a tres obras más, una es la
de Boswell, Las bodas de la semejanza, Muchnik editores,
Barcelona, 1996, y la otra es la de Rodríguez Adrados, Sociedad,
amor y poesía en la Grecia Antigua, Alianza, Madrid, 1995;
también Licht, H., Sexual Life in Ancient Greece, Constable,
London, 1994.
(87)
Cfr.,
Plat., Symp.,
189d-192e. En
esta misma obra (181 b-c), considerará sublime el amor entre
hombres (Afrodita Urania) y vulgar el mixto; y en 178b-e, habla
de los amantes masculinos en tonos elogiosos.
(88)
Plat., Leg., 636c.
(89)
Eva Cantarella, op. cit. p.88
(90)
P.
Veyne, L´omosexualità a Roma, Turín, 1983 (citado por E. Cantarella)
(91)
Si bien es cierto que algunos autores como Friedo
Ricken, Filosofía
de la edad antigua, Herder, Barcelona, 1990, p. 117, hacen
mucho más hincapié en la crítica, tratando de extraer de ella
un cierto contenido moral.
(92)
En este sentido es significativo el artículo de Maiztegui
Casas, “Socrates, Platón y la Homosexualidad”, en Nueva
Historia, nº10, Noviembre de 1977, pp.15 y ss.
(93)
Plat., Phaedr.,
240c-d-e.
(94)
Aristot., Et. Nic.,
VII, 6, 1148b.
(95)
Aristot., Et. Nic.,
VII, 5, 3-5.
(96)
A este respecto la obra de Michel
Foucault, Historia
de la sexualidad, Siglo XXI, Madrid, 1995, nos habla de cómo
la Iglesia desde la Edad Media o la sociedad burguesa desde
finales del s. XVIII, mediatizaron esta filosofía reinterpretándola
a conveniencia.
(97)
Foucault, M., Historia de la sexualidad, Siglo XXI, Madrid, 1995. Cap. Referido a
“los muchachos” t.III, pp. 174 y ss.
(98)
A este respecto Quintiliano en su Institución
oratoria, cap. II, nos previene sobre el tipo de maestro
para los hijos, poniendo en guardia a los lectores sobre ciertos
abusos que se podrían llegar a cometer en la educación.
(99)
Michel Foucault más que desaparición habla de
desprobletatización de la cuestión, que al dejar de ser ya
importante queda relegada de aparecer en los textos tanto
literarios como filosóficos. (op.
cit. p. 174 y ss.). Sus argumentos son más teóricos y
filosóficos en la interpretación de textos que positivistas,
por lo que creemos que en último caso es más una cuestión de
convencimiento personal que de pruebas irrefutables a este
respecto.
(100)
Cantarella, Eva, op. cit. p. 129 y ss. (segunda parte del libro)
(101)
En esta línea tradicional se encontraría la obra de
Marrou,
H.I., Historia de la educación en la Antigüedad, Akal,
Madrid, 1985.
(102)
Boswel,
John, Cristianismo, tolerancia social y Homosexualidad, Muchnik editores,
Barcelona, 1992. y Las
bodas de la semejanza, Muchnik, editores, Barcelona, 1996.
(103)
En alguna ocasión se ha dicho que Grecia filosofó y Roma
legisló, no sé hasta que punto es cierta esta aseveración, si
es cierto sin embargo, que frente a la ausencia de textos filosóficos
al respecto existe abundante material sobre legislación ad hoc,
material que es analizado concienzudamente por Eva Cantarella en
la obra a la que he hecho mención con anterioridad como la
“misteriosa” lex Scatinia, documento al que constantemente
se hace referencia en la historiografía tradicional y que sin
embargo nadie ha podido estudiarlo ya que no ha llegado hasta
nosotros. El tema legislativo romano puede llegar a ser en
algunos casos como en este apasionante, no obstante creo que no
entra de lleno en el objeto de nuestro trabajo y en principio
eludimos cualquier alusión a él y remitiendo, en todo caso, al
lector a la citada obra y a la extensa bibliografía que en ella
aparece.
(104)
Esqu., c.
Tim., 139.
(105)
Esquines dirá que el erasta es Aquiles (c.
Tim., 142) mientras
que Platón que Patroclo (Symp., 180a ). La tesis de Platón
vendrá avalada por las representaciones pictóricas en las que
aparece Patroclo con barba (símbolo de su mayor edad).
(106)
Sobre las relaciones homosexuales en las obras homéricas véase
M. Clarke, y G. Perrotta, ambos citados y comentados por Eva
Cantarella, op. cit.
p. 27 y ss.
(107)
Por razones de espacio no citamos algunos de estos versos, sólo
señalar que una pequeña selección se encuentra reproducida y
comentada en las obras de E. Cantarella, op. cit. pp. 29 y ss. y J. Eslava Galán, Amor y sexo en la
Antigua Grecia, ediciones Temas de Hoy, Madrid, 1997, pp.99
y ss. Si bien un análisis más riguroso y exhaustivo de los
mismos (abarcando todas las temáticas) los podemos leer en la
obra de F. Rodríguez Adrados, Líricos
griegos. Elegiacos y yambógrafos arcaicos, Labor,
Barcelona, 1959.
(108)
Teog. Ant. II,
1295-1298.
(109)
Jen., Symp., 8, 21-22.
(110)
Ampliamente estudiada (por lo que a sus planteamientos pederásticos
se refiere) por M. Foucault, op. cit. lib. III,
c.5.
(111)
Plut., Amat.,
766d-767e.
(112)
Plut., Pelop., 18.
(113)
Ejemplo de algunos fragmentos los podemos leer en la Antología
latina que cita Eva Cantarella, op.
cit., p102 y ss.
(114)
E.
Cantarella, op. Cit. pp. 160 y ss.
(115)
En principio puede darnos la impresión de que los
“viri” y “pueri” responden al mismo tipo de
relación que se establecía entre el erasta y el erómeno, no
obstante si la hay, sólo es un vago recuerdo ya que las
relaciones romanas en este sentido fueron más de dominación
y fuerza que de preocupación por la formación “integral”
del “pais”. Por lo tanto si tanto el “pais” como el
“pueri” son objeto de las “atenciones” de un adulto,
la gran diferencia (que marca que una cosa no tenga que ver
nada con la otra) es el tipo de relación que se establece
entre ambos.
(116)
Cat.,
Carmen 99.
(117)
Tib.,
I, 7-9.
(118)
Prop.,
I, X-XIII.
(119)
Reglas a las que ya hemos hecho alusión y que vienen
descritas en la obra de Eslava Galán, J., Amor y sexo en
la Antigua Grecia, Ediciones Temas de Hoy, Madrid, 1997,
pp. 75 y ss. Quien a su vez las recoge (copia) de Licht, H., Sexual
Life in Ancient Greece, Constable, London, 1994, pp. 55 y ss.
(120)
Lucr.,
De rerum natura, IV, 1052-1056
(121)
Ov.,
Ars amat, II, 683-688
(122)
Horac., Ep., II, 11.
(123)
Virg.,
Aen, IX, 182 y ss.
(124)
Virg.,
Ecl, II, 7 y ss.
(125)
Marc., 8, 12 y ss.
(126)
Juven., 2, 9 y
ss.
(127)
Verbos “irrumare” y “pedicare” así como otras
muchas palabras traducidas por N.J. Adams, The latin
sexual vocabulary, London 1982,
y recogidos por Cantarella, op. Cit. p. 191. Términos
que desgraciadamente no han querido contemplar los
diccionarios latinos al uso (Blanquez. A., Diccionario
latino-español, Sopena, Barcelona, 1975)
(128)
E. Cantarella, op.
Cit. pp. 160 y ss.
* * *
* * * *
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| ISLA
TERNURA |
PLAYA |
BUCEANDO
EN OTRAS ÉPOCAS |
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